Descubre el sérum antioxidante

Los sérums antioxidantes para la piel

¡Los famosos antioxidantes! Están por todas partes, invaden nuestros cosméticos, la publicidad y el lenguaje de los “entendidos”, pero, a la hora de la verdad, ¿tenemos claro qué son y cuáles son sus beneficios?

Oímos y leemos sobre desintoxicación, rejuvenecimiento espectacular, oxigenación, respiración de la piel… todos términos tan atractivos como ambiguos y nada informativos.

Te proponemos que te hagas un buen té verde -un antioxidante reconocido 😄- y te apuntes a descubrir todo lo que los sueros antioxidantes pueden hacer por tu cutis.

¿Qué son los antioxidantes?

De entrada, compuestos universales y esenciales, presentes tanto en nuestro organismo como en nuestra dieta, y que benefician a todas las pieles y a cualquier edad.

Se puede decir que no son ingredientes activos en sí mismos, como no lo son los ácidos, las vitaminas y otros.

Son lo que se conoce como “moléculas reductoras“. Su función principal, y preciosa, es detener o minimizar la oxidación de las células, llevada a cabo por los radicales libres, causante del famoso estrés oxidativo, que daña las células de forma irreversible y con señales claras a largo plazo en la piel.

Para que te hagas una idea, son para la piel lo que la pintura antioxidante es para una pieza de hierro, y, como esta, tienen un claro efecto barrera.

La oxidación de las células es un proceso normal que se deriva de la vida de la célula y su consumo de oxígeno. Esta oxidación crea radicales libres que atacarán a las células, lo que, de entrada, no plantea ningún problema en una situación normal (cuando la piel no recibe ataques externos), porque las células pueden “desintoxicarse” a través de un sistema de defensa natural (esencialmente enzimas y vitaminas).

Sérum antioxidante para el cuidado de la piel

La oxidación equilibrada forma parte de los procesos naturales y aporta beneficios a nuestro organismo, como estimular la renovación celular. Los problemas empiezan cuando se dispara y nos enfrentamos al tan conocido estrés oxidativo.

El estrés oxidativo se da cuando la cantidad de radicales libres excede las capacidades de defensa de las células. Entonces las células se deterioran y, además, lo hacen en cascada, existe un efecto dominó.

Para entender esto, tienes que saber que un átomo o una molécula oxidados son partículas a las que les falta un electrón (se denomina electrón desapareado), partículas “cojas” que intentarán reequilibrase arrebatando el electrón a la partícula más cercana, que, a su vez, repetirá este comportamiento, así que la oxidación se propaga como si se contagiara, de célula en célula.

Esta oxidación no es una preocupación, mientras permanezca en los márgenes del proceso natural de la vida de las células (internamente, por lo tanto), porque hay un equilibrio gracias a las defensas antioxidantes de estas.

El problema asoma cuando los radicales libres vienen del exterior, y lo hacen continuamente y en grandes cantidades.

Ante este avalancha de radicales libres la piel está indefensa, y la propia naturaleza del proceso de oxidación lo acelerará y multiplicará.

¿De dónde sale tanto radical libre?

La primera fuente, y la más importante con diferencia, es el sol, la exposición a los rayos UV. Cuando crees que una quemadura solar desaparece sin consecuencias después de unos días, internamente, el proceso no se ha detenido y no es tan inofensivo.

Porque una vez que haya pasado la quemadura solar, los radicales libres creados no desaparecerán. Muy al contrario,  continuarán oxidando las células y tendrán consecuencias a largo plazo, esta vez evidentes en la piel, al degradar proteínas como el colágeno y la elastina, los lípidos cutáneos esenciales y el propio ADN celular.

Sérums antioxidantes para todas las pieles

Otras fuentes importantes del radicales libres son la contaminación, y el tabaco (Influencia de los radicales libres en el envejecimiento celular), de lo que se deduce fácilmente que las pieles están más expuestas a ellos en entornos urbanos, siempre y cuando, fuera de estos, se utilicen protectores solares a diario, ya que ninguna otra fuente puede competir con el sol.

Los resultados visibles de su acción sobre la piel son, principalmente, arrugas, trastornos pigmentarios, pérdida de elasticidad y de tersura, es decir, todos los síntomas del envejecimiento de la piel.

Por lo tanto, el envejecimiento de la piel y el estrés oxidativo están directamente relacionados.

Para qué sirven

Nos centraremos aquí en el aspecto cosmético, por supuesto.

Los antioxidantes ayudan al cuerpo a reparar las células dañadas por los radicales libres.

Son capaces de realizar varias acciones beneficiosas directamente relacionadas con la apariencia de la piel.

Prevención del envejecimiento cutáneo

Antes de un ataque (antes de la exposición al sol, por ejemplo), aumentarán la efectividad de la protección solar.

In vitro, la adición de un antioxidante a un protector solar muestra una disminución significativa de la agresión sobre la piel (eritema), frente a la aplicación de un protector solar sin antioxidante.

Los antioxidantes son un refuerzo muy importante de la protección frente a los rayos UV. El protector solar debe evitar (mediante filtros y efecto pantalla) que estos rayos lleguen a la piel, pero dado que este filtro no es 100% efectivo, los antioxidantes actúan previniendo la posible oxidación.

¿Cómo lo hacen? Sacrificando o cediendo sus electrones para evitar que los roben a nuestras células y nuestra piel se arrugue, se seque y pierda defensas.

Prevención de imperfecciones e infecciones

Un sérum antioxidante para la piel

Un buen antioxidante también previene la oxidación del sebo, lo que afecta sobre todo a la piel grasa, y minimiza la aparición de imperfecciones y las complicaciones infecciosas, porque la grasa oxidada, la grasa degradada, es un magnífico caldo de cultivo para los microorganismos.

Además, por su poderoso efecto cuando se combina con un protector solar, los antioxidantes evitan la aparición de manchas y ayudan a eliminarlas o suavizarlas cuando ya existen, gracias a su acción directa sobre la producción de melanina.

Ingredientes antioxidantes efectivos

Para que un ingrediente activo resulte ser un buen antioxidante, no es suficiente que sea rico en vitaminas o polifenoles (las moléculas más comúnmente mencionadas cuando se habla de antioxidantes).

Sobre todo, debe tener una buena combinación de todos estos elementos y presentar una fórmula estable.

Para que entiendas bien esto, déjame ponerte un ejemplo.

El acetato de tocoferol, una combinación de tocoferol y ácido acético, es un poderoso antioxidante para la piel, mientras que, a una dosis igual de vitamina E, el tocoferol simple es no lo es en la misma proporción.

Esta es una de las razones que explica por qué un cosmético rico en ingredientes antioxidantes no es, necesariamente, un buen cosmético antioxidante.

Además, un antioxidante dosificado incorrectamente o mal estabilizado a menudo se transforma en prooxidante, por lo que se convertirá en un factor de oxidación formidable y tendrá un efecto diametralmente opuesto.

Cuando se trata de antioxidantes, la naturaleza sigue siendo la mejor fuente y punto de referencia. La vitamina C sola no es el poderoso antioxidante en que se convierte combinada con ácidos gálicos,  elágicos y otros polifenoles. Esta unión se da espontáneamente en muchas plantas que sintetizan perfectamente complejos antioxidantes reales que pueden extraerse y utilizarse.

Un estudio internacional revela que un conjunto de plantas antioxidantes ha logrado proteger la piel durante la radioterapia para el tratamiento del cáncer, lo que significa que también son capaces de protegernos de la exposición diaria a la radiación solar.

Esta es la razón por la cual, tanto en la cosmética natural como en la convencional, los ingredientes activos antioxidantes se basan casi siempre en ingredientes naturales (el té verde, el derivado de romero, el acetato de tocoferilo, la vitamina E, etc.).

Antioxidantes, ¿qué hago con ellos?

Sérum antioxidante para cuidar la piel

Lo mejor es utilizarlos de manera preventiva, ya que han demostrado una valiosa acción protectora sobre la piel, con resultados a medio y largo plazo.

Como todo lo que la piel necesita, es importante consumir antioxidantes de forma regular en la dieta, pero, afortunadamente, están presentes en frutas y verduras con generosidad, así que una dieta equilibrada nos aportará la cantidad necesaria para el organismo y para la piel en concreto.

Tan importante como incorporarlos a través de la ingesta diaria es no abusar de ellos, así que resístete a los complementos que prometen milagros, porque una dosis superior a la necesaria es peligrosa, y puede tener efectos contrarios a los deseados.

Como curiosidad, te contamos que un estudio ha revelado que frutas y verduras orgánicas contienen entre un 18 y un 69% más de antioxidantes que sus equivalentes procedentes de la agricultura convencional. Por supuesto, estos datos tendrán que ser respaldados por otros estudios.

Que el principal uso de los antioxidantes sea preventivo es un inconveniente, porque es imposible saber o medir qué podría haber pasado de no haberlos usado o de haberlos usado antes.

Lo cierto es que son, sobre todo y como ya hemos mencionado, un agente reductor, por lo que lo óptimo es que se encuentre presente cuando se produzca cualquier agresión a nuestra piel, y no después. Volviendo al símil de la pintura antioxidante, esta debe ponerse sobre el hierro antes de que esté expuesto al aire, la lluvia y los elementos.

Lo mejor es utilizar un tratamiento antioxidante debajo del protector solar durante todo el año, para aumentar su efectividad protectora. Esto no solo garantizará la protección, sino que te proporcionará un bronceado mucho más uniforme, bonito y seguro, en verano, y una defensa extra durante todo el año. Cualquiera sea tu tipo de piel o tu edad, los antioxidantes son ingredientes esenciales para su cuidado.

La industria cosmética a menudo se enfoca en problemas ya establecidos, con productos antiloquesea (antiarrugas, antimanchas, antiedad, antigrasa, etc.) dejando de lado la prevención, de forma que, aparte de la protección solar, cuya importancia vital para la piel y la salud ya conocemos de sobra, se dedica poca atención a la labor preventiva en cosmética.

Por otro lado, muchas veces, como consumidores, nos dejamos llevar por nuestra urgencia por alcanzar resultados inmediatos con el mínimo esfuerzo, lo que hace que seamos los primeros en obviar la prevención.

Sumemos a esta circunstancia el hecho de que en la mayoría de las ocasiones necesitamos ver un efecto sobre un problema ya manifestado, para considerar que un tratamiento es realmente bueno.

La piel y el sérum antioxidante

Si embargo, no hay mejor lucha contra los efectos del tiempo en nuestra piel que la prevención, porque es más fácil y menos onerosa, en energía, tiempo y dinero, y porque se hace mucho más cuesta arriba revertir los procesos ya instalados: es imposible que un sérum, y menos una crema, elimine del todo las arrugas que ya existen. Solo la cirugía puede hacerlo, hoy por hoy, pero esta tiene sus costes, que no son solo económicos.

Qué es un sérum antioxidante

Si ya conoces el sérum, sabrás que es el mejor aliado de los antioxidantes y de la cosmética que podríamos llamar de prevencióferún.

Si no lo conoce, te vamos a explicar cómo funciona para que entiendas por qué lo es. Y si quieres saber más del sérum, te remitimos a nuestro artículo al respecto: Qué es el sérum y por qué es único.

El sérum es un concentrado de ingredientes, una especie de cóctel cosmético súperpotente, que tiene la virtud casi mágica de llegar a las capas más profundas de la piel y llevar hasta allí los principios activos que pueden reparar, reforzar y transformar la piel desde dentro.

Siempre es un producto muy fluido y no graso, porque las moléculas grasas son demasiado grandes para traspasar la barrera cutánea, y se utiliza en cantidades muy pequeñas, ya que, por su propia idiosincrasia (ser líquido y concentrado), no hace falta usar más y, de hecho, hacerlo puede ser contraproducente.

El sérum pertenece a una categoría a caballo entre los cosméticos y los tratamientos farmacéuticos: al introducir principios activos en la epidermis profunda y en la dermis, no solo mejora el aspecto de la piel, si no que puede resolver algunos problemas arraigados, revertir algunos procesos e incentivar un óptimo funcionamiento de estos últimos.

Lo que hace que sea un vehículo perfecto para los antioxidantes es la propia naturaleza de estos.

Los sérums antioxidantes para la piel

Existen, como seguramente has podido constatar, cremas hidratantes con antioxidantes, pero se quedan en la capa córnea, defendiéndola, lo que no es poco. El inconveniente es que sus grandes moléculas no permiten que sus ingredientes penetren, pese a la capacidad que para hacerlo tienen los antioxidantes.

Su función principal es la de reforzar la barrera cutánea, de forma que eviten la pérdida de fluidos, proporcionen un entorno en el que la epidermis pueda mantener su homeostasis e impidan o dificulten la entrada de agentes agresores (¿Todavía crees que el sérum reemplaza a la crema?).

Una hidratante no pasará de las capas más externas de la epidermis, asentándose, principalmente en y sobre el estrato córneo, la más exterior, formada por corneocitos, células epiteliales que han perdido su núcleo y que acabarán por desprenderse (descamación). Cuando una célula pierde su núcleo muere. Esto no significa que ya no haga ninguna función, y menos en el caso de los corneocitos, que componen la mayor parte de la epidermis y realizan una función insustituible, pero una célula muerta no se oxida: la oxidación celular solo tiene lugar en las células vivas.

De lo que se infiere que los antioxidantes necesitan atravesar la barrera de la piel y llegar al fondo para poder hacer su trabajo. En la epidermis un antioxidante siempre tendrá un efecto muy limitado.

Si quieres disfrutar de todos los beneficios tópicos de los antioxidantes, tienes que recurrir al sérum sin remedio.

Se aplica sobre la piel después del ritual de limpieza y antes de la hidratante, a la que no puede sustituir nunca, porque la labor del sérum es interna, y la piel va a necesitar, siempre, la protección y la nutrición que supone la crema, tanto de día como de noche. Para saber cómo aplicarlo y cuándo, no te pierdas esto: Aplicar el sérum tiene truco (fácil).

¿Quieres saber cuándo empezar a utilizar un sérum con antioxidantes? Cuanto antes, mejor, porque su principal función, como hemos visto e indican todos los dermatólogos y expertos en el tema, es la prevención. Empezar con un sérum suave, con ingredientes antioxidantes e hidratantes puede ser perfecto a partir de los 20 años.

Desde luego, a los 30 el sérum debería ser el compañero diario de todas. Y de todos (Todo sobre el sérum para hombres).

Cómo elegir un serúm antoxidante bueno

Mejor con un sérum antioxidante

La verdad es que prácticamente todos los sérums contienen antioxidantes en mayor o menor medida, como contienen también ingredientes hidratantes, pero estamos hablando de una proporción suficiente y de una mezcla que los haga más potentes y útiles.

Nosotros tenemos nuestra propia selección aquí: 5 Mejores sérums antioxidantes.

Vamos a ver los antioxidantes más utilizados por sus múltiples beneficios.

  • Vitamina C.

Aparece en el INCI como ácido ascórbico o L-ascórbico; si es un derivado, con cualquier nomenclatura que incluya el prefijo ascorb-.

Protege contra el daño solar, la contaminación y el humo del tabaco; es muy eficaz tratando arrugas, manchas en la piel y devolviendo luminosidad al rostro.

También estimula la síntesis de colágeno y refuerza la función barrrera cutánea.

Tienes más información sobre este ingrediente en Sérum con vitamina C: la combinación perfecta.

  • Vitamina E.

Aparece en la etiqueta como tocoferol o con nomenclaturas tocof- y tocoph-.

Se trata de una vitamina liposoluble que, asociada con la vitamina C, es sin duda una de las armas más efectivas para luchar contra los radicales libres, gracias a su amplio espectro de acción.

  • Vitamina A.

Retinol o cualquier ingrediente con la raíz retin- en su denominación.

Es extremadamente sensible al contacto con el oxígeno. En cosmética, la encontramos a menudo en su forma precursora, que se transforma en vitamina A al contacto con la piel.

Es uno de los antioxidantes estrella, por su potente acción antiarrugas, antimanchas, como eliminador de marcas y por su habilidad para inducir la renovación celular. Un as en la lucha contra el tiempo.

La piel y los sérums antioxidantes

  • Coenzima Q 10.

Ubiquinona en el INCI.

Se trata de una poderosa molécula, esencial para el buen funcionamiento de todo el organismo, en particular el de las mitocondrias, que vienen a ser los pulmones de las células. Su producción natural disminuye con los años, de ahí la necesidad de añadirla al cuidado antiedad.

  • Polifenoles.

En la etiqueta aparecen bajo el nombre del extracto de la planta del que se obtienen.

Se trata de una gran familia de varios miles de ingredientes que tienen su origen en el mundo vegetal y que han demostrado su eficacia antioxidante incluso protegiendo la piel durante la radioterapia contra el cáncer.

Te sonarán muchos de los más utilizados: té verde, mate, pino , acai, granada (ácido elágico), trigo o sauce (ácido ferúlico), cáscaras de cítricos (ácido galactarico) y resveratrol (en todos los productos derivados de las uvas, en el ruibarbo y el maní).

Destacamos el ácido ferúlico, porque lo verás en muchas fórmulas, ya que además de sus propiedades antioxidantes, regeneradoras y protectoras frente al daño solar, aporta estabilidad a otros compuestos, como la vitamina C, altamente inestable en su versión original.

  • Isoflavonas.

Se obtienen de diferentes vegetales, así que tienen muchos nombres.

Son sustancias que a su efecto antioxidante suman un gran poder humectante, devuelven volumen y elasticidad a la piel e inducen la producción de melanina.

La genisteína es la más conocida y potente.

  • Glutatión.

Es una molécula que se encuentra en todas las células del cuerpo, formada por tres aminoácidos: ácido glutámico, cisteína y glicina, y con el tiempo su producción se reduce. Neutraliza los radicales libres, permite que la regeneración de la forma oxidada del ácido ascórbico (vitamina C) y desintoxica la piel. Se le considera el antioxidante más completo e intenso.

Usar sérum antioxidanteHay tres criterios que debes tener en cuenta a la hora de hacer tu elección de un sérum:

  • La estabilidad de los antioxidantes: para resolver el problema de su rápida degradación como resultado de la exposición a la luz y/o al aire, se suelen utilizar envases totalmente opacos o bien de cristal oscuro. Ya existen productos que incluyen una bolsita de vitamina C en polvo para mezclar con la crema hidratante o el suero en el momento de la aplicación y evitar, de este modo, el riesgo que suponen las formas líquidas de esta vitamina. Por otro lado, como ya hemos indicado,  el ácido ferúlico, un compuesto vegetal común, es un estabilizador muy efectivo.
  • El grado de absorción: cuando los antioxidantes se ingieren, se distribuyen por todo el cuerpo y son absorbidos de forma proporcional por las células. Sin embargo, cuando se aplican sobre la piel, tiene que ser en un vehículo que los transporte de forma segura hasta las capas profundas de la piel.
  • La concentración: que debe equilibrar la cantidad necesaria para ser realmente efectivos sin causar irritación. Algunos productos contienen solo una pequeña cantidad de antioxidantes, demasiado pequeña para ser efectiva, pero cada antioxidante tiene su propia concentración óptima. Por ejemplo, se sabe que la vitamina C en estado puro (no hablamos ahora de sus derivados) no es efectiva por debajo de una concentración del 8%, pero empieza a ser irritante y oxidante a partir del 20 %.

Cada piel necesita un producto que se adapte a sus características y circunstancias, y que le brinde la frescura y apariencia deseadas sin originar problemas.

Nuestras recomendaciones

  • Elige un sérum con varios antioxidantes para incrementar su efectividad.
  • Los ingredientes naturales deben ser los que primen en la fórmula. Hoy en día puedes encontrar muchos sérums cuyos INCIs están libres de componentes peligrosos o inertes (inútiles para la piel, aunque no sean peligrosos).
  • Existen ingredientes peligrosos cuando se acumulan, y esto puede pasar si usas varios productos que los contengan en cantidades permitidas y seguras: si vas sumando, tu piel y tu organismo quedan expuestos a dosis muy por encima de las permitidas legalmente.
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