5 Mejores sérums antioxidantes

Lo de oxidarnos no deja de ser una idea chocante y rara.

Pero nos oxidamos. O mejor dicho, nuestras células lo hacen, y cuando la cosa se descontrola tenemos problemas.

La oxidación celular es una de las principales causas del envejecimiento cutáneo y del fotoenvejecimiento (el sol es el origen de gran parte del estrés oxidativo).

Hemos seleccionado estos sérums para evitarla y contrarrestar sus efectos.

Después, te contamos cosas sobre este fenómeno y los ingredientes que mejor lo combaten.

Nezeni Sérum Vitamina C

Nezeni Sérum de Vitamina C

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Estamos de enhorabuena si queremos plantar cara a la oxidación celular, porque contamos con este sérum con vitamina C de Nezeni (marca española) que es una auténtica bomba antioxidante.

Aqua, Propanediol, Glycerin, Aloe Barbadensis Leaf Juice, Ascorbyl Glucoside, Hydrogenated Ethylhexyl Olivate, Tromethamine, Sodium Hyaluronate, Biosaccharide Gum-1, Trisodium Ethylenediamine Disuccinate, Acacia Senegal Gum, Xanthan Gum, Lecithin, Caprylyl Glycol, Ethylhexylglycerin, Hydrogenated Olive Oil Unsaponifiables, Sodium Carrageenan, 1,2-Hexanediol, Potassium Sorbate, Sodium Benzoate, Sea Salt, Parfum, PEG-40 Hydrogenated Castor Oil, Sodium Acrylates Copolymer, Phenoxyethanol.

Con base acuosa, este sérum tiene pocos ingredientes y muy bien seleccionados para conseguir la sinergia que nuestra piel necesita.

Si te parece que son muchos tenemos que decirte que la mayoría son excipientes necesarios en una fórmula acuosa con vitamina C (el agua es un medio propicio para los microorganismos y la vitamina C necesita un entorno muy estable para dar lo mejor de sí misma y no deteriorarse) que, además, están presentes en cantidades ínfimas (por debajo del 1%).

Todos los ingredientes son de origen natural y de la mejor calidad: esta marca tiene muy clara su apuesta.

Después de los ingredientes base (agua, propanediol y glicerina), de los que diremos que todos tienen propiedades magníficas para la piel (humectantes e hidratantes, antiinflamatorias, etc.), se ha elegido como ingrediente base, también, el jugo de aloe, lo que nos parece un gran acierto.

El aloe es hidratante, así que “alimenta” a la piel desde dentro; antiinflamatorio, una característica imprescindible para un sérum antioxidante, porque los procesos oxidativos suelen cursar son reacciones inflamatorias, muchas veces imperceptibles a simple vista, pero que afectan a las células; cura y cicatriza la piel maltratada y la regenera, estimulando la mejora de sus procesos metabólicos, que se ven muy afectados por la oxidación.

La vitamina C está presente en forma de uno de sus derivados más potentes y estables, el ascorbil glucósido, que tiene muy buena capacidad de penetración y que en la piel se transforma en ácido ascórbico (vitamina C pura), el ingrediente antioxidante realmente potente.

Sin esta transformación, no alcanzaría su máximo potencial y sus propiedades se perderían (ocurre con algunos otros derivados, cuya reconversión a vitamina C no está comprobada).

Si conoces un poco la vitamina C ya sabes de sus muchas bendiciones para la piel.

Pero, sobre todo, es uno de los mejores antioxidantes de la naturaleza y es un ingrediente cuya acción tópica está muy estudiada y contrastada en muchísimos artículos científicos e investigaciones absolutamente rigurosas.

Esta acción antioxidante se traduce en una mejora del estado real de la piel y de su aspecto.

Al evitar la oxidación, el fotoenvejecimiento, causante de más del 80% del deterioro cutáneo en todos los aspectos, se detiene e incluso comienza a revertir.

El resultado es una piel más hidratada y tersa, con una mejor estructura, gracias a la acción de la vitamina C en la síntesis de colágeno; una piel sin manchas y con un tono uniforme, gracias a que se corrigen los desequilibrios en la producción de melanina y se estimula la renovación celular.

Este último punto es especialmente importante, porque explica ese efecto iluminador que se atribuye a la vitamina C y que esta parece tener en una proporción que ningún otro ingrediente alcanza.

El ácido ascórbico detiene la oxidación celular cutánea y con su efecto exfoliante, suave pero profundo, reactiva la regeneración de cada célula, haciéndola más eficaz y activa, rejuveneciéndola, literalmente.

Así que no solo mejora la piel ya oxidada y la recupera, sino que ayuda a que esta restablezca sus propios medios de defensa antioxidante.

Por si fuera poco, tiene un enorme impacto frente a la radiación solar, evitando de esta forma futuras oxidaciones.

La vitamina C en un suero, y un protector solar para rematar el cuidado diario, puesto encima de la hidratante, son el mejor tratamiento para evitar todos los males que el sol puede infligir a nuestra piel.

El aceite de oliva hidrogenado (Hydrogenated Ethylhexyl Olivate), biocompatible, tiene un efecto espectacular sobre la el tacto y la apariencia de la piel. Se le conoce como la silicona natural por su capacidad para dejar la piel sedosa, lisa y suave, pero más allá de esto, no tiene -por suerte- nada que ver con ninguna silicona.

Se absorbe con mucha facilidad y llega a los estratos profundos de la piel.

Añade este sérum el poder hidratante, antioxidante, renovador y estimulante del ácido hialurónico, que en combinación con la vitamina C multiplica los efectos de ambos ingredientes. Es una de las parejas estrella del cuidado cutáneo y tiene este rango por méritos propios.

Y sigue sumando este sérum, ahora el compuesto conocido como Fucogel (Biosaccharide Gum-1), un polisacárido obtenido por fermentación bacteriana, que crea una micropelícula protectora que mejora ampliamente la hidratación y protege la piel.

Ha demostrado su potente poder antienvejecimiento y mejora la fórmula.

Como el resto de los ingredientes, que hacen la doble labor de conseguir una receta impecable en cuanto a durabilidad y estabilidad, pero también en lo que respecta al cuidado profundo y respetuoso de la piel.

Por supuesto, no solo no obstruye los poros (es no comedogénico), sino que penetra muy bien, sin dejar residuos y, gracias a su textura, llevando todos los beneficios de la vitamina C a todas las capas del cutis.

Deja el rostro descansado, limpio, fresco y renovado. Su uso diario (una o dos veces al día, tú eliges) consigue hacer maravillas con cualquier tipo de piel, esté en el estado que esté.

Pero no esperes milagros de este ni de ningún otro sérum: si no te cuidas o no te has cuidado, las posibilidades de recuperación son menores, sin duda alguna.

Es hipoalergénico y está testado dermatológicamente.

Para ponerle alguna pega, caduca a los dos años en cerrado, por los conservantes naturales que contiene (los artificiales son harto más agresivos pero hacen que los productos perduren mucho más… lo que  no debería ser tampoco imprescindible cuando los usas a diario, ya que no necesitan durar eternamente. De hecho, nada vivo lo hace: es una idea para reflexionar).

Otra pega: solo lo puedes adquirir online, en el sitio del fabricante en nezeni.com o, a un precio superior, en Amazon.

Es un magnífico sérum que cumple sobradamente con lo que promete, tiene un precio estupendo, cunde y nos encanta, tanto que es nuestra primera opción si ninguna duda.

Vera and the birds Sérum Anti-polución

Vera and the birds sérum anti-poluciónComprobar precio

Estamos con uno de esos sérums que no son 100% naturales por un pelo: el 99,16% de los ingredientes son de origen natural.

No es posible saber, solo por el nombre en el INCI, cuál no lo es, pero será algún excipiente, como un conservante.

Aqua, Aloe Barbadensis Leaf Juice, Glycerin, Sucrose Stearate, Sesamum Indicum Seed Oil, Argania Spinosa Kernel Oil, Nigella Sativa Seed Oil, Pyrus Malus Juice, Prunus Persica Juice, Triticum Vulgare Seed Extract, Hordeum Vulgare Seed Extract, Panax Ginseng Root Extract, Helichrysum Italicum Extract, Sodium Hyaluronate, Ascorbyl Glucoside, Glycine Soja Oil, Propanediol, Xantham Gum, Glyceryl Caprylate, Glyceryl Undecylenate, Ceteraryl Alcohol, Tocopherol, Beta-sitosterol, Squalene, Dehydroacetic Acid, Benzyl Alcohol, Potassium Sorbate, Sodium Benzoate, Lactic Acid, Citric Acid, Parfum, Benzyl Salicylate, Eugenol, Geraniol, Limonene, Linalool.

Nos llamó la atención de este śerum (otra marca española, aunque el nombre despiste) su definida vocación anti-polución. Eso lo convierte, ineludiblemente, en un sérum antioxidante, ya que la polución es, después del sol y sus radiaciones, la principal causa del estrés oxidativo cutáneo.

Con una importante cantidad de antioxidantes de origen vegetal, vamos a analizar los más destacados, siempre y cuando no estén ya analizados, como ocurre con el aloe vera o el ácido hialurónico.

Tanto el aceite de sésamo como el de argán tienen grandes propiedades antioxidantes, además de ser biocompatibles con la dermis, penetrar con facilidad, aportar ácidos grasos y vitaminas a la vez que hidratan, protegen y regeneran la piel y la barrera cutánea.

El aceite de comino negro es, además de un potente antioxidante un protector y reparador del manto hidrolipídico, antiséptico, antiinflamatorio, hidratante y calmante.

Los zumos de manzana y melocotón añaden pectinas, fibras que suman su capacidad antioxidante con un pH muy parecido al cutáneo.

Tienen efecto exfoliante y protegen las paredes celulares de la piel no solo de la oxidación sino de la polución, evitando que penetre y limpiando a fondo el cutis.

El resto de activos se caracterizan todos por su acción antioxidante; algunos son también quelantes, es decir, atrapan, secuestran y retiran las partículas de metales suspendidas en el aire contaminado, colaborando en la limpieza de la piel y dando espacio a su regeneración. Estimulan la síntesis de colágeno e hidratan.

La piel mejora con este sérum que se absorbe muy bien y es no comedogénico, quedando suave, calmada y relajada.

Evidentemente, es ideal para el día, que es cuando la piel se enfrenta a la polución de todo tipo, pero también se puede usar por la noche, como un impulsor de la regeneración nocturna de la piel.

Debido a su contenido en extractos, tiene también fragancias que pueden resultar irritantes, y perfume añadido, así que es importante hacer una prueba antes de usarlo.

Pese a estos compuestos, tiene un olor que no gusta a todo el mundo, pero desaparece enseguida.

Nos parece siempre mejor un envase opaco, o al menos no transparente, pero el aplicador airless es perfecto para preservarlo.

Está testado dermatológicamente y, si no provoca reacción, es magnífico para las pieles deterioradas.

The Ordinary Sérum

The Ordinary Resveratrol 3% Ferulic Acid 3% Sérum

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Si lo que buscas es un sérum que reinvente el minimalismo, este es el tuyo, sin duda. Tres ingredientes, base oleosa y… ¡listo!

Propanediol, Resveratrol, Ferulic Acid.

El propanediol se usa en esta fórmula como vehículo de las dos estrellas de la misma, el resveratrol y el ácido ferúlico, ambos presentes en muy alta concentración, un 3%.

Normalmente estos ingredientes se utilizan en los sérums como mucho en concentaciones de entre el 0.5% (el ácido ferúlico) y el 1% (el resveratrol).

El objetivo es lograr un sérum antioxidante súperpotente, y lo logran, con sus ventajas y sus desventajas.

El papel del propanediol no se limita al de mera base. Es un emoliente que cuida y suaviza la piel a la vez que mejora su hidratación gracias a su capacidad de atraer y retener agua (humectante). Es no comedogénico, penetra muy bien en la piel y ayuda a disolver ingredientes difíciles, como el ácido ferúlico en este caso.

El resveratrol está considerado uno de los grandes entre los antioxidantes y como tal realiza el doble trabajo de frenar el daño oxidativo y revertirlo cuando ya se ha producido, siendo especialmente útil para combatir los efectos del sol.

Retrasa el envejecimiento al estimular la proliferación (renovación) celular cutánea sana y defendiendo a las células del estrés oxidativo.

Es antiinflamatorio, alisa la piel, la iguala y la hidrata.

Aunque es estable en las formas en que se utiliza en cosmética, siempre es conveniente que esté envasado de forma que se garantice su aislamiento del contacto con la luz y el aire.

En cuanto al ácido ferúlico, estamos ante otro antioxidante por excelencia que, además, incrementa los beneficios de otros de la misma clase, así que es la pareja perfecta para el resveratrol.

Lo dicho, antioxidación en dosis masivas.

Este ácido también mejora la piel en otros aspectos, además de luchar contra la oxidación extrínseca, pero no tiene efecto alguno en el daño ya instalado.

Reduce las arrugas y la flaccidez; es antiinflamatorio, iguala el tono y aclara las manchas, siendo además un gran conservante.

Tiene más facilidad para oxidarse que el resveratrol y es conveniente que se preserve en un envase opaco u oscuro con un sistema de administración de bombeo airless, para aislarlo y retrasar el posible deterioro, que se nota en un cambio de color: de amarillo claro puede llegar a ponerse naranja marronáceo. Si esto ocurre debes tirar el producto.

Desde nuestro punto de vista es un fallo importante que este sérum se aplique mediante un gotero.

Es tan potente que hay que probarlo antes para tener la certeza de que no irrita la piel, un peligro potencial de todos los antioxidantes, y más cuando están en dosis masivas.

Es un sérum para utilizar con cierta prudencia, mezclándolo con otros o incluso añadiéndolo a la crema hidratante (dos o tres gotas en cada aplicación).

Si tu piel lo tolera es un producto que se absorbe bien y da buenos resultados, aunque no lo recomendamos para un uso continuado. Después de dos o tres meses es bueno dar a la piel un descanso y usar un suero más amable, que le permita recuperar sus funciones sin un estímulo tan fuerte y constante.

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Y seguimos con marcas españolas que dan la talla sobradamente en calidad y efectividad.

Aloe barbadensis Leaf Juice, Maltodextrin, Glycerin, Coco-caprylate, Rosa Canina Fruit Oil, Polyglyceryl-6 Distearate, El Raposo Aqua, Magnesium Aluminum Silicate, Lycium Barbarum Fruit Extract, Hibiscus Sabdariffa Flower Extract, Centella Asiatica Extract, Persea gratissima Oil, C10-18 Triglycerides, Propanediol, Glyceryl Caprylate, Polyglyceryl-3 Beeswax, Xanthan Gum, Tocopherol, Cetyl Alcohol, Glyceryl Undecylenate, Citric Acid, Phytic Acid, Jojoba Esters, Benzyl Alcohol, Potassium Sorbate, Sodium Benzoate.

Un sérum con ingredientes (99,47% naturales) seleccionados por sus propiedades antioxidantes y regeneradoras, y una lista larga de excipientes (también naturales) para sostener la fórmula y preservarla.

Base acuosa, con agua termal de su propio balneario (El Raposo, Badajoz), que es el que da unidad y sentido a esta línea cosmética.

Ya hemos analizado el aloe vera, la vitamina C -presente en varios de los ingredientes, como las bayas goji-, y el ácido hialurónico.

Varios aceites sostienen este sérum y crean una base con múltiples capacidades dermoprotectoras y estimulantes.

El extracto de hibisco es la estrella antioxidante de este suero y mejora la piel en varios aspectos: sus ácidos fenólicos pueden penetrar hasta la dermis, ejerciendo una acción exfoliante que estimula la proliferación celular.

Es rico en minerales y vitamina C, hidrata e ilumina la tez.

El aceite de aguacate resulta ser especialmente rico en minerales, vitaminas y ácidos grasos insaturados. Es biocompatible, penetra rápidamente, es antiinflamatorio, mejora la estructura y el tono cutáneos.

El aceite de rosa mosqueta es perfecto para el cuidado de la piel por sus ácidos poliinsaturados y sus capacidades de regeneración.

Las bayas goji y la centella asiática inciden en el aspecto antioxidante sin renunciar al cuidado de la piel en muchos otros aspectos: hidratación, modulación, mejora del colágeno y la estructura de la piel, cuidado de la barrera epidérmica, etc.

Es un sérum que se absorbe muy bien y va mejorando la piel con el uso y se nota en el tacto, la apariencia y la recuperación de frescura y luminosidad.

Evita la zona de las mucosas, sobre todo el contorno de ojos, y heridas abiertas del tipo que sean (lo mismo da que se trate de un corte al afeitarte o de una espinilla o un grano expuestos).

Pruébalo antes de empezar a utilizarlo.

Como todo sérum antioxidante es delicado, así que lo mejor es un envase hermético con sistema airless, pero esta marca ha preferido el gotero para aplicarlo (nosotros no).

Se presenta en un frasquito de vidrio transparente mate, pero no opaco (mantenlo lejos de la luz y las temperaturas cambiantes), de 10 ml.

Odacité Pure Elements antioxidante Gt+L 

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Otro minimalista. Este sérum se centra en acabar con la oxidación con una base oleosa y un producto muy simple.

Camellia Seed Oil, Tocopherol, Lemongrass Essential Oil.

Esta firma americana con estándares cosméticos franceses de lujo (signifique lo que signifique eso) tiene a gala buscar los mejores y más potentes ingredientes por todo el mundo para realizas sus productos.

Si te suena a que va a ser caro, tienes razón, lo es.

De entrada sus ingredientes son certificados. El aceite de semilla de camelia es virgen (pero no se sabe si virgen extra, distinción que en España conocemos y valoramos), el tocoferol (vitamina E, en esta ocasión en forma de aceite) tiene certificado GMO-free (libre de organismos genéticamente modificados) y la esencia de limoncillo tiene certificación orgánica.

Tenemos que decir que las certificaciones no nos impresionan en exceso, por varios motivos: son empresas privadas, no hay un criterio independiente y único para darlas, y hay que pagar para obtenerlas, es decir, que hay muchos productos excelentes que simplemente no pagan por certificaciones porque incrementarían mucho los precios, pero nada tienen que envidiar a productos certificados. Nada en absoluto.

Hay distribuidores de ingredientes que sí pagan, de ahí que en un mismo producto de ingredientes todos naturales puedas encontrar que unos tienen certificaciones bio, eco y demás y otros no.

El tema da para mucho decir y aclarar, pero vamos al sérum que nos ocupa. 😉

El aceite de semillas de camelia es originario de oriente y se le atribuye todo el mérito de la piel perfecta de las geishas.

Lo cierto es que es un aceite con un altísimo contenido en ácidos grasos, vitaminas y minerales. Esto, unido a su gran capacidad de penetración y su biocompatibilidad, lo hace perfecto para un sérum.

Es rico en ácido oléico, omega 9 y vitamina A. De ahí su efecto antioxidante, que hace que sea un gran protector de la piel contra los efectos de la radiación solar, que ayude en su regeneración, la nutra y le proporcione elasticidad.

Es no comedogénico, es decir, que no obstruye los poros, y muy recomendable incluso para pieles grasas.

El tocoferol es un aceite de vitamina E (que es liposoluble, compatible con bases grasas) que ya es un clásico en el cuidado de la piel, y se lo ha ganado a pulso.

La piel, concretamente su grasa (sebo) contiene y almacena vitamina E (que el cuerpo no produce, hay que conseguirla con la dieta y otros medios), pero con el paso del tiempo y también a causa de la oxidación, sus niveles van disminuyendo.

De hecho el sebo cutáneo es una de las sustancias más susceptibles a la oxidación, y es, por otro lado, imprescindible para una piel sana en todos sus niveles.

Por suerte es fácil aportarla vía tópica y resulta muy efectiva. Se une a las moléculas grasas y las defiende de la oxidación, porque es un gran antioxidante, y como tal no trae más que beneficios a la piel.

Ya sabes: la protege, regenera, hidrata, etc. Lo hemos visto ya en este análisis de sérums.

Un extra: mejora la microcirculación cutánea, facilitando la renovación y la salud celular.

El aceite esencial de limoncillo, o de hierba de limón, es también antioxidante, pero además es antiinflamatorio, suavemente astringente y regulador del sebo, desinfectante, calmante, limpiador y curativo.

La mezcla de estos tres ingredientes es excelente, porque entre ellos se potencian y mejoran.

Este sérum es muy concentrado y puedes usar una o dos gotas para mezclarlas con otros sérums o para añadir a tu hidratante.

Penetra bien en la piel pero hay que darle más tiempo que a otros sérums y algunos usuarios lo encuentran excesivamente denso para usarlo durante el día y lo dejan para la noche como único tratamiento (sin hidratante).

En ese caso te recomendamos alternarlo con otros para cubrir más aspectos del cuidado de tu cutis, así como descansar de este producto cada dos o tres meses.

Una de las pegas que tiene es que puede producir reacciones a causa del aceite esencial de limoncillo, así que antes de utilizarlo haz una prueba de parche, es decir, aplícalo en una pequeña zona de tu piel y espera entre 24 y 48 horas para asegurarte de que no te afecta.

Más pegas: la cantidad de producto es mínima (5 ml) y el precio, definitivamente, no; por mucho que se trate de un sérum de aceites, el aplicador airless es el que garantiza la mejor conservación del mismo, y no lo tiene.

Por otro lado, una cantidad tan pequeña no debería ni tener tiempo de estropearse, aunque los aceites vegetales también se deterioran (eso sí, el tocoferol no solo actúa en la piel, sino que es un buen conservante y antioxidante de las fórmulas) y los aceites esenciales son extremadamente volátiles y sensibles a la luz, el aire y la temperatura.

Siendo un buen sérum, con ingredientes de calidad, no sería nuestra primera opción porque hay productos semejantes o mejores a precios mucho más razonables.

Qué es la oxidación celular

Analizar mejores sérums antioxidantes

Es un proceso natural que se produce cuando una molécula es inestable por la falta de un electrón, o dicho de otra forma, la molécula queda “coja”, con un electrón desapareado o desparejado.

La molécula buscará la estabilidad tomando el electrón que le falta de una molécula cercana, que quedará a su vez “coja” y buscará la estabilidad robando el electrón a otra.

Por lo tanto la oxidación es un fenómeno con efecto dominó, ya que produce una reacción en cadena.

El resultado final puede ser la muerte de la célula, que acelerará el proceso de envejecimiento, o bien una mutación en esta, que puede ser de carácter maligno.

Este fenómeno se da continuamente en nuestro organismo, forma parte del curso natural del mismo, ayuda a la renovación celular y el cuerpo cuenta con recursos suficientes para hacerle frente sin mayores problemas o consecuencias.

Afecta, en las células, a los lípidos (grasas), las proteínas (colágeno y elastina son las que conocemos y relacionamos con la piel)  y el ADN.

A las moléculas desapareadas las llamamos radicales libres.

Los radicales libres

Para comprender cómo funcionan los antioxidantes, qué podemos esperar de ellos y qué no, es importante comprender los radicales libres.

Estos se producen durante las reacciones que involucran oxígeno: respiración, digestión, esfuerzo muscular, defensas contra infecciones … (básicamente, reacciones de combustión).

Las moléculas con un electrón desapareado son, como hemos dicho, muy inestables y reactivas.

Los antioxidantes son compuestos cuyas moléculas se inmolan, se sacrifican, cediendo un electrón a la molécula oxidada para devolverle la estabilidad, es decir, para frenar el proceso de oxidación, que, como hemos visto, acaba afectando a la célula.

En el imaginario popular los radicales libres aparecen como una especie de ejército perverso y avieso dispuesto a terminar con nuestra alegría de vivir acelerando el envejecimiento de la piel y de todo nuestro organismo.

En realidad son parte del metabolismo y son necesarios para la regular la producción de energía, eliminar patógenos como bacterias o virus, incluso para rematar nuestras propias células cuando están demasiado enfermas o son ya viejas, participando de la necesaria y continua renovación de las mismas.

Durante mucho tiempo se consideró la oxidación como asunto a combatir a toda costa y como causa principal del envejecimiento, pero hoy en día se sabe que no es así de simple y que es una reacción química no solo natural, sino necesaria.

El problema no es la oxidación en sí, como se pudo comprobar en  2011/12, sino el exceso de la misma, el estrés oxidativo.

Los antioxidantes restablecen el equilibrio de los radicales libres pero afortunadamente no los suprimen por completo  porque, de hecho, tener una carencia de radicales, demasiado pocos, sería un problema y no es compatible con una buena salud.

El estrés oxidativo

Selección de los mejores sérums antioxidantes

Los problemas reales empiezan cuando no podemos responder a la oxidación, cuando nuestros recursos naturales se ven sobrepasados por la cantidad de radicales libres tanto internos como externos.

Este exceso amenaza a las células, incluso al ADN.

La acumulación de estos elementos inestables y “ladrones” sí es tóxica para todas nuestras células y las de la piel están aún más comprometidas porque están  expuestas a los rayos UV del sol, la principal fuente de radicales libres, y a muchos otros factores externos, como la contaminación.

Las reacciones de oxidación en cadena alteran notablemente nuestros famosos “ácidos grasos insaturados” orgánicos, que son  componentes de las membranas protectoras de nuestras células, que pierden así su permeabilidad y flexibilidad.

Sus intercambios con el entorno se ralentizan: asimilación, excreción, transmisión de impulsos hormonales o nerviosos, etc.

La oxidación puede atacar también a las proteínas del interior de las células, llegar hasta su núcleo y alterar el ADN, provocando mutaciones que la convierten en anormal (no normal), precozmente senescente, cancerosa o incluso pueden provocar su muerte.

Causas del extrés oxidativo

La reacción en cadena, siempre que no sea detenida por un antioxidante, hace que la producción de radicales libres se incremente rápidamente.

Aunque nuestro cuerpo posee sofisticados y perfectos mecanismos de defensa, a medida que envejecemos estos van perdiendo efectividad, y se produce un claro desequilibrio y una disminución en la capacidad de respuesta.

Factores oxidativos

Uno de los grandes problemas de la oxidación es que a la que nos es natural y hasta necesaria, la que produce nuestro cuerpo, se suma la oxidación exterior, que ataca por muchos flancos y provoca estrés oxidativo casi a cualquier edad, sobre todo en núcleos urbanos y zonas de las llamadas desarrolladas.

Veamos estos factores y cómo actúan.

El sol

Sérums antioxidantes: los mejores

Piel seca, arrugas pronunciadas, pérdida de elasticidad, pigmentación irregular…

Se sabe que los rayos UV aceleran el envejecimiento al actuar sobre las células de la piel y romper las cadenas de ADN. ç

Es el responsable del 80% del envejecimiento cutáneo y es la principal causa de que este se adelante y acelere.

Por lo tanto la exposición controlada a los rayos UV es algo más que una moda o una mera cuestión de estética, porque la piel tiene fotomemoria y las agresiones solares se acumulan, dando lugar a problemas y lesiones que pueden tardar en manifestarse: la prevención es vital, ya que cuando detectamos sus consecuencias el daño está hecho y viene de lejos.

Evitar baños de sol en las peores horas del día, no hacerlos demasiado prolongados, utilizar protectores solares, hidratar bien la piel y el cuerpo (mediante la ingesta de agua) son recomendaciones repetidas y conocidas por todos, pero el cuidado debe ser constante y extenderse a todo el año, ya que estamos expuestos a las radiaciones cada vez que salimos a la calle, incluso en los días nublados.

Cuanto más clara sea tu piel más peligro de tener problemas si no tomas precauciones. Insistimos: no esperes a tener problemas, porque si te expones al sol sin control los vas a tener seguro.

Mucho antes de que los puedas ver, la procesión -nunca mejor dicho- va por dentro (las cada vez más famosas lámparas Wood permiten detectarlos bajo la superficie de la piel, que puede parecer sana y no estarlo).

No se trata de huir del sol, pero sí de racionalizar la relación con él.

El tabaco

Nocivo para los pulmones, los dientes, el estómago… no olvidemos que también es un verdadero desastre para la piel.

Fumar provoca la oxidación permanente de las células y el resultado es la producción de radicales libres en cantidad.

Las proteínas de soporte de la dermis se alteran, las fibras elásticas pierden su capacidad, la circulación sanguínea y la oxigenación de los tejidos se ven afectadas y, además, el tabaco agrava muchas enfermedades cutáneas.

El alcohol

Selección de mejores sérums antioxidantes

El consumo excesivo de alcohol dispara la producción de radicales libres y ralentiza la producción de colágeno, restándole elasticidad y capacidad de recuperación.

También influye en los problemas de las pieles sensibles y de aquellas con patología como el acné, dermatitis, psoriasis, rosácea, etc.

Una cerveza o una copa de vez en cuando no es un problema, pero beber como costumbre pasa factura a la piel.

La falta de sueño y descanso

Al igual que nosotros, la piel necesita dormir por la noche para repararse y purificarse.

Una falta crónica de sueño afecta a la producción de radicales libres y a la respuesta del organiso; acelera la aparición de las señales de envejecimiento cutáneo, ralentizando la regeneración celular y alterando la barrera epidérmica.

El sueño ayuda a fortalecer las defensas de la piel y mantener sus procesos activos y sanos.

¿Una curiosidad? Según las encuestas, las personas que duermen suficiente y bien están más satisfechos con su apariencia física y más cómodos con su aspecto que los que duermen poco y mal.

El deporte

Si bien practicar algún deporte y hacer ejercicio con regularidad no aporta más que ventajas, en dosis altas aumenta la producción de radicales libres y la piel lo va a reflejar.

La dieta

Elegir los mejores sérums antioxidantes

Una dieta rica en ingredientes naturales, en la que primen verduras, frutas, legumbres, especias y condimentos (como el ajo y el perejil) proporciona al cuerpo la cantidad de antioxidantes que necesita a diario.

No está demostrado que incrementar la ingesta de antioxidantes con suplementos ejerza un efecto sobre la oxidación cuando se come bien.

Sin embargo la comida basura, el azúcar, las harinas refinadas, el exceso de carnes y grasas, tanto saturadas como trans, han demostrado ser grandes aliados de la oxidación descontrolada, afectando a las células, adhiriéndose al colágeno y dañando la elastina.

El azúcar, especialmente, es un activador del envejecimiento celular, llegando a encoger, literalmente, el cerebro.

Las llamadas dietas yo-yo, que llevan a continuas pérdidas y recuperaciones de peso afectan negativamente a los procesos de oxidación y, además, provocan arrugas y flaccidez.

Cocinar la comida y almacenarla durante días rebaja su proporción de antioxidantes.

Los oligoelementos como el zinc, el magnesio, el manganeso, el cobre y el selenio son un soporte para el correcto funcionamiento del organismo, incluidos los antioxidantes.

El estrés

El estrés y sus posibles derivados -depresión, ansiedad, angustia- afecta negativamente a todos y cada uno de nuestros órganos, y la piel es el mayor de todos ellos.

Ojeras, arrugas, piel apagada, poros dilatados y acné, sensibilidad exacerbada, sequedad, flaccidez, adelgazamiento de la dermis, son solo algunos de los efectos del estrés en la piel. Para rematar, la mayoría de las afecciones dérmicas empeoran ostensiblemente bajo su influjo, algo que saben muy bien quienes las padecen.

¿Quieres más? Favorece la aparición de molestias de todo tipo: picor, enrojecimiento, sarpullidos, caída del cabello, etc.

Las pantallas

Eligiendo el mejor sérum antioxidanteMóviles, televisores, ordenadores, tablets… Abusar de ellas es otra forma de acumular más radicales libres de los soportables y se ha comprobado que estimulan la aparición temprana de arrugas en la cara.

Además, pasar largas horas sentados en la misma posición sentada afecta a la piel del rostro, favoreciendo que pierda tersura y que se descuelgue.

La meterología

La piel tiene formas de combatir el frío y el viento pero estas impiden que sus células funcionen normalmente y las deshidrata, porque rebajan la producción de sebo, fundamental para mantener el manto hidrolipídico de la epidermis y menoscabando sus defensas.

Tanto el frío como el calor extremos provocan el aumento de la oxidación en el organismo.

La contaminación

Monóxido de carbono, ozono y muchas otras partículas suspendidas en el aire de las ciudades son tremendamente dañinas para la piel.

Son fuentes importantes y abundantes de radicales libres e inciden en el empeoramiento de su aspecto y su salud, secándola, arrugándola, apagando su luminosidad, favoreciendo la aparición de acné y contribuyendo a la degradación de las células.

Las calefacciones y los aires acondicionados

Eligiendo los mejores sérums antioxidantes

También someten a la piel a cambios bruscos, sequedad y temperaturas a veces innecesariamente excesivas en un sentido u otro, forzando los sistemas de adaptación y acelerando e intensificando la oxidación.

Para paliar algunos de sus efectos nocivos es conveniente utilizar humidificadores que aporten la humedad necesaria para una mayor comodidad y protección de la piel.

La exposición a sustancias químicas

A parte de su peligro en otros aspectos, elevan la cantidad de antioxidantes en el cuerpo y estamos rodeados de ellas, aunque es tan normal que apenas nos damos cuenta: detergentes, lejía y otros limpiadores, ambientadores, insecticidas… la lista es interminable y están en todas partes.

Las enfermedades

Toda patología que afecte al correcto funcionamiento del organismo va a tener una incidencia en la capacidad de este de defenderse del estrés oxidativo.

Enfermedades infecciosas de cualquier origen (virus, bacterias, hongos, parásitos) y enfermedades inflamatorias comprometen especialmente esta capacidad de respuesta.

Antioxidantes: con sérum

Tenemos los mejores sérums antioxidantes

Por suerte, tenemos a mano muchísimas sustancias que nos ayudan a lidiar con el estrés oxidativo cotidiano y las adquirimos principalmente con la comida.

Como ya hemos señalado, una dieta equilibrada y frugal es fundamental para mantener el equilibrio oxidativo y, en realidad, para disfrutar de una salud integral.

Lo de frugal no es gratuito: son cada vez más los estudios que demuestran contundentemente que comer poco es uno de los secretos de una vida más longeva y, lo que es más importante, más sana y con mayor calidad.

No se trata de pasar hambre sino de comer lo que realmente necesitamos para el sustento diario de nuestro organismo.

También las necesidades de ingesta varían con el paso del tiempo, los cambios de hábitos, incluso en función de la climatología en la que vivamos.

Cuando hacemos menos trabajo físico y/o menos ejercicio las exigencias del cuerpo bajan y si seguimos consumiendo las mismas cantidades engordaremos… con todos los problemas de salud y agilidad que conlleva el sobrepeso.

No tenemos las mismas necesidades con 15 años que con 30, 50 u 80; ni si trabajamos sentados o haciendo esfuerzo; ni si vivimos en un clima tropical o en uno frío.

Por su parte, la piel está sobreexpuesta y necesita ayuda extra, como hemos visto.

Solo la constante exposición a la luz solar supone un importante incremento de este estrés para nuestra piel.

Pero es que, además, la contaminación, los químicos, los humos, el frío y el calor y tantos otros factores, impactan directamente a la piel, cuya primer y efectiva línea de defensa está en la capa córnea y en el manto hidrolipídico, y que son más que suficiente cuando las condiciones no son estresantes.

A más oxidantes exógenos, más ayuda necesitaremos.

Para que un tratamiento antioxidante sea realmente efectivo debe ir en un vehículo que permita que sus ingredientes penetren en la piel y puedan llegar a las capas profundas de la epidermis y a la dermis.

Esto solo lo consiguen los sérums, cuya principales características son la concentración de activos potentes y la capacidad de penetración más allá de la capa córnea.

Pero no solo queremos sérums con antioxidantes: es necesario que integren otros elementos que hidraten, cuiden la piel y reparen las estructuras afectadas por la oxidación, como las que implican a la producción de ácido hialurónico, colágeno y elastina.

La capa córnea y las otras subcapas epidérmicas pueden obtener antioxidantes de una crema hidratante, que actuará como barrera protectora y disminuirá la adhesión de partículas al cutis.

Estos antioxidantes se necesitan para evitar la oxidación de las células lipídicas, abundantes y necesarias para la barrera y el manto hidrolipídico.

Se dice que la oxidación es responsable del 75% de las arrugas del rostro y de la pérdida de ácido hialurónico. Y te recordamos que el sol es la principal fuente de radicales libres y el principal responsable del envejecimiento cutáneo.

Insistimos porque si no lo tienes en cuenta y no tomas medidas, cualquier esfuerzo que hagas por mejorar y rejuvenecer tu cutis será inútil.

Ingredientes antioxidantes

Los sérums antioxidantes mejores

Nuestro cuerpo produce antioxidantes como glutatión , enzimas superóxido dismutasas (SOD), catalasa y glutatión peroxidasa, ácido úrico, coenzima Q10, melatonina, ácido alfalipoico, etc.

El primer objetivo deber serla prevención, que pasa inexcusablemente por cuidar la piel para que mantenga sus habilidades antioxidantes intactas el mayor tiempo posible y para frenar el declive de las mismas.

Veamos ahora los mejores ingredientes antioxidantes y sus beneficios para la piel.

Retinoides o derivados de la vitamina A

Son uno de los ingredientes milagrosos para la piel y son liposolubles, es decir que están disueltas y se disuelven en medios grasos.

El problema es que en su versión original, ácido retinoico o tretinoína, es altamente irritante y solo puede ser manejada por profesionales de la medicina.

La cosmética cuenta con derivados muy efectivos, de gran facilidad de penetración y que no conllevan los riesgos de la vitamina A pura.

Todos aquellos que en su nomenclatura lleven el prefijo retin– son derivados de esta vitamina que actúa como antioxidante y un positivo ingrediente antiedad: como ácido que es tiene un claro impacto exfoliante y renovador celular; interviene en la síntesis de colágeno; mejora la barrera cutánea y reduce la pérdida de humedad, incrementando la hidratación.

Vitamina B3 o niacinamida

Pertenece al grupo de vitaminas hidrosolubles.

Como antioxidante mejora el aspecto de la piel al incrementar su elasticidad y disminuir las manchas provocadas por el sol.

Es un ingrediente fundamental en los procesos de oxidación (recordemos que la oxidación en sí misma es necesaria y positiva) y con el paso del tiempo hace falta implementarla para mantener estos procesos.

Ácido ascórbico o vitamina C

Estos son mejores sérums antioxidantes

Otro de los mejores ingredientes antioxidantes que nos proporciona la naturaleza. Es hidrosoluble.

En su modalidad pura es inestable si es líquida y ella misma se oxida con facilidad, perdiendo sus propiedades, pero hay muchos derivados estables que, siendo menos potentes, no tienen ningún problema de estabilidad y proporcionan a la piel todas sus ventajas.

En solución extemporánea no presenta problemas de estabilidad, lo que explica que algunas firmas cosméticas ofrezcan hoy en día sérums con vitamina C pura que se facilita en polvo y se añade al sérum en cada aplicación, preservando de esta manera sus beneficios sin riesgos de deterioro.

Interviene en la síntesis de colágeno y es un activo que ha demostrado su habilidad como fotoprotector.

En asociación con otros antioxidantes como la vitamina A ambas incrementan su potencia; el tocoferol o vitamina E le aporta estabilidad.

Reconocerás sus derivados porque sus nombres tienen siempre un elemento con la raíz ascorb-.

Tocoferol o vitamina E

Es liposoluble, estable, antioxidante, fotoprotectora y antiinflamatoria, pero además es un ingrediente que se utiliza como estabilizante de las fórmulas cosméticas -y no cosméticas- y como antioxidante de las propias fórmulas.

También tiene propiedades fotoprotectoras y antimanchas, ya que inhibe la producción de melanina.

Cuando aparece al final del INCI suele ser porque se ha usado solo para preservar la receta, en cantidad demasiado escasa como para ser considerado un ingrediente activo.

Sus derivados se distinguen por contener la raíz tocoph-.

Carotenoides

Son los pigmentos que dan color rojo, rojizo, amarillo y naranja a las plantas, verduras y frutas, y resultan ser excelentes antioxidantes.

Son, además, antiinflamatorios y protegen la piel de los efectos negativos de la radiación UV del sol.

Polifenoles

Elegir el mejor sérum antioxidante

Pertenecen a la familia de los llamados compuestos fenólicos, de origen vegetal, que se dividen entre fenoles y polifenoles.

A este segundo grupo pertenecen ingredientes tan conocidos como los taninos y los flavonoides, presentes en las uvas o en el té verde, por citar un par de ejemplos muy conocidos.

Entre los flavonoides el más famoso por sus propiedades para la piel, entre ellas ser un gran antioxidante, es el resveratrol, que se extrae sobre todo de las semillas de las uvas, pero que también está presente en bayas, como la frambuesa o las moras, y en frutos secos, como almendras y avellanas.

Activa el sistema autoinmune, es antiinflamatorio, antimanchas y mejora el exceso de producción de sebo. También promueve la producción de energía en las células y fortalece el sistema vascular, mejorando la microcirculación dérmica.

El té verde pertenece a este grupo y lo verás como ingrediente publicitado en muchos sérums y otro tipo de cosméticos.

En realidad están presentes, en mayor o menor medida, en muchísimos productos vegetales, desde plantas de las llamadas medicinales a frutos.

Glutatión

Se trata de una molécula que produce el cuerpo (es decir, no esencial) y cuya principal función es la de antioxidante, y como tal es de los más potentes, posiblemente por su especialización.

Es el nuevo santo grial de la antioxidación cutánea, hidrata y regula la melanina, ayudando a blanquear y uniformar el tono de la piel.

Coenzima Q10

Como factor antienvejecimiento interviene tanto en el envejecimiento intrínseco como en el extrínseco, sobre todo, pero no únicamente, en el fotoenvejecimiento.

Protege de la oxidación y de la radiación solar, además de hacer todas esas cosas maravillosas por la piel que la han hecho tan popular, como ser un buen antiarrugas y un antiinflamatorio, o un tratamiento prometedor para psoriasis y otros problemas cutáneos inflamatorios.

Isoflavonas

Son sustancias vegetales que se obtienen de muy diversas fuentes, así que abundan, pero se encuentran sobre todo en los productos de la familia de las fabaceae

Quizá las más conocidas sean las de la soja.

Son similiares a los estrógenos, y estos disminuyen mucho en la piel (y en el resto del organismo) de las mujeres a partir de la menopausia.

Mantener sus niveles es importante para la piel, ya que afectan a su estructura, su tersura y, en realidad, todos sus sistemas.

Son maravillosos antioxidantes y también humectantes. Influyen en la síntesis de colágeno y elastina y en la pigmentación.

Este repaso por los principales ingredientes antioxidantes sirve también para que seamos conscientes de que no hay un solo elemento de calidad que no realice, a la vez, más de una función significativa y trascendente para el verdadero y profundo cuidado de la piel.

Cualquier sérum que aspire a estar entre los mejores tendrá, desde nuestro punto de vista, ingredientes naturales de calidad y capaces de abordar diferentes aspectos de la atención cutánea y que se potencien y mejoren los unos a los otros.

La sinergia es una de las maravillosas características de los sérums y un sérum que no la aproveche estará desechando una de sus mejores armas.

Si los mejores ingredientes se mejoran entre sí, los antioxidantes han demostrado mejorar cualquiera de ellos o de sus combinaciones.

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