Por qué el sérum no sustituye a la hidratante

El sérum hidratante

Tener piel del rostro deshidratada es un fenómeno recurrente y muy común, que se produce cuando nuestro tejido cutáneo se debilita y ya no es capaz de retener la humedad que contiene de forma efectiva.

¿Qué es la hidratación cutánea?

La hidratación de la piel radica en su óptimo contenido de agua y de humedad.

El agua es un elemento crucial de nuestro tejido cutáneo.

En una persona adulta, este tejido consta de un 70% de agua, 2/3 de los cuales están presentes en la dermis (capa inferior) y casi 1/3 en la epidermis (capa superior), especialmente en capa córnea (la capa más externa de la epidermis, lo que vemos de la piel).

El agua llega a la piel a través del organismo, por lo que el primer e imprescindible gesto para una correcta hidratación será, siempre, beber suficiente agua de calidad (vale la del grifo si no es excesivamente dura) con el objetivo de mantenerlo abastecido regularmente. Zumos e infusiones también sirven, pero no así refrescos, que tienen un alto contenido en azúcar, ni bebidas excitantes, como el café o el té, que hay que consumir con mucha moderación.

En segundo lugar, el cuerpo adquiere agua de la dieta, de ahí la importancia de que esta sea correcta y variada. Por supuesto, los productos vegetales son mucho más ricos en agua que los de origen animal.

Por último, el propio organismo produce agua en una proporción pequeña (entre 300 y 600 ml/día de media) a partir de su actividad metabólica, mediante la oxidación de proteínas, carbohidratos y lípidos.

El tejido graso (adiposo) contiene solo alrededor de un 10 % de agua, mientras que el contenido de agua de los tejidos magros supera el 70 %, lo que ayuda a explicar cómo factores como el sexo, la edad y el estilo de vida afectan a la cantidad de agua que tenemos en el cuerpo (y en la piel, por supuesto): a más masa magra, más agua y mejor hidratación.

Una curiosidad: los atletas tienen un elevado contenido de agua en los tejidos, una mejor hidratación. Hablamos, por supuesto, de una situación genérica, no de un momento concreto en el que pueden estar deshidratados por el ejercicio de su esfuerzo atlético.

Sérum y crema hidratante no son lo mismo

El agua se distribuye en su mayor parte (hasta un 65 %) en los espacios intracelulares (dentro de las células), y el resto (35 %) en los intercelulares (entre las células).

La piel es un órgano semiimpermeable y oleofílico, lo que significa que sus características físicas son más compatibles (biocompatibilidad) con los aceites que con el agua.

Por eso decimos que necesita agua y humedad: la propia piel tiene mecanismos de producción de grasa para aportar la necesaria en cada momento y circunstancia.

Esta grasa natural se denomina sebo y es imprescindible para una piel sana y equilibrada que pueda hacer perfectamente su trabajo de barrera protectora.

Finalmente, en la piel también tenemos ácidos, que junto con el agua y el sebo crean una película, el manto hidrolipídico, que regula, entre otros, el proceso de evaporación del agua.

Sebo, ácidos y agua han de mantenerse en proporciones justas: de no ser así, aparecen problemas como el exceso de grasa o de sequedad.

¿Por qué la deshidratación?

La piel es una de las principales vías por las que perdemos agua corporal, tanto mediante el sudor como por evaporación natural, un fenómeno denominado “pérdida insensible de agua”, que también se da a través de la respiración.

La evaporación cutánea está, de entrada, perfectamente controlada y regulada por la piel y sus procesos: el sebo y los ácidos del sudor ayudan a retenerla y liberarla en la medida necesaria.

Pero cuando el estrato córneo se deteriora esta evaporación se descontrola, y se origina la deshidratación cutánea. Las principales funciones del estrato córneo son:

  • Formar una barrera protectora externa contra las bacterias gracias a su pH ácido.
  • Proteger el cuerpo y la piel contra la radiación UV gracias, entre otros, al ácido urocánico contenido en el sudor.
  • Promover activamente la elasticidad, luminosidad, suavidad e hidratación de la piel.

El sérum hidratante para la piel

El estrato córneo dañado se vuelve permeable, sobre todo “hacia afuera”, es decir, incapaz de retener el la humedad en la epidermis y en la dermis, así que esta se evapora a una velocidad superior a la saludable, dejando, además, una capa hidrolipídica excesivamente grasa y/o ácida.

Es pues fundamental mantener el estrato córneo y el manto hidrolipídico en perfecto estado para una hidratación correcta y constante de la piel.

Una capa córnea dañada dejará expuesta a la dermis, que no tiene defensas contra los agentes externos, de los que se encarga la primera. El resultado será una piel muy deshidratada, porque la falta de humedad llegará a sus estratos más profundos.

Por supuesto, la deshidratación cutánea puede tener su origen en alguna patología orgánica que afecte tanto a la piel como a la retención y distribución de líquidos en el organismo, en cuyo caso solo un médico puede hacer un diagnóstico e indicar el tratamiento a seguir, ya que el cuidado cosmético diario no será suficiente.

Síntomas y factores

La piel facial deshidratada carece de luminosidad y resulta  especialmente incómoda, ya que está reseca, tirante y puede hasta picar.

Entre los factores que pueden provocar la deshidratación, podemos distinguir unos internos y otros externos.

Factores internos:

  • El envejecimiento de la piel.
  • La herencia genética.
  • Algunas enfermedades.
  • La menopausia y otras alteraciones hormonales.

Factores externos:

Sérum, crema, piel e hidratación

  • El sol.
  • La climatología y los fenómenos que la acompañan.
  • La contaminación.
  • El aire acondicionado y las calefacciones.
  • El tabaco y el alcohol.
  • El estrés y el cansancio.
  • Algunos medicamentos.
  • Productos cosméticos inadecuados, así como colonias y perfumes.

Hay que distinguir entre la piel deshidratada (que carece de agua) y la piel seca.

Aunque algunos síntomas son comunes, son dos estados muy diferentes de la piel: la sequedad es un estado permanente, una forma de ser de la piel o un tipo de piel; la deshidratación es un estado transitorio y reversible con los cuidados adecuados.

Toda piel seca está deshidratada o tiende a la deshidratación, mientras que no toda piel deshidratada es una piel seca, y la deshidratación puede darse en cualquier tipo de piel.

Por eso la crema

Las cremas hidratantes, que en realidad no hidratan, porque no aportan agua, sí que realizan un trabajo fundamental en el cuidado y mantenimiento de la epidermis y, por lo tanto, de la piel en general.

Constituyen la primera línea de defensa, la barrera que mantiene alejados a los posibles agresores y, a la vez, evita que la piel pierda humedad y que las delicadas y especializadas células de la dermis se estropeen y dejen de realizar sus funciones, entre las que están las de producir colágeno, elastina y ácido hialurónico, por ejemplo, proteínas y compuestos que seguro que conoces y asocias con una piel sana y joven.

¿Qué es una crema?

Sérum y crema juntos

Las cremas son emulsiones, es decir, una mezcla de aceite y agua que pueden ligarse en un mismo compuesto gracias al tipo de ingredientes que conocemos como emulgente o emulsionante, que logra una combinación homogénea y estable con ambos.

Hay emulsionantes naturales y los hay artificiales, y de ninguna manera son lo mismo, como no lo es el impacto que ejercen sobre la piel.

En general, la composición de una crema hidratante cuenta con una proporción muy grande de agua (entre el 40 y el 60 %), algún tipo de aceite (del 15 al 30 %), emulsionante (8-12 %), y conservantes (1 %), con un mínimo de principios activos (entre el 2 y el 10 %, como mucho).

Tienen su origen en las cremas y ungüentos que se hacían en las boticas como vehículo para incorporar moléculas de principios activos terapéuticos para la piel.

Puesto que el objetivo era tratar problemas del cutis, las moléculas eran grandes y no podían traspasar la barrera cutánea.

Estos principios activos terapéuticos fueron cambiados por otros que pretendían cuidar la piel y garantizar la eterna juventud.

Está claro que, ni antes ni ahora, las cremas pueden lograr rejuvenecernos, pero no cabe duda de que la tecnología que las respalda ha evolucionado y hoy en día sí puede proporcionarnos cuidados que retrasan mucho el efecto del tiempo sobre la piel.

Las hidratantes no contienen más principios activos porque no los necesitan, ya que su zona de influencia es muy limitada (las capas  superficiales de la epidermis) y una concentración más alta no mejoraría los resultados y podría dar lugar a irritaciones y todo tipo de reacciones adversas, por saturación.

La principal función de las cremas cosméticas, lo hemos dicho, es apoyar la barrera cutánea y protegerla, así como proporcionar un entorno favorable para que se mantenga estable y sana.

¿Y el sérum?

El sérum no sustituye a la crema hidratante

El sérum es un verdadero elixir de belleza con una textura ligera y fluida, cuyos ingredientes activos se dosifican de manera muy diferente (se usan una pocas gotas en cada aplicación) a los de las cremas, para una acción complementaria entre los dos, que llevará a una eficiencia superior.

La piel está formada por varias capas superpuestas de grosor variable: la epidermis, la dermis y la hipodermis. Es importante utilizar diferentes texturas y fórmulas para llevar a cabo una acción hidratante global al proporcionar a la piel todos los elementos que necesita, desde la superficie hasta las capas más profundas.

Si la hidratante cubre la epidermis, la textura fina y ligera del sérum le permite penetrar a través de las diferentes capas de la piel, al tiempo que complementa y optimiza la acción de la crema de día o de noche.

Por eso el sérum se usa además de la crema, no para reemplazarla.

Mayor capacidad de absorción

Es la pieza central de una exitosa rutina de belleza, el elemento que va a marcar la diferencia.

Actuando como un refuerzo, su textura ligera y su fórmula optimizada le permiten administrar ingredientes activos, en dosis elevadas y en una alta concentración, a las capas más profundas de la dermis.

En el caso de un sérum hidratante, el tratamiento refuerza la acción  de la crema de día y va más allá, puesto que, gracias a sus pequeñas moléculas, consigue llevar activos potentes que aportan hidratación, sí, pero también compuestos que mejoran el rendimiento de la propia piel, consiguiendo que sus recursos para hidratar y mantener la humedad mejoren significativamente.

Pero el śerum no puede proteger la piel como lo hace la crema, porque no consigue dejar una película protectora sobre esta, ya que se cuela hasta el fondo.

Por lo tanto, es esencial asegurar la compatibilidad del sérum con el resto del cuidado que aplicamos a nuestra piel, ya sea una crema o los productos para la limpieza, y lo es evitar mezclar artículos que puedan interactuar negativamente.

Tenemos nuestros favoritos y te contamos por qué lo son en Mejores sérums hidratantes.

El orden de los factores altera el producto

 Sérum, hidratante y piel

Así es en este caso.

El problema de las pieles deshidratadas va más allá de la simple falta de agua y humedad, como hemos visto, porque estas dos condiciones ponen a nuestra piel en una situación de enorme riesgo e indefensión.

Los cuidados mínimos de la piel deshidratada pasan por estos rituales y en este orden:

  • La limpieza, que debe ser a la vez intensa y amable, con aceite para retirar suavemente la suciedad y el maquillaje, y un tónico que restablezca el pH y prepare la piel para la hidratación profunda del sérum.
  • El uso de un sérum, al menos durante la noche.
  • La crema hidratante, por lo menos dos veces al día, prefiriendo para la noche una más rica y nutritiva.
  • El protector solar. La piel deshidratada no puede permitirse el lujo de estar expuesta constantemente a un elemento que es el origen de la mayoría de los problemas cutáneos no patológicos (en realidad, ninguna piel puede). Elige un protector indicado para pieles deshidratadas y sensibles, que haga pantalla sin ser oclusivo, para no empeorar la condición de la piel a medio plazo. ¿No tienes clara todavía la relación sol/piel/problemas? Echa un ojo a este artículo: Para qué sirve el sérum antimanchas (y para qué no).

Todos ellos serán tus mejores aliados si los usas en el orden que te hemos indicado.

Es fácil darse cuenta de que la crema aplicada antes del serum impediría que este penetrara, y la solar debe ser lo último, porque es la más densa.

El sérum debes aplicarlo sobre la piel perfectamente limpia, con toques o suaves presiones, pero sin extenderlo y masajear, dejando que se asiente bajo la crema.

Cuando la piel lo haya absorbido, extiende la crema encima. Esta sinergia entre sérum e hidratante permite obtener resultados más rápidamente y perpetuarlos a largo plazo, gracias a una acción global.

Finalmente, el protector solar hará de pantalla e impedirá que los rayos UV dañen la piel. Como ya sabes, hay que renovarlo varias veces al día para mantener su efectividad. Solo los que tienen un SPF de 50+ han demostrado resultados positivos y fiables.

En Aplicar el sérum tiene truco (fácil) tienes más detalles.

Para tu piel, usa la cabeza

El sérum para piel deshidratada

La hidratación no es un asunto que concierna solo a las pieles secas. Ninguna piel, sea cual sea su naturaleza, se puede permitir el lujo de prescindir de ella. Ni siquiera las pieles grasas (Por qué necesitas un sérum para tu piel grasa).

Tu ritual de belleza debe comprender el uso de un sérum de calidad y una crema igualmente conveniente.

Has de buscar ingredientes de origen natural y esquivar todos los productos que contengan cosas como parafina y otros aceites minerales, siliconas, conservantes artificiales, colorantes, perfumes y fragancias en cantidad y de origen no natural, etc.

Si bien queremos cremas que cubran la piel, lo cierto es que lo último que la piel necesita es un producto oclusivo, es decir que forme una  cubierta que evite que el agua se evapore a costa de impedir que se realicen los procesos biológicos normales, como el de sudoración y evaporación.

Este tipo de hidratantes producen la sensación de que las arrugas desaparecen, porque la piel se hincha con el agua que no puede evaporarse, pero al recibir el falso mensaje de que está protegida, dejará de producir sebo y sudor en las cantidades normales y necesarias. Con el tiempo, la piel se reseca y se hace dependiente, porque parece que no está hidratada sin esa clase de cremas.

Los ingredientes naturales pueden no tener un efecto tan inmediato, pero sus beneficios son patentes a medio y largo plazo, y son siempre positivos.

En cuanto a los sérums, no creo que nadie que puede elegir libremente se quede con ingredientes oclusivos, irritantes y potencialmente tóxicos.

Uno de los ingredientes estrella para las pieles secas y/o deshidratadas es el ácido hialurónico, cuyas moléculas son capaces de absorber y retener tanta humedad como su propio peso multiplicado por 1.000. Y no es eso lo mejor que puede aportar a tu piel: además puede regular la humedad, adaptándose a las condiciones concretas de cada piel, ya sean estas intrínsecas o extrínsecas.

¿Un sérum con AH para pieles deshidratadas? Sin duda, pero para que de verdad funcione hay que conocer bien este maravilloso ingrediente y sus particularidades. Te invitamos a hacerlo leyendo Beneficios del sérum con ácido hialurónico.

Cuando un laboratorio farmacéutico fabrica una crema tratante, un medicamento tópico, tiene que especificar con qué otros productos o principios activos es incompatible o puede tener efectos cruzados o negativos.

Los laboratorios cosméticos no tienen esa obligación y basta con que sus propios productos no sean irreconciliables.

Puede haber problemas cuando usas artículos de diferentes marcas, incluso si todos son de la misma, porque hay ingredientes que son tóxicos si se acumulan. Cuando te aplicas varios afeites con estos ingredientes multiplicas la exposición de tu piel a ellos y la sometes a dosis peligrosas e ilegales, pero la ley solo obliga a controlar la concentración en cada uno, no dice nada de los efectos de su suma.

Por último, no tiene sentido utilizar un sérum -y menos si es de ingredientes naturales- para arreglar la piel, si le vas a poner encima una crema que va a seguir estropeándola aunque no lo parezca.

El śerum y la crema para hidratar la piel

El marketing cosmético vive de vendernos sensaciones y sueños, pero es tu responsabilidad no picar y buscar productos que realmente mejoren tu piel, aunque no sea de forma inmediata.

Existen productos magníficos, pero todavía ninguno milagroso, y menos en cuestión de horas o días.

Hay aceites vegetales absolutamente biocompatibles, algunos incluso oclusivos, que son perfectos para las pieles muy secas, cuando necesitan una protección superior.

También hay aceites esenciales y muchos otros ingredientes naturales, incluidos emulsionantes como la cera de abeja o la glicerina vegetal, entre otros.

Incluso hay fragancias para mejorar el olor de las cremas (en los serúms son totalmente desaconsejables) y conservantes totalmente naturales.

En cuanto a los colorantes, no está claro para qué pueden servir en una crema, a no ser que se trate de las que son a la vez hidratantes y base de maquillaje. También en estas tendrás que vigilar los ingredientes.

Cuidar la piel deshidratada

El sérum para hidratar con la crema

Si es crucial proteger e hidratar el rostro diariamente, también es necesario desarrollar ciertas rutinas que eviten los factores agravantes de la sequedad e impulsen aquellos que contribuirán a mejorar la hidratación de nuestra piel:

  • Exponte lo menos posible a cualquiera de los factores externos mencionados anteriormente. No olvides la clave de una piel sana y resistente: un estilo de vida saludable.
  • Limpia tu piel con productos no agresivos y especializados. Recuerda: ingredientes naturales y suaves.
  • Limpia y retira el maquillaje de tu rostro una sola vez al día, por la noche. Para no dañar el manto hidrolipídico, ya comprometido, usa mejor aceites desmaquillantes, que serán respetuosos con él, y no rasques ni frotes la piel.
  • Cuidado al elegir y usar mascarillas, porque pueden tener resultados contrarios a los deseados.
  • No abuses de la exfoliación, por mucho que te animen en todas partes. Hasta la más suave resulta agresiva para una piel deshidratada.
  • Durante el día mejora la hidratación con un sérum rico en ingredientes activos hidratantes y regeneradores, y una crema que hidrate sin consecuencias negativas a medio y largo plazo, como pueden serlo una mayor deshidratación y el desarrollo de la dependencia de los cosméticos.
  • Para la noche utiliza un sérum que facilite la regeneración y sanación de los tejidos cutáneos y refuérzalo con una hidratante nocturna en la misma línea.
  • Recuerda que la deshidratación es una circunstancia puntual y reversible, pero para lograr superarla hay que dedicar a la piel tiempo y tiempo de calidad: no basta con ponerse una hidratante dos veces al día, deprisa y corriendo.
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