Qué es el sérum y por qué es único

Qué es el sérum y sus beneficios

El sérum está en todas partes: sérum antiedad, para hombres, antioxidante, con vitamina C, con ácido hialurónico… estantes y más estantes llenos de envases con botellitas de cristal que parecen concentrar algo semejante a la magia para la piel.

Pero el sérum no es magia, es ciencia de la mejor.

¿El elixir de la eterna juventud?

Francamente, no, pero es lo que más se le parece. 😉

El sérum es la consecuencia de la investigación más avanzada en cosmética, pero también en farmacia y medicina. Porque de los conocimientos cada vez más precisos sobre la piel, sus partes y su funcionamiento, surgió la necesidad de encontrar un vehículo que pudiera llevar principios activos hasta el fondo de la dermis, cuando se comprobó que las cremas hidratantes y demás cosméticos apenas tenían efecto alguno más allá de la capa córnea, la más externa del estrato más superficial de la piel, la epidermis.

La ciencia (y, no nos engañemos, la constante búsqueda de productos novedosos y más competitivos, lo que muchas veces es una gran ventaja para los consumidores finales) consiguió meter en una botellita unos cuantos ingredientes muy potentes y muy concentrados, hechos a base de pequeñas moléculas, tan pequeñas que pueden atravesar la barrera cutánea y llegar hasta las capas más profundas de la piel.

Porque es ahí donde se debe actuar si de verdad se pretende curar, mejorar, rejuvenecer y/o mantener la piel en un estado óptimo.

Todo esto en un producto no graso, que se absorbe con tanta facilidad que parece que la piel lo bebe, y no deja residuos en la superficie.

Todo esto en un producto tan condensado que solo se necesitan unas gotas, muy pocas, en cada aplicación, para lograr resultados sorprendentes, a veces desde la primera vez que se utiliza, aunque su verdadero trabajo, el que hace en las profundidades de nuestra piel, necesita de un tiempo para establecerse y afianzarse.

El sérum no solo sirve para mejorar el estado de una piel tocada por la edad, sino que es capaz de tratar muchos problemas cutáneos, mejorando la tez rápidamente y de manera permanente.

Al contrario de lo que ocurre con las cremas hidratantes, no se elige por el tipo de piel, sino por el asunto a tratar o mejorar, aunque, sin duda, el tipo de piel también tiene su peso en la elección, cuando lo que se quiere corregir es, por ejemplo, el exceso de grasa o de sequedad.

Hay sérums para todos, y las fórmulas son cada vez más específicas y personalizadas.

Dejando claros los conceptos

Todo sobre el sérum

Es posible que hayas oído hablar del sérum como de esencia, booster, tratamiento de choque, tratamiento flash… el principio de todos estos productos es el mismo, pero no son iguales ni tienen exactamente el mismo uso.

Comparten con el sérum la elevada concentración de activos, la capacidad de penetración y la necesidad de utilizar muy poca cantidad para conseguir resultados realmente notables y duraderos.

Estas características son comunes a todos ellos, y es justo por eso por lo que se produce la confusión entre unos y otros.

Las diferencias son importantes y te las contamos.

Sérum

Surge en los años 80 del siglo XX como un tratamiento radical de los problemas cutáneos, capaz de llegar donde las hidratantes no llegarían jamás, y de solucionar problemas que hasta entonces solo se camuflaban o se resolvían con medicaciones fuertes, llenas de efectos secundarios, o mediante cirugías que entrañaban riesgos no despreciables.

Empieza siendo un cosmético caro, debido a su alta concentración de activos y también, sin duda, a su escasa implantación, ya que en principio se lanzó como un producto exclusivo, para señoras maduras. Y poco más.

Tan es así que, inicialmente los sueros se vendían y utilizaban, sobre todo, como un tratamiento instantáneo, que dotaba al rostro de un aspecto increíblemente fresco y terso durante unas horas, lo que permitía a las mujeres aparecer magníficas en cualquier evento social.

El śerum es único

Por aquel entonces el uso diario de cosméticos no estaba implantado, excepto por una discreta utilización de cremas hidratantes durante el día: las locas de la belleza se ponían también cremas de noche, incluso contorno de ojos, y, desde luego, no había otros cosméticos para hombres que no fueran los productos para el afeitado y las lociones para después de este.

¿Para gente joven? Productos antiacné y antiespinillas, que en muchas ocasiones avergonzaban a sus usuarios (sí, aquí los hombres eran clientes, aunque en franca minoría) y ofrecían resultados pobres y poco satisfactorios.

En defensa de la industria cosmética hay que dejar claro que por aquel entonces no se sabía todo lo que ahora se sabe sobre la piel y su forma de trabajar, ni se contaba con la tecnología con la que se cuenta hoy en día, que incluso permite elaborar productos caseros con todas las garantías.

Pero el sérum triunfó: primero entre los profesionales, que eran los que iban probando las nuevas fórmulas e implantando su uso; después entre las usuarias (seguía siendo, básicamente, cosa de y para mujeres).

Con el paso del tiempo el sérum mejoró mucho, se especializó, y su uso se extendió a todo el mundo, a cualquier edad y para todo tipo de problemas cutáneos.

Hoy en día es un mercado en auge, que cuenta con el entusiasmo cada vez mayor de hombres (Todo sobre el sérum para hombres) y mujeres de todas las edades y condiciones.

Características:

  • Activos potentes y concentrados, muy variados y seleccionados en función del problema a tratar y/o del tipo de piel.
  • Uso diario, que puede ser incluso de dos veces al día: mañana y noche.
  • Trata desde el acné hasta las arrugas.
  • Se presenta en frascos de cristal oscuro u opacos, con goteros o dosificadores, que duran entre uno y tres meses de media.

Tratamiento flash

El sérum para la piel

Casi lo que eran los sérums en un principio.

Estos tratamientos ofrecen resultados inmediatos que se prolongan durante unas horas, y suelen utilizarse para conseguir un efecto lifting, relajar el aspecto del rostro, iluminarlo y darle un aire más fresco y lozano.

Características:

  • Activos más potentes y concentrados que los de los sérums, pero menos variados, ya que suelen estar enfocados a conseguir un efecto rejuvenecedor intenso pero no duradero.
  • Uso puntual exclusivamente. Si se abusa de este tipo de productos se pueden desarrollar sensibilidades y otro tipo de reacciones, por su elevada concentración de ingredientes, que los hace no indicados para el uso diario.
  • No pueden disimular problemas como el acné o las manchas. En realidad, solo sirven para dar un contundente lavado de cara (nunca mejor dicho) a nuestra ídem… lo que no es ninguna tontería y se agradece muchas veces, no solo por la imagen que ofrecemos al mundo, sino porque hay días en que poder recomponernos y estar de cine eleva el ánimo.
  • Se presentan en ampollas, perlas o cualquier otro formato monodosis, para evitar que se deterioren porque, como hemos indicado, no son para un uso continuado ni frecuente y su alta concentración los hace más sensibles al contacto con la luz y el aire.

Tratamiento de choque

Estamos ante lo que podríamos considerar otro tipo de sérums, destinados a tratar de forma rápida y muy radical problemas cutáneos de toda índole.

Características: 

  • Activos de todo tipo, muy potentes y concentrados: más que en sérum normal y mucho más variados que en los tratamientos flash.
  • Uso limitado en el tiempo, debido a su formulación y sus objetivos: una vez superado el motivo por el que se empiezan a utilizar, hay que dejarlos. Pero es que, además, al ser productos realmente efectivos, también son más intensos, por lo que es conveniente usarlos durante 15-30 días (no más tiempo seguido) y descansar por un período igual, antes de volver a usarlo. Así evitarás reacciones adversas y una sobredosis para tu piel. 😳
  • Capaces de abordar con éxito problemas cutáneos muy variados.
  • Se presentan en monodosis, porque su elevada concentración de activos, y la potencia de estos, los hace especialmente susceptibles a la exposición a la luz, el aire, los cambios de temperatura, etc., ya que se degradan con cierta facilidad en contacto con estos agentes.

Boosters

El sérum y el booster

No es una palabra de fácil traducción en el contexto cosmético. Significa, más o menos, potenciador, impulsor, intensificador, refuerzo. Creo que te haces una idea de su significado y su uso.

Grosso modo, los boosters se han creado para mejorar los efectos de otros cosméticos, acelerándolos y consiguiendo que sus principios activos lleguen más lejos y mejor.

Como potenciadores que son, puedes usarlos antes del sérum, o añadir unas gotas a tu hidratante, para mejorarla.

Características:

  • Principios activos concentrados y potentes, pero no muchos: se trata de potenciar e impulsar el efecto de otros cosméticos, como el sérum o la hidratante.
  • Se debe usar para atacar un problema concreto, durante un tiempo limitado. Se puede ir cambiando de booster según las necesidades.
  • Abordan problemas de uno en uno: ahí están su fuerza y su debilidad frente a los sérums.
  • Se presentan en frascos como los de los sérums.

Esencias

No es una clase de cosmético que se utilice mucho en occidente, al menos a día de hoy, aunque cada vez se oye más hablar de ellas.

A veces se utiliza el término como sinónimo de cualquier tipo de sérum o concentrado como los que hemos visto.

Las esencias son muy populares en oriente, donde su uso está muy extendido.

Podría decirse que son los sérums de los tónicos: su función es acondicionar la piel , ya que durante la limpieza algunos de los factores hidratantes naturales se ven comprometidos: el manto hidrolipídico se desequilibra y esto da lugar a sensaciones de sequedad, exceso de grasa, irritación, y otras reacciones, entre las que destaca la alteración del pH cutáneo.

Aquí entra en juego la esencia: normaliza y reequilibra la piel a través de su intensa acción hidratante, le devuelve un pH sano y, además, la prepara para optimizar los elementos funcionales de los sueros y productos aplicados posteriormente. De hecho, estos penetran mejor si la piel está óptimamente hidratada.

No son tónicos, y, entre otras cosas, se diferencian de estos en la concentración de activos y en que las esencias no contienen (o no deberían contener) alcohol.

Sérum y esencia

Características: 

  • Estamos ante un producto más con ingredientes potentes y concentrados (¡seguro que ya te lo sabes de memoria! 😂).
  • Su función es, sobre todo, hidratar, equilibrar la piel y mejorar la absorción de los productos que se apliquen a continuación.
  • No abordan problemas concretos.
  • Se presentan en envases como los de los śerums y los boosters.

Si sientes que ahora lo tienes menos claro que antes de empezar a leer, te creo y te entiendo.

Por si te sirve de orientación, te cuento mi particular punto de vista, que no es exclusivamente mío y comparten desde dermatólogos a profesionales del mundo cosmético, pasando por influencers y usuarios “avanzados” (ya sabes, esos que conocen a fondo el tema y hablan de productos e ingredientes como si hubieran estudiado química).

En realidad todos estos productos vienen a ser diferentes versiones del sérum.

Si es cierto que en oriente se lleva mucho la cosmética por capas (layering), llegando a aplicarse a veces hasta 10 productos casi simultáneamente, uno encima de otro, en occidente aún no hemos alcanzado ese grado de consumo y obsesión: hace falta tiempo para una rutina diaria de esa envergadura, y gastar un montón de dinero.

Los resultados son aparentemente buenos, pero el sistema tiene sus pegas, porque, no nos engañemos, la mejor piel es la que es capaz de mantenerse sana y equilibrada sin ayudas externas.

Esto es difícil hoy en día, con el ritmo de vida que llevamos, el estrés, un entorno agresivo y contaminado, etc. De ahí la necesidad de una ayuda. Pero si usamos demasiados productos y a todas horas, corremos el peligro de anular la capacidad de reacción de la propia piel y sus recursos, y crear un cutis dependiente de los cosméticos, frágil e indefenso ante cualquier estímulo.

Por lo tanto, no te dejes llevar por el marketing de las grandes firmas, cuyo objetivo es venderte más artículos e ir creándote cada vez más necesidades ficticias.

Sérum, booster, esencia, flash

Eso no significa que no puedas usar estos productos, pero te recomendamos encarecidamente que los pruebes y los uses con sentido común: si tienes una piel muy sensible, quizá una esencia te haga bien, al menos durante una temporada; si tienes una piel con muchas manchas, puede que un booster antimanchas, aplicado solo sobre estas, y antes de tu sérum antimanchas o antiedad, mejore rápidamente el estado de tu piel; si tienes muchas marcas y cicatrices, mejor que pruebes un tratamiento de choque antes de meterte en una cirugía.

Sopesa las posibles ventajas y usa los cosméticos siempre y cuando te sirvan: no te vuelvas una esclava o un esclavo de ellos.

En general, un sérum diario aplicado mañana y noche, o solo por la noche si no eres de mucho ritual cotidiano, cuidará tu piel más que suficientemente y en profundidad.

Puede que tengas dudas sobre en qué orden aplicar los sérums y sus semejantes. En Aplicar el sérum tiene truco (fácil) te contamos todo lo que necesitas saber al respecto, pero aquí te dejamos dos directrices muy útiles y clarificadoras:

  • Aplica los cosméticos de más ligeros o líquidos a más densos, como norma general.
  • En cuanto a los productos que hemos mencionado, el orden sería: primero la esencia, después el booster y por último el sérum o los sérums -entre los que incluimos los tratamientos flash y los de choque-, antes de la hidratante. Lo que no implica que debas usarlos todos, claro.

Por qué nos quedamos con el sérum sin dudarlo

Porque sigue siendo perfecto y equilibrado; potente y amable a la vez.

Porque nos permite cuidar a fondo la piel sin ponerla en riesgo.

Porque se puede usar a diario, aunque también aquí somos partidarios de hacer descansos de un mes mínimo, de vez en cuando (cada 3-5 meses sería lo ideal).

El sérum es único y perfecto

Porque, si está bien formulado, y hay muchos que lo están, trata los problemas cutáneos y, además, va recuperando la capacidad de la piel para cuidarse y reaccionar por su cuenta de forma adecuada.

Porque permite atajar varios frentes a la vez, si es necesario. Puedes usar un sérum por la mañana y otro distinto por la noche para tratar diferentes asuntos, o puedes usar varios simultáneamente: no somos partidarios de usar más de dos, para no emborrachar a la piel, y tienes que dejar que cada uno se absorba bien y se seque, antes de aplicar el siguiente.

Porque es un compañero fiel y constante, mientras que los otros productos, aunque parezcan su primos más fuertes y competentes, no pueden estar contigo todos los días sin poner en peligro tu cutis.

Porque cada vez hay compuestos más personalizados, que te permiten cuidar tu piel e ir variando según lo hagan sus necesidades, ya sea durante diferentes épocas del año o a lo largo de tu vida.

Porque, y esto es algo que nos enamora del sérum, cada uno de sus ingredientes es magnífico, por calidad y potencia, pero juntos  se complementan y se mejoran los unos a los otros, haciendo de cada sérum un producto único y excelente.

Porque puede hacer el papel de los demás (boosters, esencias, etc.), si es necesario. Toma un retal o un trozo de tela de algodón 100 %, limpio y seco; ponle sérum encima y colócalo sobre tu piel durante 20 minutos (a no ser que te irrite, en cuyo caso debes quitártelo de inmediato); retira el exceso de sérum que pueda haber quedado en tu rostro, deja que seque del todo y aplícate la crema hidratante. Este tratamiento intensivo puedes hacerlo de vez en cuando, tanto si necesitas un efecto inmediato como si buscas acelerar el trabajo de tu sérum. Te encantarán los resultados y no necesitarás mil productos diferentes, que no lo son tanto.

Porque incluso puedes hacer tu propio sérum en casa, personalizándolo y controlando tanto la calidad de los ingredientes como su cantidad. Y te contamos cómo: Puedes hacer tu propio sérum casero.

Elegir un sérum sin enloquecer

¡Tantas opciones y posibilidades! 🤪

Vamos por partes.

Decide qué quieres de tu sérum, en primer lugar. Dicho de otra manera: si tienes abiertos varios frentes, elige en cuál vas a presentar batalla primero o a cuál vas a dar prioridad.

Luego, busca el que cumpla con tus expectativas respetando tu tipo de piel y sus características únicas.

Por ejemplo, si quieres tratar las manchas de tu piel y otros efectos perjudiciales del sol, tendrás que hacerte con un sérum antimanchas que a la vez te proteja de las radiaciones solares (aunque esto un sérum lo hace siempre en combinación con un protector solar de no menos de 50+ SPF) y sea capaz de ir recuperando los procesos cutáneos, en la medida de lo posible.

Puedes, como te hemos indicado, usar uno por la mañana y otro que lo complemente, por la noche; o usarlos simultáneamente, en cuyo caso tendrás que ponerte primero el más ligero. Si son de textura similar, ponte primero el que trate el problema que más te urja solucionar.

Te dejamos una guía que puede servirte de orientación. Ten en cuenta que normalmente un sérum tendrá varios de estos ingredientes, pero es importante la concentración para conseguir los resultados buscados.

Antes de utilizar un sérum, investiga si entre sus componentes hay alguno que pueda reaccionar o producir alguna reacción cutánea en presencia de luz solar. Estos deberás usarlos exclusivamente durante la noche.

Sérum antiedad

Sérum antiedad

Los que empezaron toda esta revolución y la industria que la sustenta.

Consiguen suavizar o eliminar las huellas del tiempo en la piel, gracias a ingredientes como el ácido hialurónico, el colágeno, la coenzima Q 10, antioxidantes como las vitaminas A, C y E, etc.

Tenemos nuestros favoritos: Descubre los mejores sérums faciales y antiedad.

Sérum antioxidante

Aunque los antioxidantes son ingredientes que suelen añadirse a casi todos los sérums, puede que necesites uno cuyo principal trabajo sea recuperar las células del estrés oxidativo al que están sometidas por causa del sol, la contaminación, la calefacción o el aire acondicionado, el tipo de vida que hacemos, etc.

Todos estos factores originan los famosos radicales libres, que provocan un envejecimiento precoz, destruyendo las células cutáneas y deteriorando los procesos de renovación propios de la piel.

Para combatirlos y deshacer los estragos que causan, utilizamos antioxidantes como las vitaminas A, C y E; ingredientes como el resveratrol o el aceite de semilla de granada; extractos de plantas, etc.

Son aptos para todo tipo de piel y mejoran todas las fórmulas de las que forman parte (Descubre el sérum antioxidante).

Sérum exfoliante

Limpia la piel en profundidad, eliminando suciedad, células muertas, etc.

Hay exfoliantes mecánicos, como las cáscaras de frutos, el polvo de semillas, o polvos sintéticos, que hacen su trabajo arrastrando consigo los deshechos; exfoliantes químicos, que los disuelven y los llevan hasta la superficie.

Los exfoliantes mecánicos tienen mucha menos capacidad de penetración.

Los químicos son ácidos que pueden profundizar más o menos, dependiendo de su naturaleza. Los más comunes son los AHA (alfahidroxiácidos) y los BHA (betahidroxiácidos), aunque cada vez se utilizan más las enzimas de origen vegetal.

Sérum exfoliante

Los AHA son hidrosolubles, indicados para todo tipo de piel. Realizan su trabajo en capas más superficiales pero ayudan al resto de ingredientes a penetrar más y mejor.

Los más comunes son el ácido láctico, el glicólico, el málico, el cítrico, y el tartárico.

Los BHA son liposolubles, lo que les permite llegar más al fondo de la dermis (la piel es lipofílica y todo lo que venga en un vehículo graso adecuado -no comedogénico, por ejemplo- penetrará mejor y más rápidamente). Son perfectos para cualquier tipo de piel, especialmente para las sensibles, y tienen efectos desinfectantes y antiinflamatorios. El más conocido es el ácido salicílico.

Lo ideal es utilizarlos durante la noche, no más de un par de veces por semana.

Si tienes acné, granos, espinillas y demás, no pienses que exfoliar tu piel a diario va a mejorarla: es muy posible que la ponga peor, así que, por muy grande que sea la tentación, resístete. ¿Nuestro consejo? Conoce tu piel y cómo tratarla, y sé paciente si quieres resultados reales y duraderos. Te contamos más: Por qué necesitas un sérum para tu piel grasa.

Verás que muchos sérums incorporan este tipo de ingredientes, porque no solo limpian, sino que estimulan la renovación celular, ayudando a los ingredientes hidratantes, regeneradores e incluso a los que tienen como función aclarar o eliminar manchas.

Sérum antimanchas

Corrige los problemas de pigmentación provocados por el sol, algunas enfermedades cutáneas, el acné, etc.

Los hay con ingredientes artificiales, pero hay muchos ingredientes naturales que limpian y uniformizan el rostro muy efectivamente, devolviéndole, además, luz y brillo.

Como suelen tener componentes fotosensibles o fotosensibilizantes, hay que utilizarlos por la noche.

Suelen incorporar desde vitamina C a exfoliantes, antiinflamatorios, calmantes y cicatrizantes, además de ingredientes hidratantes, fotoprotectores y regeneradores.

Amplía la información al respecto en: Para qué sirve el sérum antimanchas (y para qué no).

Sérum para tu piel

Cómo elegir un sérumCuando no tienes un problema específico, el uso de un sérum también mejorará tu piel, retrasará el envejecimiento y reforzará los recursos naturales de tu cutis, estimulándolos y apoyándolos.

Que un sérum no suela elegirse por el tipo de piel no quiere decir que no pueda hacerse. De hecho, verás que hay infinitas posibilidades, así que no te prives de mimarte con un extra de todo, a diario.

Los sérums para pieles secas, grasas, mixtas o sensibles son excelentes y van corrigiendo amable pero firmemente las tendencias de cada rostro, equilibrándolo.

Incluso las pieles normales pueden aprovechar las grandes ventajas del uso de un suero, mejorando la hidratación y la protección, con ingredientes como el ácido hialurónico (Beneficios del sérum con ácido hialurónico), la vitamina C (Sérum con vitamina C: la combinación perfecta), y muchos otros.

Un sérum no es un protector solar ni puede serlo, por mucho que sus ingredientes sí ayuden a evitar y corregir los daños solares, así que utiliza siempre un filtro solar 50 + o superior si, de verdad, quieres una piel estupenda durante mucho tiempo. Juntos harán maravillas por tu cutis.

Reglas de oro para elegir bien

Lo más importante:

  • Que el sérum que elijas esté a la altura de tus expectativas, siempre y cuando estas sean realistas.
  • Que compruebes que puede cumplir lo que promete, es decir, que los ingredientes están en cantidades suficientes para garantizar los resultados (te recomendamos leer los artículos cuyos enlaces te hemos dejado en este post). Demasiados ingredientes pueden dar como resultado un sérum sin la capacidad verdadera de hacer ningún efecto: un cóctel tan caro como inútil.
  • Que busques ingredientes de origen natural, incluidos los conservantes.
  • Que no compres un sérum con perfume ni fragancias, por muy tentador que sea el olor. Recuerda que “eso” va a llegar a las partes más íntimas de tu piel, así que piénsatelo.

Eligiendo un sérum

  • Que aprendas a interpretar un INCI o listado de ingredientes. Algunas pistas:
    • Los ingredientes naturales que aparecen sin manipular se nombran por su denominación en latín, y los sintéticos, en inglés. 
    • Un producto sintético puede ser natural: sintético hace referencia a que está manipulado, no a que sea, indefectiblemente, de origen artificial. Por ejemplo, los azúcares son productos sintetizados a partir de diferentes plantas, pero son de origen natural.
    • Los ingredientes aparecen en el listado en orden de más a menos, así que los últimos suelen estar en proporciones iguales o menores del 1 %. Si compras un suero con ácido hialurónico y tiene menos del 1 % de este, no te va a servir para nada.
    • Hay ingredientes que no pueden aparecer en grandes concentraciones, porque no es necesario, es peligroso y, en muchos casos, ilegal. Volvemos al AH (ácido hialurónico): está prohibido en una concentración superior al 2 %, así que cualquier sérum que te diga que lo contiene, por ejemplo, en un 10 % no es que esté saltándose la ley, sino que está usando publicidad engañosa, porque usan un gel de AH que ya viene diluido a menos de un 2% (y de ese gel sí pueden, por lo tanto, poner un 10 %, pero… ¡haz cuentas!).
    • Los que intenten venderte su lucha contra el uso de animales en su fabricación, tampoco están siendo honrados: en Europa está prohibida la venta de todos los cosméticos de este tipo desde hace años, y, por supuesto, también su fabricación (de lo que se quejan amargamente algunos fabricantes que no pueden colocar sus productos en nuestro tentador mercado).
    • Hay ingredientes, como las siliconas, que dan un resultado muy impresionante, ya que dejan la piel como si fuera seda, pero su uso a medio y largo plazo no es recomendable, ya que no dejan de ser plásticos. ¿Te pondrías un plástico sobre la cara a diario para cuidarla?
    • Cuidado con los porcentajes: un sérum que presuma de tener un 99 % de ingredientes naturales debería explicarte cuál o cuáles son los que conforman el 1% restante. Esos ingredientes pueden ser conservantes con conocidas propiedades irritantes, por ejemplo. Lo que, por otro lado, no significa que vaya a irritarte necesariamente, pero no son productos que deseemos sobre la piel.
    • Atención al efecto acumulativo: hay ingredientes regulados, que no pueden usarse en más de un 1%, por ser peligrosos, en mayor concentración, para la piel. Pero si usas dos productos o más que los contengan en las cantidades establecidas, estarás exponiendo tu piel a concentraciones superiores a las permitidas, y, además, peligrosas. De esto no advierte ningún fabricante, y los productos naturales no provocan este tipo de problemas.
  • Que tengas claro que lo más caro no es lo mejor. En realidad, normalmente lo más caro tiene más que ver con grandes inversiones en marketing, y un importante ahorro en ingredientes (los hidrocarburos, por ejemplo, abaratan mucho los costes, pero siguen sin ser recomendables, sobre todo cuando existen alternativas naturales superiores).
  • Que compruebes que no te produce reacciones de ningún tipo. También los ingredientes naturales pueden ser irritantes para algunas pieles y son la principal fuente de alergias. ¡Que no cunda el pánico! Tienes, literalmente, cientos de productos entre los que elegir.

Ante cualquier duda, no olvides que todo lo que un sérum lleva, en teoría, va a llegar a las partes más profundas de tu piel, así que sopesa cada ingrediente desde ese punto de vista, y verás claro qué quieres y qué no en tu sérum.

Aplicar el sérum

Aplicando el sérum

No es que tenga mucho misterio, pero sí tiene su técnica particular, sobre todo para optimizar su uso y no derrocharlo inútilmente.

El momento de empezar a usarlo dependerá del estado de tu piel, tu disponibilidad de tiempo y tu predisposición a invertirlo en ti.

Desde luego, debería formar parte de tu neceser básico a partir de los 30 años, sin excusas, incluso si tienes una piel perfecta.

¿No estás por la labor de usarlo dos veces al día? Vale, pero úsalo al menos por la noche, que es cuando más partido le sacará tu piel.

Tienes que ponértelo siempre sobre la piel muy limpia, mejor un poco húmeda, para facilitar la penetración.

Deja que se seque del todo antes de ponerte la hidratante a continuación. No te saltes este paso, porque el sérum no sustituye a la crema y necesitas de ambos. Te lo explicamos más detenidamente en el post ¿Todavía crees que el sérum reemplaza a la crema?

Después de la hidratante, el protector solar, o tu trabajo perderá casi toda su efectividad.

La forma de aplicarlo tiene que ver con sus características: ya que es un producto creado para penetrar, no interesa extenderlo, como hacemos con las hidratantes, cuyo cometido principal es crear una película protectora, sino empujarlo suavemente hacia adentro, ayudarle a entrar.

Y no necesita demasiada ayuda. Basta con que lo pongas sobre la piel con toques suaves de las yemas de los dedos o presionándolo ligeramente sobre tu rostro con las manos.

Aplica la cantidad que te recomiende el fabricante. Si no lo tienes claro, empieza por poco, porque aunque no te parezca creíble, unas pocas gotas bastarán para la cara, el cuello y la zona del escote.

Siempre es mejor tener que añadir un poco que pasarte, porque los restos que la piel no pueda absorber se quedarán sobre esta, dejando una sensación molesta. Los puedes retirar con tónico y un algodón, sin frotar, con pequeños toques solo en las zonas en que se haya acumulado.

Algunos sérums podrían resultar irritantes en cantidades excesivas.

Evita la zona alrededor de los ojos, para la que hay productos especialmente formulados: Cómo cuidar el contorno del ojo.

Si el sérum es especialmente denso es interesante frotarlo un poco entre las manos, para calentarlo y facilitar su penetración.

Si tu rostro está algo caliente el sérum penetrará mejor, así que puedes estimularlo antes con un masaje suave o bien con pellizquitos.

Si ya utilizas sérum es posible que no te hayamos contado nada que no sepas o no hayas experimentado en tu propia piel (literalmente), pero si hasta ahora no lo tenías claro, esperamos haber disipado todas tus dudas.

Cuando uses sérum no querrás dejarlo, así que… ¡disfrútalo!

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