Categories
Cuidado Facial

Si tienes la piel mixta debes usar sérum

Piel mixta y sérum

Exactamente… ¿qué es la piel mixta?

La piel mixta es la más común de las pieles en todas partes del mundo, tanto en hombres como en mujeres de cualquier edad.

Como su denominación indica, combina varios tipos de piel, o que presenta características diferentes en distintas partes del rostro, a veces muy opuestas, lo que dificulta mucho encontrar cosméticos que la cuiden adecuadamente.

Normalmente, la piel mixta es grasa en la zona central del rostro, es decir, frente, nariz y mentón, y normal o seca en el resto.

A partir de aquí, hay variantes de todo tipo; caras con la frente seca y el entrecejo graso; pieles ligeramente mixtas; pieles tan extremas que parecen incompatibles en una sola persona.

Las zonas grasas suelen presentar poros abiertos, puntos negros, granitos, acné, brillos e irregularidades en la superficie, mientras que las zonas secas se caracterizan por la falta de hidratación suficiente, piel sensible e irritable, tirante, lo que llega a hacerla muy incómoda.

Muchas pieles mixtas lo son de una forma tan poco manifiesta que su condición pasa desapercibida, lo que no es una ventaja, porque la piel mixta necesita cuidados específicos. No tratarla adecuadamente puede empeorar su estado, marcando más las diferencias entre las distintas zonas del rostro.

Si la piel de tu cara parece ser mixta «al revés», es decir, que presenta zonas secas y descamadas en la frente, el entrecejo, la nariz y/o la barbilla, y otras zonas normales o más grasas en el resto, consulta con un dermatólogo, porque no hay pieles mixtas al revés, y esas características pueden ser síntomas de otros problemas cutáneos, como una dermatitis.

Usar sérum para piel mixta

Las pieles mixtas tienden a sentirse más grasas e incómodas en verano y más secas y tirantes (y sí, claro, incómodas también) en invierno.

Cuando tu piel presenta brillos por todo el rostro, acompañados de poros abiertos y demás, tu piel es grasa, no mixta, y necesitas cuidados especiales para pieles grasas, que encontrarás en nuestro post Por qué necesitas un sérum para tu piel grasa.

Un problema de muchas pieles mixtas es que a sus propietarios les obsesionan las partes grasas, por su aspecto antiestético -puntos negros, granos, espinillas, irregularidades, cicatrices, brillos, etc.-, y apenas cuidan las secas, ya que parece que basta con hidratarlas, lo que no es cierto. La obsesión por acabar con la grasa y todas sus desagradables consecuencias, lleva a muchas personas a eludir cualquier hidratación, lo que es nefasto para las partes secas, pero también para las grasas.

Una piel seca está estructuralmente comprometida, muy expuesta a toda clase de agresiones externas e incapacitada para cumplir con sus funciones básicas de protección y defensa.

En la piel seca el manto hidrolipídico es escaso, y desequilibrado; el pH no se mantiene en rangos saludables ni estables; la barrera cutánea es frágil o está rota y las capas internas de la epidermis y la dermis están desprotegidas y son muy susceptibles y reactivas ante cualquier evento.

Normalmente la piel seca es piel sensible, por su indefensión, y necesita no solo de hidratación constante, sino de tratamientos que la protejan mientras la van dotando de herramientas para reconstruirse y poder restablecer y equilibrar todos sus procesos.

Es fundamental distinguir entre piel seca y piel deshidratada: la primera es una condición permanente, una característica de algunas pieles; la segunda es un estado que puede afectar a cualquier piel en un determinado momento o durante un período de tiempo delimitado.

Este estado puede producirse por diferentes causas, es pasajero y, aunque resulta molesto y antiestético, pudiendo llegar a provocar tirantez en la piel e incluso picor, suele revertir con un tratamiento hidratante adecuado, o bien atacando el origen del problema. Se trata de una pérdida temporal de agua en la piel.

En el caso de que no tengas claro cuál es tu tipo de piel, consulta con un dermatólogo que pueda hacerte un diagnóstico certero de tu tipo de piel, porque es importante para darle los cuidados necesarios y, sobre todo, para evitar rutinas de belleza que la dañen.

Necesidades de la piel mixta

Piel mixta y sérums

Es fácil ver cuáles son, como lo es notar que la dificultad mayor reside en conseguir tratamientos eficaces para los dos tipos de piel que conviven en ella, ya que son diametralmente opuestas, aunque sus requerimientos no lo son tanto como podría parecernos.

Todas las pieles necesitan hidratación, es decir, un aporte de humedad tanto en forma de agua como de lípidos. De hecho, la piel es altamente lipofílica y asimila los productos con base oleosa mucho mejor, incluso si es piel grasa.

Por ejemplo, muchos aceites vegetales son muy compatibles con la piel humana y sus propios aceites. La única condición es que sean no comedogénicos, es decir, que no obstruyan los poros.

Creer que las pieles grasas tienen que huir de los aceites es un error grande, que suele ir asociado a otro igual o peor aún para estas pieles: la certeza de que hay que limpiarlas a todas horas y eliminar cualquier atisbo de sebo en cuanto aparezca.

Vamos a ver esto detenidamente, para intentar dejarlo claro.

No lo decimos nosotros, lo dicen los dermatólogos: una piel grasa no es una piel sucia, y el empeño en eliminar todo rastro sebáceo de ella no hace más que empeorar su condición en general.

Pero este empeño es un error aún mayor cuando hablamos de pieles mixtas, porque es muy común que la ofuscación por eliminar el sebo nos haga descuidar las zonas secas o, incluso, tratarlas igual que las grasas, con lo que solo lograremos acentuar los problemas.

Una piel grasa constantemente sometida a procesos desengrasantes y agresivamente limpiadores acabará, por reacción, produciendo más grasa y creando un círculo vicioso.

¿Por qué ocurre esto? Porque la piel necesita grasa. Todas las pieles necesitan grasa, que es parte fundamental del manto hidrolipídico y de las defensas cutáneas naturales. Cuando la estás retirando constantemente, lo único que consigues es estimular su producción, porque la piel intentará, por todos los medios, sustituirla según la quites, y acabarás haciendo trabajar a tus glándulas sebáceas mucho más de lo necesario.

Es casi inevitable que en ese frenesí antigrasa elimines esta también de las zonas secas, que tanto la necesitan.

El cuidado de la piel mixta debería pasar por buscar rituales y productos que restablezcan el equilibrio entre las dos áreas del rostro.

El sérum es para piel mixta

Y ahí reside la dificultad, porque no es fácil encontrar tratamientos realmente efectivos en este sentido.

Los cosméticos para pieles mixtas no son positivos cuando una de las zonas es pronunciadamente diferente, o bien las dos partes del rostro son diametralmente opuestas.

La mejor solución, también avalada por los profesionales médicos, es tratar ambas zonas por separado, al menos hasta reducir las diferencias y poder utilizar un único producto en todo el rostro, que debería:

  • Regular la producción de grasa.
  • Limpiar y reducir los poros.
  • Tratar las imperfecciones y marcas.
  • Hidratar y nutrir las zonas secas y/o sensibles.
  • Mejorar de forma permanente la piel en su conjunto.

Hay tres errores que debes evitar con tu piel mixta:

  • Concentrarte solo en tu zona T y aplicar tratamientos demasiado astringentes y abrasivos, que provocarán una reacción de rebote.
  • Descuidar la hidratación por miedo a la grasa.
  • Centrarte en solucionar la sequedad, a base de productos comedogénicos, que, si bien pueden mejorar, al menos aparentemente, la piel seca, empeorarán las partes grasas.

La piel mixta puede ser una piel doblemente sensible, porque no solo las pieles secas lo son: las pieles grasas también tienden a presentar microabrasiones, inflamación y susceptibilidad, porque el sobrante de grasa no es una protección, aunque pueda dar esa sensación.

El cuidado de la piel mixta

Un sérum para una piel mixta

Tener dos pieles en una supone más trabajo, sin duda, pero adoptar una rutina diaria adecuada puede marcar una gran diferencia, así que te contamos cuáles son los cuidados específicos que deberías aplicar a tu piel mixta.

No hay atajos, y si te decides por estos solo vas a conseguir más problemas y tener que invertir más tiempo en tu rostro.

  • A la hora de limpiar tu piel debes buscar la suave eliminación de las impurezas y la suciedad, evitando resecar las zonas secas y frotar o restregar la piel.
  • Olvídate de la obsesión por desengrasar tu piel, porque puedes encontrarte con una piel grasa y además, erosionada, desprotegida y deshidratada. ¡Sí, incluso deshidratada, aunque te suene paradójico!
  • Por la mañana un hidrosol (agua de flores) puede ser el remate perfecto a la limpieza, y tendrás un extra de frescura, tonificación y efecto calmante. Si has hecho los deberes por la noche y te has desmaquillado y/o limpiado el rostro, no necesitas un aseo agresivo a primera hora del día, y puedes dar un descanso a tu piel. El exceso destroza sus recursos naturales y sus defensas.
  • La limpieza nocturna debería ser doble, con un aceite desmaquillante, que ayudará a regular la producción de sebo y restaurar la película hidrolipídica, seguido de un limpiador suave. Remátala con un tónico que le devuelva estabilidad tanto al pH como al efecto barrera, hidrata sin engrasar y reequilibra.
  • No abuses de mascarillas ni exfoliantes.
  • Utiliza el sérum a diario, como el aliado que marcará la diferencia. Te vamos a contar por qué debes usarlo y los mejores ingredientes para tu piel.
  • Para hidratarte recurre a cremas de textura ligera, no grasa, y que no obstruya los poros. Es un buen truco utilizar un aceite facial orgánico antes de la crema y después del sérum, que sellará este y contribuirá a regular la piel.
  • No abuses de los tratamientos limpiadores y antimanchas, del tipo que sean (desde sueros a mascarillas), y úsalos en las partes de tu rostro afectadas, nunca en toda la cara.
  • Optar por la cosmética múltiple puede parecerte un latazo, pero mejorará mucho tu piel y tendrás la seguridad de proporcionar a cada área de tu rostro el tratamiento que necesita. Si tu piel solo es ligeramente mixta no necesitarás ese esfuerzo extra.
  • No puedes prescindir del protector solar, en cuya elección has de poner el máximo cuidado, porque es uno de los cosméticos que puede resultar más oclusivo. Tiene que ser de un SPF 50+ como mínimo, libre de aceite (sí, en este caso es imprescindible, tiene que ser «oil free») y de textura ligera, tipo gel, si es posible. La piel mixta está expuesta a un doble riesgo frente al sol, ya que este puede producir daños y dejar diferentes tipos de marcas y manchas en pieles grasas y secas.

No sin un sérum

Las pieles mixtas y el sérum

El sérum es el producto ideal para tratar cualquier problema cutáneo yendo a la raíz del mismo, el único que puede afectar al comportamiento de la piel y cambiarlo hasta equilibrarlo y devolverla a su mejor funcionamiento.

Eso lo convierte en la herramienta perfecta para tratar la piel mixta, de cualquier forma.

El sérum es un combinado muy concentrado de ingredientes poderosos, que, gracias a su composición, consigue llegar a las capas más profundas de la piel, realizando cambios que modulan, estimulan, impulsan y activan procesos que permiten no solo mejorar la piel, sino que esta empiece a hacer su trabajo mejor cada día y que vaya corrigiendo los malos funcionamientos que dan lugar a problemas como el exceso de grasa, la sequedad y el desequilibrio por zonas.

Da lo mismo cómo decidas encarar el asunto: ya sea con productos que traten la piel mixta, o con unos para las áreas secas y otros para las grasas, el sérum será la mejor baza para lograr cambios profundos y definitivos. Tienes información completa sobre el sérum en Qué es el sérum y por qué es único.

Al igual que con el resto de cosméticos, nuestra recomendación es que uses productos para pieles mixtas si las diferencias entre las zonas de tu rostro no son grandes, y tu piel es levemente mixta.

Si, por el contrario, tus zonas grasas lo son en un grado elevado y las secas también, por mucho que te parezca una jugarreta del destino (¿a que suena de lo más dramático?) y una condena, lo deseable es que las trates por separado, para evitar que la mejora de una suponga el detrimento de la otra.

Con el paso del tiempo la piel grasa tiende a moderarse, y la seca, bien cuidada, ser irá normalizando, así que no desesperes, porque es posible que puedas acabar tratando tu piel con una sola línea de productos para pieles mixtas.

Puedes incluso, si te atreves o te atrae la idea, aventurarte a hacer tus propios sérums, como te explicamos en Piel mixta: prepara tu sérum casero y en Puedes hacer tu propio sérum casero.

Qué buscar en tu sérum

Ingredientes de sérum para piel mixta

Si hablamos de un sérum para pieles mixtas, deberías buscarlo con:

  • Aceites vegetales no comedogénicos y biocompatibles, que, además, modulen la producción sebácea y penetren fácilmente en la piel, sin dejar rastros grasos, como los de jojoba, avellanas, semillas de uvas, sésamo, cártamo, frambuesa, ylang ylang, argán.
  • Aceites esenciales como el de geranio, romero, lavanda, limón, ylang ylang, árbol del té, equinácea, naranja, bergamota, neroli.
  • Ingredientes hidratantes, entre los que destacamos el aloe vera, el pepino, la glicerina o el ácido hialurónico, cuyas propiedades van más allá de la hidratación potente, como te contamos detalladamente en Beneficios del sérum con ácido hialurónico.
  • Ingredientes moduladores de la producción sebácea, como la gayuba, arcillas, el polvo de arroz.
  • Ingredientes purificadores y correctores de imperfecciones, tales como el zinc, el ácido salicílico, la corteza de sauce, la copaiba.
  • Ingredientes antiinflamatorios y desinfectantes, como el aloe vera, la equinacea, la lavanda, el romero, la menta o el geranio, entre muchos otros.
  • Ingredientes calmantes, como el azahar, la rosa, el hamamelis, la caléndula, la manzanilla, etc.

Si su sérum contiene astringentes, asegúrate de que son suaves, para evitar el efecto rebote, y recuerda no abusar de exfoliantes.

Evita cualquier ingrediente comedogénico, como los aceites minerales y las siliconas.

Nuestros favoritos están en Los mejores sérums para piel mixta.

Si te decides por tratar cada parte de tu rostro de forma independiente, tu sérum para pieles grasas debería contener moduladores de la producción de sebo, ingredientes hidratantes, regeneradores y calmantes, así como astringentes y exfoliantes suaves. Estos últimos déjalos para la noche. Nuestra selección: Estos son los mejores sérums para la piel grasa.

Por su parte, el sérum para pieles secas debería contener ingredientes hidratantes como el ácido hialurónico; aceites no comedogénicos, porque si no no penetrará bien en la piel; ingredientes capaces de estimular la reestructuración cutánea; calmantes, antiinflamatorios, regeneradores, estabilizadores y reforzadores del sistema autoinmune.

Nuestra selección para pieles secas la tienes en Los 5 mejores sérums de ácido hialurónico y en Mejores sérums hidratantes.

Cuidar la piel mixta con sérum

En este caso debes ser muy prudente en el uso de exfoliantes, porque pueden acabar con las pocas defensas que tenga tu piel y causar reacciones e irritaciones con facilidad. Haz siempre una prueba y no te exfolies más de una vez cada 15 días, al menos hasta que tu dermis se vaya fortaleciendo.

En cualquier caso, nuestra recomendación más vehemente es que uses sérums hechos a partir de productos naturales, y que tengas paciencia, porque regular la piel y sus procesos no es una labor se haga en un rato.

La ventaja del uso de un sérum es que puedes ver resultados en poco tiempo, sobre todo si tu piel está realmente fastidiada. Para que estos resultados se asienten y empiecen a producir cambios profundos, tienes que usarlo de forma continuada durante un tiempo no inferior a tres meses.

Tenemos que dedicar unas líneas a hablar de cómo aplicar el sérum, porque es importante.

De entrada, del sérum se utilizan una pocas gotas en cada aplicación, y es más que suficiente. Sigue las instrucciones del fabricante, y si no las tiene, empieza con tres o cuatro gotas: si necesitas más, siempre puedes añadir una o dos.

Aplícalo, como las hidratantes, por el rostro, el cuello y el escote.

El sérum se aplica sobre la piel muy limpia, mejor si está un poco húmeda, y evitando el contorno de ojos, zona para la que existen sueros específicos.

No lo extiendas ni lo frotes sobre la piel, limítate a ponerlo con toques de los dedos o bien presionando suavemente con las manos sobre el rostro, de dentro afuera (Aplicar el sérum tiene truco (fácil)).

Es posible que hayas oído o leído que pueden usarse dos o más sueros a la vez, y es cierto, pero no se te ocurra usar uno para pieles secas por toda tu cara y, sobre este, uno para pieles grasas. No es una idea inteligente. Y si te parece una advertencia absurda, créenos: no lo es, por eso la hacemos. Ya ha pasado.

Recomendaciones para pieles mixtas

El sérum cuida la piel mixta

Te dejamos un listado de consejos, recomendaciones, observaciones y demás que pueden servirte de orientación a la hora de tratar tu piel mixta.

  • Bebe suficiente agua para mantener tanto la hidratación como el drenaje y la desintoxicación celular. Los zumos naturales sirven también, así como las infusiones, pero no los zumos envasados ni el café o el té, que deberías evitar o tomar con mucha moderación.
  • Haz una dieta equilibrada y sana, a base de productos frescos. Reduce al mínimo platos procesados, comida rápida, el azúcar, las harinas blancas (opta, si puedes, por las integrales), los refrescos, el alcohol, etc.
  • Haz ejercicio moderado y constante, aunque sea solo pasear, al menos, tres días a la semana. El ejercicio activa, regula y mejora todos los procesos orgánicos y oxigena las células.
  • Es posible que hayas notado que el estrés empeora tu piel. Si no lo has notado, te lo decimos, porque lo dicen todos los estudios y lo saben los dermatólogos: el estrés empeora mucho cualquier problema cutáneo. Intenta aprender a afrontarlo y busca trucos, recursos y técnicas para hacerlo, eligiendo lo que mejor te vaya y te produzca más relax.
  • Pon atención a tu piel y sus reacciones, porque es posible que tengas que cambiar los productos que utilizas en función de la época del año, por ejemplo. En verano tus zonas grasas ser harán notar más y en invierno lo harán las secas.
  • Un clásico: duerme suficiente y descansa de verdad, si quieres tener una piel sana. Ya lo decían las abuelas de nuestras abuelas (y las anteriores abuelas 🤣), pero sigue siendo una verdad incontestable.
  • Pon mucha atención a tu higiene, porque la falta de esta afectará a toda tu piel: las zonas grasas pueden sobreinfectarse y las secas hacerse más sensibles y, también, infectarse.
  • Lo que es norma para tus cremas ha de serlo también para el maquillaje: no comedogénico, con ingredientes naturales y no agresivos.
  • Te irá muy bien aplicar un aceite vegetal de calidad, inmediatamente después del sérum, en las partes secas, porque retendrá los ingredientes de este, mejorará la hidratación y el nivel de grasa de tu piel, favoreciendo, además, que la hidratante haga su trabajo.
  • Aprende a leer el INCI de los productos cosméticos, para evitar comprar aquellos muy bien publicitados pero cuyos ingredientes, en el mejor de los casos, no van a tener ninguna repercusión sobre tu piel (en el peor, pueden deteriorarla más, no lo dudes).
  • Si crees que puedes prescindir del protector solar te engañas, y mucho. Puede que no lo notes aún, pero el daño solar se acumula, y cuando da la cara suele estar muy avanzado y ser más difícil de corregir. La única forma de evitar el protector es que no te dé sol nunca jamás de los jamases, lo que es imposible y no recomendable, porque, en dosis controladas, tu piel y tu organismo lo necesitan, entre otras cosas, para producir vitamina D, aunque también se obtiene de otras fuentes.
  • Si tu piel está muy deteriorada o te da demasiados problemas, por la grasa, los granos, etc., o bien porque la sequedad te provoca sensibilidad extrema, reacciones, enrojecimiento, inflamación o escozor, antes de seguir probando y probando cosas, vete a un dermatólogo que te indique cómo tratarte y que, incluso, pueda prescribirte tratamientos médicos más radicales, pero efectivos, si lo considera necesario.
  • Adivina lo que viene ahora 😉: para mejorar tu piel tienes que cuidarla, ser constante y dejar de buscar remedios milagrosos. El cuidado debe integrar tu forma de vida, no solo las rutinas de belleza.