Mejores sérums hidratantes faciales

Si crees que con una crema hidratante tu piel tiene suficiente, estás en un error grande que te puede traer problemas.

Para una hidratación profunda necesitas un sérum, porque te proporciona ingredientes muy potentes y concentrados y los lleva hasta las capas más profundas de la piel, para que, desde ahí, la nutran y reparen real y radicalmente.

¿Quieres comprobarlo? Aquí tienes nuestros favoritos y al final una explicación (larga y, esperamos, bastante completa) de la importancia de la hidratación y cómo afrontarla.

Nezeni Sérum Facial Antiage

Nezeni Sérum Facial AntiageComprobar precio

Hablamos de hidratación, pero este sérum de Nezeni, una marca española obsesionada (en el mejor sentido) con la calidad y los detalles, reinventa este concepto. Así de simple.

Aunque se publicita como sérum antiedad esta definición queda pobre y corta. Se trata de uno de los sérums más completos del mercado, que aborda el cuidado facial desde todos los ángulos y exclusivamente con compuestos naturales.

En Nezeni saben de la importancia de la hidratación para todas las pieles y han diseñado un producto que no deja un rincón de la piel sin tratar y estimular.

Veamos los ingredientes que han elegido.

Cobiolift es un polisacárido extraído de semillas de quinoa.

Tiene un increíble efecto tensor y filmogénico y una espectacular compatibilidad con la piel y su estructura, hasta tal punto que es como si se fundiera con ella gracias a su estructura 3D.

La película que crea es altamente cohesiva y no comedogénica, creando un efecto bótox (se conoce como el bótox vegetal) inmediato que mejora la infraestructura cutánea con el uso continuado.

Las arrugas se reducen ostensiblemente, pero además, esta película es como agua de mayo para la piel deshidratada: controla la pérdida de humedad y la rebaja en gran medida, a la vez que la atrapa y retiene desde el exterior.

Para multiplicar el efecto hidratante de este sérum le han añadido ácido hialurónico en alto y bajo peso molecular, lo que asegura que llegue a toda la piel.

Y de refuerzo extraordinario, un precursor del AH, es decir, un ingrediente que incentiva y mejora la fabricación de ácido hialurónico por parte de la piel. Una auténtica herramienta reparadora y estimulante.

El AH redensifica la piel gracias a su enorme capacidad de captar y retener agua (acumulándola hasta 1.000 veces su peso).

Por si no fuera suficiente, tenemos un tercer activo cuyas propiedades son innegables: la vitamina C, en este caso como un derivado estable que al penetrar en la piel se convierte en ácido ascórbico puro.

Es un gran antioxidante (uno de los top), excelente como protector frente a las radiaciones solares y sus consecuencias; interviene y mejora la síntesis de colágeno, pero ahora mismo nos interesa mucho por dos propiedades concrebtas.

Es un potentísimo hidratante e incrementa todas las habilidades de los ingredientes con los que se alía.

Estos activos están en proporciones elevadas, así que este sérum funciona a la perfección: rehidratación, desaparición de arrugas, manchas e imperfecciones, recuperación de tersura y luminosidad… Es un tratamiento integral que notarás y te enamorará.

El propanediol, el pentylene glycol y el caprylyl glycol se han elegido por sus muchas propiedades (además de ser emulgentes, cuidadores de la fórmula, etc.), entre las que hay que destacar la hidratación.

Los conservantes y demás excipientes son todos naturales -lo que explica que tenga una durabilidad de dos años en cerrado- y aportan beneficios directos a la piel (ningún ingrediente es inactivo, de hecho).

Este sérum, perfecto para todo tipo de pieles, es fluido y fresco, se aplica con facilidad y penetra rápidamente sin dejar residuos. La piel se alisa y suaviza, se relaja y se vuelve más flexible (todos sus activos mejoran el colágeno).

No es graso, es no comedogénico, hipoalergénico y está testado dermatológicamente. No contiene perfumes.

Un detallazo: tiene 50 ml, bastante más que casi todos lo sérums.

No puedes comprarlo más que online, en la tienda del fabricante en nezeni.com o en Amazon, donde está un poco más caro.

Te dejamos el INCI completo:

Aqua, Propanediol, Pentylene Glycol, Chenopodium Quinoa Seed Extract, Ascorbyl Glucoside, Sodium Hyaluronate, Arginine, Trisodium Ethylenediamine Disuccinate, Ammonium Lactate, 1,2 Hexanediol, Caprylyl Glycol, Phenoxyethanol, Sodium Carrageenan, Ethylhexylglycerin, Sea Salt.

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Con base acuosa, este sérum de ingredientes 100% naturales  también, enfocado en la hidratación pero que no renuncia a un amplio tratamiento de la piel, prefiere el aloe al agua como vehículo principal, al que acompañan el pentylene glycol, el caprylic triglyceride y la glicerina: un equipo hidratante para transportar activos.

Se suman a él aceites muy biocompatibles y muy (muy) hidratantes como el de argán, el de almendras dulces y el de jojoba.

El primero es perfecto por su increíble parecido con el sebo cutáneo. Es muy hidratante y nutritivo, incrementa la elasticidad de la piel, es antiinflamatorio, cicatrizante, regenerador y calmante, además de un antiarrugas de propiedades demostradas.

El de almendras también es antiinflamatorio, antioxidante, protege la piel de los daños solares, tiene habilidades antiedad y calmantes.

El aceite de jojoba es un estupendo modulador de la producción de sebo al tiempo que ayuda a retener la humedad de la piel y protegerla contra el daño exterior.

No faltan el ácido hialburónico ni la vitamina C.

Esta última aparece en dos versiones, ambas derivados: el glucósido ascorbilo y el palmitato de ascorbilo. Por su posición en la lista de ingredientes, incluso siendo dos formatos diferentes, no tenemos mucha fe en su efectividad real.

La vitamina C pura es efectiva a partir de una concentración del 8% y hasta el 20% (por encima deja de serlo), pero se ignora la tasa de conversión de los derivados, es decir, cuando se transforman en vitamina C pura en la piel, no se sabe qué cantidad efectiva de esta queda.

A ojo de buen cubero, por su posición en el INCI, se diría que la cantidad de vitamina C no es realmente significativa.

Siendo una receta con varios aceites y esencias resulta potencialmente irritante: no hay más que ver el listado de fragancias, todas de origen natural, que forman parte de las esencias de la receta, pero eso no las hace menos irritantes y capaces de provocar reacciones alérgicas, así que pruébalo antes de usarlo.

Es un suero muy agradable, apto para pieles de todo tipo y condición, fácil de utilizar y, aunque, resulta algo denso para algunas personas, lo cierto es que se absorbe muy bien y penetra sin dejar restos de ningún tipo.

La mezcla de ingredientes es equilibrada y muy hidratante, así que si prefieres un sérum más ligero te sugerimos usarlo durante la noche.

Los resultados son visibles y excelentes: la piel se rehidrata, se relaja, está más luminosa y suave.

Es vegano, no comedogénico y desarrollado por dermatólogos.

Si quieres, puedes ver el INCI aquí:

Aloe Barbadensis Leaf Juice, Pentylene Glycol, Caprylic/Capric Triglyceride, Glycerin, Candelilla/jojoba/rice Bran Polyglyceryl-3 Esters, Glyceryl Stearate SE, Cetearyl Alcohol, Sodium Stearoyl Lactylate, Argania Spinosa Kernel Oil, Prunus Amygdalus Dulcis Oil, Simmondsia Chinensis Seed Oil, Caryodendron Orinocense Seed Oil, Xanthan Gum, Sodium Hyaluronate, Ectoin, Hydroxyectoin, Ascorbyl Glucoside, Sucrose Stearate, Helianthus Annuus Seed Oil, Tocopherol, Lecithin, Sodium Citrate, Ascorbyl Palmitate, Citric Acid, Melaleuca Alternifolia Leaf Oil, Citrus Limonum Peel Oil, Citrus Aurantium Dulcis Peel Oil, Citrus Junos Peel Oil, Parfum, Citral, Limonene, Linalool, Benzyl Benzoate, Coumarin. 

Antipodes Sérum Noche Joyous

Antipodes Sérum Noche Joyous

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Este suero originario de Nueva Zelanda (y todos los productos de esta marca) presume de utilizar ingredientes oriundos y únicos procedentes de esa remota zona del mundo.

Lo llevan incluso en el nombre: Antípodas.

Una cuidada selección de componentes naturales que se unen para proporcionar a la piel una gran experiencia nocturna.

Sí, es una apuesta por un suero potente pensado para ser usado por la noche, impulsando las tareas de mantenimiento que la piel realiza entonces.

Hecho con aceites vegetales y extractos (esencias), tiene pocos ingredientes pero da muy buen resultado e hidrata en profundidad.

Cualquier piel puede beneficiarse de su uso.

Desafiando las tendencias más extendidas en cosmética, es el único de nuestra selección que no usa ácido hialurónico y se decanta por una fórmula a base de grasas esenciales, como las que proporcionan las bayas de gobji, las grosellas negras neozelandesas y las semillas de frambuesa, que son óptimos hidratantes y antioxidantes que nutren y rellenan la piel, devolviéndole un aspecto jugoso, denso.

El extracto de la flor de hibisco, de reconocidas ventajas para la piel, tiene la capacidad de tensar la piel, produciendo un efecto similar al bóbtox.

Es un gran hidratante que incrementa la retención de agua en el cutis; es amablemente astringente y limpiador; tiene efecto exfoliante y un alto contenido en antioxidantes como flavonoides,  vitamina C y otros ácidos orgánicos, así como azúcares que intensifican su potencia como humectante.

Mejora la producción de elastina y colágeno, alisa la piel, la limpia y despeja, además de eliminar manchas y marcas.

Los aceites esenciales suelen contener fragancias que siempre son potenciales irritantes y/o alérgenos, así que pruébalo antes de comenzar a utilizarlo.

Es vegano, no comedogénico y, como dice su propio nombre, una joya que merecería un aplicador más seguro que un simple gotero, que expone el suero al aire y al contacto con la piel, es decir, a posibles contaminaciones.

No lo uses durante el día, no está pensado para hacerlo, ya que algunos de sus ingredientes interaccionan con el sol.

Por la mañana, lávate el rostro a fondo y retira cualquier resto.

Aquí puedes ver todos su ingredientes:

Ribes Nigrum Fruit Oil, Lycium Barbarum Fruit Extract, Rubus Idaeus Seed Oil, Hibiscus Sabdariffa Flower Extract, Gandoderma Lucidum  Extract, D-Limonene, Geraniol, Linalool, Citronellal.

CMD Naturkosmetik Natural Serum Deluxe

CMD Naturkosmetik Natural Serum Deluxe

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Un sérum sin agua de ingredientes naturales para hidratar, que combina aceites vegetales y esenciales con ácido hialurónico y seda hidrolizada para ofrecer una experiencia distinta.

El aceite de melisa, rico en ácidos, limpia y desinfecta, hidrata y calma la piel.

El aloe hidrata y cuida la piel, dando a este suero una base sin agua que sí contiene alcohol.

Pero el alcohol es un buen ingrediente, sobre todo si es de origen vegetal: mejora la fórmula y la penetrabilidad y lo que la piel no necesita se evapora enseguida, así que no te dejes impresionar.

De las ventajas del AH ya hemos hablado.

No así de la seda hidrolizada, que forma una barrera protectora sobre la piel, impidiendo que pierda humedad y captando agua del entorno.

Con el ácido hialurónico hace una pareja perfecta para hidratar la piel en todos sus niveles.

El resto de ingredientes tienen como función, básicamente, estabilizar y asegurar la receta, aunque todos tienen algo que aportar al cuidado cutáneo.

Quizá estamos ya mal acostumbrados, pero echamos de menos un toque descaradamente antioxidante (ya sabes, como la vitamina C 😜).

Nos gusta por sus pocos ingredientes, cuidados y útiles. Penetra fácil y rápidamente, no resulta nada pringoso pero sí gustoso y después de un mes la piel mejora notablemente: más suave, más luminosa y, desde luego, más hidratada.

El sistema de administración nos parece perfecto, una bomba airless, pero en este caso en concreto no está del todo conseguido, ya que el producto sale con demasiado impulso, lo que provoca que se desperdicie. Otras veces falla. Un punto a mejorar.

Todos sus ingredientes en el INCI:

Melissa Officinalis Flower/leaf/stem Extract, Aloe Barbadensis Leaf Gel, Alcohol, Sodium Levulinate, Sodium Anisate, Sodium Hyaluronate, Hydrolyzed Silk, Camellia Sinensis Powder, Acacia Senegal Gum/xanthan Gum, Phytic Acid. 

La Saponaria Sérum Bio-activo

La Saponaria Sérum Bio-activo

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Más ingredientes naturales 100% para este sérum con base acuosa y muchos ingredientes que ya conocemos: glicerina, propanediol, hibisco, ácido hialurónico, aceite de argán…

La apuesta fuerte y diferente está en el arroz, que se utiliza en diversos formatos (Polyglyceryl-3 Rice Branate, Oryza Sativa Extract, Oryza Sativa Powder)  para sacarle todo el partido, que no es poco: excelente hidratante y humectante, también exfolia delicadamente la piel y la limpia, estimulando la renovación celular; suaviza, es antioxidante, combate la hiperpigmentación (manchas), igualando el tono del cutis; nutre en profundidad y penetra con facilidad, permitiendo que sus muchas cualidades alcancen todos los estratos cutáneos.

Las fragancias presentes en este sérum pueden ser irritantes. Ya sabes: pruébalo antes usarlo.

Por lo demás penetra muy bien y rápidamente sin dejar restos incómodos, da muy buen resultado, mejorando la piel deshidratada.

Tiene un olor algo peculiar que no siempre gusta, pero desaparece enseguida.

Dos puntos negativos: dosificador de goteo y que el envase llega medio vacío. Es cierto que cunde mucho y que contiene solo 15 ml, pero da mala sensación, francamente. Sería mejor que usaran un envase más pequeño.

El INCI:

Aqua, Punica Granatum Fruit Water, Glycerin, Propanediol, Coco Caprylate, Polyglyceryl-3 Rice Branate, Hydrolyzed Hibiscus Esculentus Extract, Oryza Sativa Extract, Oryza Sativa Powder, Tamarindus Indica Seed Polysaccharide, Argania Spinosa Extract, Dextrin, Saccharide Isomerate, Sodium Hyaluronate, Glyceryl Caprylate, Sodium Phytate, Benzyl Alcohol, Xanthan Gum, Benzoic Acid, Parfum, Citrus Aurantium Amara Leaf/twig Oil, Sodium Cocoyl Glutamate, Sodium Citrate, Limonene, Linalool, Citric Acid, Geraniol.

La hidratación lo es casi todo

Los mejores sérums hidratantes

Porque está en la base de una piel cuidada y saludable. Una piel deshidratada no solo resulta poco estética, apagada y envejecida, sino que es una piel expuesta a todo tipo de agresiones externas, algunas potencialmente muy peligrosas.

Nuestro cuerpo es agua en un 60 % y solo la capa córnea (la subcapa superior y más externa de la epidermis) acapara entre el 10 y el 20% del total del agua que el organismo almacena.

No creas que es tanto: la piel es, con mucha diferencia, nuestro mayor órgano y ocupa una extensión considerable, unos 2 metros cuadrados, pesando algo más de 4 kilos de media en un adulto medio (si es que eso existe 😳🤣).

Sin duda el agua es necesaria para nuestra supervivencia. Todos los procesos celulares, metabólicos y bioquímicos de nuestros organismos precisan del agua para funcionar.

La sangre contiene más del 90% de agua, que usa para el transporte de oxígeno y nutrientes y para retirar los deshechos celulares; los riñones son agua en casi un 80% y los huesos en más de un 30%.

El agua cumple con diferentes cometidos: a veces lleva nutrientes, otras elimina toxinas y es imprescindible para la correcta regulación térmica del cuerpo.

La piel tiene sus propios mecanismos, perfectos, equilibrados y sutiles, para mantenerse en niveles óptimos de hidratación, pero como también es nuestro mayor órgano y el más expuesto, tiene siempre más frentes abiertos.

El factor de hidratación natural

Mejores sérums hidratantes

La piel puede deshidratarse de dos maneras diferentes: ingesta insuficiente de agua o pérdida excesiva de esta.

Si bien el agua potable es obviamente importante para tener una piel sana, puede que no sea una solución suficiente para combatir su deshidratación.

El sistema de hidratación propio de la piel se denomina Factor de Hidratación Natural (NMF por sus siglas en inglés). 

La caparnea, también llamada estrato córneo, está formada por corneocitos, células epiteliales que han perdido el núcleo y que están llenas de queratina, lo que las hace impermeables y, por lo tanto, también convierte en casi impermeable a la piel.

De hecho, la piel no puede absorber agua, pero sí es lipofílica, es decir, que atrae y absorbe muy bien las grasas, sobre todo si estas son biocompatibles con ella, como ocurre, por ejemplo con numerosos aceites vegetales.

La piel sí realiza una tarea de intermediación y regulación en el intercambio de humedad entre nuestro organismo y el entorno.

Que la piel sea -casi- impermeable al agua no significa que no la necesite, pero la obtiene del organismo, a través del riego sanguíneo, el sudor y otros mecanismos fisiológicos.

En este proceso, la piel intercambia constantemente humedad con el entorno. Lo importante es que este intercambio sea mesurado: de lo contrario, la piel perderá humedad y verá comprometidos muchos de sus sistemas de defensa y regulación.

En este intercambio el agua del cuerpo se evapora a través de la piel, pero esta, concretamente la capa córnea, también captura humedad del medio, humedad que se quedará en los corneocitos, lo que es suficiente: la piel no pierde agua y, sin embargo, la que captura ayuda al mantenimiento de la barrera epidérmica y del manto hidrolipídico.

Veamos esto un poco más de cerca.

Se denomina barrera a la que forman los corneocitos, que actúan como ladrillos de un muro en el que la función del cemento la realizan sustancias como las ceramidas (un tipo de lípido), los ácidos, la grasa y el agua, entre otros.

Sobre esta barrera sólida tenemos, además, una que podríamos considerar líquida, integrada por humectantes como el agua, ácidos y sebo, que crean un medio en el que viven microorganismos afines a la piel que nos defienden de otros potencialmente patógenos, al luchar con estos por el espacio y el alimento.

Esta capa se llama manto hidrolipídico.

Selección de los mejores sérums hidratantes

Una piel sana está perfectamente protegida gracias a estas dos líneas de defensa, que se mantienen y renuevan constantemente.

Pero cualquier desequilibrio en cualquier nivel comprometerá la seguridad de la piel y podría llegar a comprometer al organismo entero (a causa de una infección, por ejemplo).

El factor de hidratación natural de la piel (NMF, Natural Moisturizing Factor) lo constituyen las moléculas hidrosolubles que se encuentran entre las células del estrato córneo.

Estas moléculas pueden ser tanto aminoácidos como proteínas producto de la degradación de las células epiteliales de queratina (queratinocitos); compuestos que forman parte del sudor, desde el agua, urea, aminoácidos, lactatos y otros alfahidroxiácidos, potasio, sodio, cloruro, etc.

Casi todas estas moléculas son higroscópicas, es decir, pueden atraer y retener agua en la capa córnea. Si quieres una imagen simple del proceso, para entenderlo, funcionan como lo hace la sal, “chupando” agua, pero de una forma menos agresiva (aunque con la sal, como con todo, depende de la dosis).

Sin barrera no hay hidratación

Una barrera cutánea inadecuada aumentará la pérdida de agua transepidérmica (TEWL por sus siglas en inglés), fenómeno por el que el agua se evapora de forma lenta pero continuada.

Es invisible e imperceptible y difiere de la sudoración, que se puede ver y sentir.

La TEWL se puede medir y es un indicador de la función de barrera de la piel. Por ejemplo, alguien con dermatitis atópica, enfermedad de la piel caracterizada por deficiencias en la función de barrera cutánea, tendrá una TEWL más alta que alguien con una piel sana.

El NMF por sí solo no tiene suficiente capacidad de atracción como para retener el agua en la piel siempre y en todas condiciones. Así, en un ambiente muy seco es posible que falle o no llegue a cubrir las necesidades reales de la piel.

El resultado es que si estas moléculas no pueden capturar agua del medio lo harán del organismo, pudiendo llegar a provocar sequedad cutánea, ya que están privando de humedad a las capas de la epidermis y la dermis que hay por debajo del estrato córneo.

Por lo tanto, se requiere una barrera cutánea intacta, que evitará que el agua del organismo se pierda. Esta barrera tiene un importante componente graso que no solo ayuda a retener el agua sino que impide que esta escape, al actuar como una película protectora.

Ese efecto es el que las hidratantes intentan emular, con más o menos fortuna.

Ahora es fácil ver que las hidratantes no hidratan, en un sentido estricto, ya que no añaden agua a la piel (significado real de hidratar), solo evitan que esta se evapore y, si son eficaces de verdad, atraen humedad a la superficie cutánea.

Deshidratación vs. sequedad

Los mejores sérums hidratantes para ti

Es importante distinguir ambos conceptos y las realidades a las que hacen referencia.

Un vistazo rápido nos da una primera pista: las pieles secas están ciertamente deshidratadas, aunque no están secas por esta razón, o no solo por ella, pero cualquier tipo de piel -cualquiera-, puede deshidratarse.

Lo que nos lleva a una segunda forma de ver la diferencia: la piel seca es una condición, una forma de ser de algunas pieles, de hecho, un tipo de piel, mientras la deshidratación es un estado temporal que puede darse en todo tipo de cutis.

La piel seca se caracteriza por una menor cantidad de glándulas sebáceas y/o un deficiente funcionamiento de estas.

Lo que llamamos piel seca es, en realidad y principalmente, una piel sin suficiente aporte de sebo.

La piel deshidratada, por otro lado, es la la que no tiene suficiente  agua o sustancias hidrofílicas que debería tener (ya sabes, urea, ácido láctico, enzimas, etc.).

Una piel grasa puede estar deshidratada.

La sequedad de la piel se puede paliar en gran medida con productos dermatológicos y/o cosméticos que le proporcionen el aporte de grasa que precisa y a la vez impidan que pierda la poca grasa y humedad que tenga.

La falta de hidratación cutánea puede denotar una deshidratación sistémica (una vez más, la piel es reflejo de nuestro estado de salud) y necesitar ser resuelta desde dentro.

Toda la ayuda que se pueda agregar por vía tópica no servirá si no se mejora la hidratación del cuerpo. Recuerda que el agua llega a la piel desde el interior.

Si la deshidratación es fruto de un deterioro de la piel, empezando por la barrera y el manto hidrolipídico, como ya hemos indicado, a causa de factores puntuales, habrá que tomar las medidas necesarias para neutralizar los desencadenantes y reparar sus efectos.

Las pieles secas agraden en muchas ocasiones productos altamente  oclusivos.

La sequedad puede ir desapareciendo con los tratamientos adecuados, que deben trabajar en dos aspectos:

  • Incrementar el aporte de grasa y humedad.
  • Estimular los engranajes internos de la piel para que aprendan o recuerden como hacer mejor su trabajo. Esto solo se puede lograr con ingredientes capaces de penetrar en todas las capas cutáneas, tanto de la epidermis como de la dermis.

Para distinguir entre una y otra hay varios pasos que aconsejan los expertos:

Diagnóstico del estado de mi piel

Sérums hidratantes: los mejores

Ya lo hemos dicho, la sequedad se refiere a un tipo de piel , y la deshidratación se refiere a una condición de la piel.

La piel seca carece de sebo y por tanto de los lípidos necesarios para retener la humedad y construir una barrera fuerte contra los agresores externos.

La piel deshidratada no tiene suficiente agua. La deshidratación es causada por muchos factores externos, pero los más comunes son el clima, el medio ambiente, la dieta, el consumo de tabaco, alcohol,  cafeína… Todos contribuyen a restar humedad a la capa córnea y deshidratar la piel.

La piel deshidratada se arruga ante cualquier presión leve, está tirante y desagradable, tiende a irritarse, congestionarse e inflamarse y tiene un aspecto apagado.

Un síntoma puede ser la repentina aparición de arrugas o que las ya existentes parezcan haberse hecho más marcadas en poco tiempo. La aparición o intensificación de ojeras es otra pista.

La piel seca tiende a estar también tirante, pero además es escamosa y suele picar.

Las zonas más afectadas cuando la piel es seca suelen ser la frente, las proximidades de las cejas, el entrecejo, las aletas de la nariz y los alrededores de la boca (zona perioral).

La piel seca tiende a escamarse, pudiendo llegar a hacerlo mucho, lo que resulta muy incómodo y molesto.

Tratamiento

La piel seca necesita productos específicos y en casos graves tratamientos dermatológicos.

La deshidratación precisa más de corrección de malos hábitos o rutinas equivocadas (recuerda, es un estado transitorio y reversible).

Hay varias formas de afrontar la deshidratación.

– Exfoliar, para eliminar la piel muerta y evitar que se acumule, impidiendo el funcionamiento normal de los sistemas de regulación cutáneos y de intercambio con el medio. Exfoliar la piel una vez por semana, si no la tienes excesivamente sensible, y con productos positivos pero no excesivamente agresivos, facilitará la humectación.

Selección de los mejores sérums hidratantes.

– Utilizar sérum. Aplicado antes de la crema hidratante, si es de calidad y tiene los ingredientes adecuados, dará un impulso increíble a la recuperación de la normalidad de la piel.

El sérum conseguirá llevar a todos los estratos los ingredientes necesarios para recuperarla completamente y ayudar a que los mecanismos que han fallado se restituyan completamente.

El suero no es un humectante: debe llevar compuestos hidratantes, calmantes, antiinflamatorios y regenerantes a cada capa del cutis.

Es importante, por ejemplo, que contenga ácido hialurónico de diferentes pesos moleculares (veremos los mejores ingredientes hidratantes más adelante), porque el paso del tiempo provoca que nuestra piel lo produzca en menor cantidad y en calidades peores, y un sérum puede ralentizar e incluso revertir en cierta medida este proceso, gracias a los ingredientes conocidos como precursores del AH.

– Elegir productos adecuados. Para que te hagas una idea y por poner un ejemplo, muchos jabones, geles y otros productos de limpieza arrasan nuestras defensas cutáneas. Si se hace a diario la piel apenas tiene la oportunidad de recuperarse y aunque se esconda el daño con hidratantes y demás, lo cierto es que tarde o temprano veremos en nuestro cutis las consecuencias del uso de este tipo de productos.

Hay que elegir muy bien todo lo que entra en contacto con la piel y preguntarse si va a ayudar y mejorar la piel o si es mejor dejar a esta hacer el trabajo para el que está perfectamente preparada.

Cuidarse por la noche. Durante la noche, mientras descansamos, la piel realiza un trabajo profundo de reseteo, y es el momento perfecto para echar una mano y concentrar todo el esfuerzo en el trabajo positivo, porque normalmente no hay demasiados agentes externos de los que protegerla en las horas nocturnas.

Un sérum hidratante y una crema con humectantes, que sea no comedogénica y no grasa serán perfectos para este fin.

Adaptarse a cambios, como los de temperatura y humedad, que perjudican y alteran la apariencia y el comportamiento de la piel.

El invierno es particularmente duro, ya que el aire frío y seco puede estropear la piel rápidamente, haciéndola especialmente sensible y frágil.

Además, contrae los poros, las glándulas sebáceas y los capilares, reduciendo la microcirculación y la producción de sebo, que, por su parte, se vuelve más denso y se distribuye mal e irregularmente.

El exceso de calor y humedad no resultan mejores.

Hay que tomar duchas y/o baños no muy largos y con agua a la temperatura adecuada, mejor algo fresca que demasiado caliente.

Es muy importante cuidarse y protegerse del sol durante todo el año, porque es una gran fuente de oxidación que, a su vez, priva a la piel del agua necesaria. Los estudios muestran sin duda que los FPS por debajo de 50+ no tienen buenos resultados y no protegen del todo.

Ten en cuenta que la protección solar necesita ser renovada cada dos, tres o cuatro horas y no garantiza más de un 60% de efectividad.

Mejores sérums hidratantes para la piel

Beber agua. Puede parecer obvio, pero muchísima gente no da demasiada importancia a este punto o piensa que otros líquidos  pueden sustituirla, lo que no es verdad en todos los casos.

Los zumos, las infusiones, las frutas y verduras son fuente de agua e hidratan mucho y bien, pero el alcohol tiene el efecto contrario en todos los casos (sí, incluso si es cerveza) y hay comidas y bebidas que, además de deshidratar, estropean mucho la piel.

En verano, si practicas deporte o ejercicio y en otras situaciones extraordinarias hay que incrementar la ingesta de agua para mantener los niveles de hidratación.

– Mejorar tu entorno. Por ejemplo, utiliza humidificadores en ambientes muy secos (no solo tu piel lo agradecerá, y mucho) o sistemas de climatización secantes en ambientes húmedos, como calefacción o aire acondicionado.

Los aparatos de aire acondicionado modernos tienen una función concreta de secado que puede ser muy útil.

Mantenimiento

Puesto que la piel seca es una condición inherente, es posible que se mantenga durante toda la vida, aunque hoy en día puede rebajarse mucho gracias a productos excelentes.

La deshidratación es reversible y corregirla puede darle una nueva vida a tu rostro.

La falta de agua hace que los tejidos adelgacen, se estrechen, mientras que la hidratación los rellena, les devuelve el aspecto jugoso y suave de una piel joven y sana.

Una piel hidratada es una piel con muchas menos arrugas y flaccidez.

La buena noticia es que la deshidratación, sea sistémica o específica de la piel, tiene fácil y rápido remedio.

Beber agua mejora inmediatamente los tejidos, y aplicar tratamientos hidratantes con ingredientes de calidad restaurará la apariencia de la piel en poco tiempo.

Sin embargo, para que la hidratación se quede y mejore, tienes que ser constante y cuidar tu piel a diario.

Te daremos algunas pistas de cómo hacerlo un poco más adelante.

Cosmética e hidratación

Los sérums hidratantes mejores

En líneas generales, los cosméticos deberían cumplir tres condiciones para devolver la hidratación a la piel:

  • Suministrar humedad y/o humectación que reemplace la que la piel pierde y no puede reponer.
  • Solucionar el problema cutáneo que pueda estar dando lugar a la alteración, si es que hay alguno.
  • Proporcionar a la piel las herramientas que necesite para repararse y reparar los mecanismos propios de protección, regeneración, etc. y, por supuesto, de hidratación.

De entrada parece que los mejores ingredientes serían aquellos que, siendo biocompatibles, consiguen emular las características de los elementos humectantes de la piel, el factor de hidratación natural.

La industria cosmética ha logrado elaborar productos que pueden simular muy bien las capacidades del NMF, ayudando a reconstituirlo.

Incluso a los cosméticos de ingredientes sintéticos se les añaden algunos de los llamados humectantes, como la glicina, obteniéndose de este modo NMFs enriquecidos.

Son ya muchos los cosméticos hidratantes que incorporan NMFs sintéticos, pero también muchos concebidos para realizar acciones más concretas los añaden para mejorar las fórmulas y, por lo tanto, sus resultados (antiarrugas, aftersun y otros).

Pero no es la mejor solución, porque los ingredientes sintéticos no son una buena opción para la piel nunca. 

La primera condición entonces para calibrar y analizar un hidratante del tipo que sea (crema, sérum…) es que dé soporte al NMF o pueda incluso imitarlo si es necesario.

La segunda, según nuestro criterio, es que los ingredientes sean naturales y de calidad.

Es difícil imaginar cómo puede una silicona, realmente, pretender suplir o igualar las capacidades de cualquier sustancia natural.

Los mejores ingredientes

Gracias a la investigación tanto en dermatología como en cosmética, hoy en día son muchos los compuestos capaces de hidratar la piel, en un doble aspecto: evitar la pérdida de la humedad presente y atraer y retener más humedad.

Y son capaces de hacerlo imitando maravillosamente a la propia piel y su forma de trabajar. De hecho, algunos de los mejores son prácticamente iguales a los compuestos que la piel produce, pero que va dejando de hacerlo con el paso del tiempo.

Sin duda el rey de la hidratación es el ácido hialurónico, un ejemplo inmejorable de ingrediente más que biocompatible.

Nuestro cuerpo lo sintetiza y lo usa para mantener el tejido conectivo o la salud ocular.

Elegir el mejor śerum hidratante

Se utiliza mucho en sérums, porque es la mejor vía para llevarlo a toda la piel, y suelen ser sérums de base acuosa.

La piel contiene una gran cantidad de estas moléculas increíbles, que  capturan y almacenan hasta 1.000 veces su peso en agua y tienen otras propiedades magníficas para cuidarla.

El de bajo peso molecular tiene especial capacidad de penetración, pero necesita un vehículo adecuado, y el sérum es el mejor para usarlo y sacarle todo el provecho.

Varios pesos moleculares asegurarán que el AH alcance todos los niveles cutáneos, rellenándolos y redensificando la piel.

Pero es que además el uso de AH estimula a la piel a mejorar su producción del mismo: se podría decir que rejuvenece no ya el aspecto de la piel, sino los procedimientos por los que elabora este ingrediente, consiguiendo una verdadera y profunda regeneración cutánea.

Hay alcoholes obtenidos de vegetales, como el pentilenglicol o la glicerina vegetal, que suelen servir de base pero además son grandes humectantes.

No confundas la glicerina vegetal con la sintética, lo que es fácil, porque tienen el mismo nombre en el INCI (listado de ingredientes).

También los polisacáridos y los péptidos, ambos de origen vegetal, tienen propiedades higroscópicas.

Hacen falta ingredientes que ayuden a fortalecer la barrera cutánea, como ácidos grasos naturales de todo tipo, manteca de karité (muy rica y grasa pero no comedogénica), el escualano (que impide muy efectivamente la pérdida de humedad), los aceites vegetales, etc.

Muchos de estos últimos son altamente biocompatibles, y sus características tan parecidas a las del sebo natural los hace perfectos para tratar la piel.

Además, como la piel es lipofílica, los aceites no comedogénicos ideales para transportar activos hasta el fondo de la dermis.

Las ceramidas, un tipo de lípidos que están muy presentes en la barrera cutánea, son otro ingrediente estrella de un buen tratamiento hidratante y antiedad.

Imprescindibles para una piel sana y bonita, el cuerpo las produce en situaciones de normalidad, pero ya sabes… el tiempo no perdona (¿o sí? 🤔).

Y los no tan buenos, aunque lo parezcan

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Aceites minerales (o sea, derivados del petróleo) y siliconas forman parte de la lista de ingredientes de un ingente número de cosméticos, y muchos de ellos son de los mejor considerados.

Ambos sellan la piel y reducen, durante un breve período de tiempo, la impresión de pérdida de humedad, pero impiden que la piel haga eso que solemos llamar “respirar“.

La piel no respira en un sentido estricto, porque no intercambia oxígeno por anhídrido carbónico con el medio externo, pero está claro que todos notamos que algunos productos, pese a que de entrada provoquen sensaciones muy agradables, terminan siendo incómodos.

Y lo son porque son altamente oclusivos, mucho más que el aceite de más alto grado comedogénico (el de germen de trigo, concretamente, si te pica la curiosidad).

Por descontado, evitan la pérdida de agua, pero lo hacen impidiendo incluso la mínima pérdida, necesaria para asegurar la homeostasis cutánea (el equilibrio sano y natural).

Son sustancias que están muy lejos de resultar biocompatibles y a veces son incluso irritantes y peligrosas.

La piel no puede hacer nada con ellas, la verdad es que es como llevar una finísima bolsa de plástico puesta encima todo el día. No es lo mejor.

Pueden ser útiles en situaciones climatológicas de frío extremo, pero hay sustancias naturales que consiguen lo mismo sin ofender ni alterar a la piel.

Da igual lo que te cuenten para intentar venderte lo que sea: no son buenas, crean una cierta forma de dependencia, no mejoran la piel en absoluto y no son necesarias.

¿Por qué se usan tanto? Muy fácil: abaratan muchísimo los costes de producción.

Los ingredientes naturales son más caros. Y es lo único negativo que se puede decir de ellos, en comparación con este tipo de compuestos artificiales.

No solo de agua vive la piel: los lípidos

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La deshidratación se manifiesta de diferentes formas en cada piel, tiene diferentes niveles y necesita diferentes respuestas dependiendo de cada caso.

Una piel seca y deshidratada necesita muchos lípidos y puede encontrar ayuda en grasas comedogénicas de origen natural, pero una piel grasa deshidratada necesita más humectantes, aunque las grasas no comedogénicas le pueden hacer mucho bien.

Las pieles sensibles, del tipo que sean, precisan de un mayor refuerzo de la barrera y el manto, y cualquier piel acartonada, sin elasticidad y capacidad de recuperación, está pidiendo a gritos lípidos y estimulantes de la síntesis de colágeno y elastina, además de humectantes.

En realidad no hay piel que no requiera de ambos tipos de compuestos (agua y lípidos), porque es el equilibrio entre ellos (diferente para cada caso, desde luego) el que asegura el de la piel.

La piel hidratada es siempre el primer paso para una piel sana, cuidada y que envejecerá más lenta y tardíamente.

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