Puedes hacer tu propio sérum casero

Hacer tu sérum casero

Señoras y señores, vamos a cuidar nuestra piel a fondo con un potente invento llamado sérum, que vamos a hacer nosotros mismos.

¿Ya sabes qué es el sérum?

Es una asociación de ingredientes activos que tratan la piel en profundidad de acuerdo con sus necesidades específicas.

Si quieres saber todo lo que hay que saber sobre el sérum, no te pierdas Qué es el sérum y por qué es único.

Sus características únicas y diferenciales son:

  • Alta concentración de principios activos.
  • Principios activos muy potentes.
  • Vehículos que permiten que estos principios penetren profundamente en la piel, gracias a sus pequeñas moléculas, capaces de traspasar las barreras cutáneas.
  • Sinergia entre sus ingredientes, que hace que el resultado sea mucho más que la suma de las partes que lo componen.
  • Es de uso diario y con unas pocas gotas basta.

¿Por qué sérum y no crema?

Fabricar sérum casero

No son excluyentes. De hecho, son complementarios.

¿Todavía crees que el sérum reemplaza a la crema?

La crema hidratante no puede tratar la piel en profundidad, afectando a cada célula, estimulando sus procesos y regenerándola desde dentro.

Su trabajo se circunscribe a mantenerla suficientemente hidratada, cuidar la capa exterior y asegurar su equilibrio, fundamental para garantizar una piel sana.

El sérum, sin embargo, llega al fondo de nuestra piel y la transforma, si es necesario, o bien preserva sus capacidades, consiguiendo que se conserve joven y saludable durante mucho más tiempo.

¿Cómo trabajan juntos?

El sérum repara y regenera, y la crema sella y protege, evitando que los principios activos del sérum se pierdan, y que los agentes externos que podrían dañar la piel penetren en esta.

Además, se potencian entre sí, mejorando cada uno el resultado del otro. ¡Un equipo completo para tu piel!

Sobre la piel muy limpia y algo húmeda, aplica el sérum (si quieres saber cómo, no te pierdas Aplicar el sérum tiene truco (fácil)), espera a que se absorba completamente y ponte la hidratante.

Si lo usas durante el día, deja también que se seque la crema antes de aplicar protección solar. No, no puedes prescindir de ella.

Si te da pereza usarlo dos veces al día, utilízalo por la noche, que es cuando la piel hace su trabajo de regeneración, y el sérum lo impulsará.

Sin protector solar no haces nada

Literalmente.

Da lo mismo cuánto tiempo, dinero y ganas pongas en el cuidado de tu piel: si no la proteges de las radiaciones solares a diario, durante todo el año, con un SPF 50 + como mínimo, todo tu trabajo será en vano.

¿No te lo crees?

Cómo hacer sérum casero

Son muchos los estudios que demuestran que el sol es el principal causante del envejecimiento cutáneo (fotoenvejecimiento), y que protegerse de él es la mejor medida cosmética que se puede tomar (te dejamos este enlace como muestra: Effect of the sun on visible clinical signs of aging in Caucasian skin).

El protector deberás usarlo sobre la hidratante, porque hace efecto pantalla, es decir, rechaza los rayos solares, así que debe ser el último producto que te apliques, justo antes del maquillaje.

¿Hidratante y maquillaje con SPF? ¡Perfecto! Son una buena ayuda, pero no sustituyen al protector solar: también hay estudios al respecto y las evidencias no dejan lugar a dudas.

Recuerda que el protector hay que aplicarlo cada cierto tiempo (entre dos y cuatro horas, dependiendo del producto), y eso no lo haces con el maquillaje ni la hidratante.

Haciendo sérum casero

¿Por qué?

Porque nos permite tener un control real de los ingredientes, crear productos de calidad y, además, ahorrar dinero.

Muchas de las formulaciones del mercado tienen entre sus principales ingredientes elementos humectantes, conservantes y demás que no aportan ayuda alguna a la piel, pero abaratan mucho los costes de producción. Nos referimos a siliconas, aceites minerales, hidrocarburos, etc.

En cuanto a los ingredientes realmente útiles, están presentes en una cantidades tan exiguas que solo sirven para que la publicidad no sea engañosa, pero no para garantizar los resultados prometidos.

¡Ojo! Hay sérums realmente maravillosos, y para demostrártelo te dejamos aquí nuestra selección: Descubre los mejores sérums faciales y antiedad.

Los sérums que te vamos a proponer son fáciles de realizar, asequibles, personalizables, muy efectivos y una forma sencilla de empezar a hacer tus pinitos en el arte de fabricar tus propios sérums. Ni siquiera necesitarás demasiado instrumental para manufacturarlos.

A partir de las orientaciones y la información que te ofrecemos, así como tu propia práctica, puedes hacer variaciones y buscar las recetas que más te encajen.

Disfruta del proceso y elige ingredientes no solo acordes con tu piel y adecuados para lo que quieras tratar, sino también que te resulten agradables al tacto y cuyo olor te guste o te estimule. Tienes varios para escoger, así que no te prives.

Un consejo: haz una prueba antes de aplicarte el sérum sobre el rostro, en la parte interior de la muñeca o del codo, y déjalo actuar durante 24 horas, para asegurarte de no te provoca ninguna reacción.

Si la hubiera, cambia a otra fórmula.

Ingredientes básicos

 

Haciendo tu propio sérum caseroVamos a “jugar” con aceites vegetales y esencias, o aceites esenciales.

¿Tienes la piel grasa y la palabra aceite te da escalofríos? Relájate, porque es muy antiguo eso de creer que cualquier aceite está contraindicado para las pieles grasas.

Al contrario. Todas las pieles se llevan bien con los aceites y todas necesitan de un aporte lipídico para cuidarlas y equilibrarlas. La piel es lipofílica, es decir, que tiene afinidad con los aceites y las grasas. Dependiendo de la naturaleza de estos y de las características de cada piel, unos u otros serán más o menos indicados.

Pero tienes que saber que hay aceites que modulan la producción de sebo de la piel, la limpian, la desinfectan y la desinflaman. Los aceites son aliados muy interesantes.

Y, por supuesto, hay aceites que no son adecuados, pero con esos no vamos a tratar, así que no te preocupes.

Los aceites vegetales son altamente biocompatibles con la piel humana, lo que significa que comparten muchas características con las grasas que la propia piel produce y que forma parte del manto hidrolipídico cutáneo.

Cualquier producto que se aplique mediante un vehículo oleoso apto, penetrará con más facilidad en la piel y llegará más adentro.

Es importante saber que existen aceites comedogénicos y no comedogénicos: los primeros obstruyen los poros y no nos interesan  en ningún caso y para ningún tipo de piel. Los segundos, sin embargo, son perfectos para cualquier piel.

Por último, estos aceites vegetales son los portadores perfectos para llevar todas los beneficios de las esencias hasta las capas de la piel en las que son necesarios.

A la hora de comprar los ingredientes búscalos de calidad. Al fin y al cabo, los vas a poner en tu rostro y los quieres para mejorarlo, no para dañarlo con ingredientes como perfumes o cualquier otro irritante que puedan incluir, por ejemplo, en aceites esenciales adulterados (que no te van a costar menos, tenlo claro).

Aceites vegetales

Haciendo sérum casero

Se obtienen de semillas y frutos de varios vegetales.

Los necesitas vírgenes, de primera presión en frío y, preferiblemente, orgánicos.

Tienen una vida media larga (de hasta 4 años), pero pueden deteriorarse con el tiempo, el contacto con el aire y/o la luz y los cambios de temperatura.

Guárdalos, bien cerrados, en un lugar seco, sin luz y, preferiblemente, en botellas de cristal opaco. Tíralos si huelen raro, cambian de color o de aspecto.

No te vamos a dar un listado de todos los que existen y sus propiedades, porque sería un trabajo ímprobo y, seguramente, nos dejaríamos muchos en el tintero.

Te vamos a facilitar una relación orientativa de los mejores según el tipo de piel o los problemas que se quieran solucionar.

  • Pieles normales: aceptan todos los aceites, dependiendo de la necesidad del momento, y les van muy bien los aceites neutros como el de hueso de albaricoque, jojoba, almendras dulces, sésamo, onagra, macadamia, lavanda, caléndula, germen de trigo, oliva.
  • Pieles secas: aguacate, caléndula, ricino, argán, germen de trigo, oliva, jojoba, almendras dulces, macadamia, onagra, sésamo, pepitas de uva.
  • Pieles mixtas: sésamo, jojoba, avellana, frambuesa, maracuyá,  jojoba, argán.
  • Pieles grasas: avellana, jojoba, aceite de zanahoria. Este último no es muy utilizado, pero es magnífico para las pieles grasas, así que te invitamos a probarlo. ¡Te encantará!
  • Pieles sensibles: caléndula, onagra, cáñamo, germen de trigo, borraja, camelina, avellana, almendra dulce.
  • Piel con acné y/o espinillas: rosa mosqueta, caléndula, jojoba,  neem, nigella sativa (comino negro), chaulmoogra.
  • Piel con manchas y/o cicatrices: caléndula, rosa mosqueta, jojoba, calophylla, jojoba, chaulmoogra, lirio.
  • Pieles enrojecidas, con rosácea, etc.: cártamo, cáñamo, calophylla.
  • Pieles maduras: tuna (chumbera), frambuesa, onagra, borraja, jojoba, rosa mosqueta, albaricoque.
  • Pieles apagadas: buriti, zanahoria, albaricoque, coco, argán, jojoba.

Puedes mezclar varios para hacer tu sérum personalizado, pero te aconsejamos no utilizar más de tres en un mismo preparado.

Aceites esenciales

Ingredientes para sérum casero

Se obtienen a partir de diferentes partes de las plantas, desde las flores a la corteza o la raíz. En realidad no son aceites, sino extractos que se consiguen mediante diferentes técnicas.

Son muy volátiles, no hidrosolubles y fácilmente oxidables, así que deben estar envasados en frascos de cristal oscuro o totalmente opaco.

Hay que guardarlos, como los aceites vegetales, muy bien cerrados, en lugares secos, frescos y sin luz.

Verás que hay aceites y esencias del mismo origen, así que no confundas unos y otras, ya que las esencias siempre han de ir diluidas en aceite vegetal y de ellas se usan cantidades muy pequeñas, gotas, en realidad.

  • Pieles normales: ylang ylang , lavanda, neroli, rosa de Damasco (no confundir con rosa mosqueta), geranio.
  • Pieles secas: vainilla, ylan ylang, jazmín, equinácea, caléndula, rosa mosqueta, enebro, benjuí.
  • Pieles mixtas: lavanda, equinácea, bergamota, ylang ylang, siempreviva, árbol del té, vetiver, naranja.
  • Pieles grasas: los de cítricos (naranja, limón, lima, mandarina, pomelo), árbol del té, ylang ylang, ciprés, geranio, mirto, bergamota, vetiver, albahaca, zanahoria.
  • Pieles sensibles: manzanilla, palo de rosa, equinácea, lavanda, caléndula, rosa de Damasco, neroli, siempreviva, ylang ylang.
  • Pieles con acné/espinillas: cítricos, árbol del té, romero, ylang ylang, zanahoria, eucalipto, tomillo, geranio, manzanilla, caléndula, equinácea, lavanda.
  • Pieles con manchas/cicatrices: apio, regaliz, zanahoria, levístico, limón, salvia, siempreviva, romero, helichrysum, lavanda, zanahoria.
  • Pieles enrojecidas/rosácea: siempreviva amarilla, lavanda, ylang ylang, jojoba, rosa mosqueta, geranio, jara , helichrysum , neroli , rosa de Damasco, cúrcuma, zanahoria, neroli.
  • Pieles maduras: madera ho, palo de rosa , cistus ladanifère, zanahoria, cúrcuma, neroli, damasco rosado, incienso, mirra, hierbalimón, ylang ylang, hinojo, lavanda, ciprés, semilla de granada.
  • Pieles apagadas: cúrcuma, ylang ylang, frambuesa, albaricoque, rosa mosqueta, rosa, incienso.

Te animamos a probar tus propias combinaciones, contando con que muchas esencias son útiles para solucionar varios problemas, y recordándote que, juntos, se potencian y mejoran.

Nada más fácil: un frasco de cristal oscuro u opaco, aceites vegetales y esenciales mezclados, agitados y… ¡ya está!

La única regla que has de tener en cuenta es respetar el porcentaje de aceites esenciales, sin sobrepasar el 2-3 %, y haciendo siempre una prueba en la parte interna del codo. Para un cálculo más fácil, 1 ml de aceite esencial corresponde a 35/40 gotas.

Puedes empezar con una concentración menor de esencias e ir subiendo esta en siguientes preparados.

Vierte el aceite vegetal en el frasco, agrega el/los aceite/s esencial/es y agita bien.

Vuelve a agitar antes de cada uso, para dispersar los activos.

Te recomendamos etiquetar cada suero que fabriques, indicando la fecha y las proporciones de cada ingrediente.

Ten precaución con algunos aceites que son fotosensibilizantes, y úsalos solo por las noches (los cítricos, por ejemplo).

Si prefieres, para empezar, tener algunas pautas más concretas, aquí te dejamos algunas recetas.

Recetas

Haciendo sérum en casa

Sérum antiedad

  • 20 ml de aceite de borraja.
  • 10 ml de aceite esencial de tuna (chumbera).
  • 5 gotas de aceite esencial de palo de rosa.
  • 3 gotas de aceite esencial de cistus ladanifère.

Otro sérum antiedad

  • 10 ml de aceite vegetal de argán.
  • 20 ml de aceite vegetal de rosa mosqueta.
  • 4 gotas de aceite esencial (HE) de cistus ladanifère.
  • 2 gotas de aceite esencial de geranio.

Suero para piel grasa

  • 30 ml de aceite de jojoba.
  • 10 gotas de aceite esencial de lavanda.
  • 5 gotas de aceite esencial de árbol de té.

Sérum para piel con acné

  • 20 ml de aceite de jojoba.
  • 10 ml de aceite de comino negro.
  • 10 gotas de aceite esencial de árbol de té.
  • 5 gotas de aceite esencial de limón.
  • 5 gotas de aceite esencial de romero.

Sérum para piel cuperosa (con venitas)

  • 30 ml de aceite de calophyllum.
  • 7 gotas de aceite esencial de helichrysum.
  • 7 gotas de aceite esencial de cistus ladanifère.

Sérum anti cicatrices

  • 30 ml de aceite de rosa mosqueta.
  • 7 gotas de aceite esencial de helichrysum.
  • 7 gotas de aceite esencial de madera ho.

Sérum para piel mate

  • 20 ml de aceite de albaricoque.
  • 10 ml de aceite de zanahoria.
  • 8 gotas de aceite esencial de cúrcuma.

El aceite de jojoba es especialmente compatible con la piel humana, y siempre es una buena base para cualquier sérum, como lo es también el de almendras dulces.

Si te atreves con recetas algo más complejas (y que necesitarán de más instrumental también), te dejamos algunas ideas:

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