15 errores que estás cometiendo al lavarte la cara

errores comunes limpieza facial

Seguramente la limpieza facial ocupa una parte importante de tu rutina de belleza y es que…¡no es para menos!. Se trata de un gesto que debemos mimar, por muchas razones.

La falta de constancia o la dejadez ante una limpieza facial puede poner nuestra piel en alerta, sufriendo consecuencias que no son del todo agradables.

Las necesidades que requiere el cuidado de la piel son muy amplias y suelen pasar a veces desapercibidas.

Antes de continuar queremos hacer una pequeña parada en el camino para contarte cual son las necesidades más básicas que tu piel reclama. Pinchando aquí, si quieres conocerlas todas: necesidades básicas de cuidado de la piel.

Índice de contenidos

Lavarte la cara: un cuidado esencial, de toda la vida

Existen diversas formas de abordar la limpieza del cutis, de esto no hay la menor duda. Hoy en día existen muchas opciones a las que podemos recurrir para limpiar bien la piel, productos específicos para su limpieza, tratamientos e incluso recetas que incluyen productos naturales con las que podemos elaborar limpiadores faciales caseros.

En nuestra opinión, combinar los productos que podemos encontrar en el mercado con gestos más caseros, recetas alternativas puede llegar a ser una excelente combinación.

Para ello, nos gustaría mostrarte dos propuestas que te resultarán seguramente muy completas para realizar la limpieza de la piel.

Por un lado, para ayudarte en la búsqueda del mejor limpiador (ya que sabemos que a veces puede ser una misión bastante complicada) queremos añadir un artículo donde puedes encontrar los más destacados en este enlace: mejores limpiadores faciales. 

De igual modo, ya que a nosotras nos funciona bastante bien combinar estos productos con alternativas más caseras, no queremos dejar pasar la ocasión y recomendarte la lectura de un artículo donde puedes encontrar distintas opciones para elaborar tu propia cosmética…¡y desde casa!.

Las recetas que más nos funcionan, está aquí reunidas; solo tienes que pinchar en el enlace: cómo hacer un limpiador facial casero.

Sin embargo, a lo largo de este texto queremos hablarte de la más básica de todas: lavarte el rostro; simplemente añadiremos algunos matices que consideramos importantes.

Tras este gesto tan simple, encontramos una forma sencilla con la que podemos eliminar la suciedad rápidamente y además de una forma visible.

La limpieza del cutis, mediante este lavado normalmente jabonoso, que solemos incluir la mayoría de las mañanas que ocupan nuestra rutina cuenta con una larga historia, ya que quizás se puede tratar de uno de los gestos de belleza más aconsejados, recomendados y transmitidos de generación en generación.

Porque…que levante la mano a quien no le ha comentado su madre o su abuela, que es importante lavar la piel todos los días, de una forma constante.

Está claro que en alguna etapa vital habrás escuchado esta recomendación, pero lo que igual no has tenido muy claro es que este consejo es más importante de lo que creías en un primer momento.

De hecho, aunque no lo tengamos presente es frecuente que no sepamos que cometemos algunos errores, muy comunes, que pasan completamente desapercibidos.

Ya que nos parece, que el lavado previo se trata de un proceso elemental en cualquier limpieza facial, hemos recopilado en este artículo los errores más comunes que cometemos sin darnos cuenta prácticamente.

La idea, es que los conozcas a fondo para que de este modo, puedas evitar seguir repitiendo estas malas prácticas una y otra vez.

Los errores más comunes que (cada día) realizamos al lavarnos el rostro y las mejores soluciones

Tras esta afirmación, queremos aclarar que seguramente no estés realizando completamente mal este gesto de lavar el rostro, sin embargo si que existen pequeños detalles que debemos mejorar.

Repetirlos día tras día, aunque no lo creamos puede acarrear consecuencias y daños, que finalmente soportará la zona más perjudicada de todas: nuestra piel.

Ya que el cuidado de la dermis es un factor de salud, de bienestar, ocuparnos de que esté en condiciones será una meta que tenemos que trabajar a diario.

Evitar cometer los errores que te mostramos a continuación, será también evitar futuros problemas en tu piel.

1. Utilizar productos que no son adecuados es un grave error

Somos las primeras que en alguna ocasión hemos utilizado un producto que no era el adecuado para acompañar el lavado del rostro, por ello queremos comenzar hablándote de este error tan común y a su vez, tan perjudicial.

Como norma general cuando lavamos nuestra piel solemos utilizar un producto que haga la función limpiadora, es decir que añada ese “algo más” de limpieza, ya que sólo utilizando agua tibia nos quedaremos bastantes cortas/os.

El producto más básico de todos, es utilizar un jabón que sea neutro.

Cuando nos referimos a un jabón, un gel que sea neutro en realidad lo que estamos intentado es incluir un producto que sea lo más compatible con tu piel, minimizando así la aparición de alergias o reacciones inesperadas.

Utilizar un producto que sea respetuoso, es algo en lo que incidiremos un poco más adelante y que como verás, es un aspecto que no hay que descuidar.

Retomando la idea de utilizar productos que no sean adecuado al lavar el rostro, quizás el primer error que cometemos está en la elección en sí del propio producto.

Debido a que los productos de limpieza facial, tal y como ocurre con la mayoría de los cosméticos, están disponibles al alcance de nuestra mano no es de extrañar que en más de una ocasión hayamos tomado una mala decisión.

Antes de precipitarnos y gastar nuestro tiempo y nuestro dinero en un producto que quizás terminemos tirando directamente a la basura, es recomendable que tengamos en mente una serie de aspectos que pueden ayudarnos a acertar en nuestra compra.

Un aspecto previo es visitar a un experto en el tema del cuidado facial, en definitiva, del cuidado de la piel, que nos asesore y nos ayude a conocer mejor nuestra piel y sobre, el tipo de piel con el que contamos.

No conocer bien cual son las características que definen nuestro tipo de piel puede suponer diferentes problemas.

Para explicártelo en profundidad queremos ponerte un claro ejemplo: no es lo mismo utilizar un limpiador tipo gel, cuyo uso por norma general suele estar más recomendado para pieles grasas que un limpiador tipo leche que favorece la mejora de las pieles secas y más deshidratadas.

En este sentido, incidiendo en el uso de una leche limpiadora que pueda favorecer el cuidado facial no queremos olvidarnos de recomendarte la lectura de este artículo: mejores leches limpiadoras.

Tampoco queremos dejar en el tintero este otro, ya que los cuidados faciales no solo corresponden a un cuidado que sea de carácter femenino, sino de la salud y del bienestar de los tejidos: mejores limpiadores faciales para hombre.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

Como no queremos solo insistir en los problemas que realizamos cada día sino que también queremos ayudaros aportándoos ideas, soluciones, comenzaremos añadiendo que para elegir el producto correcto que acompañe a nuestro lavado facial hay que conocer si o sí nuestro tipo de piel.

Esto no es nuevo, ya que los hemos adelantado más arriba, sin embargo junto con conocer nuestra piel un poco mejor hay otro dato que no te hemos contado y es hay algunas excepciones: algunos productos que pueden ser adecuados para todo tipo de piel.

Utilizar un jabón neutro puede llegar a ser una buena idea, sin embargo si estás buscando un producto que además cubra distintas funciones y necesidades básicas de la piel, tenemos la propuesta ideal para ti: utilizar agua micelar como limpiador facial.

Este producto para nosotras se ha convertido en todo un básico imprescindible ya que tras lavarte el rostro con agua, puedes utilizarlo de forma conjunta para completar la limpieza básica de cada día.

Pero aún hay más, el agua micelar también te servirá, tal y como hemos anunciado, para cubrir otras funciones no menos importantes como son desmaquillar la piel y tonificarla (e incluso dependiendo del agua micelar que elijas, para hidratarla).

agua micelar limpieza facial

Lo mejor de este producto es que contiene un componente bastante eficaz que ayuda enseguida a retirar la suciedad que se ha ido acumulando tanto a lo largo del día, como a lo largo de la noche, mientras descansas.

Cómo sabrás cuando nos despertamos solemos contar con una capa delgada y brillante que se ocasiona por la grasa natural, que nuestro rostro genera de una forma natural en las horas nocturnas.

El agua micelar contiene un agente limpiador potente, las micelas, que ayudan a retener esta grasa y toda la suciedad que contienen en los poros, para luego eliminarla completamente, hasta que no quede rastro en la piel.

Incluir esta solución en el proceso de limpieza facial te resultará por lo tanto, más que útil. Si quieres disfrutar de un producto micelar que te aporte grandes ventajas nuestra recomendación es que cuente con los siguientes ingredientes naturales:

  • Gel de aloe vera ecológico.
  • Extracto de manzana.
  • Caprylyl capryl glucoside.
  • Extracto de jengibre.
  • Glicerina.
  • Extracto de avena.

2. Utiliza sólo productos limpiadores que sean saludables y estén testados

Continuando con los errores más frecuentes que cometemos al limpiar el rostro, seguimos analizando otro aspecto que a veces pasa desapercibido pero que contiene bastante importancia.

Cuando limpiamos la piel y retiramos toda la suciedad que se ha ido acomodando en los poros es muy frecuente que esta permanezca algo enrojecida.

Esto se debe a que tras realizar la limpieza, los tejidos se encuentran más vulnerables y por lo tanto con una predisposición mayor a mostrarse reactivos o tal y como hemos mencionado, enrojecidos.

Evitar que esto ocurra será una de nuestras misiones diarias, ya que forma parte del cuidado de la piel: proteger nuestros tejidos lo máximo posible, adelantarnos a posibles daños.

¿Cómo? más adelante te ofrecemos una serie de soluciones interesantes, pero te vamos adelantando que lo mejor es optar por formulaciones que sean muy suaves y que cumplan con tres requisitos vitales: ser hipoalergénica y no-comedogénica y además, estar testada si o si dermatológicamente.

Junto con el enrojecimiento que ocasiona la limpieza facial, es frecuente que nuestra dermis pueda irritarse por otros factores que desencadenan este malestar cutáneo.

Entre estos desencadenantes comunes está incluido el daño que puede llegar a producir el uso de ingredientes químicos o sintéticos.

Por ello, es importante que utilicemos formulaciones de calidad, así de este modo no nos llevaremos sorpresas desagradables.

Está más que demostrado los daños que ciertos compuestos como siliconas, parabeno o sulfatos, pueden provocar en nuestra salud y en nuestra piel.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

Una de las claves o soluciones más eficaz para recuperar de nuevo la calma en nuestra piel, en nuestra opinión, es utilizar productos que estén testados y que minimicen al máximos el riesgo de sufrir todos los efectos reactivos que pueden darse en nuestro rostro, tras limpiarlo.

Para continuar, además queremos añadir que junto a este aspecto, no solo debemos centrarnos en que los productos limpiadores cuenten con esta categoría, de ser aptos para todo tipo de piel, sino que además cumplan otros requisitos.

Por ello queremos hablarte desde un punto de vista personal, comentándote que, por ejemplo, no suele fallar decantarse por opciones que contengan ingredientes naturales, que sean de calidad.

Si quieres utilizar productos durante la limpieza que ofrezcan una compatibilidad mayor con tu piel, toma nota de todos los requisitos que debes tener bien presente llegado el momento. Los hemos reunido todos para ti en las siguientes líneas:

  • Los productos de limpieza facial que contienen componentes sintéticos pueden llegar a causar daños irreparables en nuestra piel. Utilizar productos que cuentan con una formulación donde los ingredientes naturales priman, será un acierto asegurado.
  • Cuando retiramos la suciedad de los poros, nuestra misión será volver a recuperar el estado inicial de la piel, sin enrojecimientos a la vista por ello asegúrate de que los productos utilizados estén testados dermatológicamente y que son compatibles con pieles sensibles.
  • La piel cada día queda expuesta ante los daños tan frecuentes que añaden en ella ciertos factores externos, para evitar que quede aún más saturada, estresada o taponada, introduce en tu limpieza facial soluciones que cuenten con un factor determinante: ser no-comedogénico. Esto nos asegurará que los poros de nuestro rostro no quedarán tapados, ni obstruidos.

3. Agua caliente o agua demasiado fría: busca el equilibrio

Como en la mayoría de situaciones de la vida, en el cuidado y la limpieza facial también será determinante seguir o buscar un equilibrio.

La piel del rostro es muy vulnerable por lo que limpiarla cada día con agua muy caliente o agua muy fría puede llegar a irritarla.

Aunque el hecho en sí de medir la temperatura del agua, a veces puede ocasionar algo de pereza, sobre todo si cada día limpias la piel de una forma rápida para ganar tiempo.

Pero como queremos evitar cometer ciertos errores que repetimos y que pueden causar efectos negativos en nuestra dermis, regular la temperatura del agua, mientras realizamos la limpieza facial será uno de estos aspectos que desde hoy mismo, nos toca tener muy en cuenta.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

De una forma sencillísima, apara evitar los daños derivados de este problema solo tenemos que controlar y regular la temperatura del agua cuando estamos limpiando nuestro rostro.

Por ello, la temperatura ideal será una temperatura media, ni muy fría ni muy caliente, es decir, lo que conocemos como “agua templada”.

Utilizaremos un limpiador facial acompañado de agua templada y movimientos circulares; tras aplicarlo secaremos la piel con la ayuda de una toalla.

4. No limpies el cutis demasiado rápido

¡Seguimos! ya que la limpieza facial es el pilar, el motor, de los cuidados diarios que necesita el rostro, hemos querido insistir en su importancia.

Sin embargo las prisas, que no son buenas consejeras, muchas veces nos terminan jugando malas pasadas y por lo tanto, las consecuencias quedan reflejadas en nuestra piel.

Un limpieza demasiado rápida, sin tener en cuenta los pasos, productos que debemos incluir en ella, puede generar distintos problemas.

Como hoy ha llegado el momento de detenernos en estos errores tan habituales, que practicamos mientras realizamos la limpieza del cutis, también ha llegado el día de dedicar más atención al acto en sí de limpiar la piel.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

Para evitar que llegues a acometer esta tarea de limpieza de una forma rápida y sin dedicarle el tiempo necesario que merece, como posible solución, nos gustaría hacerte una propuesta: poner en práctica la doble limpieza facial.

Imaginamos que estarás pensando que esto debe ser un error, ya que además de insistir en que limpies bien el cutis, ahora añadimos que realices una doble limpieza.

Esto no se trata de un error, ya que cuando mencionamos esto de una doble limpieza facial, en realidad no se trata de una tarea que te ocupará aún más tiempo sino que, en un mismo proceso se incluyen dos productos distintos.

Todo lo que necesitas saber, sobre la doble limpieza facial 

La doble limpieza facial es un único proceso que comprende el uso de dos productos distintos, por una parte un limpiador que contenga una base al agua, y por otra parte, incluir un limpiador facial que contenga una base oleosa.

Este doble proceso de limpieza te resultará muy apropiado para mejorar el aspecto de tu piel, pero sobre todo notarás una mejoría absoluta en el resultado del proceso de limpieza: no quedará ni rastro, de las impurezas que con frecuencia hacen apariciones estelares en tu cutis.

La forma de proceder es muy sencilla:

1. En primer lugar tenemos que lavar bien el rostro (ya sabes, mientras estamos limpiando con agua la piel evita que no sea con agua demasiado caliente ni con agua demasiado fría).

2. En segundo lugar introduciremos el limpiador facial que contiene una base al agua; por muchos motivos y mejores razones, ya sabes que somos muy fan del agua micelar. En esta primera aplicación, incluye agua micelar para limpiar la piel, dejando así que los poros de tu piel consigan respirar con normalidad.

3. A continuación, retiraremos el producto utilizado con base al agua, solo en el caso que este necesite aclarado. Ya que nuestra intención es que incluyas agua micelar, con extenderla sobre el rostro con un disco desmaquillante será más que suficiente, ya que este producto no suele necesitar aclarado.

4. En este punto insistiremos en el uso del limpiador que contiene una base oleosa. Antes de explicarte cómo debes proceder, nos gustaría hacer una breve aclaración.

Ya que somos muchas y muchos los que en algún momento de nuestra vida hemos podido llegar a pensar que un limpiador con textura oleosa, es decir tipo aceite, es incompatible con ciertos tipos de piel, creemos que ha llegado el momento de desmentirlo.

Queremos transmitirte que este pensamiento ha quedado muy, pero que muy obsoleto, ya que hoy en día podemos utilizar en la mayoría de los tipos de pieles estos limpiadores faciales cuya principal característica es justamente, su textura oleosa.

limpieza facial saludable

De hecho, es muy frecuente observar cómo hay aceites naturales que utilizamos en muchas ocasiones para realizar cosmética casera o utilizarlo directamente como desmaquillante o limpiador; es el caso por ejemplo, del aceite de coco.

Por si aún no lo sabías el aceite de coco es un elixir no solo en tu cocina, sino también para la piel ya que además de nutrirla es muy agradecida su función como limpiador o desmaquillante.

Ahora bien, lo mejor de este aceite es que no satura los poros, ya que está considerado un aceite “ligero” que no aporta densidad en las pieles más grasas.

Sin embargo, el aceite de coco, no se trata del único aceite que cuenta con una función limpiadora. Además de este componente natural, encontramos distintas soluciones de limpieza que cuentan con una base oleosa que puede ofrecernos una limpieza profunda.

Precisamente, este tipo de productos atraen de una forma excepcional la grasa o el sebo que de una forma natura nuestra piel produce y que los limpiadores faciales al agua, tienden a dejar un poco en el olvido.

Por ello, utilizar un limpiador facial que nos ofrezca una textura tipo aceite, será la guinda del postre en este proceso de doble limpieza.

5. Tras hacer una pequeña pausa, para desarrollar porque utilizar un producto de limpieza facial con base oleosa no supone ningún riesgo, en este momento utilizaremos el producto que contiene una base oleosa, para terminar de retirar sobre todo la grasa que el limpiador con base al agua, no ha conseguido eliminar.

Extenderemos el producto escogido por todo el cutis y mediante un disco reutilizable o disco desmaquillante de algodón nos ayudaremos para cubrir la piel del rostro por completo.

6. Finalizada la acción de eliminar los restos con el producto con base oleosa, retiremos con agua tibia los excedentes que aún permanecen, de dicho producto.

7. Por último, si quieres añadir un tercer paso a esta doble limpieza tan eficaz, solo tendrás que añadir un tónico facial. De esta forma conseguiremos sellar y cerrar bien los poros.

Para terminar, si este tema de la doble limpieza ha despertado tu interés, no te preocupes que en el siguiente artículo conseguirás más información al respecto. Solo tienes que hacer doble click aquí: doble limpieza facial.

5. Evita la falta o la excesiva limpieza de la piel

Ya hemos insistido en el hecho de buscar un equilibrio, mientras estamos poniendo en práctica esto de la limpieza facial.

De hecho, este equilibrio tan necesario también cobrará importancia en las veces que llevamos a cabo la limpieza del cutis a lo largo del día.

Una escasez de limpieza puede provocar nefastos resultados, pero de igual modo, resultará terrible para la piel limpiarla de una forma excesiva.

Cuando no limpiamos bien la piel podemos sufrir infecciones, aumentar el exceso de sebo o sufrir sequedades y deshidrataciones.

De igual modo, realizar una práctica excesiva, de limpieza del cutis puede suponer poner en riesgo la salud, el aspecto de nuestra piel.

El porqué es muy sencillo, limpiar fuera de lo recomendado la piel del rostro afectará en la grasa natural que cubre, protege nuestra piel y que es necesaria para enfrentarse ante cualquier daño externo.

Si limpiamos excesivamente el cutis, acabaremos retirando esta capa protectora.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

El reto que debemos proponernos en este apartado, para subsanar este error, es buscar un término medio y seguir las recomendaciones más básicas para limpiar la piel: poner en práctica la limpieza cada día dos veces, a lo largo de nuestra jornada.

Este es un consejo, que puede encasillarse en el mismo saco de los de siempre o los de toda la vida, ya que limpiar el cutis por la mañana y por la noche ha funcionado desde siempre, en los cuidados del rostro.

Poner en práctica la limpieza facial dos veces cada día, no es algo casual y contiene una explicación bastante lógica (al menos para nosotras).

Cuando limpias el cutis que rodea tu rostro por la mañana, en realidad estás retirando todas las impurezas que a lo largo de las horas nocturnas tu piel ha ido generando.

Seguro que te sonará, levantarte algunas mañanas con una capa con un cierto tono brillante que recorre cada centímetro de la piel del cutis y es que que aparezcan brillos indeseados forma parte de este proceso, de este sebo natural que nuestra epidermis genera.

Por lo tanto, podemos afirmar con total tranquilidad que limpiar la piel por la mañana será un acierto para dar carpetazo a todo este brillo y grasa, que hemos ido acumulando durante la noche.

Pero…hay más. Por las mañanas tras conseguir despertar la piel a través de la limpieza facial, además sentaremos una base para todos y cada uno de los tratamientos que con tanto esmero, extenderemos después.

Por otra parte, para continuar, por la noche mientras ponemos en práctica la retirada de suciedad e impurezas, conseguiremos que nuestra dermis antes de dormir no cuente con ningún elemento, excedente, que pueda llegar a obstruirla sin dejarla respirar de una forma adecuada.

Tras estas razones tan obvias y tan básicas, no es de extrañar que se recomiende seguir una limpieza facial de una forma constante, dos veces cada día.

Igualmente, si necesitas más información o algunos motivos extras por los que debas sumarte a esta práctica de limpieza tan efectiva, solo tienes que leer este artículo: ¿por qué es importante lavarse la cara dos veces al día?.

6. Utiliza solo los productos necesarios

Un grave error que solemos cometer (como la mayoría que hemos añadido, sin darnos cuenta) es seguir la creencia de que más es más.

Queridas y queridos, esto quiere decir que muchas veces podemos llegar a pensar que si utilizamos una cantidad descomunal de productos de limpieza, conseguiremos limpiar mucho mejor el rostro.

Nada más alejado, este pensamiento no solo resultará atroz para nuestros tejidos sino también para nuestro bolsillo.

De igual modo que si limpiamos nuestra piel de una forma desmesurada esta te acabará resintiendo, cuando incluimos en el proceso de limpieza una cantidad poco adecuada de productos, nuestros tejidos también se pondrán en “modo alerta”.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

Ante este problema, de nuevo hallamos una solución bien sencilla: reducir el uso de productos que incluimos en nuestra limpieza facial al mínimo; es decir, utilizaremos solo los productos que sean necesarios para desempeñar esta función.

Claro está que en este sentido, no puede faltar una mención especial a los productos que gozan de la categoría multiusos, como la mencionada agua micelar.

Sustituir la gran cantidad de soluciones de limpieza que empleas, por un par de productos de calidad, que reúnen buenos ingredientes, puede suponer un antes y un después en tu rutina de limpieza.

Incluso si nos decantamos por esta opciones que son todo en uno, conseguiremos que el tiempo que invertimos en este proceso también se vea, positivamente, minimizado.

7. Mantén una exfoliación suave

Una parte esencial, incluida en el proceso de limpieza, es el hecho de exfoliar los tejidos. Se trata de un paso que es imprescindible, en lo que respecta a la preparación de la piel.

Una buena exfoliación semanal nos aportará beneficios en el cutis, en muchísimos sentidos, recuperando la luminosidad y el tono uniforme que tanto anhelamos.

Las formas de poner en práctica este gesto de exfoliación son muy diversas y también muy personales, ya que existen desde productos específicos hasta recetas caseras, que funcionan a las mil maravillas.

Pero queremos centrarnos en un problema muy concreto que podemos aplicar de una forma general, sea cual sea la fórmula que sigues para exfoliar tu piel y es hacerlo siempre de una manera suave y respetuosa.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

Si sueles exfoliar tu piel cada semana, no debes renunciar a ello, únicamente queremos aconsejarte que pongas en práctica una exfoliación poco o nada agresiva.

Hay numerosos productos de este estilo que te ayudarán a retirar las impurezas sin ocasionar daños irreversibles; otra opción es utilizar exfoliantes caseros, ya que hay numerosas recetas muy sencillas que te aseguramos, son bastante efectivas.

Por ejemplo, aunque parezca increíble la miel es una sustancia totalmente natural, que además de endulzarnos la vida también puede llegar a resultar un potente exfoliante.

Pero si todo esto que te hemos comentado se queda corto para ti y quieres limpiar el cutis de una forma más profunda, existen tratamientos de exfoliación y limpieza guiados por especialistas que de una forma controlada y segura pueden ayudarte a conseguir este propósito.

Nunca los realices en casa, ya que una exfoliación de este tipo puede ocasionar daños severos en la piel del rostro.

8. Evita añadir productos de tratamiento específico, en todo el rostro

Existen diferentes tipos de pieles, por lo tanto es frecuente, que encontremos productos específicos para tratar ciertos problemas, afecciones relacionadas con las características que nuestra dermis contiene.

cuidados de la piel y limpieza facial

Por ejemplo, hay problemas como la dermatitis o el acné que vienen acompañados de tratamientos muy específicos y que forman parte de la mejoría de ese problema en cuestión.

Para corregir y mejorar los daños que ciertos problemas cutáneos ocasionan también existen limpiadores que cuentan con intenciones, características muy concretas.

Muy relacionado con estos productos, encontramos una práctica que puede ocasionar malestar en tu piel: utilizar un limpiador que sea algo más fuerte de lo normal en todo el rostro.

Cuando mencionamos limpiadores más fuertes, hacemos referencia a algunos limpiadores faciales que contienen formulaciones muy concretas, con ingredientes muy concretos para mejorar problemas cutáneos como el acné o las manchas pigmentarias, entre otros.

El uso de este tipo de productos en todo el rostro puede afectar a ciertas áreas que se encuentran mucho más expuestas y vulnerables ante la exposición, la aplicación de ciertos componentes.

Tal y como ya sabrás, de sobra, la piel de nuestro rostro no se comporta del mismo modo en su totalidad.

Cuando hablamos de sensibilidad, no es de extrañar que haya una zona en concreto que siempre salga a flote, por las características que contiene: el área del contorno de ojos.

Protegerla es fundamental, ya que este perímetro es ampliamente conocido por contener centímetros de piel muy delgados, finos y vulnerables.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

Ya que la piel no actúa de la misma manera en todas las áreas de nuestro rostro, tal y como hemos podido comprobar, es bastante lógico que los tratamientos y limpiadores que utilicemos sólo los extendamos en las zonas que debamos tratar.

Una regla básica, ante este especial problema, es no utilizar un limpiador específico contra el acné (por poner un ejemplo) en todo el rostro.

Sin embargo, como suele ocurrir bastante a menudo solo habrá una excepción para no poner en práctica esta recomendación: que el limpiador específico sea apto para zonas sensibles, y se pueda aplicar sobre piel que conforma nuestro rostro sin añadir problemas.

Sólo así, podremos relajarnos un poco. De todos modos, como siempre recomendamos que ante cualquier duda no está de más visitar la consulta de un dermatólogo, un especialista en la piel y sus problemas tan comunes.

9. No añadas tratamientos de limpieza caseros, sin la opinión de un especialista

Durante todo el artículo hemos ido insistiendo con bastante frecuencia en consultar con un experto (las veces que haga falta) para mejorar y no ocasionar más problemas en la piel.

Para bien o para mal, podemos encontrar mucha información hoy en día para realizar en casa tratamientos faciales, que pueden ofrecernos más o menos resultados.

Esto también ocurre con la limpieza facial, ya que podemos encontrar mil recetas caseras de las que quizás no deberías fiarte del todo.

Ya que la limpieza del cutis es un aspecto delicado, debemos tratarlo con el respeto que merece, intentando siempre dañar los tejidos lo menos posible.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

Antes de aplicar cualquier tratamiento casero, ya sea de limpieza u otros cuidados hay que mantener bien presente que los ingredientes naturales también puede darnos algún que otro susto.

A pesar de su origen natural, no todos los componentes que contienen ciertas recetas caseras pueden llegar a ser compatibles con nuestra piel.

Esto ocurre principalmente porque cada piel es distinta y por lo tanto, no es de extrañar que algunos ingredientes naturales puedan ser más o menos compatibles con nuestro tipo de piel.

Una vez que tenemos bien claro este primer paso, no queremos decir con esto que todas las recetas caseras que encontramos de una forma fácil online ocasionen daños en la piel.

Si conocemos bien nuestra piel y contamos con el respaldo de una opinión contrastada, de un experto, utilizar ciertas recetas caseras para limpiar el cutis puede ayudar, y mucho, a mejorar la piel.

Antes mencionamos los usos que contiene la miel, pero junto con este componente tan natural y tan eficaz para exfoliar la piel, existen otros métodos, fórmulas para limpiar el rostro.

Por ello, queremos añadir 5 formas de limpiarte el cutis de una forma 100 % natural. Haz click en este enlace: 5 formas naturales de limpiarte la cara

10. Incluye la cantidad justa, de limpiador facial

Este problema es ya todo un clásico, la creencia de pensar que si utilizamos grandes cantidades del producto de limpieza en cuestión, este resultará más efectivo.

Igual que ocurre cuando utilizamos una gran cantidad de productos innecesarios, que no se trata de una cuestión de cantidad, con la aplicación del limpiador ocurre lo mismo.

Por otra parte, además de pecar de utilizar mucha cantidad de limpiador facial también sucede a la inversa, que por tal de no malgastar producto a veces nos quedamos bastante cortas/os.

Por ello queremos insistir en que tan perjudicial es utilizar una cantidad excesiva, como utilizar poca cantidad.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

Dependiendo del producto limpiador que elijamos, deberemos utilizar una cantidad u otra, en función de sus requisitos particulares.

La clave siempre está, como en la mayoría de los tratamientos cosméticos, ver que características y requisitos especifica el producto, de este modo podremos aplicar mas o menos cantidad del mismo.

Por otra parte, también debemos tener en cuenta la textura del mismo, si es más o menos densa, líquida o incluso sólida (inicialmente) tal y como ocurre con los bálsamos limpiadores.

Utilizar una cantidad de limpiador justa y necesaria nos ayudará a no saturar en exceso la piel y además, a no malgastar ni una pizca de producto.

11. Los movimientos bruscos, durante la limpieza facial, son malos compañeros

Dado que no todas las zonas de nuestro rostro contienen las mismas cualidades ni características debemos reparar en el hecho de no ejercer demasiada presión, sobre todo en ciertas áreas como el contorno o el labio superior.

La piel de nuestro querido contorno de ojos puede llegar a ser hasta 5 veces más delgada que la dermis del rostro; de igual modo, esto ocurre con el perímetro que se encuentra ubicado justo encima de los labios, conocido como labio superior o código de barras.

Si realizamos movimientos fuertes sobre la piel, una presión que pueda resultar excesiva podemos llegar a dañar la piel del rostro y ocasionar más problemas (de los que ya contienen) en estas dos zonas.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

La solución ante este pequeño problema depende completamente de la presión y los movimientos que ejerzamos sobre el cutis, mientras estamos realizando el proceso de limpieza.

Es casi un mantra, realizar movimientos circulares que sean muy muy suaves, ya que de esta forma no solo conseguiremos eliminar la suciedad sino que además ayudaremos a nuestros tejidos a despertarse, activando la circulación.

12. Tras la limpieza, no incluyes una crema facial adecuada

A veces, por desconocimiento pensamos que utilizar una crema facial justo después de limpiar la piel es un gesto independiente, del que podemos prescindir.

Por si aún no lo tienes claro, tras la limpieza facial la piel se mantiene con un estado bastante irritable y vulnerable, así que calmarlos será algo que debemos conseguir con éxito.

Por otra parte, cuando retiramos las impurezas del rostro, la piel se muestra mucho más receptiva y dispuesta a empaparse bien, a fondo de los beneficios que contiene la crema facial que utilicemos.

Así que además de calmar la sed de tu tejidos, añadiéndole hidratación y calma, conseguirás multiplicar aun más cada uno de las propiedades que tu crema nutritiva contiene.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

Siguiendo los pasos habituales que conlleva realizar una limpieza facial, conseguiremos que vuelva a reinar el orden y el equilibrio en nuestra piel.

equilibrio y limpieza facial

Para ello, no debemos olvidar incluir un tónico facial justo después de finalizar la limpieza, de este modo tan sencillo lograremos cerrar los poros y dejar nuestra piel lisa y uniforme.

Tras aplicar el tónico, otro paso habitual que forma parte de este proceso, es finalizar con una crema hidratante que preferentemente incluya componentes con garantías filmógenas.

Esto quiere decir, que contenga ingredientes que ofrezcan una nutrición e hidratación extra como por ejemplo, la famosa glicerina, gel de aloe vera, extracto de avena o extracto de manzana.

13. Utilizar sólo toallitas desmaquillantes no es una opción adecuada

Son muchas las ocasiones en las que nos concentramos en ganar tiempo, olvidando si el cuidado facial que estamos aplicando en ese mismo instante, realmente tiene validez.

Realizar una limpieza facial de una forma rápida o con productos que no son los adecuados realmente es lo mismo que no realizar directamente, dicha limpieza.

Un problema muy relacionado con estas prisas, esta falta de toma de consciencia con el gesto de belleza que estamos ejercitando es utilizar de una forma exclusiva para limpiar el cutis toallitas desmaquillantes.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

Debemos grabarnos a fuego lo siguiente: una toallita desmaquillante es un apoyo, una herramienta que utilizamos de forma complementaria junto con otros productos limpiadores pero no se trata de una solución limpiadora que debamos incluir en nuestra rutina de una forma única.

Por ello, nuestro primer plan debe ser utilizar nuestra toallita desmaquillante como herramienta capaz de ayudarnos a eliminar toda la suciedad en la piel, de una forma siempre conjunta, con el limpiador que extendamos.

En este sentido, este producto, las toallitas, pueden llegar a sumar beneficios, claro está, si las utilizamos de una forma correcta.

14. Aferrarte a tu limpiador facial de toda la vida

Pensar que lo de toda la vida es mucho mejor que los productos actuales, avanzamos desde ya, es un tremendo error.

No por ello, ni mucho menos queremos desmerecer o restarle valor a aquellos productos que desde por ejemplo, nuestra adolescencia nos han acompañado como es el caso de la leche limpiadora.

La leche limpiadora es un producto que nunca falta, en cualquier neceser, en cualquier armario del baño.

Pero, hoy queremos darte el empujoncito que necesitas porque creemos que ha llegado el momento de pasar página y alzar la vista ante un nuevo horizonte, en el que lo nuevo, lo actual, también puede contener la misma o una mayor validez.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

Simplemente bastará con mostrar interés y sobre todo muchas ganas por descubrir nuevos y flamantes productos que pueden ofrecernos grandes resultados.

Entre estos productos actuales, para la limpieza facial, por ejemplo puedes encontrar los limpiadores bifásicos.

Estos completos limpiadores contienen, a partes iguales, agua y aceite que tras agitarlos, se funden en una sola sustancia con la que limpiar nuestra piel y eliminar cualquier resto de suciedad acumulada.

Además de los limpiadores bifásicos puedes optar por otras opciones, se trata de probar distintos limpiadores, ya que seguramente realizar esta nueva práctica pueda aportarte inesperadas y gratas sorpresas.

15. La falta de constancia, tu peor enemigo

Todas/os en alguno momento de la semana contamos con un mal día, uno de esos en los que la limpieza o el cuidado facial queda en un segundo o tercer plano. No vamos a machacarte por ello, ya que como hemos mencionado, a todas/os nos ha pasado.

Ahora bien, si no queremos que este gesto de desgana o pereza se convierta en una práctica bastante habitual debemos evitar el problema que ocupa este apartado: la falta de constancia.

Cómo solucionar este problema tan frecuente

Para superar cualquier día malo o falta de motivación, crearte cada día una rutina, unas metas que cumplir puede aumentar e influir bastante en las ganas con las que te enfrentas a la limpieza diaria.

Seguir una rutina nos ayuda a ordenar nuestro día y nuestros cuidados y además, también nos ayuda a que nuestra piel tan sensata, cree una dependencia (muy sana) con todos estos cuidados que practicamos.

De este modo, cuando nos lo realicemos enseguida notaremos como nuestra piel no se muestra del mismo modo; así seguramente conseguiremos despertar de nuevo las ganas de realizar estos hábitos tan saludables, ya que cuando nos vemos bien la motivación siempre va en aumento.

Vence la pereza y recupera de nuevo las ganas de cuidarte, ya que mantener este estado de voluntad y por qué no decirlo, de optimismo, también tendrá repercusiones positivas en tu piel.

No olvides que la salud de la piel se encuentra también en tu interior y que está estrechamente relacionado su aspecto con los cuidados que con frecuencia realizamos cada día, de forma tópica o externa y de forma interna.

Practicar tu deporte favorito, digerir alimentos bajos en grasa y con poca azúcar, siguiendo una dieta que sea constantemente variada, beber mucha agua y depurar tu organismo con infusiones o dormir una cantidad más que suficiente de horas diarias…en definitiva cuidarse, nunca estarás de más, todo lo contrario.

Para que veamos todo esto de seguir un estilo de vida con una mayor claridad, tan solo mencionaremos un claro ejemplo:

Cuando no dormimos una cantidad de horas suficiente no solo nuestra mente se encuentra agotada, dispersa o torpe, sino que en nuestro rostro, nuestra mirada, también estas horas de sueño se reflejan.

Lo notaremos enseguida en la luminosidad de la piel, el tono poco uniforme del rostro y de una forma bastante obvia, en la formación de ojeras que rápidamente ocupan su lugar justo en la zona de la ojera, es decir, en el contorno de ojos.

No dejes nunca para mañana todos los cuidados que puedas aplicar hoy, ya que una buena limpieza, un buen descanso o incluso unas buenas carcajadas, puedan sumar felicidad y por lo tanto, esplendor en tu interior y en tu piel.

¡Nos vemos en los próximos los próximos artículos de cuidado facial! 🙂

cuidados saludables y limpieza facial

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