Sérum casero para pieles grasas

Sérums caseros para las pieles grasas

La piel grasa es un gran problema, no porque sea peor que cualquier otra (pregunta: a nadie le gusta tener una piel que no sea normal), sino porque es la menos fácil de disimular, sobre todo cuando está acompañada por granos, espinillas y demás aborrecibles adornos faciales.

Mucha, muchísima gente con piel grasa vive en guerra constante con ella. ¡Ese es el primer problema!

Para saber si eres una de esas personas obsesionadas y amargadas por su piel grasa, solo tienes que contestar a tres sencillas preguntas:

  • ¿Te pasas el día pensando cómo acabar con la grasa de tu rostro y limpiándola, quitándola, borrándola?
  • ¿Parece que cada vez tienes más grasa, en vez de menos, y que la vida se ríe de ti?
  • ¿Al exceso de grasa acompaña un deterioro general del estado de tu piel (¡y mira que te cuidas, ¿eh?!).

¿Sí a todo? Entonces, tu principal problema no es la grasa de tu piel, sino tu actitud y tu forma de afrontarlo.

La piel grasa se caracteriza por brillos constantes e imposibles de eliminar, poros abiertos, puntos negros, espinillas, comedones y granos de todo tipo.

Para rematar, a estos atributos suele acompañarles un pelo descontroladamente graso. ¿A que sí? El pelo está en la piel, así que es natural que refleje el estado de esta. A tu pelo graso le pasa lo que a tu piel, así que tampoco es buena idea andar lavándolo compulsivamente, porque estimularás más la producción de grasa.

Es importante que la grasa esté en todo tu rostro: si no es así y solo la tienes en la parte central (frente-nariz-barbilla), por mucha grasa que tengas ahí, tu piel es mixta y necesita otros cuidados. Te recomiendo este post: Si tienes la piel mixta debes usar sérum.

Por si no lo sabes o nadie te lo ha dicho, la grasa es imprescindible para tener una piel sana que pueda realizar correctamente su principal función, que es la de proteger a todo el cuerpo de los posibles peligros externos, como infecciones, heridas, golpes, el clima o el sol.

La piel está entre el mundo y nosotros, y sin ella quedaríamos expuestos.

Es importante entender cómo funciona para dejar de trabajar contra ella y empezar a hacer las cosas bien: tu piel mejorará espectacularmente si declaras una tregua.

¿Por qué tu piel es grasa?

Cómo hacer sérum casero para pieles grasasLa piel es un órgano muy complejo, el mayor, con diferencia, que poseemos, y el que está expuesto a todas horas.

Conformada por tres capasepidermis, dermis e hipodermis– que a su vez están integradas por subcapas (hasta 5 en la epidermis, la capa externa). Todas ellas tienen funciones concretas e igualmente primordiales.

La epidermis es la primera línea de defensa y protección, la más fina y también la más compleja.

Para que te hagas una idea, tiene un grosor de entre 0.1 y 1.5 milímetros de espesor, dependiendo de la zona del cuerpo (los párpados son finísimos), el sexo (la piel masculina es más gruesa) y otras consideraciones.

La capa córnea, la superior, a su vez está compuesta por hasta 20 subcapas de células muertas. Y todo eso existe en tu piel y está pasando mientras lees esto.

La epidermis, compuesta principalmente por queratinocitos, no tiene riego sanguíneo, ni glándulas, y recibe todo su alimento y apoyo de la dermis.

En esta segunda capa están los capilares, las glándulas sebáceas y sudoríparas y las células encargadas de producir colágeno y elastina, las proteínas que constituyen el verdadero armazón de la piel y le otorgan su resistencia y elasticidad.

La última capa está compuesta básicamente de adipocitos, células que forma el tejido adiposo del cuerpo (el más abundante) y almacenan grasa (grasa que no tiene nada que ver con la que producen las glándulas sebáceas).

Vamos con la capa córnea, porque entendiendo su función y su funcionamiento sabrás por qué la grasa es importante, por qué parece que cuanto más la quitas, más tienes y, por lo tanto, por qué tienes que dejar de pelearte con ella.

La capa córnea está formada por células, llamadas queratinocitos, que han perdido el núcleo y terminan desprendiéndose por descamación. Estas células, que podríamos considerar los ladrillos del muro de contención que la capa córnea, permanecen unidas entre sí gracias los lípidos, es decir, la grasa producida por las glándulas sebáceas: primera función fundamental de la grasa.

Sin los lípidos no hay cohesión entre las células, y la piel empieza a estar debilitada y expuesta.

Haciendo sérum casero para pieles grasas

Sobre la capa córnea tenemos -o debemos tener- constantemente una película formada por grasa, ácidos y agua, llamada manto hidrolipídico, que contribuye también a mantener la capa córnea pero que, además, es el caldo en el que viven microorganismos amigos que necesitamos para defendernos de otros microorganismos, menos amigables y mucho más peligrosos.

Este manto hidrolipídico, alimentado por las glándulas sebáceas y sudoríparas, le da a la epidermis flexibilidad y, por lo tanto, resistencia. Segunda función fundamental de la grasa.

Como el cuerpo humano suele estar muy bien diseñado, las glándulas sebáceas van produciendo y secretando sebo a medida que se va necesitando, gracias a los sistemas complejos y perfectos de autorregulación que posee nuestro organismo.

Claro que puedes argumentar que estos sistemas fallan mucho y por eso, entre otras cosas, hay pieles grasas. No te lo negamos, pero queremos que tengas en cuenta la complejidad de todo el asunto y la de frentes que en un mismo instante tiene abiertos nuestro cuerpo, a los que tiene que responder de forma instantánea y óptima, de ser posible.

Por lo tanto, el equilibrio está sujeto a muchos factores y puede perderse con cierta facilidad.

La piel es un reflejo incontestable del nuestro estado general: si los ojos son reflejo del alma, la piel lo es del cuerpo, sin duda alguna.

Lo cierto es que, cuando hace falta grasa en la piel, esta la produce y secreta y si falta, la repone. O lo intenta.

Cada vez que te pones a retirar la grasa de tu piel estás, sin saberlo, poniendo en marcha la producción de más grasa, porque su falta envía un mensaje que, recibido por las glándulas sebáceas, hace que se pongan en marcha. Y cuanto más grasa retires, más producirán, en un esfuerzo por mantener el equilibrio que la piel necesita.

El resultado es que tus glándulas sebáceas, que ya trabajan de más, se vuelven locas y se descontrolan, en un esfuerzo constante por mantener los niveles de grasa necesarios para que piel y cuerpo estén protegidos.

Lo que para ti es una cuestión de estética, para tu organismo es un asunto de mera supervivencia, así que saltan las alarmas y los procesos se descontrolan, por una especie de pánico biológico.

Cuando la piel cree que tiene que producir grasa sin descanso, lo hace, y ahora tienes que convencerla de que todo está bien y puede relajarse, para que vuelva a niveles normales o, por lo menos, menos desbocados.

Por eso tu piel grasa está más grasa cada día.

Y está peor porque la dejas sin defensas, al cargarte el manto hidrolipídico y la capa córnea.

No creas que no hay solución, porque la hay. Necesitas productos que ayuden a tu piel a regular la producción de sebo, en vez de los que simplemente lo retiran de una forma agresiva y traumática.

¿Qué soluciones hay para la piel grasa?

Cómo hacer śerum casero para piel grasa

Pues ahora puede que te toque replantearte toda tu estrategia cutánea. 🙃

Por ejemplo, es muy posible que le tengas declarada la guerra a los aceites. ¡Craso error!

Los aceites no son enemigos de la piel grasa. Al contrario, son aliados magníficos que pueden aliviar mucho la condición de un cutis graso castigado y deteriorado.

Ya, ya lo sé: tu piel y tú estáis que no podéis más. Que el problema no son solo la grasa y los brillos derivados, que son feos, pero ni de lejos tanto como los granos, las espinillas y demás adornos tremendos, que a veces son también dolorosos y muy difíciles de manejar.

Pero es que una piel sin defensas queda expuesta a patógenos de todo tipo. Una piel relimpia y refregada para eliminar la grasa, no puede luchar contra bacterias, virus, hongos o parásitos. Una piel sin película protectora no puede rechazar nada que se le pegue. Date cuenta del drama: tienes más grasa y, justo por eso, la porquería se te pega más y ahí se queda.

Tus poros abiertos son, por ende, el lugar perfecto para que la suciedad y los bichillos se asienten y acomoden.

Si la mancha de la mora, con otra verde se quita (o la de vino tinto, con vino blanco), la grasa de la cara solo con más grasa se retira bien. Lo único importante es que esa grasa sea compatible con la nuestra y no comedogénica, es decir, que no tape más los poros.

El aceite para limpiar tu rostro evitará que sigas dañándolo, lo que seguramente estás haciendo, en unos niveles microscópicos que no puedes ver, pero que cuentan y mucho.

Pero es que, además, la piel se lleva mucho mejor con los productos con base oleosa que con los que tienen base acuosa. El aceite penetra en la piel, el agua apenas empapa los estratos más superficiales, y en grandes cantidades puede deteriorarla mucho, de ahí que se desaconsejen baños prolongados y frecuentes, por ejemplo (el agua del mar es diferente, como lo es el agua salada en general).

Por último, un detalle que suele pasar desapercibido pero es básico si tienes la piel grasa: en los productos con base acuosa, la proliferación de bacterias es muy fácil, lo que hace que necesiten siempre de conservantes potentes; los aceites no solo no estimulan el crecimiento bacteriano, sino que muchos son bactericidas.

No todas las grasas son grasas. ¿Cómo te quedas?

Lo que quiero decir es que ni de lejos es lo mismo un aceite vegetal que una mantequilla. Estoy hablando de grasas insaturadas y saturadas, de las que seguramente has oído muchas cosas en relación con la comida y la dieta.

Pues también hay que hacer esa distinción en dermatología: las grasas insaturadas, en las que entran prácticamente todos los aceites vegetales, son perfectas para la piel, sobre todo cuando son no comedogénicas (aunque hay pieles muy secas que precisan y agradecen productos naturales comedogénicos, porque les ayudan a retener la grasa propia y la humedad). Las grasas saturadas, que son las que permanecen sólidas a temperatura ambiente, como los aceites de karité, coco o cacao, no son las más recomendables para las pieles grasas, aunque pueden ser excelentes para otro tipo de pieles, incluso sin la capacidad de penetración que poseen los aceites.

Pese a lo que pueda pensarse o parecer, las pieles grasas son pieles sensibles, a veces muy sensibles.

Eso sí, si tu problema de grasa es muy grande, con muchos poros infectados, deformación de la piel, marcas profundas, etc., tienes que consultar con tu médico, porque la cosmética no puede lidiar con eso, hasta puede empeorarlo, y, sin embargo, hay tratamientos médicos que son muy efectivos y definitivos que tienen que ser recetados y supervisados de cerca.

El sérum tiene las respuestas

Haz sérum casero para piel grasa

Y te lo demostramos exhaustivamente aquí: Por qué necesitas un sérum para tu piel grasa.

Tu piel necesita grasa como necesita regularla adecuadamente, está claro.

Aquí es donde entra en acción el sérum, porque es el único cosmético que puede traspasar la barrera cutánea, gracias a sus muy pequeñas moléculas, y llegar hasta las capas más profundas de la epidermis y de la dermis. Donde se originan los problemas.

Los sérums son concentrados de potentísimos principios activos que tienen la capacidad de mejorar la piel de manera casi inmediata, pero, sobre todo, de producir cambios radicales en sus sistemas de trabajo, corrigiendo y equilibrando hasta lograr que la piel recupere su funcionalidad y estabilidad.

¡Los sérums son la pera! Porque te permiten llevar moléculas que regularán la producción de sebo, limpiarán la piel, la desinfectarán, la calmarán y repararán los daños profundos causados tanto por el exceso de grasa como por el barrido continuado de esta.

Una característica que te va a encantar de los sueros es que son no grasos, siempre, ya que las moléculas de grasa (hablamos de grasa y no de aceites, quede claro) son demasiado grandes y nunca traspasarían la barrea de la piel.

Así que, incluso los más densos, son absorbidos por la piel de forma inmediata sin dejar residuos pringosos. ¡Sí, hasta las pieles grasas los adoran!

Ten en cuenta que es muy posible que, a cuenta de acabar con la grasa a toda costa, hayas deshidratado mucho tu piel. Muchas pieles grasas están severamente deshidratadas, lo que empeora su condición y su recuperación, sobre todo porque no es un escenario que suela contemplarse, por muy común que sea. Si quieres indagar más en la diferencia entre piel secapiel deshidratada, permíteme recomendarte este post: Por qué el sérum no sustituye a la hidratante.

Spoiler: en tu caso, por tener la piel grasa, el sérum que puede sustituir a la hidratante. Tú, mejor que nadie, estás en posición de decidir si es lo conveniente para tu piel, cuándo lo es, y esta te lo dirá claramente si pones atención.

Primicia: no puedes prescindir, en ningún caso, del protector solar. En ningún caso. Pero elige uno que sea claramente no comedogénico, porque aunque es un producto altamente oclusivo, ya hay muchos diseñados para pieles grasas que no lo son y tienen una agradable textura tipo gel.

Truco: guarda tus cosméticos en la nevera y añadirás la sensación de frescor cuando te los pongas, algo que las pieles grasas suelen agradecer.

Por qué hacer un sérum casero

Hacer tu propio sérum casero piel grasa

Porque te va a permitir un control absoluto sobre los ingredientes, las cantidades, su calidad, etc. y podrás prescindir de los tratamientos químicos, agresivos y peligrosos para tu piel.

Las pieles grasas no hacen buenas migas con ingredientes como las siliconas, los aceites minerales y demás joyas no naturales y sí muy comedogénicas.

En realidad todas las pieles necesitan ingredientes naturales y sufren con los que no lo son, aunque no lo parezca (están expresamente hechos para que no lo parezca, claro).

No te asustes, que ya te he explicado lo buenos que son los aceites para tu piel: la base de nuestros śerums caseros van a ser los aceites vegetales. Si decides fiarte de mí y probar, creo que te agradecerás haberlo hecho.

Si no te apetece o no te sientes capaz, siempre puedes recurrir a sérums del mercado con recetas perfectas para las pieles grasas. Te dejamos un enlace a nuestros favoritos: Estos son los mejores sérums para la piel grasa.

Un par de advertencias:

  • Si hasta ahora has sido muy de cremas con ingredientes no naturales es posible que cuando empieces con estos parezca que tu piel se pone aún peor. Es un efecto rebote, porque la piel tiene que empezar a desintoxicarse. Aguanta el tipo y se pasará. Por supuesto, no me refiero a reacciones alérgicas o a que la piel se te irrite sobremanera, en cuyo caso tendrás que cambiar de receta, sin duda y sin demora.
  • Si has librado una auténtica guerra contra la grasa sobre tu piel, dale tiempo a tus nuevos aliados, porque no puedes pretender deshacer en tres días lo que has estropeado en meses o años (insisto: si hay daños tienes que dejarlo, no es una reacción normal nunca).

Verás que vas a utilizar también aceites esenciales. Para tu tranquilidad te cuento que no son aceites en realidad, aunque tengan ese nombre, por su aspecto. Son sustancias muy volátiles y fácilmente oxidables (por eso están siempre en frascos de cristal oscuros), concentradas y potentes, que harán maravillas en tu piel, te lo garantizo.

Se extraen de diversas partes de muchas plantas, tienen propiedades increíbles y se utilizan en dosis muy pequeñas, pero suficientes.

Algunos son especialmente potentes y pueden irritar la piel si se aplican directamente sobre esta, así que no lo hagas si no tienes claro que la esencia que usas es inocua.

Unas recomendaciones antes de empezar:

  • Si notas sensaciones como cierto calor, cosquilleo, etc., no te preocupes, porque a veces pasa con los sérums. Si es algo más que una sensación, cambia de ingredientes. Para trabajar sobre seguro lo mejor es que hagas una prueba en una zona pequeña del rostro o el cuello (detrás de las orejas, por ejemplo) y compruebes que no hay reacción tras 24/48 horas.
  • Trabaja con materias primas de calidad. Los aceites vegetales deberían ser prensados en frío, orgánicos o no.
  • Necesitarás uno o más frascos de cristal oscuro u opaco, con gotero o administrador de bombeo, para guardar tu sérum.
  • Lávate bien las manos y limpia todos los objetos que vayas a utilizar.
  • Compra etiquetas adhesivas para poner las fechas y dejar constancia de los ingredientes de cada suero.
  • Guárdalos en un sitio seguro: fresco, oscuro y seco. La nevera es una buena opción.
  • ¡Pásatelo bien! Es muy fácil hacer estos sérums y te van a encantar.
  • Hacerlos no tiene misterio: añade todos los ingredientes en tu frasco de sérum, agita bien para que se mezclen del todo y… ¡listo!

Sérum reequilibrante para pieles grasas

Hacer sérums caseros para las pieles más grasas

Ingredientes:

  • 30 ml de aceite de jojoba.
  • 15 ml de aceite de semilla de uva.
  • 15 ml de albaricoque.
  • 6 gotas de vitamina E en aceite.
  • 10 gotas de aceite esencial de lavanda.
  • 5 gotas de aceite esencial del árbol del té.
  • 5 gotas de aceite esencial de pachulí.

El aceite de jojoba se puede usar directamente puro sobre la piel, y también notarás sus efectos.

Es un maravilloso regulador de la producción sebácea, el más compatible con la grasa cutánea, es profundamente hidratante, antiinflamatorio, desinfectante y aporta un extra de elasticidad y firmeza.

El aceite de semilla de uva es astringente, controla la producción de grasa y reduce los poros al limpiarlos, evitando la aparición de puntos negros y espinillas.

El aceite de albaricoque dará a tu piel un brillo sano, nada que ver con ese brillo graso que tanto te disgusta. Restaurará la luminosidad de tu piel, la calmará y le dará consistencia e hidratación.

La vitamina E es muy utilizada en cosméticos por sus potentes efectos protectores, hidratantes, regeneradores, suavizantes y cicatrizantes.

La lavanda está íntimamente asociada al cuidado de la piel por sus propiedades calmantes, relajantes, regeneradoras, desinfectantes, resultando firme y suave a la vez.

El aceite del árbol del té es un clásico en el tratamiento de las pieles con granos y espinillas, por su potente efecto desinfectante, antiinflamatorio, cicatrizante y calmante.

El pachulí es otro interesante seborregulador, antiinflamatorio, hidratante y nutritivo.

Sérum regulador para pieles grasas

Sérum casero para pieles muy grasas

Ingredientes:

  • 20 ml de aceite de avellana.
  • 20 ml de aceite de jojoba.
  • 20 ml de aceite de dátil del desierto.
  • 10 gotas de aceite esencial de geranium rosat.
  • 5 gotas de aceite esencial del árbol del té.
  • 5 gotas de aceite esencial de orégano.

El aceite de avellana es un clásico del cuidado cutáneo, perfecto para todo tipo de pieles. Es reparador, hidratante y calmante, y no deja sensaciones pringosas.

El de dátil del desierto es un aceite que cuida y repara la piel, empezando por la barrera cutánea, es suavizante, antioxidante, antiinflamatorio, antimicrobiano, y muy nutritivo.

El aceite de orégano no suele usarse mucho en cosmética, quizá por su olor, que no es malo en absoluto, pero que relacionamos con la cocina o la comida, y sin embargo tiene propiedades maravillosas: es limpiador, antifúngico, antibacteriano y antivírico, antiinflamatorio, analgésico, antioxidante y estimulante del sistema inmune.

Si te parece que tu sérum huele muy fuerte resérvalo para la noche, pero no te prives de probarlo, porque te va a sorprender lo bien que sienta a tu piel.

Sérum facial para pieles grasas

Hacer tu sérum casero para tu piel grasa

Ingredientes:

  • 20 ml de aceite de aguacate.
  • 20 ml de aceite de semillas de uva.
  • 5 gotas de aceite esencial de ciprés.
  • 5 gotas de aceite esencial de menta.
  • 5 gotas de aceite esencial de romero.

El aceite de aguacate, hidratante y nutritivo, es un aliado perfecto para la piel grasa, que la regenera desde dentro, ayuda a la recuperación del manto hidrolipídico y a mejorar la renovación celular.

El aceite de semillas de uva es un gran regulador del sebo, suavemente astringente, antioxidante, protector y regenerador.

El ciprés es antiinflamatorio, desintoxicante y desinfectante, regulador, curativo y reductor de la dilatación de los capilares sanguíneos, muy común en pieles grasas.

La menta calma, limpia, relaja, reduce la inflamación, desinfecta y refresca.

El romero tiene también muchos efectos beneficiosos sobre la piel, de los que aquí destacamos: antiinflamatorio, calmante, desinfectante, hidratante.

Si te gustan estos sérums puedes probar variantes entre ellos, siempre que respetes las proporciones.

¿Quieres poner más principios activos? Recuerda que el exceso de cuidado se convierte en descuido. Si vas a hacerlo, hazlo despacio y recula si notas que tu piel reacciona mal.

Encontrarás detalles sobre cómo aplicar el sérum en Aplicar el sérum tiene truco (fácil).

¡Disfruta de tus sérums hechos en casa!

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