Sérum con vitamina C: la combinación perfecta

El sérum con vitamina C

El sérum está indefectiblemente ligado a palabras como colágeno, ácido hialurónico y vitamina C.

La vitamina C es la nueva estrella de la cosmética: parece capaz de hacer verdaderas maravillas en nuestra piel, y parece que un suero o una crema que no la contengan no tiene lo que hay que tener.

Lo cierto es que, efectivamente, es un ingrediente lleno de virtudes, que consigue iluminar el rostro, reducir los efectos del tiempo y darnos un aspecto más relajado, joven y dinámico. ¡Parece capaz de todo! Y casi podría decirse que lo es.

Vitamina C: conocerla es amarla

Como cualquier otra vitamina, la C es un compuesto heterogéneo, imprescindible y que nuestro cuerpo no puede sintentizar, por lo que necesita obtenerlo de los alimentos, principalmente de frutas y verduras.

Pertenece al grupo de vitaminas hidrosolubles, es decir, que se disuelven en agua, por lo que, normalmente, el exceso se excreta a través de la orina y no suele originar problemas de hipervitaminosis.

Su nombre químico es ácido ascórbico. Es incolora -¡sorpresa, no es naranja ni amarilla!-, inodora y tiene aspecto parecido al de una sal, ya que se presenta como un polvo formado, efectivamente, por cristales diminutos.

Interviene en, y es necesaria para, varios procesos metabólicos y orgánicos, pero aquí nos interesan sus propiedades cuando se aplica directamente sobre la piel, su uso tópico.

Todas las ventajas y los beneficios que aporta a la piel, derivan de las características irreemplazables de la vitamina C:

  • Es un antioxidante muy potente. 
  • Mejora la síntesis del colágeno. 
  • Es fotoprotectora.
  • Inhibe la producción de melanina.
  • Actúa como un suave pero efectivo exfoliante. 
  • Tiene gran capacidad hidratante. 
  • Es antiinflamatoria y estimulante del sistema inmune. 

Beneficios del sérum de vitamina C

Gracias a estas, podemos esperar de ella que:

  • Alise arrugas finas y de expresión.
  • Mejore el nivel de hidratación. 
  • Devuelva tono y firmeza al cutis.
  • Incremente la microcirculación cutánea.
  • Proteja las células contra la oxidación, con todo lo que eso supone: células más sanas y longevas, desde la capa córnea hasta la capa más profunda de la dermis; desde el sostén de la barrera cutánea hasta el del colágeno y la elastina.
  • Intensifique la producción de colágeno, en cantidad y calidad.
  • Ayude a unificar el tono de piel, tanto por sus efectos fotoprotectores y reguladores de la melatonina, como por su acción suavemente exfoliante, que impulsa la renovación celular y explica, además, por qué su uso continuado devuelve a la piel un aspecto renovado y brillante. 
  • Reduzca la piel irritada y la mejore, tanto que se utiliza en el tratamiento de problemas cutáneos como las dermatitis, la psoriasis o la rosácea.
  • Mejore la piel con marcas y cicatrices.
  • Reduzca y calme los poros abiertos y las infecciones de la piel (acné, espinillas, granos, etc.).
  • Mejore significativamente la efectividad de los protectores solares. 

Sérum, el vehículo perfecto

No nos engañemos, el sérum es el vehículo perfecto para cualquier ingrediente cosmético que queramos que llegue a las zonas más profundas de nuestra piel para realizar, desde allí, una verdadera labor de reestructuración y regeneración (Qué es el sérum y por qué es único).

Sérum de vitamina C propiedades

Pero en el caso de la vitamina C, la combinación no puede ser más perfecta. Veamos por qué.

  • Para que la vitamina C sea efectiva, la concentración es importante. En líneas generales, una concentración inferior al 8 % no tiene efecto alguno, y si es superior al 20 % no solo pierde efectividad, sino que puede ser irritante y oxidante.

El rango mejor para la vitamina C pura es entre el 10 y el 20 %, pero siempre es aconsejable empezar con concentraciones suaves, sobre todo si hablamos de pieles sensibles. Podrás ir incrementándolas poco a poco, y debes volver a concentraciones más bajas en cuanto notes algún tipo de reacción adversa: irritación, calor, cosquilleo, etc. permanentes.

En una crema hará también un gran trabajo, pero solo en las capas más superficiales de la piel, y los activos nunca superarán (ni deberían) el 10 % de concentración, con lo que es posible que nunca tengas ni siquiera el 5 % de vitamina C, con lo que su efectividad será muy limitada, aunque suficiente para la capa córnea (¿Todavia crees que el sérum reemplaza a la crema?).

Para saber si un ingrediente es de los más presentes en un cosmético o no, tienes que mirar el INCI. Cuando un producto aparece en los primeros puestos, está en mayor proporción; si lo hace entre los últimos, es posible que no esté en concentraciones superiores al 1-2 % máximo, lo que puede ser suficiente para muchos ingredientes, pero no así para la vitamina C.

El problema es que, si bien el listado de ingredientes (INCI) es obligatorio, no lo es especificar la cantidad concreta que hay de cada ingrediente, y la mayoría de los fabricantes no lo hace.

  • Es hidrosoluble, y la base de los sérums suele ser acuosa y siempre no grasa.
  • ¿Conoces algún cosmético que sea solo de vitamina C? No existen porque no tienen sentido. La vitamina C da lo mejor de sí misma en combinación, y solo los sérums soportan la cantidad y concentración de activos necesarios: un sérum puede tener hasta un 70 % de principios activos.
  • La poca cantidad de producto que se aplica cada vez hace más fácil evitar reacciones adversas y disfrutar de un cosmético potente a la vez. Te contamos todo sobre cómo aplicar el sérum: Aplicar el sérum tiene truco (fácil).
  • Las mayores ventajas de la vitamina C para la piel se manifiestan en las capas más profundas de la epidermis y de la dermis, donde el sérum llega y los demás cosméticos no.
  • Cuando tienes la piel especialmente castigada, un tratamiento de choque con un śerum de vitamina C y otros ingredientes, puede hacer que tu piel se recupere estupendamente en poco tiempo. Estos tratamientos boost son áun más concentrados que los sérums diarios, así que lo mejor es utilizarlos por la noche, ya que la radiación intensa puede interferir con la vitamina C en altas dosis. No lo utilices durante más de un mes seguido: el sérum normal puedes y debes usarlo a diario.

Te dejamos nuestros favoritos: Los mejores sérums con vitamina C.

Ventajas y desventajas de la Vitamina C

El sérum con vitamina C

La vitamina C es, de todas las vitaminas, la más estudiada y conocida, tanto ingerida como aplicada tópicamente.

La ingesta por encima de lo normal no ha demostrado ningún efecto sobre la salud cutánea; no así la aplicación directa sobre la piel, que se ha revelado como uno de los mejores medios para aportar todas las ventajas de la vitamina C a esta.

Dependiendo de la información que encuentres, puedes llegar a conclusiones de lo más variopintas y contradictorias, incluyendo estudios científicos.

Pero casi todos parecen coincidir en que la forma de vitamina C más efectiva, con diferencia, es el ácido ascórbico puro, tal como la vitamina C aparece en la naturaleza.

El problema es que el ácido ascórbico o L-ascórbico es también la forma más inestable de la vitamina C.

Reacciona a la exposición a la luz, al aire y al calor, oxidándose y degradándose rápidamente y perdiendo su efectividad.

En este proceso, cambia de color, pasando del transparente al naranja y, finalmente, a un marrón oscuro semejante al del óxido.

Existen varias métodos para estabilizarla, como añadir a la fórmula vitamina E, ácido ferúlico, glutatión, ácido cítrico o metabisulfito de sodio.; agregar antioxidantes o conservantes, que deben ser elegidos con cuidado para no anularla; por supuesto, resguardarla en envases de cristal opacos y tan herméticos como sea posible.

Para ser efectiva necesita un pH bajo, de entre 2.8 y 3.5, así que tiene que estar formulada en un entorno especialmente ácido, que no es apto para todas las pieles (las muy sensibles pueden no tolerar tanta acidez).

Muchos fabricantes optan por utilizar derivados de la vitamina C, menos potentes y efectivos, pero mucho más estables.

El L-ascorbil fosfato de magnesio (magnesium ascorbyl phosphate en el INCI), un derivado más estable, soluble en agua caliente (40º), que se absorbe fácilmente y se transforma en vitamina C por la acción de las fosfatasas cutáneas, resulta muy efectivo y tiene suficiente capacidad de penetración y actuación

El ascorbiyl glucoside (INCI) o glucósido de ascorbilo, es un azúcar derivada de la vitamina C, menos potente pero más estable, muy utilizado en cosmética. Además, admite una banda de pH más amplia: es estable a un pH neutro.  Parece tener buena capacidad de penetración, aunque también ser menos efectivo como aclarante de la piel.

Elegir sérum con vitamina C

Existen incluso derivados liposolubles, y casi todos ellos son estables en un pH neutro (entre un 6 y un 7).

También se utiliza la vitamina C liposomada, es decir, encapsulada, para aislarla y evitar que se deteriore.

De hecho, todavía no se cuenta con estudios científicos que hayan establecido claramente si estos derivados son o no tan efectivos como el ácido ascórbico puro. Desde luego, necesitan más tiempo para lograr resultados visibles.

¿Qué desventajas reales ofrece una vitamina C degradada? Son varias, pero ninguna reviste gravedad ni supone un riesgo. 

  • Pierde toda efectividad.
  • Puede dar cierto color a la piel durante unos días.
  • Estropea el sérum que la contiene.
  • Puede ser oxidante (es un efecto temporal).

¿Cómo detectar si tu sérum está estropeado? Por el color y/o por el olor. Ante la menor sospecha, tíralo. 

Por otro lado, un sérum con vitamina C debería mantenerse estable y utilizable al menos 3 meses. 

Si se trata de un sérum casero, no durará más de 1 mes, en el mejor de los casos. ¿Te atreves? Aprende cómo hacerlos en Hazlo tú: sérum casero con vitamina C.

No confundas una reacción adversa con un producto deteriorado. Las reacciones a la vitamina C suelen ser irritativas, y temporales. Bajar la concentración de vitamina C es casi siempre suficiente, y, normalmente, se puede ir incrementando la cantidad paulatinamente.

Desde luego, tienes que asegurarte de que es la vitamina C, y no cualquier otro ingrediente, la causa de la reacción.

No confundas una reacción adversa con una reacción normal: el ácido ascórbico puede producir ciertas sensaciones cuando se aplica, pero estas deberían difuminarse en unos minutos. Si no es así, no repitas.

Los derivados se formulan en cantidades variables, a veces bastante más pequeñas que las que se utilizan para el ácido ascórbico puro.

Formulaciones con Vitamina C

Sérum de vitamina C para la piel

Todos quieren bailar con ella y hace buena pareja con casi cualquier otro ingrediente, mejorando sus resultados.

Añadir vitamina C a un suero es garantía de éxito y de un producto excelente. Al menos, en teoría.

Hay excepciones, y también las veremos.

Sus mejores combinaciones.

  • Ácido hialurónico. 

Es un potente hidratante con propiedades antioxidantes y rejuvenecedoras, que se ven multiplicadas cuando se junta con la vitamina C.

Son el dúo perfecto antiedad, sin duda alguna, pero consiguen más que ese efecto: mejoran los aspectos biomecánicos cutáneos, sin una sola contraindicación.

  • Vitamina E. 

Es un antioxidante liposoluble con efectos que se potencian con la mezcla con vitamina C, a la vez que mejora los efectos de esta.

Además, la vitamina E ayuda a dar estabilidad a cualquier sérum con vitamina C. 

  • Ácido ferúlico.

Otro antioxidante maravilloso, que retrasa el envejecimiento celular, aclara la piel, es fotoprotector y sus beneficios se multiplican en combinación con el ácido ascórbico o con este y la vitamina E.

Muchos otros ingredientes hacen combinaciones excelentes con la vitamina C, y, como siempre, lo mejor está en una composición equilibrada, con ingredientes suficientes, que se potencien y mejoren, pero sin un exceso, que puede dar como resultado un sérum poco efectivo y activo y, a lo mejor, muy caro.

No hacen buena pareja

Vitamina C y sérum para la piel

  • Retinol o vitamina A. 

El retinol o vitamina A es un potente ingrediente con propiedades, entre otras, exfoliantes. Junto con la vitamina C puede producir un cóctel altamente irritante, así que se aconseja usarlos en diferentes horas del día para sacar lo mejor de cada uno.

Utiliza la vitamina C por la mañana, con una hidratante y un protector solar (de no menos de 50 + SPF), y deja el retinol para la noche, ya que puede reaccionar mal con la luz solar.

  • Niacinamida o vitamina B 3. 

Han tenido fama de ser una mezcla explosiva y hasta peligrosa: no es cierto, pero juntas se anulan, se neutralizan, pierden efectividad. Nada más.

  • Alfahidroxiácidos.

Se trata de exfoliantes, y combinados con la vitamina C pueden resultar irritantes. 

No suelen aparecer juntos entre los ingredientes de un sérum, pero sí es relativamente normal que se apliquen uno detrás del otro.

Entonces es importante conocer el pH de cada producto, ya que el primero en aplicarse debería ser el más ácido (el de pH más bajo).

Entre la aplicación de uno y otro deberías dejar pasar un mínimo de media hora, para evitar interacciones que puedan dañar la piel por exceso de acidez.

Vitamina C y protector solar: el matrimonio perfecto

Los sérums con vitamina C

El sol es el peor enemigo de la piel, el responsable del fotoenvejecimiento prematuro, de gran parte del daño oxidativo y de todo tipo que sufre nuestra dermis. Entre el 80 y el 85 % de los problemas cutáneos (no enfermedades de la piel, sino problemas derivados del paso del tiempo y la exposición a factores externos) tienen su origen en el sol y sus radiaciones UV, que afectan a todos los estratos de la piel.

El daño solar es detectable a simple vista cuando ya está muy instaurado en la dermis, por lo que lo más importante para evitarlo es prevenir. 

Y la mejor prevención es el uso, desde la infancia y de manera continuada y sistemática, de un protector solar adecuado y lo suficientemente potente como para garantizar su efecto pantalla, es decir, garantizar que los rayos UV no consiguen atravesarlo y llegar a la piel.

La vitamina C tiene un efecto fotoprotector muy intenso, que, sumado a su formidable capacidad antioxidante, la convierten en la pareja perfecta del protector solar. 

Pero no te confundas: la vitamina C sola no es fotoprotectora, y, dependiendo de cómo se presente y de que esté bien formulada o no, puede ser incluso fotosensibilizadora.

¿La mejor protección contra los daños solares? Un sérum con vitamina C, una hidratante y, finalmente, un protector solar de 50 + o superior.

No te engañes: si no te cuidas del sol, no importa nada de lo que hagas para mejorar el estado de tu piel. Ni sérums, cremas, tratamientos de cualquier naturaleza, o procedimientos, lograrán contrarrestar los efectos de una exposición descuidada y continuada. Consulta con un dermatólogo si no lo tienes claro todavía. 

Aprovechamos para darte algunas indicaciones sobre los protectores solares.

Evita utilizar una hidratante con fotoprotección, y no se te ocurra nunca mezclar ambos productos para eliminar un paso en tu rutina diaria de belleza: aplica primero la hidratante y, cuando la piel la haya absorbido, ponte la solar.

Recuerda que la solar debes ponerla varias veces al día. Lee las instrucciones de uso de la tuya para saber si tienes que renovarla cada dos, tres o cuatro horas: varía en función de la composición y la marca.

Por debajo de un SPF 50 + todo lo que utilices será insuficiente y no cumplirá con el objetivo, que debe ser evitar el daño solar a toda costa. 

Elegir el mejor sérum

La vitamina C es un ingrediente seguro que, en principio, mejorará cualquier sérum al que se agregue, así que, ¿cómo elegir el mejor para ti?

Como los śerums se eligen en función del problema que se desea solucionar, y no según el tipo de piel, tendrás que ser tú quien valore qué cantidad de vitamina C y en qué combinación será mejor para ti.

¿Piel sensible?

Recuerda: elige una concentración no muy elevada de vitamina C, para evitar intolerancias. Por lo demás, reforzará tu sistema autoinmune, rebajará la inflamación y la irritación y defenderá tus células de la oxidación.

Cuando tengas claro que no te provoca reacciones, puedes ir incrementando la proporción de vitamina C, pero siempre de forma paulatina y dando tiempo a la piel a acostumbrarse al cambio y aceptarlo sin problemas.

¿Piel seca?

No olvides que la vitamina C es hidratante, y combinada con ácido hialurónico y otros ingredientes hidratantes, te proporcionará un sérum perfecto para mantener tu rostro hidratado como nunca antes.

¿Piel grasa?

Combina la vitamina C con ingredientes seborreguladores (entre otros) y mejorarás el efecto de todos ellos (te contamos más sobre sérums para pieles grasas en Por qué necesitas un sérum para tu piel grasa).

¿Piel mixta?

El sérum te dará lo que ninguna crema puede proporcionarte, y la vitamina C ayudará a equilibrar la producción de sebo de tu piel, hidratando las partes secas y regulando las más grasas (mira también nuestro artículo Si tienes la piel mixta debes usar sérum).

¿Manchas?

Cualquier composición mejorará con la vitamina C, que además, como ya te hemos comentado, actuará protegiendo tu piel del sol, mediando en la producción de melanina, aclarando la piel y evitando manchas posteriores (Para qué sirve el sérum antimanchas (y para qué no)).

¿Acné? ¿Puntos negros?

La vitamina C mejorará mucho el aspecto de tu piel, rebajando la inflamación, facilitando la exfoliación y limpieza y evitando la oxidación de las células, lo que hará que mejore más y en menos tiempo.

Para saber todo lo que necesitas sobre antioxidantes y sérum: Descubre el sérum antioxidante.

¿Signos de la edad?

Ya lo hemos visto: la vitamina C rejuvenecerá el aspecto de tu piel de forma muy notoria. Combinada con AH (ácido hialurónico) y otros antioxidantes, así como con ingredientes regeneradores y estimulantes de los procesos de renovación celular cutánea.

Si quieres saber todas las ventajas de un sérum con AH, lee esto: Beneficios del sérum con ácido hialurónico.

Otros criterios a tener en cuenta

Los sérums para la piel con vitamina C

  • Si el envase de un sérum es siempre importante, en en caso de un sérum con vitamina C es básico: si no es de cristal, oscuro o completamente opaco, y con un administrador de bombeo, para evitar que quede abierto y expuesto al aire y la luz, ni se te ocurra comprar ese sérum, por muchos milagros que prometa o garantice.
  • Si la vitamina C es de los últimos ingredientes, casi seguro que no estará en la concentración necesaria para ser efectiva. Descártalo.
  • Comprueba que el pH es adecuado para el tipo de vitamina C que contenga: si es ácido ascórbico, tendrá que estar entre 2.8 y 3.5, aunque puede soportar un pH de hasta 4.5; algunos  derivados de la vitamina C pueden estar en medios más neutros, con un pH de entre 6 y 7.
  • Empieza con concentraciones suaves de vitamina C: no más de un 10 %, y ve incrementándola poco a poco, hasta llegar a un máximo del 20 %, siempre y cuando la vayas tolerando bien (hay derivados que no pueden formularse en esas concentraciones).
  • Si tu sérum tiene ácido ascórbico o L-ascórbico, ya sabes que será más estable y efectivo si, además, incorpora vitamina E y/o ácido ferúlico.
  • Guarda tu sérum en un lugar alejado de la luz, fresco y seco, siempre muy bien cerrado. La nevera es un buen sitio para hacerlo, si los demás ingredientes responden bien al frío, como es el caso del ácido hialurónico.
  • Desecha el sérum que cambie de color y se vaya oscureciendo, o el que empiece a cambiar de olor.
  • Desconfía de los sérums con vitamina C que sean de color naranja u óxido: algunos fabricantes añaden colorante para que no se note si se degrada (increíble, pero cierto). No solo no quieres un producto que pierda su eficacia: tampoco quieres colorantes en un sérum.
  • Lo que nos lleva a los demás ingredientes: cuanto más naturales sean, mejor.
  • Evita productos con demasiados ingredientes, porque no serán efectivos ni tendrán ninguno en cantidades suficientes como para garantizar los resultados.
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