Descubre los mejores sérums faciales y antiedad

Si estás aquí porque ya conoces los beneficios casi mágicos del sérum sobre el rostro.

O porque quieres probar alguno y buscas el mejor.

El sérum sirve para todo, y aquí te dejamos la selección de los que más me han gustado, con diferencia, para retrasar la aparición de las huellas del paso del tiempo o para paliar sus efectos.

¡Espero que te gusten tanto como a mí!

Al final tienes una breve guía sobre el INCI y cómo interpretarlo.

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Me ha conquistado y por eso está el primero.

Nezeni va abriéndose paso, de forma contundente y definitiva, gracias a sus cuidadísimas formulaciones y su imagen impecable, limpia y sobria.

Todos sus productos son no comedogénicos, hipoalergénicos y están testados dermatológicamente.

Lo que está muy bien, pero, hay que reconocerlo, es un plus que aportan ya muchas marcas (y muchas otras todavía no).

Lo que no es tan común es lograr un equilibrio perfecto y efectos magníficos con ingredientes 100 % naturales, eludiendo siempre posibles tóxicos y garantizando que, por muchos productos suyos que utilices juntos, nunca correrás el riesgo de acumular sobre tu piel una cantidad peligrosa de ingredientes potencialmente tóxicos e irritantes (aunque te parezca increíble, eso pasa con algunas de las marcas más renombradas, sin ir más lejos).

Además, apuestan por un producto potente, con una alta concentración de ingredientes de calidad, pero sin demasiados, para garantizar el funcionamiento de cada uno.

Te cuento mi experiencia con él.

Quede claro que no leo nada de lo que cuentan los fabricantes antes de probar sus productos, porque quiero tener como única referencia mi propia prueba, sin condicionantes en ningún sentido.

Lo que sí hago antes de elegir los productos que voy a probar es comprobar su composición, porque hace tiempo que no pruebo ninguno con ingredientes sospechosos: me da lo mismo lo que prometan y el precio, que a veces es muy barato y otras muy caro, porque, encima, eso les da un prestigio que no merecen (es mi opinión, pero también es mi piel).

Te cuento todo esto porque en este caso es pertinente y tiene su importancia, ya que una de las sensaciones que tuve me resultó tan extraña que pensé que era cosa mía y tenía que ver con el momento en que lo probé (no soy de muchas cremas, así que el sérum lo suelo dejar para la noche, después de una ducha que me relaja mucho), que relaciono ineludiblemente con relax y descanso.

Al tacto es muy agradable y se absorbe rápidamente, dejando una sensación de suavidad y relajación. ¿Curioso, verdad? A esto me refería en el párrafo anterior.

Pues sí, es como si al aplicarlo la piel se relajara por dentro: la sensación no tiene nada que ver con laxitud o flaccidez.

Al contrario, desde el principio se nota la cara más firme, la piel más flexible y todo más terso y suave.

Añade a todo esto la sensación de piel jugosa, gustosa y fresca, y entenderás por qué me enamoró.

Me chocó tanto notar relajación porque no es una sensación que suelan producir los cosméticos. A mí no me había pasado antes.

Ahí lo dejé. Luego, documentándome para este post, me encontré este texto en la página del fabricante y me quedé pasmada, la verdad: “actúa sobre las micro contracciones de las zonas de expresión, ayudando a relajar…”. ¡Vaya, que yo no estaba alucinando, ni bajo los efectos de mi maravillosa ducha nocturna!

El fabricante indica que puede usarse como base de maquillaje; por mi parte te confirmo que, desde que lo uso no utilizo hidratante por la noche, ni la echo de menos y, cuando durante el día quiero un extra para mi rostro lo uso antes de la hidratante (debería usarlo todos los días, lo sé: lo uso todas las noches, eso sí).

Es más, a veces me preparo una mascarilla con el sérum empapado en una tela fina de algodón, tela que me pongo unos 20 minutos en la cara y el cuello y… ¡guau! Es como un regalo, y no solo para mi piel, porque me encanta.

Analizando el INCI encontramos explicación a tantas virtudes.

Aqua, Propanediol* (*Certificado Ecocert), Pentylene Glycol, Chenopodium Quinoa Seed Extract, Ascorbyl Glucoside, Sodium Hyaluronate, Arginine, Trisodium Ethylenediamine Disuccinate, Ammonium Lactate, 1,2 Hexanediol, Caprylyl Glycol, Phenoxyethanol, Sodium Carrageenan, Ethylhexylglycerin, Sea Salt.

El propanediol es un solvente y emoliente de origen 100 % natural certificado, que resulta un vehículo perfecto por su alta compatibilidad con la piel. Se obtiene a partir de la caña de azúcar.

Además es humectante, antiirritante y calmante. Un acierto ponerlo como base para el resto de ingredientes y evitar todos los derivados del petróleo que suelen ser el soporte de tantos cosméticos.

Garantiza la penetrabilidad de los ingredientes y la estabilidad de la fórmula.

El pentylene glycol es a la vez un humectante y estabilizador que se obtiene de la caña de azúcar o del maíz y protege de cualquier posible proliferación de hongos, lo que se agradece en una fórmula acuosa como esta y demuestra que se pueden crear productos seguros con ingredientes naturales.

El chenopodium quinoa seed extract, o extracto de semilla de quinoa, en castellano, es el principio activo del producto conocido en cosmética como Cobiolift.

Tiene la asombrosa capacidad de encajar perfectamente con la piel a nivel celular, creando una película tensora sobre esta, que la alisa y “estira” de forma inmediata, efecto que mantiene y refuerza con el uso continuado.

Es, a su vez, el responsable de la sensación de relax y se le conoce como el bótox vegetal por su increíble parecido con la toxina botulímica en sus efectos, que no en sus peligros.

Ayuda a mejorar la hidratación cutánea, reduciendo la pérdida de agua epidérmica, y protege de la contaminación y sus efectos.

El resultado es una piel mucho más tersa y una reducción constatable de las arrugas en cantidad (las finas) y profundidad (todas) superior al 45 %.

No queremos hacer esta reseña más larga, pero déjanos hablarte por encima de otros ingredientes maravillosos.

El ácido hialurónico, el hidratante por excelencia, que está presente en alto y bajo peso molecular, para asegurar la intensa hidratación de todos los estratos cutáneos; contiene también un activo precursor del AH que refuerza la acción hidratante en todas las capas de la piel tanto desde la primera aplicación como a medio y largo plazo.

La vitamina C en uno de sus derivados más estables (ascorbyl glucoside) proporciona a este sérum efectos antioxidantes y su capacidad de renovar la luminosidad natural de la piel y su aspecto fresco y joven.

¿Lo quieres? La única pega es que solo puedes adquirirlo online, en el sitio web del fabricante o en Amazon, a un precio un poco más caro.

Tiene fecha de caducidad (dos años cerrado) porque su fórmula natural no puede hacer que viva eternamente, como otros.

Por supuesto, no contiene perfume ni fragancias.

Un detalle, que puede parecer tonto pero me encanta, es que tiene 50 ml, cuando muchos sérums se presentan en formatos de 30 ml.

En cuanto al envase, me parece elegante y muy práctico: parece transparente, pero no lo es, con lo que el sérum está protegido; el aplicador de bombeo es, desde mi punto de vista, el mejor con diferencia.

Hebe sérum antiedad

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No sé si es que soy muy exigente, si me he pasado con lo de buscar ingredientes naturales y seguros o si tengo deformación profesional, pero lo cierto es que hay cosas en las fórmulas que no entiendo.

O sí. Quiero decir, que parece que la carrera por ofrecer siempre nuevos productos llega a todas partes y está por encima de algunos criterios que, para mí, son básicos e innegociables.

Viene todo esto a cuenta de este sérum de ingredientes 100 % naturales, que, sin embargo, abusa de los perfumes y fragancias, lo que yo considero un sacrilegio en los cosméticos y más aún en un sérum que va a llegar al fondo de mi piel.

Lo primero que tengo que decir es que es un buen sérum que, insisto, para mí, se queda a un paso de ser un gran sérum, justamente por la cantidad de aromas que añade.

Tiene un año de vida antes de caducar, prueba de que sus ingredientes son lo que dicen ser y que sus conservantes son de origen natural.

Resulta muy agradable al tacto, la piel lo absorbe con rapidez, es calmante y deja sensaciones maravillosas de hidratación profunda.

Para mejorar la experiencia, los resultados se notan enseguida y la piel mejora, definitivamente.

Cunde, es fresco y da luminosidad y tersura.

Vamos con el INCI.

Rosa Damascena Flower Water, Punica Granatum Seed Oil, Rosa Moschata Seed Oil, Pelargonium Graveolens Oil, Aqua, Leuconostoc/Radish Root Ferment Filtrate, XanthanGum, Glycerin, Sodium Hyaluronate, Pentylene Glycol, Ubiquinone, Lecithin, Caprylic/Capric Triglyceride, Retinyl Palmitate, Ascorbyl Palmitate, Tocopherol Acetate, Tocopherol, Sodium Hydroxide, Sodium Ascorbyl Phosphate, Citric Acid, Linalool, Geraniol, Isoeugenol, Citronellol, Parfum.

Me gusta la idea de usar agua de rosa damascena (Rosa Damascena Flower Water), que resulta ser una base estupenda por sus propiedades calmantes, antiinflamatorias, regeneradoras y tonificantes. Un acierto.

Punica Granatum Seed Oil es aceite de semilla de granada. Un extraordinario antioxidante que, además, protege la piel, estimula sus procesos naturales, es antiinflamatorio e hidratante.

Aceite de semilla de rosa mosqueta (Rosa Moschata Seed Oil): un todoterreno para la piel que se ha ganado su prestigio a pulso y merecidamente. Sería más fácil decir lo que no hace por la piel, porque lo hace todo: hidrata, repara, protege, regenera, cura, desinfecta, cicatriza y es antiinflamatorio. ¿Quieres más? Pues también estimula la microcirculación cutánea y el sistema autoinmune. Una verdadera joya para todo tipo de piel.

El aceite de geranio (Pelargonium Graveolens Oil) posee propiedades astringentes, desinfectantes, curativas, antiinflamatorias, reafirmantes, relajantes y regeneradoras.

Leucidal (Leuconostoc/Radish Root Ferment Filtrate) es un conservante natural. Se obtiene a partir de las raíces del rábano fermentadas y de la bacteria leuconostoc y también hidrata.

Que aparezca en los primeros puestos del INCI indica que está en una proporción alta o no precisamente baja, lo que a su vez indica que la fórmula es delicada.

El fabricante de este conservante recomienda una concentración de entre el 2 y el 4 %. Todos los ingredientes que siguen en la lista están presentes, por lo tanto, en una proporción del 4 % (como mucho) o inferior.

Lo que no es un problema en ingredientes como los que destaco a continuación, porque son eficaces en concentraciones bajas.

Déjanos destacar entre los ingredientes el ácido hialurónico, un superhidrantante presente en moléculas pequeñas (bajo peso molecular) que, por su capacidad de penetración incide en la síntesis de colágeno y mejora notablemente la elasticidad y firmeza de la piel, eso sí, siempre que se encuentre en una proporción entre el 1 y el 2 %.

Y la coenzima Q10, la ubiquinona, de la que te hablo más extensamente en el siguiente análisis, pero que es antioxidante, hidratante, regeneradora y rebaja la pérdida de AH (ácido hialurónico).

También en el siguiente sérum te hablo de la vitamina E (Tocopherol Acetate, Tocopherol).

El Sodium Hydroxide o hidróxido de sodio es un regulador del pH que puede no ser el mejor, aunque seguramente está en cantidades mínimas, por su posición en el listado de ingredientes.

Como verás, a este sérum no le falta nada. De hecho, le sobran algunos ingredientes, según mi criterio, y son todos los últimos del INCI: Citric Acid, Linalool, Geraniol, Isoeugenol, Citronellol, Parfum.

¿Por qué me sobran? Porque son perfumes y fragancias. No son recomendables en ningún tipo de cosmético, desde mi punto de vista, pero menos todavía en un sérum, cuyo objetivo es penetrar en la piel. Pueden causar reacciones alérgicas o inflamatorias.

Algunos de ellos son componentes de las esencias utilizadas (como el geranio), y la legislación obliga registrarlos en el INCI de forma independiente justamente por sus características irritantes, pero otros parecen añadidos solo para mejorar la experiencia olfativa.

Aportan un olor maravilloso a este sérum, lo reconozco, pero como usuaria y como algo conocedora del mundo cosmético, no soy nada partidaria de estos ingredientes en los sueros.

Prefiero un suero sin aroma o con un olor ligeramente extraño por la falta de perfumes, porque me ofrecen más garantías.

Si te apasionan los buenos olores y no tienes una piel especialmente reactiva, este suero puede enamorarte, pero, insisto (¿mucho, quizá? 🙄), para es un punto en contra.

El envase es estilizado, lo que me encanta, y elegante de un modo muy clásico, lo que no me atrae en especial (los dorados no son lo mío) e incluso me parece pretencioso y antiguo, sin ser vintage (lo que le daría otro toque, siempre, claro, en mi opinión).

Es apto para veganos.

Apot.care sérum CoQ10

Apotcare sérum de coenzima Q10

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Esta marca francesa apuesta por sérums muy especializados, con muy pocos ingredientes y en las concentraciones más elevadas recomendadas por dermatólogos, signifique lo que signifique eso (a mí, este tipo de frases no solo no me ofrecen garantías sino que me suenan un poco a pitorreo, la verdad, porque, encima, no me dicen nunca nada concreto y ponen el peso en presuntas opiniones de presuntos profesionales que no sé quiénes son).

Te lo ponemos aquí porque es cierto que sus fórmulas están muy cuidadas, hechas a base de ingredientes naturales, sin fragancias ni conservantes extraños.

Esta fórmula antiedad apuesta por la conocida coenzima Q10 como ingrediente principal.

¿Mi apreciación? Aunque es muy agradable y deja una sensación suave y gustosa en la piel, es como si no rematara la faena, como si le faltara un poco de cuerpo, de sustancia.

Personalmente, me gustan las texturas un poco más jugosas, más redondas (espero que estas descripciones te orienten, porque no son muy típicas y no sé si logran trasmitir lo que quiero decir).

Al final he optado por añadir, en la palma de la mano, una o dos gotas a mi sérum, y es cierto que se nota y enriquece la experiencia, pero no tengo claro que tanto trajín físico y económico valga la pena, la verdad, habiendo en el mercado sérums muy completos.

Alguna vez también lo uso antes de mi suero: depende de las ganas que tenga de irme a dormir. 😉

Vamos con el INCI.

Caprylic/Capric Triglyceride, Coco-Caprylate/Caprate, Vitis Vinifera Oil, Ubiquinone, Tocopheryl Acetate, Tocopherol, Helianthus Annuus Seed Oil.

Caprylic/Capric Triglyceride, triglicérido cáprico o caprílico, es un emoliente que se obtiene del aceite de coco y de la glicerina de origen vegetal.

Es no comedogénico, muy hidratante y de rápida absorción. No deja sensación grasa.

El Coco-Caprylate/Caprate es un emoliente muy efectivo como transportador de principios activos a las capas internas de la piel. Se usa como sustituto de las siliconas, para dar suavidad a la piel, resultando altamente compatible y un ingrediente con capacidad demostrada de reparar la piel.

Se trata de otro producto obtenido del coco.

El aceite de semilla de uva (Vitis Vinifera Oil) es rico en ácidos grasos oléico (hasta el 20 %) y linoléico (hasta el 85 %), que nuestro organismo no puede producir pero sí necesita.

Es un potente antioxidante con propiedades antiinflamatorias, hidratantes y regeneradoras de la membrana celular.

Llegamos a la coenzima Q10, la ubiquinona, una sustancia que el propio cuerpo produce.

Es liposoluble, antioxidante y un factor fundamental en la lucha contra el envejecimiento cutáneo en sus dos variantes: el intrínseco, es decir, el propio de cualquier organismo, y el extrínseco, el que tiene su origen en factores externos, principal, pero no únicamente, el sol.

Además es antiinflamatoria y reductora de arrugas; protege de las radiaciones solares e interviene en la síntesis del colágeno, devolviendo a la piel tonificación  y luminosidad.

Tocopheryl Acetate (acetato de tocoferilo) y el Tocopherol (tocoferol) son dos formas de vitamina E, que es liposoluble y tiene propiedades antioxidantes, regeneradoras, hidratantes, protectoras frente a los rayos UV, antiarrugas, antiinflamatorias y cicatrizantes.

Finalmente, el aceite de girasol (Helianthus Annuus Seed Oil) destaca por ser rico en vitamina E y ácidos linoléico y oléico.

A mí me encantan los sérums que no tienen demasiados ingredientes, pero, por otro lado, una de las grandes ventajas del sérum es que permite integrar una variedad de ingredientes que, combinados, se mejoran entre sí, dando como resultado un producto muy potente y con capacidades maravillosas.

Por ejemplo, la vitamina E da lo mejor de sí misma como antioxidante si está acompañada de otros antioxidantes, como la vitamina C, por ejemplo. Sola, la vitamina E puede ser incluso prooxidante.

Como ya he comentado, es un sérum que funciona muy bien añadido a otro, pero que solo, queda un poco cojo, con ingredientes que se repiten, aunque la cantidad de Q10 se nota y se agradece.

Si tu piel está especialmente necesitada de esta coenzima, este es tu sérum: conseguirás un chute importante en poco tiempo, pero, en cuanto te recuperes, es posible que eches de menos un sérum más rico y variado.

Otra pega que le veo es, precisamente, su ingrediente estrella, ya que algunos estudios apuntan a que los efectos tensores de la ubiquinona podrían ser meramente superficiales y hasta contraproducentes.

Por mi experiencia personal puedo decir que deja sensaciones agradables en mi piel. Cierto es que no lo uso a diario y que no voy a repetir cuando acabe con el frasco de prueba.

No me gusta nada que el frasco sea transparente y con gotero. A ver, el diseño resulta a la vez fresco y elegante, pero me fío más de los frascos opacos u oscuros, porque los sueros son muy sensibles a la luz y, en este caso, prefiero sacrificar el diseño por un envase más seguro.

Lo prometido: sobre el INCI

Los mejores sérums faciales

Puede que aprender a interpretar el INCI de un cosmético te parezca una misión, si no imposible, sí difícil y pesada.

Pero puede que cada vez te des más cuenta de que aprender a hacerlo es importante para saber qué estás comprando cuando pagas por un producto, pero no sepas por dónde empezar.

Te dejamos algunas pistas para quitarte el susto y echarte una mano. 😜

Claves para descifrar el INCI

Cada vez son más las personas interesadas en conocer y entender qué ingredientes forman parte de los productos que consumen, sobre todo los alimenticios y los cosméticos.

Es una excelente noticia que demuestra que a mucha gente le importa la calidad y la busca, más allá de los reclamos publicitarios y los trucos del marketing que, ademaś, en estas dos industrias, tienden a ser agresivos, poco respetuosos con la inteligencia del consumidor y, en el mejor de los casos, presentan una relación muy tangencial con la realidad de lo que compras (o, al menos, pretenden que compres).

No hay nada ilegal en lo que muchas empresas hacen, y quizá ese sea el primer problema: la legislación deja lugar a interpretaciones y promesas inexactas.

Es importante conocer la calidad de las sustancias activas y los ingredientes que forman parte de la lista de los indeseados, por muy legales que sean.

Está claro que el embalaje de los cosméticos limita la cantidad de información que se puede proporcionar en ellos, y la lectura de la lista de ingredientes en el mismo es la única manera con la que contar para encontrar esta información, en la mayoría de los casos.

No nos queda más remedio que aprender a leer un INCI, lo que no es fácil, porque si bien es obligatorio indicar la composición de las fórmulas, los fabricantes necesitan proteger la privacidad de sus composiciones.

Pero cuando aprendas, sabrás leer entre líneas y, por lo tanto, serás mucho más capaz de hacer elecciones acordes a tus deseos y no a las intenciones de venta de las marcas.

¿INCI: qué es?

Los mejores sérums faciales antiedad (antiage)

INCI son las siglas inglesas de International Nomenclature of Cosmetic Ingredients, es decir, Nomenclatura Internacional de Ingredientes Cosméticos.

Entre tú y yo: es más fácil pronunciar INCI de lo que lo sería pronunciar NIIC, al menos en español (y sospecho que en casi todos los idiomas). 🤣

Y hablando de idiomas, esta nomenclatura permite que los nombres de los ingredientes sean comunes a la mayoría de las lenguas.

Es obligatorio en Europa desde 1997, lo que a efectos prácticos significa que un producto cosmético sólo puede ser puesto en el mercado si el envase y/o el embalaje llevan en caracteres indelebles, fácilmente visibles y legibles, la lista de todos los ingredientes, con su nombre internacional y precedido por la palabra “ingredientes” en el idioma que sea pertinente en cada caso.

Si el hay una imposibilidad física de registrar los ingredientes en el envase o la caja, deberán adjuntarse mediante una etiqueta, un folleto o cualquier otro medio indicativo.

Tanto las agencias nacionales como los organismos de control de la UE pueden hacer comprobaciones del INCI y los ingredientes presentes en los productos comercializados en los territorios sobre los que tienen autoridad.

Primero los ingredientes más concentrados

El INCI enumera los ingredientes de un producto en orden decreciente de concentración, hasta una concentración del 1 %.

Los ingredientes cuya presencia es igual o inferior al 1 % pueden aparecer en el orden que prefiera el fabricante o de forma aleatoria, para proteger la fórmula y mantener su secreto.

Que un ingrediente aparezca de los primeros de la lista no significa que sea de los más importantes o activos, sino que está en mayor proporción, sin más.

Por ejemplo, en las cremas hidratantes los primeros ingredientes suelen ser los que integran la base, que son meros vehículos para los principios activos. La suma total de estos últimos en las hidratantes está entre el 2 y el 5 %, sin llegar al superar el 10 % del total de la composición en los casos de las cremas más concentradas (ten en cuenta que estamos generalizando mucho).

Que un ingrediente aparezca en los últimos puestos tampoco significa necesariamente que su concentración no sea suficientemente eficaz, sobre todo cuando la lista no es larga.

Excepciones a considerar

Mejores sérums faciales hidratantes

Hay ingredientes, como el ácido hialurónico o los aceites esenciales, que no pueden estar entre los primeros puestos de la lista por varios motivos.

Por un lado, algunos son eficaces en dosis aparentemente muy bajas y, por otro, los hay que, cuando superan un umbral muy pequeño de concentración (a menudo, el 1% o incluso menos), pueden producir texturas inadecuadas o incluso convertirse en tóxicos.

Lo que da lugar a lo que se conoce como el efecto acumulativo, del que los fabricantes no suelen hablar, pero que es muy importante para los consumidores.

Porque la cantidad permitida de estas sustancias está regulada para cada producto, pero no para la suma de ellos.

Tomemos como referencia el ácido hialurónico (AH). Ningún producto puede contenerlo en una proporción superior al 2 %, porque a partir de ahí deja de ser el superhidratante que es y pasa a ser resecante.

Pero si usas, por ejemplo, un sérum con un 1.5 % de AH y luego una crema con otro 1.5 %, te estarás aplicando un 3 %, lo que supera el máximo permitido por ley y hará que tengas sensaciones contrarias a las buscadas y no entiendas cómo es posible, porque has comprado ese sérum y esa crema justamente por su alto contenido en AH.

Ya lo ves, la falta de transparencia de la industria puede volverse contra ella en más de una ocasión.

Además, ciertas moléculas de los aceites esenciales y de los perfumes (farnesol, citral o geranial, linalool, etc.) son alergénicas y potencialmente irritantes, sobre todo si se acumulan, como ya hemos comentado.

En la UE se ha elaborado una lista de 26 alérgenos y es obligatorio mencionarlos, con fines informativos, al final de la lista INCI, únicamente cuando su concentración en el producto acabado sea superior al 0,001 % para los productos que se retiran después de su aplicación (como las mascarillas)  y al 0,01 % para los productos que permanecen en la piel.

Para encontrar los principales alérgenos, hay que ir directamente al final del INCI (principales no es lo mismo que todos o los únicos, no lo pierdas de vista).

Ten siempre en cuenta que los productos naturales u orgánicos pueden ser alergénicos.

Los nombres de los ingredientes

Los mejores śerums faciales antiedad e hidratantes

La nomenclatura INCI está escrita en dos idiomas.

Los extractos vegetales aparecen siempre, por ley, bajo el nombre en latín de la planta de la que proceden. Por ejemplo, Simmondsia Chinensis Seed Oil es el aceite de semilla de jojoba.

Los demás componentes están indicados en su denominación química en inglés. El hialuronato de sodio, un compuesto de ácido hialurónico, aparecerá como Sodium Hyaluronate en el INCI.

Estas nomenclaturas son obligatorias siempre en la Unión Europea, pero cada fabricante puede, además, añadir la lista de ingredientes en todos los idiomas que quiera. O dejar que figure únicamente la nomenclatura internacional, si lo prefiere.

No te dejes llevar por interpretaciones erróneas: Stearyl Alcohol es un alcohol graso de origen vegetal que funciona como emulsionante y no tiene nada que ver con los alcoholes al uso, irritantes y secantes.

Si no conoces un ingrediente, investiga y hazlo bien, porque muchos tienen el mismo nombre y orígenes completamente diferentes, como la glicerina (Glycerin), que puede ser de origen animal, vegetal o incluso sintético, sin que pueda saberse este solo por el nombre, ya que lo comparten todas. Por supuesto, el de origen vegetal es el que yo quiero para mis cosméticos.

La lista INCI no proporciona información sobre la calidad de los ingredientes, su origen o su método de fabricación. Un aceite vegetal virgen y un aceite vegetal refinado se nombran de la misma manera.

Para tu consuelo y tranquilidad, ningún producto puede decir hoy en día que está compuesto por ingredientes 100 % naturales si no es cierto.

Por otro lado, es legal publicitar un ingrediente a todo bombo y platillo si aparece en la fórmula: no tiene que cumplir otra condición. Así que un ingrediente puede aparecer pero no en proporción suficiente como para ser realmente efectivo: el fabricante no está obligado a declararlo y tú no tienes forma de saberlo, aunque sí de sacar ciertas conclusiones.

¿Ejemplo? Volvemos con el ácido hialurónico. Por debajo del 1 % es apenas efectivo, pero en muchos cosméticos aparece en concentraciones que no superan ni el 25 %. No es útil, no sirve para nada ni va a tener efecto alguno en tu piel, pero estar, está, y pagarlo, lo pagas.

Si aparece en los últimos puestos de la lista, casi seguro que no te va a servir de nada.

Conocer cosas sobre los ingredientes también te ayudará a no picar en publicidad que si no es engañosa del todo (yo creo que lo es), desde luego no es clara.

Como ejemplo, sigo con el AH. Hay productos que se publicitan diciéndote que contienen un 10 %. Eso es verdad… relativamente, porque, como ya sabes, no pueden contener más de un 2 % de AH puro, pero sí pueden contener más de compuestos de AH.

Es decir, que llevan un 10 % de un compuesto que no puede tener más de un 2 %, en el mejor de los casos de AH. Ni de lejos tienes un 10 % de AH en el total, en este caso, por suerte, ya que eso resecaría tu piel de una forma brutal. Pero es que tampoco tienes ni un 1 %, así que, pese a tanto escándalo publicitario, tu cosmético de AH es absolutamente inútil como tal.

Es importante aprender algunos trucos. Las vitaminas aparecen con diferentes nomenclaturas dependiendo de su formato. No es lo mismo la vitamina C pura, que tiene el nombre en el INCI de Ascorbic Acid (ácido ascórbico), pero sus derivados tienen otros muchos nombres. Eso sí, todo ingrediente cuyo nombre contenga la raíz ascorb– hará referencia a la vitamina C en algún formato, pero si no es Ascorbic Acid no es pura (Magnesium Ascorbyl Phospate o Tetrahexidecil Ascorbate, por citar dos).

Otro punto a tener en cuenta es que, cada vez más, existen compuestos, tanto de ingredientes naturales como de ingredientes sintéticos que se presentan como tales pero que en el listado INCI tienen que aparecer ingrediente por ingrediente, lo que explica que, aunque una marca lo publicite, luego no lo encuentres entre sus ingredientes como tal.

En el INCI tienen que aparecer los ingredientes puros, no los compuestos, aunque sean marca registrada (aparecen con el símbolo ® junto al nombre del compuesto).

Finalmente, hay ingredientes que pueden aparecer con nombres diferentes, siendo la misma cosa: sin embargo, normalmente el nombre del INCI es único.

Siliconas y demás

Los mejores sérums hidratantes y antiedad

Son distinguibles por las terminaciones de sus nombre químicos en “-xane“, “-ane“, “-thicone” o “-thiconol” (Dimethicone, Cyclotetrasiloxane, …).

Son derivados petroquímicos que se utilizan por la sensación sedosa que proporcionan, al crear una película oclusiva sobre la piel, la misma película que hace, sobre el cutis, el efecto de un plástico: es suave, sí, pero no aporta nada a la piel y, a medio y largo plazo producen efectos secantes, deteriorando mucho el manto hidrolipídico y la capa córnea.

Algunos de estos ingredientes son irritantes, alergénicos y tóxicos en varios sentidos (neurotóxicos y/o inmunotóxicos), como ocurre con el Phenoxyethanol, un derivado del petróleo que se utiliza mucho para sustituir a los denostados parabenos (salimos de Málaga para caer, a lo bestia, en Malagón).

Lo que demuestra que el hecho de que un producto no tenga parabenos no es, per se, garantía de nada, excepto de que no contiene parabenos.

Dicho de otro modo: no contener parabenos no es, por definición, bueno, aunque contenerlos no lo sea.

Otros datos y símbolos del etiquetado

No es necesario indicar la fecha de caducidad de los productos una vez abiertos o de las fórmulas sin riesgo de deterioro.

Esta debe ser claramente visible si es inferior a 30 meses, con la expresión “utilizar preferentemente antes de…”.

En este sentido, los productos derivados del petróleo, las siliconas y demás, ofrecen una durabilidad increíble, imposible para los productos naturales.

Por otro lado, si usas los cosméticos con cierta frecuencia (más la hidratante que la base de maquillaje, a lo mejor), no les das tiempo para llegar a caducar.

Cada producto tiene un número de lote que también ha de aparecer.

El dibujo de una mano en un libro indica que hay precauciones específicas de uso indicadas en un prospecto.

Existen otros símbolos que se refieren a otros aspectos como la adhesión a algún sistema de gestión de residuos, certificaciones de ingredientes o productos orgánicos, etc.

Las certificaciones orgánicas no están reguladas y las otorgan empresas privadas de reconocido prestigio que, sin embargo, no trabajan bajo los mismos criterios ni con las mismas condiciones para otorgar sus certificados, lo que crea cierto caos y confusión.

La fabricación y venta de productos probados en animales está prohibida por la UE, incluidos los productos importados, desde 2015, pero eso no impide que muchas marcas, sobre todo si presumen de veganas, orgánicas y demás, resalten esa característica como si fuera una elección ética propia. Más trucos de marketing que demuestran que ni la industria limpia está exenta de ellos.

Como no hay una legislación sobre términos y calificaciones, las empresas pueden hablar de fórmulas con ingredientes naturales aunque tengan también ingredientes no naturales, como siliconas o aceites minerales.

Espero que esta pequeña orientación te haga ver más clara la importancia de conocer los ingredientes de tus cosméticos y saber leer sus composiciones.

Confiemos en que la creciente demanda de transparencia por parte de los consumidores, vaya forzando a las autoridades a ser cada vez más exigentes y rigurosas en cuanto a ingredientes, etiquetados, publicidad, marketing y todo aquello que envuelve o se mueve alrededor de esta industria millonaria.

 

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