Para qué sirve el sérum antimanchas (y para qué no)

El sérum y las manchas en la piel

Manchas en la piel… ¿quién no las tiene?

Desde las pecas juveniles, odiadas o envidiadas (a veces están de moda y otras no), hasta los lunares sexys o los inoportunos; de las de nacimiento a las llamadas de la vejez; desde las más claras a las más oscuras, pocas son las pieles que se libran de ellas.

Y en la mayoría de las ocasiones se viven como un incordio, un problema estético o una auténtica preocupación.

Comprueba tus manchas

Son muchas las fuentes que no hacen más que insistir en la importancia de controlar y vigilar las manchas cutáneas.

Cuando llega el verano, es un no parar en los medios de comunicación, tanto visuales como escritos: ¡cuidado con las manchas en la piel!

Así que, antes de entrar en materia, te contamos la regla del ABCDE para detectar posibles cambios en la piel y saber si precisan de supervisión médica.

  • A – Asimetría: cuando la mancha o el lunar es irregular, es decir, no redondo u ovalado.
  • B – Bordes: si son irregulares, deshilachados, sin límites claros, incluso con aspecto áspero y de sierra.
  • C – Color: coloración no uniforme, colores que no están en las gama de los marrones, como azulado, negro, gris, o rojizo; manchas claras que se vuelven oscuras de repente, o viceversa.
  • D – Diámetro: que sea superior a dos milímetros o que empiece a crecer.
  • E – Evolución:  que se produzca cualquier cambio en la mancha, desde los citados a otros, como que empiece a picar o a sangrar.

Y ahora, olvídate de estar el día entero pendiente de tus manchas cutáneas, porque la inmensísima mayoría son simplemente eso, manchas, y no suponen más problema que el meramente estético.

A qué llamamos manchas

El sérum para tratar las manchas de la piel

No está tan claro como pueda parecerlo. De hecho, mucha gente llama de forma general mancha a cualquier alteración en la superficie de la piel que no sea un grano, una espinilla o un punto negro.

Aquí, cuando nos referimos a manchas hablamos de cambios en la coloración de la piel, delimitados y no patológicos.

Las manchas pueden ser más oscuras (hiperpigmentación) o más claras (hipopigmentación) que el tono normal de la piel. Suelen ser planas, excepto algunos lunares, lisas, y no pican ni presentan ningún otro síntoma.

Ya lo hemos dicho, nos referimos a un asunto estético y poco más.

Algunas manchas son temporales, aunque la mayoría no lo son, y todas tienen su origen en la exposición al sol.

Por supuesto, existen muchos tipos de manchas cutáneas, y veremos las más comunes para despejar algunas dudas muy generales.

Porque las dudas sobre la salud debe resolverlas siempre un profesional médico: nuestra labor es meramente informativa.

No son objeto de este post las manchas producidas por enfermedades cutáneas, sino las provocadas por desajustes pigmentarios.

No obstante, hay trastornos cutáneos que, una vez resueltos, dejan manchas y marcas, de las que sí nos ocupamos aquí.

¿Por qué salen las manchas en la piel?

Sérums antimanchas para la piel

Para no perdernos con acrónimos y otras letras, dejemos claro que rayos UV hace referencia a los rayos ultravioletas (o ultraviolentos, que dijo uno 🤣), es decir, rayos cuya frecuencia está  más allá del color violeta y no podemos, por lo tanto, ver (como no podemos ver los que están por debajo del rojo, los infrarrojos).

Los rayos UVA son los rayos ultravioleta de onda más larga: no causan quemaduras ni molestias aparentes en la piel, penetran hasta las capas más profundas, producen bronceado y causan fotoenvejecimiento por acumulación y deterioro de las células epiteliales.

Los rayos UVB son de onda corta, no pasan de la epidermis, causan quemaduras solares y bronceado y también daño solar.

El origen del color de nuestra piel y de sus cambios lo encontramos en un tipo de células llamadas melanocitos, que se encargan de producir melanina, el pigmento natural de nuestra piel.

Estas células viven en la frontera entre la epidermis y la dermis, y poseen unos apéndices, llamados digitaciones, nombre que viene de su parecido a los dedos, que se meten entre las células para depositar en esos espacios la melanina, que se presenta agrupada en melanosomas, una especie de cápsulas llenas de melanina, es decir, de melanocitos.

Estas cápsulas llegan, a través de las digitaciones, a los queratinocitos, las células más numerosas de la epidermis, compuestas básicamente por queratina, y allí liberan la melanina que da el color característico a nuestra piel.

Bajo el estímulo de los rayos UVB (los rayos ultravioleta que afectan sobre todo a la epidermis) los melanocitos multiplican su producción de melanina (melanogénesis), distribuyéndola por los espacios intercelulares. El bronceado es, de hecho, una reacción defensiva de la piel, un mecanismo de fotoprotección, y cuando esta se ve superada por los rayos solares y no puede responder en proporción a la agresión, empiezan los problemas y los desequilibrios.

Pero no hay una sola melanina, sino dos tipos, una entre marrón oscuro y negra, la eumelanina, y otra de un tono entre anaranjado y amarillento, la feomelanina: la combinación única que cada uno tenemos de ambas es la que determina nuestro color de piel personalísimo.

En esta proporción está también el por qué de nuestra reacción al sol y del daño que este puede llegar a hacernos.

Los sérums antimanchas y la piel

Mientras que las eumelaninas absorben los rayos solares, protegiendo a la piel, las feomelaninas, que como ya habrás deducido, son las que más abundan en las pieles blancas, de los  fototipos 1, 2 y 3 (al final del artículo encontrarás los diferentes fototipos y sus características), reaccionan a la agresión produciendo radicales libres, que provocarán oxidación celular y darán paso a un fotoenvejecimiento prematuro y pronunciado (Descubre el sérum antioxidante).

La cantidad de melanocitos que tenemos permanece estable, entre el 2 y el 4 % del total de las células cutáneas, dependiendo de cada persona y su color. Los diferentes tonos no dependen de la cantidad, sino de su actividad y de la forma en que se distribuyen los melanosomas (ya sabes, las cápsulas de melanina).

Dado que la piel tiene memoria de su relación con el sol, las manchas cutáneas son, sobre todo, un historial de la exposición de nuestra piel a los rayos UV, combinados con varios factores como el envejecimiento intrínseco y natural, el cambio hormonal (embarazo, menopausia), ciertas enfermedades y/o agentes externos que provocan cambios e inflamación en la piel.

Por esta misma razón, las manchas aparecen en las zonas de la piel más expuestas: el rostro, el cuello, la parte alta del torso, los hombros, los brazos, las manos y los pies. Las piernas, aunque estén al aire, reciben menos luz solar por la sombra que sobre ellas proyectan el propio cuerpo y la ropa.

Mejora tu piel con los sérum antimanchas

Tanto para prevenir la aparición de manchas en la piel como para mejorarla cuando ya están presentes, el sérum es la mejor herramienta que nos ofrece la cosmética, y hace un equipo perfecto con los protectores solares. 

Ya hablamos de prevención en el mencionado artículo sobre los antioxidantes, y aquí vamos a limitarnos al tratamiento de las manchas que ya tenemos.

El sérum, por su características exclusivas (puedes verlas todas en Qué es el sérum y por qué es único), va a conseguir que todos sus componentes lleguen a las zonas profundas de la piel, lo que permite tratar problemas como las manchas de una forma directa y muy efectiva.

Manchas en la piel y sérum antimanchas

Los sérums son concentrados de activos muy potentes que, gracias a sus pequeñas moléculas y las propiedades de sus ingredientes, consiguen alcanzar todas las capas de la piel.

De esta forma, pueden, además, actuar sobre las manchas más superficiales y sobre las más arraigadas.

Hasta la aparición del sérum, la mayoría de los productos para blanquear conllevaban ciertos riesgos y efectos secundarios, al estar hechos con corticoides que alteran la melanina y pueden causar múltiples trastornos a largo plazo (alteraciones hormonales, cicatrices, quemaduras, etc.).

El sérum nos permite actuar sobre el mecanismo de pigmentación natural reduciendo el número y el tamaño de los melanosomas, la síntesis de melanina y evitando el transporte de melanina a los queratinocitos.

Compuestos de ingredientes activos exfoliantes y despigmentantes, más o menos concentrados, son esenciales en el tratamiento de manchas y deben utilizarse como prevención y como solución cuando las manchas ya están ahí.

Los ingredientes aclarantes de estos cosméticos rebajarán la intensidad de la pigmentación de las manchas, mientras otros  activos mejorarán la luminosidad de la tez.

Los tratamientos antimanchas combinan agentes aclarantes / despigmentantes con activos antioxidantes y exfoliantes, que ayudarán a reducir la producción de melanina, a reparar el daño causado por los rayos UV, a estimular la renovación celular, promoviendo la regeneración cutánea y restaurando la  homogeneidad del tono de la piel.

Para aclarar la manchas cutáneas y uniformar el tono de piel existen varias posibles vías de actuación, como evitar la formación de melanina, o bien decolorar o degradar la que ya está instalada. Esto se puede lograr afectando a los melanocitos, a los melanosomas o a la producción de melanina.

La única pega que puede ponerse a los sérums antimanchas es que su labor es lenta y hay que perseverar durante meses para ver resultados.

¡Ojo! Los sérums antimanchas van a tener efecto solo sobre las máculas que supongan un trastorno pigmentario, ya sea transitorio o establecido, pero que no tenga detrás ninguna patología cutánea, en cuyo caso hay que ponerse siempre en manos de un médico y seguir sus indicaciones.

Entre las grandes ventajas que ofrecen, están la de evitar el uso de medicamentos blanqueadores, muy agresivos, o de métodos estéticos que comprenden el láser, la luz pulsada, la crioterapia, o los peelings químicos, entre otros.

Todos ellos implican riesgos, efectos secundarios desagradables, procesos dolorosos, a veces, y una importante inversión económica, además de obligarnos a extremar los cuidados a la hora de evitar el sol, durante un período prolongado de tiempo (son terapias para realizar en los meses de invierno, y con muchas precauciones), so pena de posibles empeoramientos y más efectos secundarios.

Sérum antimanchas para cuidar la piel

Para aplicar el sérum debes seguir unos sencillos pasos:

  • Hacerlo sobre la piel bien limpia, siempre antes de la hidratante.
  • No extenderlo, sino depositarlo mediante toques o una suave presión.
  • Esperar a que la piel lo absorba y, entonces, ponerte la hidratante (y, después de esta, el protector solar). No puedes prescindir de la crema hidratante, el suero nunca es un sustituto de esta, como te explicamos en ¿Todavía crees que el sérum reemplaza a la crema? 

Si quieres conocer todos los trucos sobre la mejor forma utilizar el sérum, te recomendamos leer nuestro post Aplicar el sérum tiene truco (fácil), en el que te contamos todo al respecto y algunos trucos que pueden interesarte, como el de usar más de un sérum a la vez.

Mejores ingredientes antimanchas

No nos cansamos de alabar los beneficios de los ingredientes de origen natural, por sus grandes ventajas y sus escasísimos inconvenientes, que suelen limitarse a posibles reacciones alérgicas, ante las cuales siempre podemos recurrir a otros, ya que la naturaleza nos regala una inmensa variedad.

Nos gustan los despigmentantes como la arbutina, la milenrama, la gayuba, el limón, el kiwi, la viola, la morera, el regaliz, el aloe vera, el té verde, el romero, la acedera o la manzanilla.

O principios activos (también despigmentantes) como la niacinamida, el ácido kójico, la glabridina, el kaziol, la aloesina, la vitamina C, la E o el retinol.

Entre los antioxidantes nos gustan las vitaminas A, C y E, el glutatión, las isoflavonas, etc.

En cuanto a los exfoliantes, su naturaleza puede variar en función del tipo de piel (no del fototipo, ¡ojo!). Los químicos están indicados para todas las pieles, en mayor o menor grado. Entre ellos, los enzimáticos son más suaves y amables con la piel. Los mecánicos, es decir, las partículas de cáscaras, semillas, o de otras sustancias naturales o artificiales, que remueven y arrastran, como si barrieran, las células muertas y los residuos, no están indicados para pieles sensibles del tipo que sean, y no se debe abusar de ellos en ningún caso, porque pueden erosionar el cutis, creando microabrasiones.

No hace falta explicar para qué sirven los despigmentantes, pero quizá sí sea necesario explicar el papel de los antoxidantes y el de los exfoliantes.

Los primeros previenen la aparición de manchas y ayudan a eliminar las existentes con su acción estimulante de la renovación y protección celular.

Los exfoliantes también promueven la renovación celular mediante la retirada de las células muertas, dando lugar a la generación de nuevas células epiteliales no manchadas.

Muchos de estos ingredientes son fotosensibles y/o fotosensibilizadores, por lo que se recomienda su uso durante la noche, y retirar cualquier resto por la mañana, con una limpieza adecuada.

Durante el día debes usar protección solar siempre, con o sin suero antimanchas o de otra clase.

Como puedes imaginar, nosotros tenemos nuestros sueros antimanchas favoritos, y te invitamos a conocerlos: 5 Mejores sérums antimanchas.

El Sol y el problema con las manchas en la piel

Manchas en la piel y sérum

Insistimos porque parece que no terminamos de tener claro hasta qué punto es peligroso no tomar precauciones, y no solo en verano.

Debemos, además, hacerlo sistemáticamente con los niños, para que aprendan a hacerlo y lo integren como algo natural en su vida.

El sol y el envejecimiento cutáneo

La melanina, en realidad las eumelaninas, tienen la misión de proteger el ADN celular de los efectos dañinos y degradantes de la radiación solar.

El paso del tiempo afecta también a la producción de melanina, tanto en cantidad como en calidad: la piel no renueva sus células al mismo ritmo, lo que afecta a los melanocitos, y estos, además, ya no trabajan tan bien como en la juventud, produciendo acumulaciones, que podríamos llamar anormales, de melanina, y también espacios en los que esta falta.

De ahí las manchas oscuras y las blancas.

La suma de horas de exposición también afecta a esta producción, acelerando asimismo el debut de reacciones anormales de la piel.

La estimulación de las feomelaninas y su subsiguiente estimulación de la producción de oxidantes está en el origen de casi todo el envejecimiento cutáneo. El envejecimiento de una piel no sobreexpuesta al sol es mucho más lento, porque está, sobre todo, ligado a procesos internos que precisan de más tiempo para evolucionar.

El sol y los cambios hormonales

Durante el embarazo y la menopausia, las mujeres sufren un alteraciones hormonales que, en caso de exposición prolongada a los rayos UV, pueden provocar la aparición de manchas.

Estas manchas se localizan con mayor frecuencia en las mejillas, la frente y en la zona alrededor de los labios, y se conocen como melasma. Es más común en mujeres embarazadas y en personas con problemas tiroideos.

Los cambios hormonales de la adolescencia también pueden dar lugar a la aparición de manchas derivadas del exceso de grasa, el acné, etc.

El sol y los medicamentos

Algunas enfermedades se tratan con medicamentos fotosensibilizadores, lo que puede causar la aparición de manchas cuando se expone la piel sin protección durante su ingesta.

Pregunta a tu médico y, si es tu caso, toma las medidas oportunas: protector solar siempre y a todas horas, sombreros, mangas largas y pantalones enteros, etc.

De no hacerlo, pueden quedarte manchas.

Se sabe que existen tratamientos hormonales directamente relacionados con la aparición de manchas, como los anovulatorios (píldoras anticonceptivas)

Incluimos aquí carencias que también pueden inducir la aparición de manchas, como la ferropenia, la hipoproteinemia o la falta de algunas vitaminas.

El sol y la inflamación cutánea

Manchas en la piel y sérums antimanchas

Seguramente lo has oído muchas veces: no expongas las cicatrices al sol hasta que estén completamente curadas, si no quieres que te queden señales y/o manchas.

Y sí, el tiempo para que pase el peligro no es inferior a un año.

Las cicatrices, bajo el sol, producen manchas oscuras que pueden tardar años en desaparecer, y algunas no lo harán nunca.

Al hablar de cicatrices nos referimos a cualquier cicatriz, desde las que dejan los granos o el acné hasta las que son consecuencia de un trauma, una herida, una intervención quirúrgica o un tatuaje.

Tipos de manchas cutáneas

Pueden aparecer como puntos aislados, como motas, o manchas individuales; formando pequeños grupos; pueden permanecer inalteradas o crecer, extenderse y acabar cubriendo zonas amplias de la superficie cutánea; pueden ser, como hemos indicado, oscuras, claras y hasta blancas.

Hay manchas elevadas de manera palpable (literalmente, en este caso) y trastornos pigmentarios en los que la superficie de la piel permanece lisa; las hay asintomáticas y algunas que pican y molestan, al salir o eventualmente.

La mayoría son inocuas y no precisan de tratamiento, pero muchas veces resultan de lo más incómodas e inoportunas para sus portadores. De ahí la necesidad de eliminarlas.

Las diferencias entre unas y otras tienen que ver con la forma, el color, la intensidad y la causa.

Veamos los tipos más comunes de cambios en el color de partes de la piel.

Manchas pigmentarias

Los sérums antimanchas para el cuidado de la piel

La expresión manchas pigmentarias (cloasma o melasma son los términos médicos) resume todos los tipos de manchas de la piel que son de color marrón, rojizo o amarillento, incluidas las pecas o manchas de la edad.

Por norma general, son un cambio de coloración en algunas partes de la piel, médicamente inofensivo, como consecuencia de  una sobreproducción de melanina e incluso por un defecto de esta, porque a veces las manchas claras o blancas son también consecuencia del sol.

Como ya hemos visto, las manchas de pigmento no solo surgen por la exposición al sol, sino por una predisposición hereditaria, por cambios hormonales, enfermedades metabólicas, medicamentos o como una reacción de la piel al contacto con sustancias químicas como perfumes o productos cosméticos.

El término melasma suele utilizarse para las manchas que tienen algunas embarazadas, normalmente mujeres con la piel algo oscura. Los antecedentes familiares elevan las probabilidades de desarrollarlo.

Lunares y marcas de nacimiento

Los términos lunar y marca de nacimiento a veces se usan indistintamente.

La diferencia entre los dos radica en el momento de su creación: nacemos con las marcas de nacimiento (de ahí su nombre, claro 😉) y los lunares o nevus aparecen después.

Generalmente, ambos son cambios benignos en la piel, fruto de una acumulación de pigmento (melanina). Pueden diferir mucho en tamaño, color y textura.

Lo único que debemos hacer es procurar protegerlos del sol y observarlos, por si cambian de tamaño, color, etc.

Pecas

Las pecas, también llamadas efélides, son manchas de pigmento que no representan ningún riesgo para la salud.

Aparecen como una reacción protectora natural de las pieles claras frente a los rayos UV.

Tienen un aspecto muy similar al de las manchas de pigmentación y las llamadas manchas de edad, pero, a diferencia de estas,  desaparecen fácilmente cuando disminuye la intensidad y frecuencia de la radiación UV sobre la piel.

Lentigo simple

Son máculas de tonalidades marrones, que pueden ser de nacimiento o aparecer desde la infancia, en zonas de la piel expuestas o no al sol.

Son normalmente planas, bien delimitadas, estables e inocuas, más frecuentes en personas de piel clara.

El factor hereditario tiene peso en su manifestación, pero no es determinante.

Lentigo solar

Manchas cutáneas y sérum

Las famosas manchas de la edad, también llamadas manchas hepáticas.

Aparecen por acumulación, después de años de exposición al sol, por lo que se dan en adultos, pero pueden presentarse a partir de la treintena, casi siempre en personas de piel clara.

Con más frecuencia están en el dorso de la mano, en el rostro, sobre todo en la frente y la nariz, las partes a las que más llega el sol, en el cuello, en la zona del escote y en los brazos.

En los hombres también se presentan en el cráneo cuando hay alopecia, de ahí la importancia del protector solar en esa zona, muchas veces olvidada, y del uso de sombreros.

A diferencia de las pecas, no desparecen, y, aunque inocuas, son un indicio de que la piel no reacciona bien al sol, por lo que es conveniente extremar las precauciones y los cuidados.

Manchas vasculares

Son marcas que pueden presentar diferentes tonos de color rojo y la mayoría son innatas.

Se producen porque los finos vasos sanguíneos que hay debajo de la epidermis se agrandan, lo que provoca un aumento de la circulación sanguínea y, como resultado, el color rojizo del parche cutáneo.

Entre ellas están los angiomas y las manchas en vino de Oporto. No suelen dar problemas y muchas desaparecen espontáneamente, pero deben ser diagnosticadas por un dermatólogo, porque las hay más o menos profundas y algunas pueden ser problemáticas por su ubicación o penetración.

Las incluimos para que tomes conciencia, si tienes alguna, de que no son simple manchas en la piel, ya que hay capilares implicados, así que es importante que te dejes asesorar por un médico antes de intentar eliminarlas por tu cuenta.

Otras manchas

Tanto oscuras como claras, pueden tener su origen en  patologías cutáneas leves, como varios tipos de hongos (pitiriasis versicolor), el vitiligo, la milia, las marcas dejadas por psoriasis, dermatitis, etc.

La cosmética puede afrontar las manchas cuando son un problema de pigmentación, pero si el origen es otro, hay que ir a él y sanar la piel antes de encarar la eliminación de manchas. Algunas, incluso, desaparecen solas, con el tiempo y los cuidados adecuados, que suelen pasar, por supuesto, por evitar la exposición al sol por todos los medios, ya que el sol puede evitar que desaparezcan.

Cómo prevenir las manchas

Las manchas en la piel y los sérums antimanchas

No siempre es posible, pero cuando lo es hay que hacerlo, porque es mucho más fácil que eliminarlas.

La prevención debe implantarse desde la primera infancia y es nuestro deber, casi sagrado, sembrar en nuestros niños la conciencia del cuidado de la piel frente al sol.

Te damos algunas pautas a seguir y que deberías imponer, sobretodo a los niños, sin excepciones:

  • Limitar la exposición al sol, buscando la sombra siempre que se sobre todo en verano.
  • Evitarla totalmente durante las horas más peligrosas del día (entre las 12 a.m. y las 5 p.m., aunque puede variar en función de tu zona horaria), sobre todo en verano.
  • Utilizar gafas de sol con filtro para rayos UV.
  • El uso de sombreros de ala ancha y de gorras es muy conveniente. Incluso el de los parasoles, que son muy frecuentes en oriente.
  • Cuando vayas a la playa no lo hagas sin una sombrilla. 
  • La protección solar diaria debe ser parte de la rutina de todos, al margen del tipo de piel que tengamos y donde vivamos. Pero cuidado, que no vale cualquiera: un SPF que no sea 50+ o superior ha demostrado ser ineficaz a la hora de la verdad, lo que implica que gastamos dinero en productos inútiles y, lo que es mucho peor, que no estamos realmente protegidos del daño solar, creyendo que sí.
  • Lo de bañarse con la camiseta puesta sigue siendo un buen truco para evitar el sol a las horas más peligrosas. Y protección suficiente en las zonas sin cubrir.
  • Llevar ropa adecuada, con clasificación UPF mínima de 30. UPF son las siglas de “Pltraviolet Protection Factor“, es decir, factor de protección ultravioleta, que indica cuánto protegen los tejidos del sol. No es buena idea llevar tirantes ni ropa sin mangas cuando se va a estar muy expuesto al sol; la ropa oscura y los tejidos más gruesos protegen más; la ropa mojada pierde mucha protección (hasta el 50 %).  Es evidente que hay que encontrar el equilibrio entre la protección y no morir asado, pero también es buena idea llevar mangas largas, aunque sea de tejidos frescos (que protegen menos).
  • El riesgo crece cuanto más cerca del ecuador nos encontremos.
  • De la misma manera que una dieta equilibrada se refleja en la piel, una dieta que no lo es repercutirá negativamente en esta.
  • La dieta equilibrada también evitará que caigas en la tentación de tirar de complementos alimenticios, que, lejos de ser una ventaja, pueden estar detrás incluso de una mayor probabilidad de desarrollar cáncer, como quedó demostrado en este estudio.

Cómo evitar que me salgan más manchas

El sol y los sérums antimanchas

  • Por supuesto, ponernos al sol sin protección es impensable. Pero el protector solar debes usarlo correctamente: como ya hemos dicho, SPF 50+ (aquí, uno de los muchos estudios que explican el asunto de la protección y el SPF), y aplicado las veces que sea necesario, porque al cabo de unas pocas horas (tendrás que verlo en las instrucciones de cada producto) deja de ser efectivo.
  • No te confíes: el protector solar no es un visado sin condiciones para tomar el sol, sino un cuidado básico que no te exime de extremar las precauciones y no abusar del sol en ninguna circunstancia.
  • No te fíes de las etiquetas tipo “impermeable”, y menos si no especifican durante cuánto tiempo lo son. Y, por muy resistentes al agua que sean, en cuanto salgas deber renovar el protector.
  • ¡No se te ocurra toquetearte las manchas, apretarlas, rascarlas, rasparlas ni genialidades parecidas! Lo menos grave que puede pasarte es que te produzcas heridas y que las manchas crezcan y/o se hagan más oscuras/profundas.
  • Huye de los remedios caseros tipo frotarlas con limón y otras joyas del acervo popular. Es cierto que el limón ayuda, pero es, sobre todo, un ácido fuerte y puede provocar la aparición de más manchas y aumentar la sensibilidad de la piel al sol. No confundas el limón con sus ingredientes.
  • Si tu suero o cualquier otro producto antimanchas te produce reacciones adversas, no sigas usándolo y cámbialo por otro. Hay muchas opciones, y, de nuevo, el producto incorrecto puede hacer más mal que bien.
  • Las camas o cabinas de bronceado, así como otros sistemas de bronceado artificial, son muy perjudiciales para todos, independientemente del tipo de piel. Las investigaciones sugieren que las personas que los utilizan antes de los 35 años tienen 75 veces más probabilidades de desarrollar melanoma en su vida. No queremos asustarte, pero sí que te conozcas los riesgos reales de obviar los peligros de los rayos UV.
  • El tabaco y el alcohol afectan mucho y directamente a la piel, aumentando los radicales libres, disminuyendo sus defensas y haciéndolas menos eficaces, así que reduce su consumo o déjalo del todo, si puedes.
  • Perfumes y sol no son una buena combinación, así que evítala a toda costa si no quieres manchas. Por perfume debes entender cualquier producto cosmético que lo contenga o contenga fragancias de alguna clase, lo que incluye productos masculinos como el aftershave, que puedes sustituir, sobre todo en verano, por un sérum (Todo sobre el sérum para hombres).

Fototipos y sus características: los colores de la piel

Sérum antimanchas y fototipos

Desde el año 1975 existe una clasificación de los tipos de piel hecha a partir de sus características más visibles, llamada escala de Fitzpatrick, porque la elaboró el dermatólgo Thomas B. Fitzpatrick.

El concepto de fototipo hace referencia a la capacidad de la piel de asimilar las radiaciones ultravioletas (UV) solares, y por lo tanto, su reacción: si se broncea o se quema. A menor capacidad, más indefensa estará la piel frente al sol.

Es la escala normalmente utilizada en dermatología y cosmética para prever la reacción de la piel y su riesgo ante la exposición al sol.

Lo cierto es que, tengas el tipo de piel que tengas, la protección solar no es un asunto negociable hoy en día, ya que sabemos que el sol es la causa principal del envejecimiento prematuro de la piel, y de algunos otros problemas cutáneos, incluido el cáncer de piel.

Esta escala te puede ayudar a la hora de elegir productos cosméticos, el SPF de tu protector (que no debería estar nunca por debajo de 50+) y los cuidados necesarios para no poner tu piel en riesgo.

Ten en cuenta que esta clasificación es subjetiva, puesto que fue desarrollada mediante entrevistas a personas sobre sus reacciones pasadas a la exposición al sol. Posiblemente la mayoría de las personas no pertenezcan claramente a un fototipo, pero son útiles a la hora de orientarnos.

Piel tipo 1

  • Color de la piel (antes de la exposición al sol): muy blanca, la típica de las personas del norte de Europa.
  • Color de ojos: azul claro, gris claro o verde claro.
  • Color natural del cabello: rubio claro o pelirrojo.
  • Reacción al sol: se quema con facilidad, se pela, apenas se broncea, aparecen pecas o crece su número y se dan reacciones intensas, con erupciones y alergias. Las quemaduras pueden ser profundas.

Piel tipo 2

  • Color de la piel (antes de la exposición al sol): blanca muy clara y/o pálida, propia de los europeos del norte y del centro.
  • Color de ojos: azul, gris o verde.
  • Color natural del cabello: rubio.
  • Reacción al sol: muy similar a la del fototipo 1, la piel presenta pecas, suele quemarse y pelarse con frecuencia, y rara vez se broncea. También puede haber erupciones o alergias.

Piel tipo 3

  • Color de la piel (antes de la exposición al sol): claro o beige, con matices dorados. Es el tipo más común entre los europeos.
  • Color de ojos: avellana o marrón claro.
  • Color natural del cabello: rubio oscuro o castaño claro.
  • Reacción al sol: de nuevo aparecen pecas y la piel tiende a enrojecer y/o quemarse antes de broncearse levemente. Puede pelarse.

Piel tipo 4

  • Color de la piel (antes de la exposición al sol): oliva u oscura. El tono que atribuimos a los europeos del sur.
  • Color de ojos: marrón oscuro
  • Color natural del cabello: marrón oscuro
  • Reacción al sol: se broncea con facilidad, sin irritaciones ni quemaduras aparentes.

El sérum antimanchas y los colores de la piel

Piel tipo 5

  • Color de la piel (antes de la exposición al sol): marrón oscuro.
  • Podríamos identificarla con las pieles de africanas no negras, por ejemplo.
  • Color de ojos: marrón oscuro o negro.
  • Color natural del cabello: marrón oscuro o negro.
  • Reacción al sol: se broncea rápidamente, sin quemarse.

Piel tipo 6

  • Color de la piel (antes de la exposición al sol): es una piel muy oscura, marrón,  la que llamamos normalmente negra, que no es exclusiva de zonas de África.
  • Color de ojos: negro.
  • Color natural del cabello: negro.
  • Reacción al sol: no se quema nunca y se broncea rápidamente.

Consideraciones de cada fototipo de piel ante los rayos UVA/UVB

El fototipo establece, en principio, la protección solar mínima que una piel necesita.

Los tipos 1 y 2 son extremadamente sensibles a la exposición solar, y su piel reaccionará con un pronunciado fotoenvejecimiento prematuro, si no utilizan protección solar a diario, con un índice de 50+ o superior.

Los tipos 3 y 4 resultan menos sensibles, pero la exposición al sol sigue siendo un riesgo para ellos, a medio y largo plazo. El daño solar es acumulativo, así que deben usar también a diario un SPF 50+.

Los tipos 5 y 6 están más protegidos frente al sol, pero no exentos de riesgo ni de las consecuencias del abuso de este, que incluyen, claro está, el envejecimiento prematuro y marcado, por lo que necesitan también de protectores solares no inferiores a 30+.

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