Los mejores sérums con vitamina C

La vitamina C es un imprescindible (dicho en plan cool, un must 🙃) hoy en día en la rutina de cuidado y belleza de muchísimas personas.

Desde luego, los tratamientos para pieles maduras deben incorporarla si quieren ofrecer un tratamiento completo y eficaz para las pieles de toda condición (seca, grasa, mixta, normal) y con cualquier problema (con acné, manchada…).

Existe la posibilidad de usarla pura o usar alguno de sus derivados, siempre y cuando la transformación de estos en vitamina C pura esté garantizada, porque es ella, finalmente, la que cuidad la piel como ningún otro ingrediente.

Te dejamos aquí los mejores sérums con vitamina C, según nuestro criterio. Están hechos con productos de origen natural, lo que nos parece irrenunciable.

Después tienes una guía breve pero completa sobre la vitamina C, sus derivados y los sérums, que puede servirte de orientación.

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Es nuevo, aunque el sérum antiedad de esta casa ya nos sorprendió y encantó, entre otras cosas, por su alto contenido en vitamina C.

Pero ahora lanzan este sérum, con ingredientes de origen natural, en el que esta es la protagonista incuestionable.

Aquí tienes el INCI:

Aqua, Propanediol, Glycerin, Aloe Barbadensis Leaf Juice, Ascorbyl Glucoside, Hydrogenated Ethylhexyl Olivate, Tromethamine, Sodium Hyaluronate, Biosaccharide Gum-1, Trisodium Ethylenediamine Disuccinate, Acacia Senegal Gum, Xanthan Gum, Lecithin, Caprylyl Glycol, Ethylhexylglycerin, Hydrogenated Olive Oil Unsaponifiables, Sodium Carrageenan, 1,2-Hexanediol, Potassium Sorbate, Sodium Benzoate, Sea Salt, Parfum, PEG-40 Hydrogenated Castor Oil, Sodium Acrylates Copolymer, Phenoxyethanol.

Un suero que contiene vitamina C en cantidades muy generosas (es el primero de los activos después de los ingredientes base, incluido el aloe vera).

Aparece como un azúcar derivado muy estable, el glucósido de ascorbilo o ascorbil glucósido, que penetra muy bien y al hacerlo se transforma en vitamina C pura (es una de las condiciones que debe cumplir cualquier derivado para garantizar su efectividad real) … ¡comienza la magia!

La piel se vuelve resplandeciente y rejuvenece, literalmente, gracias a todo lo que este ingrediente maravilloso hace por ella:

  • Como antioxidante la protege del estrés oxidativo y recupera los daños ocasionados por este.
  • Como fotoprotector la defiende del daño solar. Hay que aclarar este punto para que no se confunda este efecto con un protector solar, que ni la vitamina C ni ningún sérum son ni pueden ser. La vitamina C ayuda a que la piel incremente las defensas internas frente a las radiaciones y que, por lo tanto, reaccione antes y mejor, pero no reduce la intensidad de las radiaciones ni las evita, como sí hace un protector, que no debe faltar en tu rutina diaria.
  • Como ácido actúa en varios frentes: limpia la piel, la desinfecta y produce una constante exfoliación, ayudando a eliminar desechos y células muertas.
  • A consecuencia de lo anteriormente expuesto, estimula la renovación celular y el rejuvenecimiento de la piel.
  • También, gracias a la renovación celular, acelera el recambio de células hiper o hipopigmentadas, que son sustituidas por células nuevas sin alteraciones pigmentarias. El resultado es un rostro de color uniforme y luminoso.
  • Mejora la cura de heridas y acné, es antiinflamatorio y cicatrizante, propiciando a la vez que el cutis se muestre más liso, suave y radiante.
  • Interviene en la síntesis de colágeno y elastina, incrementando la resistencia y flexibilidad de la piel.
  • Es un gran hidratante y en combinación con otros, como en este caso con el AH (ácido hialurónico) multiplica su poder.
  • Mejora la microcirculación, favoreciendo todos los procesos cutáneos, a la vez que impulsa las defensas inmunes de la dermis.
  • Mejora el estado de la capa córnea y el manto hidrolipídico.

El ácido hialurónico aporta un hidratación extra completa e inteligente a todas las capas tanto de la epidermis como de la dermis, gracias a sus diferentes formatos: por un lado hay AH de alto peso molecular que rellena de forma inmediata las capas superiores de la piel, corrigiendo al instante pequeñas arrugas, rellenando y estirando la piel; el de bajo peso molecular llega a los estratos profundos, redensificándola y estimulándola a fabricar su propio AH; lo mismo que provoca el precursor de AH que completa este cóctel magnífico de este ingrediente asombroso distribuyéndolo de forma global por la epidermis y la dermis.

El AH incrementa la cantidad de humedad de forma selectiva, ya que puede modularla en función de las condiciones externas e internas. Puede retener hasta mil veces su peso, pero lo hará si es necesario y donde sea necesario.

Esta característica lo convierte en un ingrediente perfecto para todo tipo de pieles.

También es antioxidante e interviene en la síntesis de colágeno/elastina. El resultado es que tanto el AH como el colágeno y la elastina producidos por el propio organismo ven estimulados y renovados sus sistemas de producción.

Este sérum contiene también un activo endógeno (de los que el cuerpo elabora) precursor del hialurónico que incrementa notablemente la cantidad y calidad de este en todos los niveles de la piel.

Todo esto es un sérum de base acuosa que integra en esta el aloe vera eco con certificación Cosmos, un excelente cuidador de todas las pieles. Hidrata, calma y reestructura, suaviza y mejora las defensas cutáneas y ayuda a recuperar y/o mantener la barrera cutánea.

Terminamos destacando el Fucogel (Biosaccharide Gum-1), un ingrediente de origen natural con propiedades magníficas tanto para el cutis como para los productos destinados a sus atención. Crea una película microscópica que retiene la humedad y proporciona un tacto liso, suave y nutrido.

Hidrata, protege, calma y reestructura la piel.

Este sérum de textura fluida que recuerda un poco al gel, se absorbe rápida y fácilmente.

La piel lo recibe muy bien (mejora si lo mantienes frío en la nevera 😉) y en ocasiones, si la tuya es especialmente sensible o está muy maltratada por un exceso de sol, exposición a elementos externos y falta de cuidados, notarás mejoría de forma casi instantánea.

Las pieles en mejor situación también agradecerán el uso de este suero, pero verán resultados impresionantes a medio plazo.

Es no comedogénico, hipoalergénico y testado dermatológicamente.

Debido a su formulación con conservantes naturales en dosis mínimas, tiene una caducidad de dos años cerrado.

Se presenta en un envase de metracrilato de 30 ml opaco y con un aplicador con sistema airless que garantiza la estanqueidad y el aislamiento del sérum, preservándolo tanto de la luz como del contacto directo con el aire.

Te toca a ti mantenerlo apartado de las temperaturas demasiado elevadas. 😜

El único problema, si es que lo podemos llamar así, es que solo lo puedes comprar en línea, ya sea en nezeni.com o en Amazon (te saldrá más caro).

El servicio de envío del fabricante y el de atención al cliente no tienen nada que envidiar a los mejores, te lo aseguro por experiencia propia.

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Nos encanta este sérum con muy pocos ingredientes, sobre todo porque es perfecto para añadir a algún otro al que le falte vitamina C.

INCI:

Rosa Damascena Water*, Prunus Amygdalus Dulcis Oil, Ascorbyl Glucoside*, Butyrospermum Parkii Oil*, Xantham Gum, Rosmarinus Officinalis Oil*. 

*Procedentes de agricultura ecológica certificada.

Ingredientes de origen natural todos, algunos ecológicos, en un sérum de base acuosa que, sin embargo, apuesta por compuestos oleosos, como el aceite de almendras dulces y la manteca de karité.

El agua es un hidrolato de rosa damascena, que añade los activos de esta al suero de forma moderada (un hidrolato no es como un extracto o una esencia en lo que a potencia se refiere): calmante, astringente, antibacteriano y desinfectante, también refresca, suaviza y regenera la piel.

El aceite de almendras dulces es no comedogénico, altamente biocompatible con la piel humana, ayuda a que los activos penetren profundamente en la piel y mejora sus características.

Sus beneficios van desde la estimulación del colágeno a la hidratación y la protección de la barrera gracias a la película que crea sobre la epidermis.

La vitamina C está al principio de esta lista brevísima de ingredientes, en forma de ascorbil glucósido, ya analizado en el sérum anterior.

La manteca de karité, que es en realidad un aceite vegetal (se licua en cuanto está en contacto con el calor corporal), tarda más en penetrar que otros aceites, al ser una grasa saturada (no te asustes, porque es de lo mejorcito que se puede usar para el rostro, y no te la vas a comer 🤣), pero lleva consigo capacidades como la de hidratar, suavizar, desinfectar, eliminar arruguitas, nutrir y regenerar.

Hace un tándem perfecto con la rosa damascena por un lado y con la esencia de romero, que añade propiedades curativas y de cuidado intenso a este producto, por el otro.

Destacamos de este sérum que tenga ingredientes principalmente oleosos y que estos sean pocos.

Echamos de menos algún superhidratante como el AH u otro por el estilo, y/o algún antioxidante más, para producir una intensa sinergia.

Por otro lado una receta tan breve permite usar este sérum en combinación con otros que aporten lo que le falta.

Hay quienes están enamorados de este producto exactamente por su simpleza, y quienes de noche lo usan sin crema hidratante, por su riqueza y su tacto algo graso (pero no deja residuos ni grasa en la piel).

Un bonito envase opaco que contiene 15 ml (la mitad del contenido normal en otros sérums) con un suministrador airless que, sin embargo, impulsa demasiado el producto, sobre todo en las primeras aplicaciones.

Mad Hippie Sérum Vitamina C

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Esta marca americana hace hincapié en el origen natural de sus productos y el interés por no alterar el entorno y mejorarlo.

Puede que sea un plus, pero aquí nos interesa, sobre todo, la calidad de los productos cosméticos, que es lo que finalmente ellos también venden.

INCI:

Water Deionized, Sodium Ascorbyl Phosphate, Alkyl Benzoate,  Vegetable  Glycerin, Water, Glycerin, Sodium Levulinate, Sodium Anisate, Clary Sage, Grapefruit, Hyaluronic Acid, Amorphophallus Konjac Root Powder, Aloe  Barbadensis Leaf, Tocotrienol, Ferulic Acid, Chamomile Flower Extract, Sodium Phytate, Xanthum Gum, Hydroxyethylcellulose.

Tras el agua desionizada aparece la vitamina C en forma de ascorbil fosfato de magnesio (MAP), un derivado que es estable, un buen aclarante de la piel cuyas facultades como estimulante del colágeno y recuperador de un rostro radiante parecen no plantear dudas, pero del que, sin embargo, no se han comprobado los efectos antioxidantes.

El benzoato de alquilo se utiliza como emoliente pero tiene grandes propiedades hidratantes y humectantes, añade una textura suave y sedosa a la fórmula y tiene propiedades antimicrobianas, por lo que limpia la piel y sirve a la par como conservante.

Otro de los activos estrella de este sérum es el ácido hialurónico, también analizado y que hace una magnífica pareja con el ácido ascórbico a la hora de tratar los efectos del tiempo y el sol en la piel.

Como tantos sérums de base acuosa, contiene unos cuantos excipientes necesarios para asegurar la fórmula, pero, como en todo producto de calidad, ninguno tiene una única función, sino que mejoran el cuidado cutáneo y el resultado final para la piel.

Destacamos finalmente la vitamina E en forma de tocotrienol, la forma insaturada de esta vitamina, con sus mismas propiedades, pero más potente que la forma saturada, el tocoferol: antioxidante y excelente antiedad, tiende a acumularse en el estrato córneo, presentando una primera defensa antioxidante, pero también penetra rápida y profundamente, beneficiando epidermis y dermis por igual.

Contribuye activamente a hidratar.

Es un buen sérum que pone el acento en la hidratación, como demuestra la lista de ingredientes, en la que encontramos el aloe, ya analizado, y algunos extractos que inciden en el mismo aspecto.

Sus propiedades antimanchas parecen ofrecer resultados variables, puede que dependiendo del origen y la profundidad de las mismas.

No es graso, penetra bien, deja la piel suave y no pringosa. En frío resulta más agradable de aplicar y con el uso la piel recupera esplendor, uniformidad y tono.

Envase de 30 ml, de cristal oscuro pero con gotero. Ya hemos explicado por qué el gotero no sería nunca nuestra elección para los sérums y menos aún para uno de vitamina C en el formato que sea.

El sérum tiene un tinte amarillento, así que hay que poner especial cuidado para poder detectar un posible deterioro del producto.

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Ahora, un sérum muy popular. Es de ingredientes naturales, algunos orgánicos, a un precio muy asequible y en un formato de tamaño superior a la media (50 ml en este caso).

INCI: 

Aloe Barbadensis Leaf Juice*, Sodium Ascorbyl Phosphate,  Ascorbic Acid, Panthenol, Acetyl Glucosamine, Cucumis Sativus Extract*, Sodium PCA, Sodium Hyaluronate, Vitis Vinifera Fruit Extract*, Ferulic Acid, Tocopherol, Arginine, Sodium Stearoyl Glutamate, Rosa Damascena Flower Oil, Sodium Benzoate, Ethylhexylglycerin.
* Certificación orgánica.

El aloe es la base para un doble apuesta por la vitamina C en dos variantes, el ácido ascórbico y el SAP o ascorbil fosfato de sodio.

Este último es un derivado estable y que puede formularse hasta en un pH de 7, pero con escasa penetrabilidad, lo que en este caso es poco importante porque la vitamina C pura sí tiene capacidad de penetración, así que, finalmente habrá vitamina C en todos los estratos cutáneos y todos ellos recibirán sus muchas ventajas, ya enumeradas con anterioridad.

Siguiendo la línea de casi todos los sérums revisados, contiene también ácido hialurónico.

Contiene conservantes necesarios y útiles, emulsionantes y algunas esencias como la de vid, rosa damascena o de pepino, que rematan una fórmula ya clásica pero que funciona.

Es un suero muy agradable, que penetra bien y devuelve a la piel ese aspecto fresco, relajado y juvenil tan propio de la vitamina C, alisándola y mejorándola.

En este caso, una cantidad tan grande es casi un inconveniente, porque el riesgo de que el suero se deteriore no es pequeño, y puede que tengas que tirar una buena cantidad.

El envase de plástico con 50 ml y bomba con sistema airless preserva el producto del aire y la luz, pero la vitamina C pura lo hace especialmente delicado, así que aplica las precauciones y el cuidado que ya hemos mencionado y consérvalo en la nevera para que te dure más.

Al menor cambio de color y/o de olor, deséchalo.

Timeless Sérum Vitamina C

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Este suero de vitamina C lo apuesta todo por este ingrediente, en función del cual está el resto de la receta.

INCI:

Water, Ethoxydiglycol, L-Ascorbic Acid, Propylene Glycol, Alpha Tocopherol, Polysorbate 80, Panthenol, Ferulic Acid, Sodium Hyaluronate, Benzylalcohol, Dehydroacetic Acid.

Tratándose de un sérum de vitamina C pura (ácido ascórbico), la base no podía ser sino acuosa.

Agua, vitamina C, ácido hialurónico, vitamina E y ácido ferúlico. El resto son sobre todo conservantes, papel que también realizan el ácido ferúlico y el tocoferol (vitamina E).

Además de estar presentes para estabilizar la vitamina C pura, que es muy inestable y sensible a cualquier alteración, ambos son antioxidantes, y mejoran los resultados de la vitamina C en este aspecto, en hidratación, inducción de la creación de colágeno y elastina, reducción de arrugas y manchas, etc.

Nunca deja de ser un riesgo producir un sérum con vitamina C pura, y la presencia de conservantes no puede garantizar resultados óptimos ya que estos van a depender tanto de la calidad de los ingredientes como de las condiciones de mantenimiento una vez abierto el producto.

El producto es de un color blanquecino turbio, y cuanto más turbio más fresco, más lejos de caducar u oxidarse.

Una vez abierto va perdiendo esta cualidad, y sabrás si se ha oxidado por el cambio definitivo de color, que empieza a amarillear para hacerse definitivamente naranja. Si lo dejaras, terminaría siendo marrón rojizo, color óxido.

Está claro que cuando empieza a cambiar de color hay que desecharlo, pero no así mientras sea transparente o blanquecino.

Si te decides por él, aprovéchalo mientras te dure y disfruta de las ventajas de la vitamina C en estado natural.

Este sérum te proporcionará todas las excelencias de este ingrediente y del resto, pero tienes que probarlo antes sin remedio, ya que la elevada concentración de ácido ascórbico (20%) lo hace potencialmente irritante y/o alergénico.

Úsalo en una pequeña zona del rostro y/o el cuello y espera al menos 48 horas para asegurarte de que no hay reacción de ningún tipo.

Si no tienes problemas, este suero te dará lo mejor de la vitamina C y el ácido hialurónico juntos.

Ingredientes de origen natural todos, el polisorbato 80 es una nota discordante por sus peligrosidad en experimentos con animales, tanto para uso tópico como para uso alimentario, aunque en el primer caso los riesgos son menores. En este sérum aparece hacia la mitad de la lista de ingredientes.

Es innegable su potencial irritante tanto de la piel como de las mucosas (ojos, por ejemplo).

Se utiliza como emulsionante y solubilizante y es uno de esos ingredientes que pueden provocar el conocido como efecto acumulativo: usar varios cosméticos que lo contengan puede dar lugar a un exceso del producto en la piel, con consecuencias para su salud y aspecto.

Es importante, por tanto, conocer los otros nombres con los que puede aparecer: Alkest, Canarcel o Tween, seguidos de un número entre (20, 60, 80).

Es un ejemplo de ingrediente de origen natural que no es necesariamente inocuo y sí tiene un considerable potencial tóxico. Puede ser sustituido por otros ingredientes más seguros.

El envase opaco, con 30 ml y sistema airless de administración son perfectos para un suero tan delicado.

No estaría de más guardarlo en la nevera para prolongar algo su vida útil.

Conoce la vitamina C a fondo

Tienes los mejores sérums con vitamina C

Se habla tanto de ella en todos los ámbitos de salud y belleza que parece que la conocemos… ¡como si la hubiéramos parido! 🤣

Te vamos a contar todo sobre ella y sus muchísimos beneficios para la piel.

También te daremos algunas pautas para usarla con seguridad y sacarle el mayor partido.

La vitamina C es un nutriente esencial para nuestra supervivencia, y que sea esencial significa que sí, cierto, lo necesitamos para estar sanos, pero “esencial“, cuando hablamos de vitaminas, aminoácidos, proteínas y otras sustancias que el cuerpo precisa, significa que el propio organismo NO los fabrica, no puede sintetizarlos, y tiene que obtenerlos de fuera, principalmente mediante la dieta.

Por suerte la vitamina C está presente en muchos más productos de consumo diario de los que conocemos.

No solo los cítricos aportan una gran cantidad, de hecho no son los más ricos en ella: la guayaba, el brécol, las coles de bruselas, el kiwi, el perejil, las bayas de goji, son ejemplos de alimentos con tanto o más contenido de ácido ascórbico (vitamina C).

Para no extendernos hablando sobre cuánto la necesita nuestro cuerpo, porque vamos a centrarnos en la piel, baste decir que todos los tejidos la necesitan para mantenerse sanos y, además, protegidos gracias a su poder antioxidante.

Ayuda a mejorar la absorción del hierro, otro elemento esencial que interviene a su vez en la correcta oxigenación de todas y cada una de nuestras células (recuerda que la falta o la mala asimilación del hierro provoca anemias de todo tipo, algunas graves).

También mejora la asimilación del magnesio, sin el que muchos de nuestros sistemas empiezan a fallar, llegando a producir numerosos y graves síntomas, desde inflamación a dolores musculares, estreñimiento, calambres…

Tiene un papel importante en el sistema autoinmune, sobre todo en la producción de algunas células específicas, como las llamadas natural killer, y en el control del nivel de linfocitos.

La falta de vitamina C produce el escorbuto, enfermedad extendida en la antigüedad y que resultaba mortal en un porcentaje importante.

Por suerte hoy en día prácticamente ha desaparecido, gracias a la alimentación, lo que significa que normalmente no necesitamos más que hacer una dieta equilibrada para garantizarnos el aporte necesario.

El exceso no es común, porque cuando se produce se elimina por la orina sin problemas, pero si se consume en demasía sí puede producir trastornos.

La dosis diaria recomendada es de entre 70 y 90 mg, pero se puede consumir hasta un gramo diario sin problemas.

Superar los 2 gramos diarios por un período prolongado de tiempo puede tener consecuencias no deseadas.

Vitamina C y piel

Los mejores sérums con vitamina C para ti

La piel es el mayor órgano de nuestro cuerpo y, por lo tanto, el que más vitamina C consume y necesita.

Hay ya muchos estudios (es la vitamina más estudiada y conocida) que dan fe, inapelablemente, de los beneficios de su uso tópico, y de que estos no se pueden alcanzar solo mediante la ingesta.

Por lo tanto, la piel ganará mucho con su uso, siempre y cuando se aplique en el producto adecuado.

Aquí tienes sus principales ventajas para tu cutis:

  • Las proteínas que dan sostén estructural, resistencia y elasticidad a la piel, el colágeno y la elastina, precisan de la intervención de esta vitamina para su síntesis.
  • Es un potente cicatrizante.
  • Es desinfectante.
  • Es antioxidante.
  • Es exfoliante.
  • Estimula la renovación celular.
  • Aclara las manchas y uniforma el color de la piel mediante la inhibición de la melalina.
  • Reduce las marcas de cicatrices.
  • Es antiinflamatoria.
  • Protege de los efectos negativos del sol.
  • Estimula la microcirculación cutánea.
  • Es muy hidratante.
  • Alisa la piel y reduce visiblemente las arrugas.

Esta larga lista nos hace entender que la piel la necesita en todos sus estratos, desde la capa córnea, la más externa de la epidermis, hasta la capa más profunda de la dermis.

Por lo tanto, para poder sacarle el máximo partido es fundamental utilizar un vehículo capaz de llevarla hasta el fondo de la piel.

El sérum es la respuesta

Porque no hay otro cosmético que pueda llevar ingredientes potentes a todas las capas de la piel.

El sérum es una combinación de varios activos que posee una capacidad de penetración que no tiene ningún otro.

La mayoría de los sérums son de base acuosa, lo que es perfecto para la vitamina C, siempre y cuando estén bien formulados, porque un sérum excesivamente acuoso hará que esta cristalice antes de poder penetrar, con lo que no llegará más allá de la capa córnea.

La vitamina C da lo mejor de sí misma cuando se combina con otros ingredientes, y al mismo tiempo mejora las habilidades de estos. Es lo que se llama sinergia: los resultados no suman, sino que multiplican sus efectos, y la beneficiaria de todo esto es ¡tu piel!

Para elegir bien tu sérum no basta con que conozcas el estado y las necesidades de tu cutis. Es importante conocer los diferentes formatos en los que puedes encontrar la vitamina C, sus ventajas e inconvenientes.

Luego, hay que conocer aquellos ingredientes con los que hace mejores migas y los que es mejor mantener alejados.

Vamos a ello.

Vitamina C y sus derivados

Encuentra los mejores sérums con vitamina C

Todo ingrediente que aparezca en el INCI con la raíz ascorb- en su nombre, hace referencia a la vitamina C en alguno de sus muchos formatos.

El INCI es la lista de ingredientes de los cosméticos. Todos deben llevarla, por ley. En ella los diferentes compuestos aparecen por orden de concentración, de más a menos. Los que están en una proporción del 1% o menor no tienen que aparecer en un orden determinado.

En cuanto a la nomenclatura, los ingredientes que se extraen directamente de cualquier parte de una planta están reflejados con su nombre en latín. El resto de ingredientes aparecen con su nombre científico en inglés, aunque también aparece en inglés el formato del ingrediente natural después de su nombre latino (leaf juice, es decir, jugo de la hoja, por ejemplo: aloe barbadensis leaf juice, jugo de hojas de aloe vera), en ocasiones.

Es importante saber que un ingrediente puede ser de origen natural y aparecer con el nombre en inglés: significa que ha sido manipulado, no que sea necesariamente de origen artificial.

De hecho, las vitaminas tienen que ser extraídas mediante diferentes procedimientos y luego manipuladas si se transforma en un derivado.

Por supuesto, todos los productos procedentes del petróleo, las siliconas y demás de origen artificial aparecen siempre en inglés.

Las vitaminas y sus derivados aparecen normalmente con su nombre en inglés, que indica también si es la vitamina en estado puro o un derivado.

La vitamina C pura, concretamente, aparece como Ascorbic Acid (ácido ascórbico).

El resto de derivados tienen todos en común alguna palabra, en su nombre, con el inicio ascorb-, como ya hemos indicado.

El ácido L-ascórbico es otra denominación de la vitamina C pura.

La vitamina C se obtiene de plantas y frutas de todo tipo y, a partir de ella se elaboran las diferentes variables, que tienen diferentes propiedades.

Lo importante de los derivados es que sean capaces de transformarse en vitamina C pura en la piel.

Ácido ascórbico

Nuestros mejores sérums con vitamina C

Vitamina C pura.

Es muy potente, pero muy inestable en su forma líquida (no así en polvo o cristales), ya que se degrada con facilidad cuando las condiciones de almacenamiento no son las adecuadas, pero también en contacto con el aire y por cambios de temperatura.

Incluso en las mejores condiciones resulta frágil.

No se debe utilizar en una proporción menor al 8%, porque se sabe que no es efectiva, ni superior al 20%, porque empieza a ser irritante y hasta oxidante.

Que un sérum presuma de un 25% de vitamina C es ya un indicativo de que utiliza un derivado de esta, lo que, desde luego, está muy lejos de ser malo. Los derivados suelen ser más estables.

La vitamina C pura necesita una formulación definitivamente ácida, con un pH entre 2.8 y 3.5, aunque puede soportar hasta un pH de 4. Por encima de este pierde capacidades y no sirve para nada.

Como puede resultar irritante, lo mejor para usarla en un sérum es empezar con concentraciones no muy altas (sobre el 10%) e ir aumentándolas paulatinamente.

Lo que puede plantear un problema, porque en el INCI no es obligatorio indicar la cantidad de cada ingrediente y pocas veces los fabricantes lo hacen (entre otros motivos, para mantener sus recetas en secreto). Otra razón más para probar siempre un sérum que contenga ácido ascórbico antes de empezar a usarlo.

Si tienes un sérum con vitamina C pura, primero pruébalo en una parte poco visible de la cara (en el cuello, trás de las orejas, por ejemplo) y espera entre 24 y 48 horas para cerciorarte de que no te irrita. Si lo hace, cambia de formulación o busca un sérum con algún derivado del ácido ascórbico.

Es fácil notar cuándo se ha oxidado, porque cambia de color: primero se va anaranjando y finalmente adquiere un tono marrón oscuro, parecido al del agua con óxido (algo rojizo o anaranjado). El olor puede darte otra pista.

No te asustes, porque lo más grave que te puede pasar es que tu piel tenga un cierto color durante unos días.

Tendrás que desechar ese sérum, por descontado, porque deja de ser antioxidante, ha perdido todas sus capacidades y puede llegar a ser oxidante.

Desde luego, un buen sérum que contenga este ingrediente en forma pura y esté bien conservado debería durar al menos 3 meses.

Eso sí, no compres un sérum con vitamina C que ya tenga color naranja o marrón, porque no podrás apreciar el cambio. La vitamina C no es naranja ni amarilla, es incolora e inodora (no huele a naranjas o limones, sino a nada de nada) y siempre, en principio, es un cristal, que se licua al mezclarlo con agua y/u otros ingredientes, siempre acuosos (no se disuelve en bases oleosas si no incorporan emulgentes).

Selección de los mejores sérums de vitamina C

Mientras está en forma de polvo no plantea problema alguno, solo es inestable en estado líquido.

Para estabilizarla se utilizan ingredientes como la vitamina E (tocoferol), el ácido ferúlico, el glutatión, el ácido cítrico y otros antoxidantes.

Es importante que los estabilizadores no anulen sus efectos.

Y es imprescindible que un sérum con vitamina C (AA) se presente en un envase oscuro o totalmente opaco, para impedir el paso de la luz. Desconfía de cualquiera que no sea así, porque es posible que no tenga suficiente cantidad de vitamina C pura como para que la piel lo note y mejore, o se estropeará en poco tiempo.

En realidad, los envases de este tipo son siempre los mejores para cualquier tipo de sérum, por lo potentes que suelen ser sus ingredientes.

Busca que el aplicador sea de los que no permiten la entrada de aire (airless), de bombeo, y no un gotero, que continuamente expondrá el producto al aire y al contacto con la piel, que puede contaminarlo.

L-ascorbil fosfato de magnesio

Magnesium ascorbyl phosphate o MAP en el INCI.

Se trata de un derivado soluble en agua caliente, que se absorbe bien y es más estable que el ácido ascórbico.

Se transforma en ácido ascórbico gracias a la acción de las enzimas fosfatasas cutáneas.

Hay que decir que no es tan potente como la vitamina C, no está claro todavía que tenga la misma capacidad antioxidante que esta sobre la piel humana, pero los estudios muestran que sí consigue sus efectos aclarantes (de hecho es un gran aclarante), como estimulador de la síntesis de colágeno y como iluminador del rostro, con todo lo que esto conlleva (mejora manchas, marcas, microcirculación, etc.)

Admite pHs de hasta 7.

Palmitato de ascorbilo

Estos son los mejores sérums con vitamina C

Ascorbyl Palmitate o AP en el INCI.

Uno de los más utilizados, aunque sus propiedades conocidas hasta hoy no respalden su popularidad.

Es liposoluble, lo que puede explicar, en parte, que muchos fabricantes lo utilicen (también hay muchos sérums con base oleosa, y no es un fallo, porque si están bien formulados son igualmente efectivos).

Para empezar, es poco estable, así que si hay que elegir o se elige un ingrediente inestable, el ácido ascórbico será siempre la mejor elección.

No parece que se transforme en vitamina C en la piel, aunque penetre en ella bien por ser liposoluble. Incluso si puede hacerlo, no va a hacerlo en cantidad suficiente.

Por tanto, si tu sérum tiene este ingrediente y está al final del INCI, es muy posible que el efecto sea prácticamente nulo.

En cuanto a su capacidad antioxidante, no está clara y sí hay un estudio que muestra que podría llevar a resultados completamente contrarios, favoreciendo la oxidación (no hay investigación suficiente en este sentido como para saber qué pasa realmente).

En su favor diremos que otro estudio muestra que sí podría aumentar el colágeno.

No es la mejor alternativa a la vitamina C pura en ningún aspecto, sobre todo existiendo otras realmente buenas. Puede que sí funcione mejor en hidratantes y otros tratamientos que no penetran en la piel.

Glucósido de ascorbilo

Ascorbiyl Glucoside en el INCI.

Una de las mejore opciones.

Es realmente estable y fácil de formular, admitiendo un pH de hasta 7 sin problemas, y con su uso se soslayan los que el ácido ascórbico plantea.

Los estudios realizados in vitro (es decir, en  laboratorio) muestran que  penetra bien en la piel.

Una vez absobido por la piel se convierte en vitamina C pura, pero no se sabe en qué tasa, aunque sí que ofrece todas sus ventajas: antioxidante, más colágeno y mejor, aclarante e iluminador.

Es uno de los mejores derivados, por su estabilidad y sus capacidades sin ninguna de las desventajas de la vitamina pura.

Ascorbato de tetrahexildecilo

Tetrahexyldecyl Ascorbate o ATIP en el INCI.

Es una forma estable y liposoluble de la vitamina C para el cuidado de la piel.

Es un candidato prometedor para sustituir de forma práctica al ácido ascórbico, según muestran los estudios in vivo.

Su capacidad de penetración no se pone en duda y parece ser incluso superior a la de la propia vitamina C pura, capacidad que se ve muy favorecida por ser liposoluble.

También es estable en un entorno con un pH <5 y fácil de manipular.

Se transforma en AA pero se desconoce en qué proporción y cumple con las mismas funciones que este, al menos in vitro.

Es uno de los derivados menos estudiados pero, como hemos dicho, es muy prometedor.

Ácido Etil Ascórbico

Sérums con vitamina C: los mejores

3-O-Ethyl Ascorbic Acid o EAC en el INCI.

Un ingrediente relativamente nuevo del que no se tienen más referencias que las afirmaciones hechas por el fabricante.

Algún estudio apunta a respaldar su capacidad como aclarante e iluminador.

Parece que tiene una muy buena penetración, pero en cuanto a su transformación en AA puro y sus capacidades, no existen, hoy por hoy más pruebas que lo referido por el fabricante, así que con respecto a este ingrediente aún hay mucho que investigar.

Relaciones con otros ingredientes

La vitamina C hace su mejor trabajo cuando se combina con otros componentes.

Incluso si tuvieras un sérum solo de vitamina C lo ideal sería mezclarlo con otros.

Pero hay que tener cuidado con algunos detalles para evitar que se anulen entre ellos o que la mezcla llegue a ser muy irritante.

Tocoferol o vitamina E

En el INCI, Tocopherol.

Dos magníficos antioxidantes juntos que no dan más que buenas experiencias a la piel.

Se potencian el uno al otro y la piel recibe más fotoprotección, mayor facilidad para regular la pigmentanción y aclarar las manchas, más hidratación y una disminución de las arrugas tanto en longitud como en profundidad.

Juntos también incrementan sus efectos antiinflamatorios y cicatrizantes.

Y la vitamina E estabiliza la vitamina C pura, facilitando su conservación y durabilidad.

Ácido hialurónico

Los sérums con vitamina C mejores

El rey de la hidratación parece el eterno novio de la vitamina C, porque van juntos en muchísimos productos, sobre todo sérums.

Esto es así porque son perfectos cuando se unen.

El AH no es únicamente un súperhidratante, sino que también es antiinflamatorio, estimulante de la síntesis del colágeno y antioxidante.

Cuando se une al ácido ascórbico o sus derivados estas características se multiplican y la piel reluce.

De la misma forma, las propiedades hidratantes de la vitamina C incrementan la capacidad del ácido hialurónico, mejorando la biomecánica cutánea.

No hay posibilidades de un solo problema fruto de esta asociación maravillosa.

Ácido ferúlico

Es muy buena idea añadirlo cuando la vitamina C integra un sérum; si además tiene vitamina E, el trío no puede ser mejor.

El ferúlico estabiliza el AA y más en combinación con el tocoferol, pero también es antioxidante, aclarante, fotoprotector, antiinflamatorio, ayuda a la renovación celular y sí, claro… todo esto, junto a la vitamina C no hace más que mejorar.

Niacinamida o vitamina B3

Durante mucho tiempo corrió la especie de que mezclarlas era mala idea y muy peligrosa, idea que tiene su origen en pruebas que se hicieron y que demostraron que, efectivamente, juntas producen ácido nicotínico, realmente poco aconsejable… pero a temperaturas de 40 º o más, durante un largo período de tiempo.

Por lo tanto no es extrapolable a la vida normal y no es fácil que tu sérum supere esa temperatura… que seguramente estropearía casi cualquier cosmético.

También se ha dicho que son incompatibles porque juntas se anulan, pero esas conclusiones se basan en estudios antiguos que se hicieron con AA puro. Los derivados de la vitamina C, mucho más estables, no dan ningún problema en combinación con la vitamina B3, que a su vez es un ingrediente que no se altera con facilidad por la luz, la temperatura ni el contacto con el aire.

En su tiempo, cuando solo existía la posibilidad de usar la vitamina C en estado puro, el problema venía dado por el pH, ya que la niacidamina necesita un entorno próximo al neutro (6/7) y, como hemos visto, el AA no tolera nada por encima de 4 sin estropearse.

Pero sus derivados sí, así que el problema desaparece y las posibilidades de unir ambas vitaminas supone más que provecho para la piel, estimulando las propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, cicatrizantes, hidratantes, aclarantes y de cuidado de la barrera cutánea.

Retinol o vitamina A

Seleccionamos los mejores sérums con vitamina C

En líneas generales, juntos sí, revueltos no.

El problema que puede aparecer es la irritación.

El retinol es un agente intensamente exfoliante, y mezclarlo con un ácido potente como la vitamina C puede producir reacciones irritantes muy fuertes.

Pero… todo es relativo y depende de cómo, cuándo, dónde y hasta quién.

Bien combinados pueden dar lugar a potentes productos regeneradores, antimanchas, etc. que, eso sí, posiblemente no puedas usarlo durante mucho tiempo (entre dos y cuatro semanas) si no quieres tener problemas.

Entre otros, el exceso de exfoliación elimina tanto el manto hidrolipídico como la capa córnea, que es lo mismo que decir que deja a la piel sin su primera línea de defensas.

Como en el caso anterior, hay incompatibilidad en los pH que cada elemento necesita… en estado puro. El retinol no soporta medios ácidos y está bien en uno en un rango entre 5 y 6.

Además, es liposoluble y el AA es hidrosoluble.

Antes el asunto no tenía solución posible, pero hoy en día los derivados permiten que ambas vitaminas se combinen con éxito.

Si usas AA puro, hazlo durante el día, no lo mezcles con el retinol y deja el uso de este para la noche. Distanciados pero juntos pueden mejorar mucho tu piel.

Así evitarás la fotosensibilidad producida por la vitamina A.

Durante el día no olvides el protector solar.

Otra opción es alternar su uso en sucesivas noches.

Tienes que limpiar muy bien la piel antes de aplicar cualquiera de los dos para evitar problemas.

Alfahidroxiácidos

Como exfoliantes plantean los mismos problemas que el retinol: provocar reacciones irritativas importantes.

Lo que normalmente es una clara invitación a no andar enredando. No obstante, algunos fabricantes ven la oportunidad en la mezcla para crear tratamientos enérgicos que, como hemos visto, dan resultado pero para una cura puntual y controlada.

Lo aconsejable para el cuidado cotidiano constante es usarlos sucesivamente, empezando por el más ácido (pH más bajo) y dejando que la piel lo absorba bien, que no queden restos. Cuanto más tiempo dejes entre uno y otro, mejor, y nunca debería ser menos de 30 minutos.

Fotoprotector

Te ofrecemos los mejores sérums con vitamina C

Puede parecer un poco fuera de lugar añadir este cosmético, que, desde luego no es un ingrediente, pero hay que hacerlo porque juntos, la vitamina C y él son el mejor equipo posible para proteger la piel del sol y sus consecuencias.

Que la vitamina C tenga un efecto fotoprotector no significa que evite los daños, más bien que los recupera y prepara la piel para hacerles frente de forma mucho más eficaz y profunda.

Un producto como el sérum, que está hecho para penetrar en la piel, no puede nunca hacer de pantalla protectora, porque los cosméticos tampoco tienen el don de la ubicuidad, al menos hoy por hoy.

Ni falta que hace.

Mientras el sérum repara la estructura cutánea y la fortalece; mientras, además, activa y mejora los procesos de renovación celular, regula la melanina, etc., el protector solar impide que la radiación UV puede alcanzar la piel y menos aún sus capas más profundas.

En medio de ambos, la hidratante sella la piel, impidiendo que los activos del sérum se escapen, que la humedad cutánea y otros elementos se pierdan y, a la vez, evitando que las amenazas externas puedan penetrar en la piel y dañarla.

Ten una cosa muy clara: si no proteges tu piel del sol no la cuidas.

La piel tiene lo que se ha dado en llamar fotomemoria: va acumulando el daño solar, exposición a exposición.

Que este daño no sea visible no significa que no esté ahí y cuando aparece es porque ya está avanzado.

Un cuidado real y eficiente de la piel pasa por el uso diario, durante todo el año, de protector solar con un FPS 50+, recomendable siempre pero ineludible en otoño, primavera, verano o incluso invierno si esquías o realizas otro deporte de nieve o estás mucho tiempo al aire libre.

La vitamina C es para todos

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Nunca es pronto para empezar con este increíble ingrediente, porque va reparando el daño solar y previniéndolo, y hoy en día pocos estamos a salvo de él.

Siendo sinceros, casi todos nos echamos a la calle (léase playa, piscina y parajes semejantes) en busca del sol y el tono moreno, o lo hemos hecho en algún momento de nuestra vida.

Así que si eres muy del sol y el moreno, necesitas vitamina C en sérum para cuidarte.

Como antiiflamatorio, palía los efectos secundarios de las quemaduras solares, reduciendo la inflamación y acelerando su curación.

Si la pregunta es a qué edad empezar a usarla, la respuesta es que depende del estado de tu piel, pero a partir de los 25 años te harás un gran favor si incorporas un sérum con vitamina C a tu rutina de cuidados de la piel, aunque en principio lo uses de forma espaciada, dos o tres veces por semana.

Es la mejor prevención para retrasar el envejecimiento y todas sus no agradables manifestaciones. Todas: arrugas, manchas, falta de brillo, tono y suavidad, inflamación, cicatrices… ¡todas!

¿Quieres saber si es indicada para tu tipo o tus problemas de piel?

La respuesta es sí, en todos los casos.

La piel seca recibe hidratación; la piel sensible, cuidado; la piel grasa, regulación; la piel mixta, un cuidado completo difícil de igualar; la piel con manchas, uniformidad; la piel con acné, desinfección.

Todas se benefician del la limpieza profunda, la renovación celular, la acción antiinflamatoria que acompaña a todos los fenómenos enumerados.

Las pieles normales garantizarán el mejor cuidado en cada momento de su vida si la utilizan de forma regular.

Si tu piel necesita un tratamiento de choque, puedes usar tu sérum de vitamina C a modo de mascarilla, empapando una tela de algodón fina con ella y dejándola sobre tu cara y cuello durante, al menos, 20 minutos y no más de 30, siempre que no te moleste ni te escueza.

En ese caso, retírala inmediatamente y límpiate muy bien, eliminando todo el producto de la piel.

Aplícate un tónico calmante y no uses el sérum durante algunos días.

Pese a nuestras recomendaciones, es raro que un sérum de vitamina C produzca reacciones importantes y, sin embargo, la lista de mejoras que supone para la piel es larga, así que no te prives de probarlo e incorporarlo a tu día a día.

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