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Sérum con vitamina C: la combinación perfecta

El sérum con vitamina C

El sérum está indefectiblemente ligado a palabras como colágeno, ácido hialurónico y vitamina C.

La vitamina C es la nueva estrella de la cosmética: parece capaz de hacer verdaderas maravillas en nuestra piel, y parece que un suero o una crema que no la contengan no tiene lo que hay que tener.

Lo cierto es que, efectivamente, es un ingrediente lleno de virtudes, que consigue iluminar el rostro, reducir los efectos del tiempo y darnos un aspecto más relajado, joven y dinámico. ¡Parece capaz de todo! Y casi podría decirse que lo es.

Vitamina C: conocerla es amarla

Como cualquier otra vitamina, la C es un compuesto heterogéneo, imprescindible y que nuestro cuerpo no puede sintentizar, por lo que necesita obtenerlo de los alimentos, principalmente de frutas y verduras.

Pertenece al grupo de vitaminas hidrosolubles, es decir, que se disuelven en agua, por lo que, normalmente, el exceso se excreta a través de la orina y no suele originar problemas de hipervitaminosis.

Su nombre químico es ácido ascórbico. Es incolora -¡sorpresa, no es naranja ni amarilla!-, inodora y tiene aspecto parecido al de una sal, ya que se presenta como un polvo formado, efectivamente, por cristales diminutos.

Interviene en, y es necesaria para, varios procesos metabólicos y orgánicos, pero aquí nos interesan sus propiedades cuando se aplica directamente sobre la piel, su uso tópico.

Todas las ventajas y los beneficios que aporta a la piel, derivan de las características irreemplazables de la vitamina C:

  • Es un antioxidante muy potente. 
  • Mejora la síntesis del colágeno. 
  • Es fotoprotectora.
  • Inhibe la producción de melanina.
  • Actúa como un suave pero efectivo exfoliante. 
  • Tiene gran capacidad hidratante. 
  • Es antiinflamatoria y estimulante del sistema inmune. 

Beneficios del sérum de vitamina C

Gracias a estas, podemos esperar de ella que:

  • Alise arrugas finas y de expresión.
  • Mejore el nivel de hidratación. 
  • Devuelva tono y firmeza al cutis.
  • Incremente la microcirculación cutánea.
  • Proteja las células contra la oxidación, con todo lo que eso supone: células más sanas y longevas, desde la capa córnea hasta la capa más profunda de la dermis; desde el sostén de la barrera cutánea hasta el del colágeno y la elastina.
  • Intensifique la producción de colágeno, en cantidad y calidad.
  • Ayude a unificar el tono de piel, tanto por sus efectos fotoprotectores y reguladores de la melatonina, como por su acción suavemente exfoliante, que impulsa la renovación celular y explica, además, por qué su uso continuado devuelve a la piel un aspecto renovado y brillante. 
  • Reduzca la piel irritada y la mejore, tanto que se utiliza en el tratamiento de problemas cutáneos como las dermatitis, la psoriasis o la rosácea.
  • Mejore la piel con marcas y cicatrices.
  • Reduzca y calme los poros abiertos y las infecciones de la piel (acné, espinillas, granos, etc.).
  • Mejore significativamente la efectividad de los protectores solares. 

Sérum, el vehículo perfecto

No nos engañemos, el sérum es el vehículo perfecto para cualquier ingrediente cosmético que queramos que llegue a las zonas más profundas de nuestra piel para realizar, desde allí, una verdadera labor de reestructuración y regeneración (Qué es el sérum y por qué es único).

Sérum de vitamina C propiedades

Pero en el caso de la vitamina C, la combinación no puede ser más perfecta. Veamos por qué.

  • Para que la vitamina C sea efectiva, la concentración es importante. En líneas generales, una concentración inferior al 8 % no tiene efecto alguno, y si es superior al 20 % no solo pierde efectividad, sino que puede ser irritante y oxidante.

El rango mejor para la vitamina C pura es entre el 10 y el 20 %, pero siempre es aconsejable empezar con concentraciones suaves, sobre todo si hablamos de pieles sensibles. Podrás ir incrementándolas poco a poco, y debes volver a concentraciones más bajas en cuanto notes algún tipo de reacción adversa: irritación, calor, cosquilleo, etc. permanentes.

En una crema hará también un gran trabajo, pero solo en las capas más superficiales de la piel, y los activos nunca superarán (ni deberían) el 10 % de concentración, con lo que es posible que nunca tengas ni siquiera el 5 % de vitamina C, con lo que su efectividad será muy limitada, aunque suficiente para la capa córnea (¿Todavia crees que el sérum reemplaza a la crema?).

Para saber si un ingrediente es de los más presentes en un cosmético o no, tienes que mirar el INCI. Cuando un producto aparece en los primeros puestos, está en mayor proporción; si lo hace entre los últimos, es posible que no esté en concentraciones superiores al 1-2 % máximo, lo que puede ser suficiente para muchos ingredientes, pero no así para la vitamina C.

El problema es que, si bien el listado de ingredientes (INCI) es obligatorio, no lo es especificar la cantidad concreta que hay de cada ingrediente, y la mayoría de los fabricantes no lo hace.

  • Es hidrosoluble, y la base de los sérums suele ser acuosa y siempre no grasa.
  • ¿Conoces algún cosmético que sea solo de vitamina C? No existen porque no tienen sentido. La vitamina C da lo mejor de sí misma en combinación, y solo los sérums soportan la cantidad y concentración de activos necesarios: un sérum puede tener hasta un 70 % de principios activos.
  • La poca cantidad de producto que se aplica cada vez hace más fácil evitar reacciones adversas y disfrutar de un cosmético potente a la vez. Te contamos todo sobre cómo aplicar el sérum: Aplicar el sérum tiene truco (fácil).
  • Las mayores ventajas de la vitamina C para la piel se manifiestan en las capas más profundas de la epidermis y de la dermis, donde el sérum llega y los demás cosméticos no.
  • Cuando tienes la piel especialmente castigada, un tratamiento de choque con un śerum de vitamina C y otros ingredientes, puede hacer que tu piel se recupere estupendamente en poco tiempo. Estos tratamientos boost son áun más concentrados que los sérums diarios, así que lo mejor es utilizarlos por la noche, ya que la radiación intensa puede interferir con la vitamina C en altas dosis. No lo utilices durante más de un mes seguido: el sérum normal puedes y debes usarlo a diario.

Te dejamos nuestros favoritos: Los mejores sérums con vitamina C.

Ventajas y desventajas de la Vitamina C

El sérum con vitamina C

La vitamina C es, de todas las vitaminas, la más estudiada y conocida, tanto ingerida como aplicada tópicamente.

La ingesta por encima de lo normal no ha demostrado ningún efecto sobre la salud cutánea; no así la aplicación directa sobre la piel, que se ha revelado como uno de los mejores medios para aportar todas las ventajas de la vitamina C a esta.

Dependiendo de la información que encuentres, puedes llegar a conclusiones de lo más variopintas y contradictorias, incluyendo estudios científicos.

Pero casi todos parecen coincidir en que la forma de vitamina C más efectiva, con diferencia, es el ácido ascórbico puro, tal como la vitamina C aparece en la naturaleza.

El problema es que el ácido ascórbico o L-ascórbico es también la forma más inestable de la vitamina C.

Reacciona a la exposición a la luz, al aire y al calor, oxidándose y degradándose rápidamente y perdiendo su efectividad.

En este proceso, cambia de color, pasando del transparente al naranja y, finalmente, a un marrón oscuro semejante al del óxido.

Existen varias métodos para estabilizarla, como añadir a la fórmula vitamina E, ácido ferúlico, glutatión, ácido cítrico o metabisulfito de sodio.; agregar antioxidantes o conservantes, que deben ser elegidos con cuidado para no anularla; por supuesto, resguardarla en envases de cristal opacos y tan herméticos como sea posible.

Para ser efectiva necesita un pH bajo, de entre 2.8 y 3.5, así que tiene que estar formulada en un entorno especialmente ácido, que no es apto para todas las pieles (las muy sensibles pueden no tolerar tanta acidez).

Muchos fabricantes optan por utilizar derivados de la vitamina C, menos potentes y efectivos, pero mucho más estables.

El L-ascorbil fosfato de magnesio (magnesium ascorbyl phosphate en el INCI), un derivado más estable, soluble en agua caliente (40º), que se absorbe fácilmente y se transforma en vitamina C por la acción de las fosfatasas cutáneas, resulta muy efectivo y tiene suficiente capacidad de penetración y actuación

El ascorbiyl glucoside (INCI) o glucósido de ascorbilo, es un azúcar derivada de la vitamina C, menos potente pero más estable, muy utilizado en cosmética. Además, admite una banda de pH más amplia: es estable a un pH neutro.  Parece tener buena capacidad de penetración, aunque también ser menos efectivo como aclarante de la piel.

Elegir sérum con vitamina C

Existen incluso derivados liposolubles, y casi todos ellos son estables en un pH neutro (entre un 6 y un 7).

También se utiliza la vitamina C liposomada, es decir, encapsulada, para aislarla y evitar que se deteriore.

De hecho, todavía no se cuenta con estudios científicos que hayan establecido claramente si estos derivados son o no tan efectivos como el ácido ascórbico puro. Desde luego, necesitan más tiempo para lograr resultados visibles.

¿Qué desventajas reales ofrece una vitamina C degradada? Son varias, pero ninguna reviste gravedad ni supone un riesgo. 

  • Pierde toda efectividad.
  • Puede dar cierto color a la piel durante unos días.
  • Estropea el sérum que la contiene.
  • Puede ser oxidante (es un efecto temporal).

¿Cómo detectar si tu sérum está estropeado? Por el color y/o por el olor. Ante la menor sospecha, tíralo. 

Por otro lado, un sérum con vitamina C debería mantenerse estable y utilizable al menos 3 meses. 

Si se trata de un sérum casero, no durará más de 1 mes, en el mejor de los casos. ¿Te atreves? Aprende cómo hacerlos en Hazlo tú: sérum casero con vitamina C.

No confundas una reacción adversa con un producto deteriorado. Las reacciones a la vitamina C suelen ser irritativas, y temporales. Bajar la concentración de vitamina C es casi siempre suficiente, y, normalmente, se puede ir incrementando la cantidad paulatinamente.

Desde luego, tienes que asegurarte de que es la vitamina C, y no cualquier otro ingrediente, la causa de la reacción.

No confundas una reacción adversa con una reacción normal: el ácido ascórbico puede producir ciertas sensaciones cuando se aplica, pero estas deberían difuminarse en unos minutos. Si no es así, no repitas.

Los derivados se formulan en cantidades variables, a veces bastante más pequeñas que las que se utilizan para el ácido ascórbico puro.

Formulaciones con Vitamina C

Sérum de vitamina C para la piel

Todos quieren bailar con ella y hace buena pareja con casi cualquier otro ingrediente, mejorando sus resultados.

Añadir vitamina C a un suero es garantía de éxito y de un producto excelente. Al menos, en teoría.

Hay excepciones, y también las veremos.

Sus mejores combinaciones.

  • Ácido hialurónico. 

Es un potente hidratante con propiedades antioxidantes y rejuvenecedoras, que se ven multiplicadas cuando se junta con la vitamina C.

Son el dúo perfecto antiedad, sin duda alguna, pero consiguen más que ese efecto: mejoran los aspectos biomecánicos cutáneos, sin una sola contraindicación.

  • Vitamina E. 

Es un antioxidante liposoluble con efectos que se potencian con la mezcla con vitamina C, a la vez que mejora los efectos de esta.

Además, la vitamina E ayuda a dar estabilidad a cualquier sérum con vitamina C. 

  • Ácido ferúlico.

Otro antioxidante maravilloso, que retrasa el envejecimiento celular, aclara la piel, es fotoprotector y sus beneficios se multiplican en combinación con el ácido ascórbico o con este y la vitamina E.

Muchos otros ingredientes hacen combinaciones excelentes con la vitamina C, y, como siempre, lo mejor está en una composición equilibrada, con ingredientes suficientes, que se potencien y mejoren, pero sin un exceso, que puede dar como resultado un sérum poco efectivo y activo y, a lo mejor, muy caro.

No hacen buena pareja

Vitamina C y sérum para la piel

  • Retinol o vitamina A. 

El retinol o vitamina A es un potente ingrediente con propiedades, entre otras, exfoliantes. Junto con la vitamina C puede producir un cóctel altamente irritante, así que se aconseja usarlos en diferentes horas del día para sacar lo mejor de cada uno.

Utiliza la vitamina C por la mañana, con una hidratante y un protector solar (de no menos de 50 + SPF), y deja el retinol para la noche, ya que puede reaccionar mal con la luz solar.

  • Niacinamida o vitamina B 3. 

Han tenido fama de ser una mezcla explosiva y hasta peligrosa: no es cierto, pero juntas se anulan, se neutralizan, pierden efectividad. Nada más.

  • Alfahidroxiácidos.

Se trata de exfoliantes, y combinados con la vitamina C pueden resultar irritantes. 

No suelen aparecer juntos entre los ingredientes de un sérum, pero sí es relativamente normal que se apliquen uno detrás del otro.

Entonces es importante conocer el pH de cada producto, ya que el primero en aplicarse debería ser el más ácido (el de pH más bajo).

Entre la aplicación de uno y otro deberías dejar pasar un mínimo de media hora, para evitar interacciones que puedan dañar la piel por exceso de acidez.

Vitamina C y protector solar: el matrimonio perfecto

Los sérums con vitamina C

El sol es el peor enemigo de la piel, el responsable del fotoenvejecimiento prematuro, de gran parte del daño oxidativo y de todo tipo que sufre nuestra dermis. Entre el 80 y el 85 % de los problemas cutáneos (no enfermedades de la piel, sino problemas derivados del paso del tiempo y la exposición a factores externos) tienen su origen en el sol y sus radiaciones UV, que afectan a todos los estratos de la piel.

El daño solar es detectable a simple vista cuando ya está muy instaurado en la dermis, por lo que lo más importante para evitarlo es prevenir. 

Y la mejor prevención es el uso, desde la infancia y de manera continuada y sistemática, de un protector solar adecuado y lo suficientemente potente como para garantizar su efecto pantalla, es decir, garantizar que los rayos UV no consiguen atravesarlo y llegar a la piel.

La vitamina C tiene un efecto fotoprotector muy intenso, que, sumado a su formidable capacidad antioxidante, la convierten en la pareja perfecta del protector solar. 

Pero no te confundas: la vitamina C sola no es fotoprotectora, y, dependiendo de cómo se presente y de que esté bien formulada o no, puede ser incluso fotosensibilizadora.

¿La mejor protección contra los daños solares? Un sérum con vitamina C, una hidratante y, finalmente, un protector solar de 50 + o superior.

No te engañes: si no te cuidas del sol, no importa nada de lo que hagas para mejorar el estado de tu piel. Ni sérums, cremas, tratamientos de cualquier naturaleza, o procedimientos, lograrán contrarrestar los efectos de una exposición descuidada y continuada. Consulta con un dermatólogo si no lo tienes claro todavía. 

Aprovechamos para darte algunas indicaciones sobre los protectores solares.

Evita utilizar una hidratante con fotoprotección, y no se te ocurra nunca mezclar ambos productos para eliminar un paso en tu rutina diaria de belleza: aplica primero la hidratante y, cuando la piel la haya absorbido, ponte la solar.

Recuerda que la solar debes ponerla varias veces al día. Lee las instrucciones de uso de la tuya para saber si tienes que renovarla cada dos, tres o cuatro horas: varía en función de la composición y la marca.

Por debajo de un SPF 50 + todo lo que utilices será insuficiente y no cumplirá con el objetivo, que debe ser evitar el daño solar a toda costa. 

Elegir el mejor sérum

La vitamina C es un ingrediente seguro que, en principio, mejorará cualquier sérum al que se agregue, así que, ¿cómo elegir el mejor para ti?

Como los śerums se eligen en función del problema que se desea solucionar, y no según el tipo de piel, tendrás que ser tú quien valore qué cantidad de vitamina C y en qué combinación será mejor para ti.

¿Piel sensible?

Recuerda: elige una concentración no muy elevada de vitamina C, para evitar intolerancias. Por lo demás, reforzará tu sistema autoinmune, rebajará la inflamación y la irritación y defenderá tus células de la oxidación.

Cuando tengas claro que no te provoca reacciones, puedes ir incrementando la proporción de vitamina C, pero siempre de forma paulatina y dando tiempo a la piel a acostumbrarse al cambio y aceptarlo sin problemas.

¿Piel seca?

No olvides que la vitamina C es hidratante, y combinada con ácido hialurónico y otros ingredientes hidratantes, te proporcionará un sérum perfecto para mantener tu rostro hidratado como nunca antes.

¿Piel grasa?

Combina la vitamina C con ingredientes seborreguladores (entre otros) y mejorarás el efecto de todos ellos (te contamos más sobre sérums para pieles grasas en Por qué necesitas un sérum para tu piel grasa).

¿Piel mixta?

El sérum te dará lo que ninguna crema puede proporcionarte, y la vitamina C ayudará a equilibrar la producción de sebo de tu piel, hidratando las partes secas y regulando las más grasas (mira también nuestro artículo Si tienes la piel mixta debes usar sérum).

¿Manchas?

Cualquier composición mejorará con la vitamina C, que además, como ya te hemos comentado, actuará protegiendo tu piel del sol, mediando en la producción de melanina, aclarando la piel y evitando manchas posteriores (Para qué sirve el sérum antimanchas (y para qué no)).

¿Acné? ¿Puntos negros?

La vitamina C mejorará mucho el aspecto de tu piel, rebajando la inflamación, facilitando la exfoliación y limpieza y evitando la oxidación de las células, lo que hará que mejore más y en menos tiempo.

Para saber todo lo que necesitas sobre antioxidantes y sérum: Descubre el sérum antioxidante.

¿Signos de la edad?

Ya lo hemos visto: la vitamina C rejuvenecerá el aspecto de tu piel de forma muy notoria. Combinada con AH (ácido hialurónico) y otros antioxidantes, así como con ingredientes regeneradores y estimulantes de los procesos de renovación celular cutánea.

Si quieres saber todas las ventajas de un sérum con AH, lee esto: Beneficios del sérum con ácido hialurónico.

Otros criterios a tener en cuenta

Los sérums para la piel con vitamina C

  • Si el envase de un sérum es siempre importante, en en caso de un sérum con vitamina C es básico: si no es de cristal, oscuro o completamente opaco, y con un administrador de bombeo, para evitar que quede abierto y expuesto al aire y la luz, ni se te ocurra comprar ese sérum, por muchos milagros que prometa o garantice.
  • Si la vitamina C es de los últimos ingredientes, casi seguro que no estará en la concentración necesaria para ser efectiva. Descártalo.
  • Comprueba que el pH es adecuado para el tipo de vitamina C que contenga: si es ácido ascórbico, tendrá que estar entre 2.8 y 3.5, aunque puede soportar un pH de hasta 4.5; algunos  derivados de la vitamina C pueden estar en medios más neutros, con un pH de entre 6 y 7.
  • Empieza con concentraciones suaves de vitamina C: no más de un 10 %, y ve incrementándola poco a poco, hasta llegar a un máximo del 20 %, siempre y cuando la vayas tolerando bien (hay derivados que no pueden formularse en esas concentraciones).
  • Si tu sérum tiene ácido ascórbico o L-ascórbico, ya sabes que será más estable y efectivo si, además, incorpora vitamina E y/o ácido ferúlico.
  • Guarda tu sérum en un lugar alejado de la luz, fresco y seco, siempre muy bien cerrado. La nevera es un buen sitio para hacerlo, si los demás ingredientes responden bien al frío, como es el caso del ácido hialurónico.
  • Desecha el sérum que cambie de color y se vaya oscureciendo, o el que empiece a cambiar de olor.
  • Desconfía de los sérums con vitamina C que sean de color naranja u óxido: algunos fabricantes añaden colorante para que no se note si se degrada (increíble, pero cierto). No solo no quieres un producto que pierda su eficacia: tampoco quieres colorantes en un sérum.
  • Lo que nos lleva a los demás ingredientes: cuanto más naturales sean, mejor.
  • Evita productos con demasiados ingredientes, porque no serán efectivos ni tendrán ninguno en cantidades suficientes como para garantizar los resultados.
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Sérum casero para pieles grasas

Sérums caseros para las pieles grasas

La piel grasa es un gran problema, no porque sea peor que cualquier otra (pregunta: a nadie le gusta tener una piel que no sea normal), sino porque es la menos fácil de disimular, sobre todo cuando está acompañada por granos, espinillas y demás aborrecibles adornos faciales.

Mucha, muchísima gente con piel grasa vive en guerra constante con ella. ¡Ese es el primer problema!

Para saber si eres una de esas personas obsesionadas y amargadas por su piel grasa, solo tienes que contestar a tres sencillas preguntas:

  • ¿Te pasas el día pensando cómo acabar con la grasa de tu rostro y limpiándola, quitándola, borrándola?
  • ¿Parece que cada vez tienes más grasa, en vez de menos, y que la vida se ríe de ti?
  • ¿Al exceso de grasa acompaña un deterioro general del estado de tu piel (¡y mira que te cuidas, ¿eh?!).

¿Sí a todo? Entonces, tu principal problema no es la grasa de tu piel, sino tu actitud y tu forma de afrontarlo.

La piel grasa se caracteriza por brillos constantes e imposibles de eliminar, poros abiertos, puntos negros, espinillas, comedones y granos de todo tipo.

Para rematar, a estos atributos suele acompañarles un pelo descontroladamente graso. ¿A que sí? El pelo está en la piel, así que es natural que refleje el estado de esta. A tu pelo graso le pasa lo que a tu piel, así que tampoco es buena idea andar lavándolo compulsivamente, porque estimularás más la producción de grasa.

Es importante que la grasa esté en todo tu rostro: si no es así y solo la tienes en la parte central (frente-nariz-barbilla), por mucha grasa que tengas ahí, tu piel es mixta y necesita otros cuidados. Te recomiendo este post: Si tienes la piel mixta debes usar sérum.

Por si no lo sabes o nadie te lo ha dicho, la grasa es imprescindible para tener una piel sana que pueda realizar correctamente su principal función, que es la de proteger a todo el cuerpo de los posibles peligros externos, como infecciones, heridas, golpes, el clima o el sol.

La piel está entre el mundo y nosotros, y sin ella quedaríamos expuestos.

Es importante entender cómo funciona para dejar de trabajar contra ella y empezar a hacer las cosas bien: tu piel mejorará espectacularmente si declaras una tregua.

¿Por qué tu piel es grasa?

Cómo hacer sérum casero para pieles grasasLa piel es un órgano muy complejo, el mayor, con diferencia, que poseemos, y el que está expuesto a todas horas.

Conformada por tres capasepidermis, dermis e hipodermis– que a su vez están integradas por subcapas (hasta 5 en la epidermis, la capa externa). Todas ellas tienen funciones concretas e igualmente primordiales.

La epidermis es la primera línea de defensa y protección, la más fina y también la más compleja.

Para que te hagas una idea, tiene un grosor de entre 0.1 y 1.5 milímetros de espesor, dependiendo de la zona del cuerpo (los párpados son finísimos), el sexo (la piel masculina es más gruesa) y otras consideraciones.

La capa córnea, la superior, a su vez está compuesta por hasta 20 subcapas de células muertas. Y todo eso existe en tu piel y está pasando mientras lees esto.

La epidermis, compuesta principalmente por queratinocitos, no tiene riego sanguíneo, ni glándulas, y recibe todo su alimento y apoyo de la dermis.

En esta segunda capa están los capilares, las glándulas sebáceas y sudoríparas y las células encargadas de producir colágeno y elastina, las proteínas que constituyen el verdadero armazón de la piel y le otorgan su resistencia y elasticidad.

La última capa está compuesta básicamente de adipocitos, células que forma el tejido adiposo del cuerpo (el más abundante) y almacenan grasa (grasa que no tiene nada que ver con la que producen las glándulas sebáceas).

Vamos con la capa córnea, porque entendiendo su función y su funcionamiento sabrás por qué la grasa es importante, por qué parece que cuanto más la quitas, más tienes y, por lo tanto, por qué tienes que dejar de pelearte con ella.

La capa córnea está formada por células, llamadas queratinocitos, que han perdido el núcleo y terminan desprendiéndose por descamación. Estas células, que podríamos considerar los ladrillos del muro de contención que la capa córnea, permanecen unidas entre sí gracias los lípidos, es decir, la grasa producida por las glándulas sebáceas: primera función fundamental de la grasa.

Sin los lípidos no hay cohesión entre las células, y la piel empieza a estar debilitada y expuesta.

Haciendo sérum casero para pieles grasas

Sobre la capa córnea tenemos -o debemos tener- constantemente una película formada por grasa, ácidos y agua, llamada manto hidrolipídico, que contribuye también a mantener la capa córnea pero que, además, es el caldo en el que viven microorganismos amigos que necesitamos para defendernos de otros microorganismos, menos amigables y mucho más peligrosos.

Este manto hidrolipídico, alimentado por las glándulas sebáceas y sudoríparas, le da a la epidermis flexibilidad y, por lo tanto, resistencia. Segunda función fundamental de la grasa.

Como el cuerpo humano suele estar muy bien diseñado, las glándulas sebáceas van produciendo y secretando sebo a medida que se va necesitando, gracias a los sistemas complejos y perfectos de autorregulación que posee nuestro organismo.

Claro que puedes argumentar que estos sistemas fallan mucho y por eso, entre otras cosas, hay pieles grasas. No te lo negamos, pero queremos que tengas en cuenta la complejidad de todo el asunto y la de frentes que en un mismo instante tiene abiertos nuestro cuerpo, a los que tiene que responder de forma instantánea y óptima, de ser posible.

Por lo tanto, el equilibrio está sujeto a muchos factores y puede perderse con cierta facilidad.

La piel es un reflejo incontestable del nuestro estado general: si los ojos son reflejo del alma, la piel lo es del cuerpo, sin duda alguna.

Lo cierto es que, cuando hace falta grasa en la piel, esta la produce y secreta y si falta, la repone. O lo intenta.

Cada vez que te pones a retirar la grasa de tu piel estás, sin saberlo, poniendo en marcha la producción de más grasa, porque su falta envía un mensaje que, recibido por las glándulas sebáceas, hace que se pongan en marcha. Y cuanto más grasa retires, más producirán, en un esfuerzo por mantener el equilibrio que la piel necesita.

El resultado es que tus glándulas sebáceas, que ya trabajan de más, se vuelven locas y se descontrolan, en un esfuerzo constante por mantener los niveles de grasa necesarios para que piel y cuerpo estén protegidos.

Lo que para ti es una cuestión de estética, para tu organismo es un asunto de mera supervivencia, así que saltan las alarmas y los procesos se descontrolan, por una especie de pánico biológico.

Cuando la piel cree que tiene que producir grasa sin descanso, lo hace, y ahora tienes que convencerla de que todo está bien y puede relajarse, para que vuelva a niveles normales o, por lo menos, menos desbocados.

Por eso tu piel grasa está más grasa cada día.

Y está peor porque la dejas sin defensas, al cargarte el manto hidrolipídico y la capa córnea.

No creas que no hay solución, porque la hay. Necesitas productos que ayuden a tu piel a regular la producción de sebo, en vez de los que simplemente lo retiran de una forma agresiva y traumática.

¿Qué soluciones hay para la piel grasa?

Cómo hacer śerum casero para piel grasa

Pues ahora puede que te toque replantearte toda tu estrategia cutánea. 🙃

Por ejemplo, es muy posible que le tengas declarada la guerra a los aceites. ¡Craso error!

Los aceites no son enemigos de la piel grasa. Al contrario, son aliados magníficos que pueden aliviar mucho la condición de un cutis graso castigado y deteriorado.

Ya, ya lo sé: tu piel y tú estáis que no podéis más. Que el problema no son solo la grasa y los brillos derivados, que son feos, pero ni de lejos tanto como los granos, las espinillas y demás adornos tremendos, que a veces son también dolorosos y muy difíciles de manejar.

Pero es que una piel sin defensas queda expuesta a patógenos de todo tipo. Una piel relimpia y refregada para eliminar la grasa, no puede luchar contra bacterias, virus, hongos o parásitos. Una piel sin película protectora no puede rechazar nada que se le pegue. Date cuenta del drama: tienes más grasa y, justo por eso, la porquería se te pega más y ahí se queda.

Tus poros abiertos son, por ende, el lugar perfecto para que la suciedad y los bichillos se asienten y acomoden.

Si la mancha de la mora, con otra verde se quita (o la de vino tinto, con vino blanco), la grasa de la cara solo con más grasa se retira bien. Lo único importante es que esa grasa sea compatible con la nuestra y no comedogénica, es decir, que no tape más los poros.

El aceite para limpiar tu rostro evitará que sigas dañándolo, lo que seguramente estás haciendo, en unos niveles microscópicos que no puedes ver, pero que cuentan y mucho.

Pero es que, además, la piel se lleva mucho mejor con los productos con base oleosa que con los que tienen base acuosa. El aceite penetra en la piel, el agua apenas empapa los estratos más superficiales, y en grandes cantidades puede deteriorarla mucho, de ahí que se desaconsejen baños prolongados y frecuentes, por ejemplo (el agua del mar es diferente, como lo es el agua salada en general).

Por último, un detalle que suele pasar desapercibido pero es básico si tienes la piel grasa: en los productos con base acuosa, la proliferación de bacterias es muy fácil, lo que hace que necesiten siempre de conservantes potentes; los aceites no solo no estimulan el crecimiento bacteriano, sino que muchos son bactericidas.

No todas las grasas son grasas. ¿Cómo te quedas?

Lo que quiero decir es que ni de lejos es lo mismo un aceite vegetal que una mantequilla. Estoy hablando de grasas insaturadas y saturadas, de las que seguramente has oído muchas cosas en relación con la comida y la dieta.

Pues también hay que hacer esa distinción en dermatología: las grasas insaturadas, en las que entran prácticamente todos los aceites vegetales, son perfectas para la piel, sobre todo cuando son no comedogénicas (aunque hay pieles muy secas que precisan y agradecen productos naturales comedogénicos, porque les ayudan a retener la grasa propia y la humedad). Las grasas saturadas, que son las que permanecen sólidas a temperatura ambiente, como los aceites de karité, coco o cacao, no son las más recomendables para las pieles grasas, aunque pueden ser excelentes para otro tipo de pieles, incluso sin la capacidad de penetración que poseen los aceites.

Pese a lo que pueda pensarse o parecer, las pieles grasas son pieles sensibles, a veces muy sensibles.

Eso sí, si tu problema de grasa es muy grande, con muchos poros infectados, deformación de la piel, marcas profundas, etc., tienes que consultar con tu médico, porque la cosmética no puede lidiar con eso, hasta puede empeorarlo, y, sin embargo, hay tratamientos médicos que son muy efectivos y definitivos que tienen que ser recetados y supervisados de cerca.

El sérum tiene las respuestas

Haz sérum casero para piel grasa

Y te lo demostramos exhaustivamente aquí: Por qué necesitas un sérum para tu piel grasa.

Tu piel necesita grasa como necesita regularla adecuadamente, está claro.

Aquí es donde entra en acción el sérum, porque es el único cosmético que puede traspasar la barrera cutánea, gracias a sus muy pequeñas moléculas, y llegar hasta las capas más profundas de la epidermis y de la dermis. Donde se originan los problemas.

Los sérums son concentrados de potentísimos principios activos que tienen la capacidad de mejorar la piel de manera casi inmediata, pero, sobre todo, de producir cambios radicales en sus sistemas de trabajo, corrigiendo y equilibrando hasta lograr que la piel recupere su funcionalidad y estabilidad.

¡Los sérums son la pera! Porque te permiten llevar moléculas que regularán la producción de sebo, limpiarán la piel, la desinfectarán, la calmarán y repararán los daños profundos causados tanto por el exceso de grasa como por el barrido continuado de esta.

Una característica que te va a encantar de los sueros es que son no grasos, siempre, ya que las moléculas de grasa (hablamos de grasa y no de aceites, quede claro) son demasiado grandes y nunca traspasarían la barrea de la piel.

Así que, incluso los más densos, son absorbidos por la piel de forma inmediata sin dejar residuos pringosos. ¡Sí, hasta las pieles grasas los adoran!

Ten en cuenta que es muy posible que, a cuenta de acabar con la grasa a toda costa, hayas deshidratado mucho tu piel. Muchas pieles grasas están severamente deshidratadas, lo que empeora su condición y su recuperación, sobre todo porque no es un escenario que suela contemplarse, por muy común que sea. Si quieres indagar más en la diferencia entre piel secapiel deshidratada, permíteme recomendarte este post: Por qué el sérum no sustituye a la hidratante.

Spoiler: en tu caso, por tener la piel grasa, el sérum que puede sustituir a la hidratante. Tú, mejor que nadie, estás en posición de decidir si es lo conveniente para tu piel, cuándo lo es, y esta te lo dirá claramente si pones atención.

Primicia: no puedes prescindir, en ningún caso, del protector solar. En ningún caso. Pero elige uno que sea claramente no comedogénico, porque aunque es un producto altamente oclusivo, ya hay muchos diseñados para pieles grasas que no lo son y tienen una agradable textura tipo gel.

Truco: guarda tus cosméticos en la nevera y añadirás la sensación de frescor cuando te los pongas, algo que las pieles grasas suelen agradecer.

Por qué hacer un sérum casero

Hacer tu propio sérum casero piel grasa

Porque te va a permitir un control absoluto sobre los ingredientes, las cantidades, su calidad, etc. y podrás prescindir de los tratamientos químicos, agresivos y peligrosos para tu piel.

Las pieles grasas no hacen buenas migas con ingredientes como las siliconas, los aceites minerales y demás joyas no naturales y sí muy comedogénicas.

En realidad todas las pieles necesitan ingredientes naturales y sufren con los que no lo son, aunque no lo parezca (están expresamente hechos para que no lo parezca, claro).

No te asustes, que ya te he explicado lo buenos que son los aceites para tu piel: la base de nuestros śerums caseros van a ser los aceites vegetales. Si decides fiarte de mí y probar, creo que te agradecerás haberlo hecho.

Si no te apetece o no te sientes capaz, siempre puedes recurrir a sérums del mercado con recetas perfectas para las pieles grasas. Te dejamos un enlace a nuestros favoritos: Estos son los mejores sérums para la piel grasa.

Un par de advertencias:

  • Si hasta ahora has sido muy de cremas con ingredientes no naturales es posible que cuando empieces con estos parezca que tu piel se pone aún peor. Es un efecto rebote, porque la piel tiene que empezar a desintoxicarse. Aguanta el tipo y se pasará. Por supuesto, no me refiero a reacciones alérgicas o a que la piel se te irrite sobremanera, en cuyo caso tendrás que cambiar de receta, sin duda y sin demora.
  • Si has librado una auténtica guerra contra la grasa sobre tu piel, dale tiempo a tus nuevos aliados, porque no puedes pretender deshacer en tres días lo que has estropeado en meses o años (insisto: si hay daños tienes que dejarlo, no es una reacción normal nunca).

Verás que vas a utilizar también aceites esenciales. Para tu tranquilidad te cuento que no son aceites en realidad, aunque tengan ese nombre, por su aspecto. Son sustancias muy volátiles y fácilmente oxidables (por eso están siempre en frascos de cristal oscuros), concentradas y potentes, que harán maravillas en tu piel, te lo garantizo.

Se extraen de diversas partes de muchas plantas, tienen propiedades increíbles y se utilizan en dosis muy pequeñas, pero suficientes.

Algunos son especialmente potentes y pueden irritar la piel si se aplican directamente sobre esta, así que no lo hagas si no tienes claro que la esencia que usas es inocua.

Unas recomendaciones antes de empezar:

  • Si notas sensaciones como cierto calor, cosquilleo, etc., no te preocupes, porque a veces pasa con los sérums. Si es algo más que una sensación, cambia de ingredientes. Para trabajar sobre seguro lo mejor es que hagas una prueba en una zona pequeña del rostro o el cuello (detrás de las orejas, por ejemplo) y compruebes que no hay reacción tras 24/48 horas.
  • Trabaja con materias primas de calidad. Los aceites vegetales deberían ser prensados en frío, orgánicos o no.
  • Necesitarás uno o más frascos de cristal oscuro u opaco, con gotero o administrador de bombeo, para guardar tu sérum.
  • Lávate bien las manos y limpia todos los objetos que vayas a utilizar.
  • Compra etiquetas adhesivas para poner las fechas y dejar constancia de los ingredientes de cada suero.
  • Guárdalos en un sitio seguro: fresco, oscuro y seco. La nevera es una buena opción.
  • ¡Pásatelo bien! Es muy fácil hacer estos sérums y te van a encantar.
  • Hacerlos no tiene misterio: añade todos los ingredientes en tu frasco de sérum, agita bien para que se mezclen del todo y… ¡listo!

Sérum reequilibrante para pieles grasas

Hacer sérums caseros para las pieles más grasas

Ingredientes:

  • 30 ml de aceite de jojoba.
  • 15 ml de aceite de semilla de uva.
  • 15 ml de albaricoque.
  • 6 gotas de vitamina E en aceite.
  • 10 gotas de aceite esencial de lavanda.
  • 5 gotas de aceite esencial del árbol del té.
  • 5 gotas de aceite esencial de pachulí.

El aceite de jojoba se puede usar directamente puro sobre la piel, y también notarás sus efectos.

Es un maravilloso regulador de la producción sebácea, el más compatible con la grasa cutánea, es profundamente hidratante, antiinflamatorio, desinfectante y aporta un extra de elasticidad y firmeza.

El aceite de semilla de uva es astringente, controla la producción de grasa y reduce los poros al limpiarlos, evitando la aparición de puntos negros y espinillas.

El aceite de albaricoque dará a tu piel un brillo sano, nada que ver con ese brillo graso que tanto te disgusta. Restaurará la luminosidad de tu piel, la calmará y le dará consistencia e hidratación.

La vitamina E es muy utilizada en cosméticos por sus potentes efectos protectores, hidratantes, regeneradores, suavizantes y cicatrizantes.

La lavanda está íntimamente asociada al cuidado de la piel por sus propiedades calmantes, relajantes, regeneradoras, desinfectantes, resultando firme y suave a la vez.

El aceite del árbol del té es un clásico en el tratamiento de las pieles con granos y espinillas, por su potente efecto desinfectante, antiinflamatorio, cicatrizante y calmante.

El pachulí es otro interesante seborregulador, antiinflamatorio, hidratante y nutritivo.

Sérum regulador para pieles grasas

Sérum casero para pieles muy grasas

Ingredientes:

  • 20 ml de aceite de avellana.
  • 20 ml de aceite de jojoba.
  • 20 ml de aceite de dátil del desierto.
  • 10 gotas de aceite esencial de geranium rosat.
  • 5 gotas de aceite esencial del árbol del té.
  • 5 gotas de aceite esencial de orégano.

El aceite de avellana es un clásico del cuidado cutáneo, perfecto para todo tipo de pieles. Es reparador, hidratante y calmante, y no deja sensaciones pringosas.

El de dátil del desierto es un aceite que cuida y repara la piel, empezando por la barrera cutánea, es suavizante, antioxidante, antiinflamatorio, antimicrobiano, y muy nutritivo.

El aceite de orégano no suele usarse mucho en cosmética, quizá por su olor, que no es malo en absoluto, pero que relacionamos con la cocina o la comida, y sin embargo tiene propiedades maravillosas: es limpiador, antifúngico, antibacteriano y antivírico, antiinflamatorio, analgésico, antioxidante y estimulante del sistema inmune.

Si te parece que tu sérum huele muy fuerte resérvalo para la noche, pero no te prives de probarlo, porque te va a sorprender lo bien que sienta a tu piel.

Sérum facial para pieles grasas

Hacer tu sérum casero para tu piel grasa

Ingredientes:

  • 20 ml de aceite de aguacate.
  • 20 ml de aceite de semillas de uva.
  • 5 gotas de aceite esencial de ciprés.
  • 5 gotas de aceite esencial de menta.
  • 5 gotas de aceite esencial de romero.

El aceite de aguacate, hidratante y nutritivo, es un aliado perfecto para la piel grasa, que la regenera desde dentro, ayuda a la recuperación del manto hidrolipídico y a mejorar la renovación celular.

El aceite de semillas de uva es un gran regulador del sebo, suavemente astringente, antioxidante, protector y regenerador.

El ciprés es antiinflamatorio, desintoxicante y desinfectante, regulador, curativo y reductor de la dilatación de los capilares sanguíneos, muy común en pieles grasas.

La menta calma, limpia, relaja, reduce la inflamación, desinfecta y refresca.

El romero tiene también muchos efectos beneficiosos sobre la piel, de los que aquí destacamos: antiinflamatorio, calmante, desinfectante, hidratante.

Si te gustan estos sérums puedes probar variantes entre ellos, siempre que respetes las proporciones.

¿Quieres poner más principios activos? Recuerda que el exceso de cuidado se convierte en descuido. Si vas a hacerlo, hazlo despacio y recula si notas que tu piel reacciona mal.

Encontrarás detalles sobre cómo aplicar el sérum en Aplicar el sérum tiene truco (fácil).

¡Disfruta de tus sérums hechos en casa!

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Por qué necesitas un sérum para tu piel grasa

Los sérums para pieles grasas

Reconocer la piel grasa

La piel produce sebo de forma natural, y este ayuda a retener la humedad en los tejidos y protegerlos de agresiones externas.

Por lo tanto la grasa es fundamental para el buen funcionamiento de la piel: forma parte del manto hidrolipídico, ayuda a mantener la microbiota cutánea y facilita su elasticidad.

La producen las glándulas sebáceas, localizadas en la dermis media, y la excretan a través de los folículos pilosos.

Cuando hay un desequilibrio en las glándulas sebáceas, y estas trabajan de más, tenemos una piel grasa, que se caracteriza por:

  • Un aspecto brillante y aceitoso.
  • Proliferación de granos, espinillas y comedones.
  • Acumulación de suciedad en los poros, lo que da lugar a poros dilatados y puntos negros.
  • Textura gruesa e irregular, con muchas imperfecciones.
  • Es difícil que el maquillaje te dure, ya que tiende a correrse e ir «borrándose» a lo largo del día.
  • Por lo general, va de la mano de un cuero cabelludo graso, y el exceso sebáceo puede extenderse por la espalda y el torso.

Todas estas características derivan de la sobreproducción de grasa, que obstruye los poros, acumulando suciedad y microorganismos en ellos y causando imperfecciones visibles.

La piel grasa es un tipo de piel, no una condición, y mantienes el mismo tipo de piel durante toda la vida: si no podemos cambiarla, sí que podemos cuidarla de forma que consigamos devolverle, al menos en parte, el equilibrio y la normalidad.

Podemos distinguir diferentes grados o estados de piel grasa:

  • La piel grasa normal, que presenta brillos y algunas imperfecciones temporales, pero no ocasiona demasiados problemas si la atendemos correctamente.
  • Piel grasa deshidratada, en la que la película hidrolipídica está comprometida, la piel no consigue retener la humedad y, pese a la grasa, la piel está tirante, rígida e incómoda.
  • La piel grasa sensible y reactiva, que puede serlo por naturaleza o por cuidados inadecuados que derivan, además, en acné e inflamación.

Sérums y pieles grasas

Se suele decir que la piel grasa tiene ciertas ventajas, y es verdad, siempre y cuando hablemos de una piel moderadamente grasa. Estas ventajas son: una mayor resistencia a las agresiones, incluida la exposición al sol, y un envejecimiento más lento, debido a que es, como hemos dicho, más gruesa y la grasa la hace más flexible.

Pero no te equivoques: la piel grasa necesita la misma protección frente al sol que las demás, y la grasa, así como todos los tipos de granos que pueden acompañarla, la hacen más susceptible a manchas y marcas.

Es más común en los hombres, porque, al ser su piel más gruesa que la de las mujeres, tiene glándulas sebáceas más numerosas y grandes.

Si la grasa de tu rostro se ubica en la zona central de este -frente, nariz, barbilla-, tu piel es mixta, y no grasa, y el mejor post para conocerla y aprender a cuidarla es Si tienes la piel mixta debes usar sérum.

Hay una prueba, cuyo uso está muy extendido, para descubrir qué tipo de piel tienes.

  • Limpia bien tu rostro, asegurándote de retirar todo rastro de maquillaje y grasa de él.
  • Espera media hora, hasta que las glándulas sebáceas reanuden su actividad.
  • Coloca dos tiras grandes de papel de seda verticalmente sobre tu cara, uno en parte de la línea media de la cara (nariz, frente, mentón), y el otro a un lado, contra la mejilla y la sien.
  • Presiona sin frotar durante uno o dos minutos, retíralas y observa.
  • Si ambos papeles tienen rastros significativos de grasa, tu piel, seguramente, es grasa.
  • Si el papel pegado en la línea media tiene trazas grasas, pero el otro no, tienes piel mixta.
  • Si los dos papeles tienen tan solo algunos restos grasos, tu piel es normal.
  • Si ninguno tiene un restos grasos, tienes la piel seca.

Esta prueba te permite tener una idea del tipo de piel que probablemente tengas, en ausencia de lesiones o enfermedades.

A la hora de la verdad, solo un dermatólogo puede hacer un diagnóstico real. Y hemos escrito dermatólogo, no especialista en maquillaje, cosméticos ni ninguna otra cosa, sino un especialista médico de la piel.

Causas de la piel grasa

Los sérums para cuidar pieles grasas

Aunque se desconoce qué provoca que la piel produzca grasa de forma excesiva, se sabe que esta hiperproducción sebácea está muy ligada a alteraciones hormonales, dándose con mayor frecuencia y virulencia en etapas como la pubertad, el embarazo y la menopausia o el período inmediatamente previo a esta.

Pero la producción de sebo también es un mecanismo de defensa de la piel, una reacción ante situaciones como el uso de productos de belleza inadecuados,  el entorno (contaminación, clima cálido y húmedo), el estrés, la deshidratación, etc.

Nos detendremos un poco en los cosméticos inadecuados y los maquillajes inapropiados y totalmente desaconsejados.

La lucha contra la grasa lleva a muchas personas a una relación obsesiva con esta, que pasa por la compulsión de retirar cualquier atisbo de sebo en la piel, aplicando exfoliantes, productos astringentes y demás. Paradójicamente, este comportamiento lleva a una mayor producción de grasa y a una situación de «pescadilla que se muerde la cola».

La piel necesita sebo, y cuando percibe que no hay suficiente, intensifica su producción: por eso la piel grasa contra la que se lucha no solo no mejora, sino que parece empeorar sin límites.

Por supuesto, no nos vamos a olvidar del componente hereditario, que tiene peso pero no es determinante.

Tabaco y alcohol también contribuyen en gran proporción a que la piel grasa empeore, y debes saberlo. No lo decimos porque sea algo que haya que decir, sino porque está más que probado y comprobado que ambas drogas deterioran la piel de forma muy significativa.

Finalmente, hay tratamientos médicos que pueden propiciar o aumentar la producción de sebo de la piel, así como la aparición de granos y espinillas.

Cuidados de la piel grasa

Cuidar la piel grasa con sérumEl objetivo a la hora de tratar la piel grasa debería ser conseguir una mejor regulación de la secreción de sebo, limpiar y mantener los poros cerrados y eliminar el brillo así como el aspecto oleoso de la piel.

Con respecto a los poros abiertos, hay que aclarar bien el concepto para evitar expectativas irreales. Los poros no se abren y se cierran, tienen el tamaño que tienen, y algunas pieles tienen poros mayores y más visibles, sobre todo, las pieles grasas.

Un poro solo se abre cuando se llena de suciedad, ya que esta lo satura y lo dilata, así que la limpieza, siempre moderada, es un pilar fundamental, y le devolverá su aspecto normal, pero ten claro que por mucho que limpies tu piel, los poros no van a encoger.

El tratamiento de la piel grasa no es fácil, y menos cuando la relación con esta es de guerra declarada, lo que te llevará a usar limpiadores demasiado agresivos y tratamientos matificantes y, con demasiada frecuencia, a olvidar la hidratación. La piel grasa no viene hidratada de casa y, en este sentido, necesita los mismos cuidados que el resto de pieles. Es más común de lo que podría pensarse encontrar pieles grasas deshidratadas. Doble problema.

Lo primero que deberías hacer es reconciliarte con tu piel. A partir de ahí, ten claro que puedes hacer muchas cosas para que mejore, pero es un trabajo que no dará sus frutos de un día para otro. Tendrás que ser constante, pero lograrás ver el resultado de tu trabajo y tu paciencia. ¡Garantizado! 👌

Limpieza sí, fregoteo no

Sérums para cutis graso

Si limpiar la piel con regularidad es el paso número uno en el cuidado cutáneo, es un paso todavía más importante para la piel grasa, así que tómatelo en serio, pero, recuerda, sin obsesionarte.

Limpia tu rostro, cuello y escote con un producto específico para pieles grasas, pero asegúrate de que no es agresivo, para que no cause irritación, inflamación, alteración del pH y, en general, una gran indefensión frente a agentes externos.

Deberás encontrar productos efectivos pero amables con tu piel.

A estas pieles les sienta muy bien el ritual de estratificación, que consiste en el uso de varios cosméticos por capas, y que ayudará a realizar una limpieza profunda.

El ritual de estratificación se recomienda especialmente para este tipo de pieles porque les ofrece un cuidado específico y es una forma muy efectiva de limpiarlas a fondo, limitando el exceso de sebo y las imperfecciones de una forma delicada a la vez.

Se trata de eliminar suavemente tanto las impurezas como el maquillaje sin excitar las glándulas sebáceas.

Por la noche, te recomendamos la doble limpieza japonesa, que consiste en la limpieza con aceite, seguido de un limpiador espumoso suave para eliminar cualquier resto de suciedad y los residuos de aceite.

Es el mejor método para conseguir un aseo a fondo sin agredir a la piel, siempre que utilices productos adecuados y no abuses de ellos.

Si crees que tu piel grasa debería huir de los aceites como del demonio, estás en un error grande que puede tener consecuencias negativas para tu cutis.

Retirar el maquillaje con aceite es muy beneficioso para la piel grasa, porque facilita el trabajo sin tener que frotar ni restregar, a la vez que ayuda a regular el exceso de sebo y restaura la película hidrolipídica: al usar un aceite no comedogénico (que no obstruye los poros) y afín, estarás mandando a la piel el mensaje de que ya tiene suficiente grasa, y esta regulará su propia producción. Hay muchos aceites biocompatibles que no dejan residuos grasos.

La mejor forma de limpiar la grasa es con más grasa que la «atrape» y la quite sin emplear métodos agresivos; si quieres un ejemplo, el maquillaje de los actores es muy graso y difícil de retirar, pero cuentan con limpiadores especiales, extremadamente oleosos, que hacen la limpieza muy fácil, rápida y efectiva.

Termina con un limpiador facial suave y un tónico que la hidratará y reequilibrará su pH.

El sérum cuida la piel grasa

Por la mañana no es necesario el aceite, ya que tu rostro está limpio, y vale con que te limites al limpiador suave y el tónico, aunque te aconsejamos que utilices un hidrolato adecuado, que mejorará la hidratación, calmará la piel y la preparará para el siguiente paso. Tienes muchos para elegir y son muy adecuados los de lavanda, romero, menta, rosa o hamamelis …

No frotes nunca tu piel, ni siquiera a la hora de secarla: hazlo con toques de la toalla. Puedes extender productos con un masaje, pero olvídate de restregar la piel para dejarla limpia, porque lo único que conseguirás será arrasar la capa córnea, exponer tu dermis y aumentar las posibilidades de tener infecciones.

Para limpiar la cara, las personas con piel grasa generalmente gustan de los geles y espumas, por la sensación de frescura y limpieza que proporcionan. Pero cuanta más espuma, más probable es que el limpiador contenga detergentes sulfatados que, si bien son muy efectivos eliminando la suciedad, no son nada adecuados para la piel.

Los detergentes sulfatados contienen tensioactivos que suprimen los lípidos esenciales que la piel necesita para formar la película hidrolipídica que ayuda a retener la humedad y a que la piel se autorregule, contribuyendo a la deshidratación, lo que deja la piel aún más expuesta.

Entre estos sulfatos destacamos, por ser los más usados, el SLS (lauri sulfato de sodio) y el SLES (sulfato de laurel de sodio). Son altamente irritantes y desecantes.

Un sulfato es una sustancia surfactante, es decir, que recoge y retira la suciedad, por eso se utilizan tanto en jabones y geles como en champús (y, por supuesto, en detergentes de todo uso): aunque esto suene muy bien, son agresivos y nada indicados para el cuidado cutáneo.

Existen alternativas hechas a partir de vegetales, que son muy respetuosas con la piel y con su cobertura hidrolipídica.

Limpieza extra de vez en cuando

Los sérums para las pieles grasas

Tanto las mascarillas como los exfoliantes son recursos perfectos para las pieles grasas, siempre y cuando los toleren, porque muchas -ya lo hemos visto- son, además, muy sensibles, o pasan por épocas en que lo están más.

Utiliza una mascarilla adaptada a tus necesidades una vez por semana, como mucho, y con la misma frecuencia puedes hacerte una limpieza a fondo con un exfoliante químico.

Los exfoliantes mecánicos no son los más indicados para cutis oleosos, porque la grasa tiende a pegar la porquería a la piel, y para retirarla tendrás que frotar mucho, lo que pondrá en riesgo la integridad de tu cobertura cutánea, incluso si no lo parece.

Los exfoliantes químicos disolverán suavemente cualquier sustancia sin traumas. Por supuesto, haz una prueba en una pequeña zona de tu cara antes de aplicarlos a todo el rostro.

Cada vez son más comunes los exfoliantes enzimáticos, que son menos agresivos que los ácidos y pueden ser una buena alternativa en casos de alta sensibilidad. En estas situaciones, espacia la exfoliación y aplícala solo una vez cada 15 días.

Mascarilla de arcilla y piel grasa son conceptos estrechamente asociados, pero no todas las arcillas están indicadas, porque algunas son extremadamente astringentes. Te recomendamos la arcilla verde, que desintoxica, remineraliza, desatasca las impurezas de los poros y absorbe el exceso de sebo amablemente.

Es un buen truco, para que la mascarilla no se seque del todo, rociarla de vez en cuando con un hidrosol o mezclarla con un poco de miel o yogurt antes de aplicarla.

Permite que tu piel te hable, y si la mascarilla que usas te la deja seca y tirante, cámbiala.

Para eliminar puntos negros y comedones, ponte en manos de profesionales, porque solo se quitan con medios mecánicos, y tiene que hacerlo en un entorno aséptico alguien que sepa. Si te empeñas en quitártelos tú puedes acabar con más infecciones y problemas.

Hidratación sí o sí

Sérum para hidratar pieles grasas

Ya lo hemos dicho, pero insistimos: la piel grasa necesita hidratación, la necesita a diario y si no la tiene empeorará.

Como con los aceites, debes utilizar productos no comedogénicos, y tienes la ventaja de poder emplear hidratantes en formato gel o loción, mucho más ligeros y refrescantes.

La grasa de este tipo de pieles es, en ocasiones, más densa que la de pieles normales, y no conviene utilizar nada que pueda impedir su secreción natural.

Evita ingredientes como las siliconas, los aceites minerales derivados del petróleo, las ceras no naturales (paraffinum liquidum, petrolateum, etc.), etc., y opta por los naturales. Las siliconas, por ejemplo, dejan sensaciones muy gratas en la piel, incluso intensamente sedosas, pero no aportan nada y, al ser materiales plásticos impiden que la piel respire, aunque la piel no respira, pero sí precisa, y más si es grasa, estar conectada con el exterior. Los ingredientes de este tipo harán que el sebo se acumule más, atorando y ensuciando los poros.

Consulta la lista de ingredientes (INCI), porque hasta los cosméticos considerados de alta gama, prestigiosos y caros, usan y abusan de este tipo de componentes, que abaratan los costes de producción y crean una apariencia de efectividad de la que carecen.

Pon la misma atención a la hora de comprar maquillaje, porque es un tipo de producto en el que se abusa mucho de estos ingredientes, que lo hacen aún más comedogénico de lo que el maquillaje de por sí suele ser, especialmente bases y polvos compactos, que presumen de ser naturales y enmascaran sustancias de esta clase.

Hay tres reglas de oro para el cuidado de la piel grasa:

  • Mantén la piel limpia, pero hazlo con suavidad y sin obsesionarte.
  • Utiliza un tratamiento hidratante a base de ingredientes naturales.
  • Haz un hueco en tu neceser diario al protector solar con un factor no inferior a 50 para que sea útil como tal.

No te dejes embelesar por las estrategias de marketing: solo una buena comprensión de la piel y un cierto conocimiento de los ingredientes cosméticos te ayudarán a tomar buenas decisiones.

La crema hidratante deberás ponértela tras el sérum, cuando este haya sido completamente absorbido por la piel. Exiéndela con un suave masaje y deja que penetre antes de pasar al protector solar.

El sérum: más allá del cuidado de la piel

Usa sérum para la piel grasa

El sérum merece un capítulo aparte en exclusiva, y no solo porque sea el eje central de este artículo, sino porque el sérum es el único que puede marcar una diferencia en tu piel grasa y en tu relación con ella.

Un sérum es un concentrado de ingredientes muy intensos, que gracias a su formulación a base de moléculas pequeñas, tiene una gran capacidad de penetración.

El resultado es que sus potentes ingredientes llegan a las capas profundas de la piel y allí realizan un trabajo de reparación y regeneración.

El sérum puede hacer lo que ningún otro: solucionar los problemas en su origen y revertir los procesos que los provocan y mantienen en el tiempo. En Qué es el sérum y por qué es único te ampliamos esta información.

Una de las grandes ventajas para la piel grasa es que el suero es no graso (oil free), lo que no significa que no contenga aceites, pero no de los que obstruyen los poros, ya que estos no tienen ninguna capacidad de penetración en la piel. De hecho, muchos sérums cuentan con aceites vegetales entre sus componentes.

Insistimos: destierra de tu mente cualquier idea o creencia que tenga que ver con que los aceites, en general, son negativos para ti.

Se recomienda empezar a utilizar el sérum a partir de los 30 años, pero esta indicación solo sirve cuando se van a tratar los signos del paso del tiempo sobre nuestra piel.

Cuando hay problemas no relacionados únicamente con la edad, es conveniente empezar a utilizar el sérum lo antes posible, porque corregirá la tendencia de la piel, en este caso a producir grasa en exceso.

Si eliges los ingredientes adecuados verás cómo tu cutis mejora en poco tiempo, y si agregas el suero al cuidado diario, en unos pocos meses notarás que los cambios se asientan y permanecen.

Es importante que te cerciores de que tu sérum no contiene fragancias ni perfumes, que pueden irritarte y favorecer la aparición de manchas.

En verano puedes prescindir de la crema si utilizas un sérum hidratante (esto solo pueden hacerlo quienes tienen piel grasa).

Aplicar sérum en pieles grasas

Se aplica justo después del tónico -es conveniente dejar algunos restos de este sobre la piel, con el objeto de facilitar la penetración del suero (Aplicar el sérum tiene truco (fácil))-, y puedes usar distintas formulaciones para atajar diferentes problemas, lo que, a efectos prácticos supone que puedes utilizar uno durante el día, más enfocado a hidratar y modular la producción de sebo, y otro durante la noche, que aporte un suavísimo efecto exfoliante, unido a ingredientes antiinflamatorios, limpiadores y desinfectantes.

Incluso puedes usar dos o más simultáneamente, aunque no es una práctica que recomendemos, excepto para casos puntuales y durante un espacio de tiempo acotado.

Esto te permitirá tratar por separado y, por lo tanto, más intensamente, no solo el problema de la producción sebácea, sino los granos y las espinillas, las marcas y cicatrices, y hasta las manchas derivadas del exceso de sebo.

Siguiendo en la línea de romper las ideas preconcebidas, hay una tendencia cada vez mayor a incorporar los aceites a la rutina diaria de belleza, porque dan resultados magníficos, apenas producen reacciones adversas y son muy bien aceptados por la piel.

La combinación aceite-sérum o sérum-aceite es altamente recomendable, aunque las pieles grasas pueden sustituir el aceite por un hidrolato. Como sea, sacarán más partido del segundo tándem, llamado también método de absorción de fluidos, en el que el aceite prepara el camino para los ingredientes del sérum, incrementando su penetración e intensificando sus efectos.

Tenemos que volver a hace hincapié en la importancia de hacer una limpieza adecuada, porque ningún sérum podrá arreglar los desaguisados del maltrato constante que supone la obsesión por retirar la grasa y eliminar granos y espinillas.

Para las pieles grasas, nuestros sérums preferidos los encuentras en Estos son los mejores sérums para la piel grasa.

Qué ingredientes elegir

Ingredientes sérums pieles grasas

Para mantener el tono, empecemos con los aceites vegetales, que serán no comedogénicos. Nos gustan mucho para pieles grasas aceites como el de espino amarillo, el de almendras dulces, el de comino negro, el de onagra, el de semilla de uva o el de macadamia.

Los aceites con capacidad seborreguladora son una base excelente. Destacamos entre ellos el de jojoba, quizá el más compatible con la piel humana por sus grandes similitudes con ella.

Es importante que sean aceites prensados en frío, no hidrogenados ni esterificados, procedimientos ambos que les despojan de todos sus nutrientes.

Los aceites vegetales aportan vitaminas, minerales, oligoelementos y un vehículo ideal para trasportar el resto de ingredientes hasta las capas recónditas de la dermis.

Aceites esenciales como el del árbol del té, los cítricos, el geranio, la gayuba, el ciprés, el ylang ylang, la bergamota o la lavanda.

Si te parece una sobredosis de aceites, ten en cuenta que los esenciales no son en realidad aceites, pero sí hacen una pareja perfecta con estos.

Es necesario primar los ingredientes activos que alivian y facilitan la curación de la piel:

  • Antiinflamatorios como el aloe vera, el propóleo, el aceite del árbol del té, el de caléndula o el de espino.
  • Antimicrobianos como el árbol del té, la equinácea, la albahaca o el carbón de bambú.
  • Astringentes suaves, como el aceite esencial de cipŕes, el de zanahoria, los de cítricos.
  • Hidratantes como el ácido hialurónico.
  • Exfoliantes como el ácido salicílico o las enzimas.

Insistimos en desaconsejarte ingredientes no naturales y en que aprendas a interpretar los INCIs. Te puede parecer difícil y latoso, pero no tardarás mucho en conocer los ingredientes que más te encajan y detectar los que, de ninguna manera, deseas en tu piel.

El esfuerzo valdrá la pena porque tus cuidados faciales darán frutos que notarás mucho antes.

Mucha gente se lanza a hacer sus propios sérums en casa, con resultados magníficos. Si te atreves, puedes empezar aquí: Sérum casero para pieles grasas.

Un repaso final

La piel grasa y el sérum

  • La piel grasa necesita los mismos cuidados que las demás, incluida una adecuada y constante hidratación.
  • La guerra contra tu piel no es el mejor sistema para afrontar el problema.
  • Tu forma de vida afecta a tu piel, te guste o no, lo creas o no.
  • La limpieza es un paso fundamental en el cuidado de la piel grasa, pero ha de ser suave y constante.
  • No debes prescindir del protector solar. Exponerte al sol durante horas, no va a mejorar tu piel, ni a secar los granos, y sí va dejando huella en las capas más profundas. Además, puede dar lugar a la aparición de manchas.
  • Evita los tres error más comunes en el cuidado de cutis grasos:
    • El exceso de limpieza, de productos agresivamente astringentes.
    • Omitir la hidratación, tanto con cremas como con sérums. Si no tienes claro que necesitas ambos, te recomendamos leer ¿Todavía crees que el sérum reemplaza a la crema?
    • Intentar cubrir las irregularidades, granos y demás, a base de maquillaje, lo que hará que empeore.
  • Intenta eliminar del ritual de maquillaje todos los pasos que puedas, para no obstruir tus poros.
  • Desmaquillarte siempre que te maquilles no es una opción, sino una obligación.
  • Da lo mismo lo que te cuenten y te vendan: no cepilles tu rostro. La constante erosión no solo debilitará tu piel, sino que puede dar lugar a la aparición de acné o a su agravamiento.
  • El uso del sérum marcará la diferencia en tu piel, no lo dudes.
  • Hay pieles grasas y problemas derivados que deben ser tratados por un dermatólogo, porque están fuera del alcance de cualquier cosmético, incluidos los sérums. Si tienes comedones, espinillas e infecciones subcutáneas en demasía y resistentes a cualquier tratamiento, consulta con tu médico, porque existen ya medicaciones muy efectivas y permanentes, pero que necesitan estar prescritas y controladas de cerca por un facultativo.
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Beneficios del sérum con ácido hialurónico

Sérum de ácido hialurónico

Seguro que has oído hablar del ácido hialurónico (AH).

Forma parte de todo ese nuevo mundo cosmético (aunque ya no tan nuevo, la verdad), en el que cada ingrediente parece más milagroso que el anterior y todos ellos se nos presentan como imprescindibles para conseguir una piel que valga la pena lucir y cuidar.

Entre estos destaca el AH, del que se dice que es uno de los grandes prodigios antiarrugas, antienvejecimiento, etc. (no es el único, porque también en esta categoría entran la vitamina C, el colágeno o los antioxidantes, entre otros)

Hay estudios que demuestran que el ácido hialurónico funciona contra las arrugas, pero es importante conocer los mecanismos por los que lo hace, para entender cómo trabaja.

En realidad no rellena las arrugas, pero, gracias a su increíble capacidad para acumular y retener humedad, actúa como un depósito de agua en la piel, proporcionándole elasticidad y amortiguación (no suena muy bien tratándose de cosmética, pero es la palabra exacta y es una propiedad básica para una piel densa, sana y con las defensas adecuadas).

La mejor forma de optimizar su uso es combinándolo con otros ingredientes, sobre todo cuando se utiliza en un sérum, que es el mejor vehículo para aplicarlo. Vamos a ver por qué.

¿Qué es el ácido hialurónico?

El sérum de ácido hialurónico y la piel

El ácido hialurónico, o hialuronano, es una sustancia que nuestro cuerpo produce naturalmente y es un componente fundamental del tejido conectivo.

Combinado con agua, forma una materia similar a un gel, que cumple una gran cantidad de diferentes y fundamentales funciones en el cuerpo, todas ellas relacionadas con la hidratación, la lubricación, la elasticidad y resistencia de los tejidos.

Es el componente principal de nuestro líquido sinovial; como lubricante, asegura que nuestras articulaciones permanezcan firmes, resistentes y dúctiles incluso bajo un gran estrés; que nuestra piel sea flexible y resistente; aporta propiedades viscoelásticas (capacidad de recuperación de tensiones, presiones y extensiones) a los tejidos; consigue que nuestros ojos tengan la humedad necesaria para estar frescos y correctamente lubricados; que nuestras mucosas se mantengan sanas y puedan hacer la función de barrera, al igual que la piel, etc.

Unos 15 g de media en el cuerpo de un adulto son suficientes para garantizar el perfecto funcionamiento de todos los órganos y sistemas en los que está implicado. De estos, renovamos diariamente  un tercio (5 g).

El ácido hialurónico es el que hace que la piel de los bebés sea tan suave y, podríamos decir, jugosa. Los niños pequeños lo producen en grandes cantidades, pero su elaboración va disminuyendo con el paso de los años, lo que provoca la pérdida de hidratación de la piel y el deterioro de los tejidos conectivos.

¿Consecuencias? Piel seca, frágil y fina; falta de lubricación en los ojos, las articulaciones y otros órganos, con la consiguiente exposición a la degradación y la inflamación; huesos menos densos y más débiles, etc.

Cuando esto ocurre es necesario un aporte extra, para suplir lo que se pierde y ayudar al organismo a mantener los mejores niveles posibles de AH en el sistema.

Sus principales características son:

  • Su capacidad para acumular humedad: un gramo puede almacenar hasta 6 litros de agua o, dicho de otra manera, cada molécula puede retener hasta 1000 veces su peso en agua. Se mire por donde se mire, es brutal e increíble, pero cierto.
  • Su habilidad para modular la retención de humedad le permite adaptarse a las circunstancias y las necesidades de cada momento, lo que convierte a sus moléculas en  partículas inteligentes, sutiles y muy versátiles.
  • Su efecto amortiguador; cada molécula es como un pequeño y perfectísimo airbag que recupera su posición de forma casi inmediata.
  • Es perfectamente biocompatible: al ser una sustancia producida por nuestro organismo, no hay reacciones alérgicas a ella ni efectos secundarios por su uso, que es muy variado. No solo se utiliza para recuperar propiedades cutáneas, sino que se usa como ingrediente de colirios, para infiltraciones articulares, y muchas otras aplicaciones médicas y ortopédicas.

Peso molecular. El tamaño importa

Peso molecular en sérum de ácido hialurónico

Cuando se trata del ácido hialurónico, el tamaño de la molécula es crucial a la hora de poder garantizar los resultados de su uso.

Se puede conseguir AH en moléculas de diferentes tamaños, que determinarán su capacidad de penetración.

En cosmética se suelen distinguir dos tamaños, pero podemos hablar de tres: AH de bajo, medio y alto peso (o masa) molecular.

Ácido hialurónico de alto peso molecular

Es el que se encuentra naturalmente en la piel.

Se compone de moléculas con un tamaño de 1.500 kD (kilodalton) o mayores y no puede traspasar la barrera cutánea.

Cuando se evapora, forma una película, junto con la queratina, que hidrata la piel y mejora su elasticidad. Desafortunadamente, esta película se elimina fácilmente al limpiar la piel, y, aunque también está renovándose continuamente, no tiene un efecto a largo plazo.

Su principal función es de protección, nutrición y como antiinflatorio.

Ácido hialurónico de peso molecular medio

Su principal función es garantizar la retención de humedad en las capas medias y superficiales de la epidermis.

Su capacidad de penetración es muy limitada.

Ácido hialurónico de bajo peso molecular

Se absorbe mucho mejor, al menos por las vías mecánicas que conocemos hasta ahora.
Se compone de moléculas de 50 kD o menores, y garantiza que el agua se almacene en el tejido conectivo de la piel. La humedad adicional no solo hace que la piel se vuelva más firme, sino que también reduce visiblemente las arrugas y proporciona un efecto sostenido en el tiempo.

Ácido oligo-hialurónico

Sérum con ácido hialurónico de bajo peso

Es como se llama el ácido hialurónico más pequeño, que utiliza moléculas de cadena extremadamente cortas (3 kD y menos), dando lugar a un AH de moléculas menores que las del de bajo peso molecular, capaces de penetrar profundamente en la piel.

Puede ser transportado por los liposomas y ser liberado en las capas internas de la dermis, donde reemplazará el ácido hialurónico perdido.

Queda claro que a un menor tamaño del ácido hialurónico corresponde una mayor capacidad de penetración y, por lo tanto, de efectividad, al menos en teoría y según lo que se conoce hasta ahora.

Por otro lado, las moléculas excesivamente pequeñas de AH están relacionadas con procesos inflamatorios, que el ácido oligo-hialurónico parece no provocar por la forma en que se consigue y se encapsula para llevarlo a su destino.

Tenemos que contarte que hay estudios que apuntan a que la capacidad de penetración de esta sustancia no está limitada por el tamaño de sus moléculas, ya que se ha comprobado que hasta el AH de alto peso penetra profundamente, aunque todavía se desconoce el mecanismo por el que lo logra. Se abre una puerta a más investigaciones y nuevos descubrimientos de cómo funciona esta maravillosa sustancia.

El AH de cualquier peso molecular aparecerá en en INCI de los productos cosméticos como hialuronato de sodio, una sal de ácido hialurónico, y depende de cada fabricante que especifique o no el volumen del mismo.

El sérum de ácido hialurónico

Si ya conoces todas las características y ventajas de un sérum, no tendrás ninguna duda de que es el mejor cosmético para sacarle todo el partido al AH. Si no es así, no te pierdas Qué es el sérum y por qué es único.

El sérum es el único producto que consigue traspasar la barrera cutánea y llevar sus principios activos hasta las capas más profundas de la piel.

Si a esto le añadimos que está compuesto por principios activos muy potentes y concentrados, que es no graso y que consigue cambios y mejoras importantes en la piel con cantidades muy pequeñas, es fácil entender por qué nos parece el mejor vehículo para el ácido hialurónico.

Porque los sérum están formulados a partir de moléculas muy pequeñas, capaces de filtrarse a través de las diferentes barreras de la piel. ¡Exacto! ¡Igual que el AH de bajo peso molecular!

Una crema hidratante con AH aportará un extra de humedad a la epidermis, mejorando mucho su aspecto, pero no logrará que la piel mejore su hidratación profunda a medio y largo plazo.

Si no tienes claras las diferencias entre una hidratante y el sérum, te recomendamos ¿Todavía crees que el sérum reemplaza a la crema?

Sérum, ácido hialurónico y piel

Calidad y cantidad

Todos los tipos de ácido hialurónico son beneficiosos para la piel, y una mezcla de todos es la mejor opción, aunque en realidad un suero que contenga ácido hialurónico de alto y bajo peso molecular será suficiente.

El ácido hialurónico de bajo peso molecular siempre debe aparecer en mayor proporción, porque el efecto a largo plazo es el que cuenta, el que hará que tu piel mejore, se mantenga y tarde más en acusar el impacto del paso del tiempo.

Si se trata de sérums con AH, es importante conocer la concentración de este. El límite legal está en un 2%, y menos de un 1 % hará muy poco efecto.

Podrías pensar que cuanto más AH, mejor, pero no es cierto. Su gran capacidad de atraer y retener agua es también su debilidad, porque en grandes cantidades lo que hará es deshidratar la piel, extrayendo de esta toda la humedad.

Es por esta misma razón por la que en ocasiones parece resecar, más que hidratar, y por lo que es importante aplicar el sérum con ácido hialurónico sobre la piel algo húmeda y, tras dejarlo secar, poner encima una buena hidratante.

Cuando hablamos del 1 y el 2 % nos referimos a AH puro. Hay marcas que publicitan hasta un 10 %, pero estas concentraciones se refieren a una mezcla de AH con agua, y en realidad no sabemos cuánto AH tienen, y, por lo tanto, si va a ser efectivo.

Pocos productos del mercado contienen más de un 1% y muchos tienen bastante menos, así que pon atención al INCI, si no quieres pagar por un producto que no te hará el efecto que esperas.

Si aparece en los últimos lugares del listado de ingredientes es posible que no esté presente ni en un 1 %: al final del INCI van los productos que están en proporción de un 1 % o menos, y no tienen que estar ordenados por concentración.

Hay estudios que demuestran la efectividad del ácido hialurónico de bajo peso molecular en concentraciones de 0.1 – 0.3 %.

Nosotros tenemos nuestros favoritos: Los 5 mejores sérums de ácido hialurónico.

La importancia de la barrera cutánea

El sérum y el ácido hialurónico: beneficios

El ácido hialurónico no es la panacea, y solo puede desarrollar todas sus capacidades en combinación con una barrera cutánea fuerte.

Una de las principales funciones de la epidermis (la capa más externa de nuestra piel) es la llamada función barrera: la piel intermedia entre el organismo y el entorno, a la vez que sirve de interacambiador entre ambos.

Una piel sana hará de filtro en ambos sentidos, impidiendo que penetren elementos externos indeseados y, a la vez, que salgan elementos internos, o lo hagan de forma inadecuada.

Así, la piel es la primera defensa de nuestro cuerpo: mantiene a raya posibles patógenos; regula nuestra temperatura y la humedad del cuerpo, a través del sudor; sirve de amortiguador frente a heridas y traumas, impidiendo que afecten de forma irreversible a nuestro sistema.

Para lograrlo, la barrera cutánea ha de estar en perfecto estado, y ser capaz de sustentar el manto hidrolipídico y la microbiota que vive en él, y que garantiza la salud y la capacidad autoinmune de nuestra piel.

En este equilibrio, el ácido hialurónico juega un papel fundamental, ya que forma parte del manto hidrolipídico y del cemento que mantiene unidas las células epiteliales de la capa córnea, que forman un auténtico muro de contención.

Por eso es importante que el aporte de AH se haga en todos los estratos cutáneos, para garantizar la salud integral de nuestra piel a medio y largo plazo.

El ácido hialurónico nos permite mantener la piel hidratada, previniendo la pérdida excesiva de humedad, estabilizando esta, mejorando la respuesta cutánea y fortaleciendo el sistema inmune de la epidermis y la dermis.

Por eso es importante que el sérum integre no solo AH de bajo peso molecular, sino también de alto peso, que se quedará en la superficie cutánea, creando una micropelícula que mantendrá la humedad y protegerá la piel.

Pero, además, el suero debe aportar ingredientes que garanticen que este llegue y permanezca donde tiene que estar, que pueda hacer su trabajo en las mejores condiciones, y que reestructuren y estimulen la renovación de la piel.

Los ingredientes del sérum de AH

Sérum de ácido hialurónico ingredientes

Al ser biocompatible y un ingrediente básico de nuestro organismo, el AH hace buenas migas con casi todos los ingredientes que pueden formar parte de un suero.

Hoy en día la mayor parte del AH es de origen vegetal, de gran calidad y compatibilidad biológica, así que no hace falta extraerlo de animales, como se hacía antiguamente.

¿Nuestra recomendación? Que te cerciores de que tu sérum utiliza exclusivamente AH vegetal.

Es apto para todo tipo de piel, y puede combinarse con cualquier fórmula: la mejorará y ayudará a que sus ingredientes penetren mejor y lleguen a su destino.

El ácido hialurónico es muy adecuado para el cuidado del contorno de los ojos, cuya fina y frágil piel necesita ingredientes activos adicionales que garanticen que la humedad permanezca a largo plazo. Una crema para esta zona debe formularse de manera particularmente específica y equilibrada.

Se ha demostrado que el ácido hialurónico no solo es efectivo, sino que su uso a largo plazo mejora la densidad cutánea, alisa la superficie de la piel y la rellena, pero no es el único ingrediente activo con un fuerte impacto antiedad, y sus efectos mejoran cuando se combina con otros.

Para prevenir las arrugas a largo plazo, la vitamina A (retinol y sus derivados) y la vitamina C (ácido ascórbico y sus derivados) han demostrado ser imprescindibles, por sus efectos antioxidantes, de estimulación del colágeno y de los procesos de renovación celular.

La vitamina E también es un antioxidante muy conocido con propiedades únicas; la coenzima Q10 capta los radicales libres y actúa contra el estrés oxidativo ; el colágeno, el resveratrol, la astaxantina, el ácido glicólico y otros AHA, la fosfatidilcolina o las ceramidas, son todos ingredientes que pueden acompañar al AH para potenciar y mejorar los resultados del producto final.

Para conocer mejor algunos de estos ingredientes: Descubre el sérum antioxidante y Sérum con vitamina C: la combinación perfecta.

Curiosamente, tampoco necesita muchos otros ingredientes y rellenos para ser efectivo. De hecho, el ácido hialurónico es el ejemplo perfecto de cómo el cuidado de la piel con ingredientes limitados puede ofrecer resultados óptimos.

Un sérum con un exceso de ingredientes suele ser una sopa poco útil, ya que ninguno está en la concentración suficiente como para ejercer un impacto real en la piel.

¿Cuándo usar el sérum de ácido hialurónico? A diario, al menos una vez, aunque lo mejor es ponerlo, con la piel bien limpia y húmeda, antes de la hidratante, por la mañana y por la noche (Aplicar el sérum tiene truco (fácil)).

Beneficios del sérum con AH

Los beneficios del sérum con AH

Está claro que el ácido hialurónico es un gran humectante y una pieza clave en la hidratación, pero sus beneficios en un sérum van más allá. Te los contamos.

Hidratación

El ácido hialurónico penetra en la piel, atrayendo el agua hacia las células e infundiendo a todas las capas de la piel una humedad valiosa y rejuvenecedora.

Esta misma capacidad es la que puede provocar que al usarlo tengas la sensación de que tu piel se reseca más: si no hay suficiente humedad en el ambiente, el AH extraerá esta de las capas profundas de la piel.

Te recordamos que esto se soluciona fácilmente aplicando el suero sobre la piel húmeda, lo que evitará este problema y mejorará aún más el efecto del sérum, y usando una hidratante sobre este.

Humectante

Piensa en un humectante como en una esponja que atraerá y absorberá humedad constantemente, tomándola del ambiente, para equilibrar y mejorar la de la piel, lo que proporciona una hidratación permanente.

Mejora del manto lipídico

Como ya hemos explicado, es imposible tener una piel sana y cuidada si esta cubierta de agua y grasa de la piel no está en perfecto estado.

Cuando lo está, sella la epidermis, asegurando un aporte perfecto de grasa y humedad y una mayor resistencia frente a factores ambientales y contaminantes.

En este sentido queremos hacerte notar que muchos conservantes y fragancias añadidos a los productos cosméticos agreden este manto y lo deterioran mucho. Pero que mucho.

Cuando se trata de un sérum, búscalo con conservantes naturales y sin perfume de ningún tipo.

Si tu piel es grasa, por mucho que lo de «lipídica» te suene a más grasa, lo más probable es que tu manto no esté en buenas condiciones, lo que facilitará no solo la infección de poros y la acumulación de suciedad en estos, sino los procesos inflamatorios e irritantes. Lo mismo se puede aplicar a las pieles sensibles y/o secas.

Piel más tersa

Ácido hialurónico y sus beneficios en un sérum

El ácido hialurónico no puede reemplazar la elastina (la proteína que da elasticidad a la piel), pero, a medida que llena la piel de humedad, tensa la tez, define los contornos faciales y proporciona una aspecto más joven.

Estimula la regeneración celular de la piel y la alisa

Al rellenar la piel e hidratarla, le da un acabado más liso y sedoso, a la vez que difumina las líneas finas y suaviza las arrugas más marcadas.

Al ser un ácido, ejerce un suave efecto exfoliante, estimulando la renovación celular y mejorando, con el tiempo, la superficie cutánea (hace un trabajo magnífico en combinación con el ácido glicólico, para exfoliar en profundidad sin resecar la piel).

Por otro lado, mejora la absorción de otros ingredientes, lo que en un formato tan potente como el sérum consigue que obtengamos resultados sorprendentes en poco tiempo.

Y cuando la piel está protegida e hidratada, puede dedicarse plenamente a su mantenimiento óptimo, ya que no tiene que lidiar con la deshidratación, ni con otros factores que la envejecen y la distraen de esta labor de renovación celular.

Esto conduce naturalmente a células más sanas, redondeadas y regordetas (una imagen no muy científica, pero sí muy gŕafica 😉), y a una tez más tersa.

Mejora e iguala el tono de piel

Gracias a su capacidad para estimular la renovación celular, colabora activamente en la prevención y eliminación de las manchas cutáneas, aunque para mejorar y uniformar el color de la piel necesita la ayuda de otros ingredientes, como la vitamina C o los retinoides.

Aprovechamos este momento para recordarte que el sol es el causante de la mayor parte de los procesos de envejecimiento prematuro de la piel, y si no utilizas protector solar todos los cuidados que le dediques será inútiles.

Usa a diario un protector con SPF 50 + o superior, que son los que han demostrado ofrecer una protección real. Y renueva su aplicación, porque, en el mejor de los casos, deja de funcionar a las 4 horas (otros tienen una efectividad más corta).

Elegir el sérum de AH indicado

Si todavía no lo tienes claro, te lo decimos de nuevo: el ácido hialurónico es perfecto para cualquier piel y para cualquier problema, así que puedes elegirlo siempre como un ingrediente del sérum que uses.

El tipo de sérum que decidas utilizar tendrás que seleccionarlo en función de las condiciones concretas de tu piel en el momento. Lo del momento es importante, cuando tu piel mejore, es posible que tengas que cambiar de fórmula, pero no prescindas del AH en ninguna de ellas.

No hay incompatibilidad ni efectos secundarios, siempre que no se utilice en una concentración superior al 2%. Esta indicación es especialmente pertinente si te planteas la posibilidad de hacer tu propio sérum de ácido hialurónico (Haz tu sérum casero de ácido hialurónico).

Recuerda que un buen sérum no tendrá demasiados ingredientes, ni fragancias o colorantes, y estará siempre en un envase de vidrio.

Pruébalo y verás cómo tu piel recupera un frescor y juventud.

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Si tienes la piel mixta debes usar sérum

Piel mixta y sérum

Exactamente… ¿qué es la piel mixta?

La piel mixta es la más común de las pieles en todas partes del mundo, tanto en hombres como en mujeres de cualquier edad.

Como su denominación indica, combina varios tipos de piel, o que presenta características diferentes en distintas partes del rostro, a veces muy opuestas, lo que dificulta mucho encontrar cosméticos que la cuiden adecuadamente.

Normalmente, la piel mixta es grasa en la zona central del rostro, es decir, frente, nariz y mentón, y normal o seca en el resto.

A partir de aquí, hay variantes de todo tipo; caras con la frente seca y el entrecejo graso; pieles ligeramente mixtas; pieles tan extremas que parecen incompatibles en una sola persona.

Las zonas grasas suelen presentar poros abiertos, puntos negros, granitos, acné, brillos e irregularidades en la superficie, mientras que las zonas secas se caracterizan por la falta de hidratación suficiente, piel sensible e irritable, tirante, lo que llega a hacerla muy incómoda.

Muchas pieles mixtas lo son de una forma tan poco manifiesta que su condición pasa desapercibida, lo que no es una ventaja, porque la piel mixta necesita cuidados específicos. No tratarla adecuadamente puede empeorar su estado, marcando más las diferencias entre las distintas zonas del rostro.

Si la piel de tu cara parece ser mixta «al revés», es decir, que presenta zonas secas y descamadas en la frente, el entrecejo, la nariz y/o la barbilla, y otras zonas normales o más grasas en el resto, consulta con un dermatólogo, porque no hay pieles mixtas al revés, y esas características pueden ser síntomas de otros problemas cutáneos, como una dermatitis.

Usar sérum para piel mixta

Las pieles mixtas tienden a sentirse más grasas e incómodas en verano y más secas y tirantes (y sí, claro, incómodas también) en invierno.

Cuando tu piel presenta brillos por todo el rostro, acompañados de poros abiertos y demás, tu piel es grasa, no mixta, y necesitas cuidados especiales para pieles grasas, que encontrarás en nuestro post Por qué necesitas un sérum para tu piel grasa.

Un problema de muchas pieles mixtas es que a sus propietarios les obsesionan las partes grasas, por su aspecto antiestético -puntos negros, granos, espinillas, irregularidades, cicatrices, brillos, etc.-, y apenas cuidan las secas, ya que parece que basta con hidratarlas, lo que no es cierto. La obsesión por acabar con la grasa y todas sus desagradables consecuencias, lleva a muchas personas a eludir cualquier hidratación, lo que es nefasto para las partes secas, pero también para las grasas.

Una piel seca está estructuralmente comprometida, muy expuesta a toda clase de agresiones externas e incapacitada para cumplir con sus funciones básicas de protección y defensa.

En la piel seca el manto hidrolipídico es escaso, y desequilibrado; el pH no se mantiene en rangos saludables ni estables; la barrera cutánea es frágil o está rota y las capas internas de la epidermis y la dermis están desprotegidas y son muy susceptibles y reactivas ante cualquier evento.

Normalmente la piel seca es piel sensible, por su indefensión, y necesita no solo de hidratación constante, sino de tratamientos que la protejan mientras la van dotando de herramientas para reconstruirse y poder restablecer y equilibrar todos sus procesos.

Es fundamental distinguir entre piel seca y piel deshidratada: la primera es una condición permanente, una característica de algunas pieles; la segunda es un estado que puede afectar a cualquier piel en un determinado momento o durante un período de tiempo delimitado.

Este estado puede producirse por diferentes causas, es pasajero y, aunque resulta molesto y antiestético, pudiendo llegar a provocar tirantez en la piel e incluso picor, suele revertir con un tratamiento hidratante adecuado, o bien atacando el origen del problema. Se trata de una pérdida temporal de agua en la piel.

En el caso de que no tengas claro cuál es tu tipo de piel, consulta con un dermatólogo que pueda hacerte un diagnóstico certero de tu tipo de piel, porque es importante para darle los cuidados necesarios y, sobre todo, para evitar rutinas de belleza que la dañen.

Necesidades de la piel mixta

Piel mixta y sérums

Es fácil ver cuáles son, como lo es notar que la dificultad mayor reside en conseguir tratamientos eficaces para los dos tipos de piel que conviven en ella, ya que son diametralmente opuestas, aunque sus requerimientos no lo son tanto como podría parecernos.

Todas las pieles necesitan hidratación, es decir, un aporte de humedad tanto en forma de agua como de lípidos. De hecho, la piel es altamente lipofílica y asimila los productos con base oleosa mucho mejor, incluso si es piel grasa.

Por ejemplo, muchos aceites vegetales son muy compatibles con la piel humana y sus propios aceites. La única condición es que sean no comedogénicos, es decir, que no obstruyan los poros.

Creer que las pieles grasas tienen que huir de los aceites es un error grande, que suele ir asociado a otro igual o peor aún para estas pieles: la certeza de que hay que limpiarlas a todas horas y eliminar cualquier atisbo de sebo en cuanto aparezca.

Vamos a ver esto detenidamente, para intentar dejarlo claro.

No lo decimos nosotros, lo dicen los dermatólogos: una piel grasa no es una piel sucia, y el empeño en eliminar todo rastro sebáceo de ella no hace más que empeorar su condición en general.

Pero este empeño es un error aún mayor cuando hablamos de pieles mixtas, porque es muy común que la ofuscación por eliminar el sebo nos haga descuidar las zonas secas o, incluso, tratarlas igual que las grasas, con lo que solo lograremos acentuar los problemas.

Una piel grasa constantemente sometida a procesos desengrasantes y agresivamente limpiadores acabará, por reacción, produciendo más grasa y creando un círculo vicioso.

¿Por qué ocurre esto? Porque la piel necesita grasa. Todas las pieles necesitan grasa, que es parte fundamental del manto hidrolipídico y de las defensas cutáneas naturales. Cuando la estás retirando constantemente, lo único que consigues es estimular su producción, porque la piel intentará, por todos los medios, sustituirla según la quites, y acabarás haciendo trabajar a tus glándulas sebáceas mucho más de lo necesario.

Es casi inevitable que en ese frenesí antigrasa elimines esta también de las zonas secas, que tanto la necesitan.

El cuidado de la piel mixta debería pasar por buscar rituales y productos que restablezcan el equilibrio entre las dos áreas del rostro.

El sérum es para piel mixta

Y ahí reside la dificultad, porque no es fácil encontrar tratamientos realmente efectivos en este sentido.

Los cosméticos para pieles mixtas no son positivos cuando una de las zonas es pronunciadamente diferente, o bien las dos partes del rostro son diametralmente opuestas.

La mejor solución, también avalada por los profesionales médicos, es tratar ambas zonas por separado, al menos hasta reducir las diferencias y poder utilizar un único producto en todo el rostro, que debería:

  • Regular la producción de grasa.
  • Limpiar y reducir los poros.
  • Tratar las imperfecciones y marcas.
  • Hidratar y nutrir las zonas secas y/o sensibles.
  • Mejorar de forma permanente la piel en su conjunto.

Hay tres errores que debes evitar con tu piel mixta:

  • Concentrarte solo en tu zona T y aplicar tratamientos demasiado astringentes y abrasivos, que provocarán una reacción de rebote.
  • Descuidar la hidratación por miedo a la grasa.
  • Centrarte en solucionar la sequedad, a base de productos comedogénicos, que, si bien pueden mejorar, al menos aparentemente, la piel seca, empeorarán las partes grasas.

La piel mixta puede ser una piel doblemente sensible, porque no solo las pieles secas lo son: las pieles grasas también tienden a presentar microabrasiones, inflamación y susceptibilidad, porque el sobrante de grasa no es una protección, aunque pueda dar esa sensación.

El cuidado de la piel mixta

Un sérum para una piel mixta

Tener dos pieles en una supone más trabajo, sin duda, pero adoptar una rutina diaria adecuada puede marcar una gran diferencia, así que te contamos cuáles son los cuidados específicos que deberías aplicar a tu piel mixta.

No hay atajos, y si te decides por estos solo vas a conseguir más problemas y tener que invertir más tiempo en tu rostro.

  • A la hora de limpiar tu piel debes buscar la suave eliminación de las impurezas y la suciedad, evitando resecar las zonas secas y frotar o restregar la piel.
  • Olvídate de la obsesión por desengrasar tu piel, porque puedes encontrarte con una piel grasa y además, erosionada, desprotegida y deshidratada. ¡Sí, incluso deshidratada, aunque te suene paradójico!
  • Por la mañana un hidrosol (agua de flores) puede ser el remate perfecto a la limpieza, y tendrás un extra de frescura, tonificación y efecto calmante. Si has hecho los deberes por la noche y te has desmaquillado y/o limpiado el rostro, no necesitas un aseo agresivo a primera hora del día, y puedes dar un descanso a tu piel. El exceso destroza sus recursos naturales y sus defensas.
  • La limpieza nocturna debería ser doble, con un aceite desmaquillante, que ayudará a regular la producción de sebo y restaurar la película hidrolipídica, seguido de un limpiador suave. Remátala con un tónico que le devuelva estabilidad tanto al pH como al efecto barrera, hidrata sin engrasar y reequilibra.
  • No abuses de mascarillas ni exfoliantes.
  • Utiliza el sérum a diario, como el aliado que marcará la diferencia. Te vamos a contar por qué debes usarlo y los mejores ingredientes para tu piel.
  • Para hidratarte recurre a cremas de textura ligera, no grasa, y que no obstruya los poros. Es un buen truco utilizar un aceite facial orgánico antes de la crema y después del sérum, que sellará este y contribuirá a regular la piel.
  • No abuses de los tratamientos limpiadores y antimanchas, del tipo que sean (desde sueros a mascarillas), y úsalos en las partes de tu rostro afectadas, nunca en toda la cara.
  • Optar por la cosmética múltiple puede parecerte un latazo, pero mejorará mucho tu piel y tendrás la seguridad de proporcionar a cada área de tu rostro el tratamiento que necesita. Si tu piel solo es ligeramente mixta no necesitarás ese esfuerzo extra.
  • No puedes prescindir del protector solar, en cuya elección has de poner el máximo cuidado, porque es uno de los cosméticos que puede resultar más oclusivo. Tiene que ser de un SPF 50+ como mínimo, libre de aceite (sí, en este caso es imprescindible, tiene que ser «oil free») y de textura ligera, tipo gel, si es posible. La piel mixta está expuesta a un doble riesgo frente al sol, ya que este puede producir daños y dejar diferentes tipos de marcas y manchas en pieles grasas y secas.

No sin un sérum

Las pieles mixtas y el sérum

El sérum es el producto ideal para tratar cualquier problema cutáneo yendo a la raíz del mismo, el único que puede afectar al comportamiento de la piel y cambiarlo hasta equilibrarlo y devolverla a su mejor funcionamiento.

Eso lo convierte en la herramienta perfecta para tratar la piel mixta, de cualquier forma.

El sérum es un combinado muy concentrado de ingredientes poderosos, que, gracias a su composición, consigue llegar a las capas más profundas de la piel, realizando cambios que modulan, estimulan, impulsan y activan procesos que permiten no solo mejorar la piel, sino que esta empiece a hacer su trabajo mejor cada día y que vaya corrigiendo los malos funcionamientos que dan lugar a problemas como el exceso de grasa, la sequedad y el desequilibrio por zonas.

Da lo mismo cómo decidas encarar el asunto: ya sea con productos que traten la piel mixta, o con unos para las áreas secas y otros para las grasas, el sérum será la mejor baza para lograr cambios profundos y definitivos. Tienes información completa sobre el sérum en Qué es el sérum y por qué es único.

Al igual que con el resto de cosméticos, nuestra recomendación es que uses productos para pieles mixtas si las diferencias entre las zonas de tu rostro no son grandes, y tu piel es levemente mixta.

Si, por el contrario, tus zonas grasas lo son en un grado elevado y las secas también, por mucho que te parezca una jugarreta del destino (¿a que suena de lo más dramático?) y una condena, lo deseable es que las trates por separado, para evitar que la mejora de una suponga el detrimento de la otra.

Con el paso del tiempo la piel grasa tiende a moderarse, y la seca, bien cuidada, ser irá normalizando, así que no desesperes, porque es posible que puedas acabar tratando tu piel con una sola línea de productos para pieles mixtas.

Puedes incluso, si te atreves o te atrae la idea, aventurarte a hacer tus propios sérums, como te explicamos en Piel mixta: prepara tu sérum casero y en Puedes hacer tu propio sérum casero.

Qué buscar en tu sérum

Ingredientes de sérum para piel mixta

Si hablamos de un sérum para pieles mixtas, deberías buscarlo con:

  • Aceites vegetales no comedogénicos y biocompatibles, que, además, modulen la producción sebácea y penetren fácilmente en la piel, sin dejar rastros grasos, como los de jojoba, avellanas, semillas de uvas, sésamo, cártamo, frambuesa, ylang ylang, argán.
  • Aceites esenciales como el de geranio, romero, lavanda, limón, ylang ylang, árbol del té, equinácea, naranja, bergamota, neroli.
  • Ingredientes hidratantes, entre los que destacamos el aloe vera, el pepino, la glicerina o el ácido hialurónico, cuyas propiedades van más allá de la hidratación potente, como te contamos detalladamente en Beneficios del sérum con ácido hialurónico.
  • Ingredientes moduladores de la producción sebácea, como la gayuba, arcillas, el polvo de arroz.
  • Ingredientes purificadores y correctores de imperfecciones, tales como el zinc, el ácido salicílico, la corteza de sauce, la copaiba.
  • Ingredientes antiinflamatorios y desinfectantes, como el aloe vera, la equinacea, la lavanda, el romero, la menta o el geranio, entre muchos otros.
  • Ingredientes calmantes, como el azahar, la rosa, el hamamelis, la caléndula, la manzanilla, etc.

Si su sérum contiene astringentes, asegúrate de que son suaves, para evitar el efecto rebote, y recuerda no abusar de exfoliantes.

Evita cualquier ingrediente comedogénico, como los aceites minerales y las siliconas.

Nuestros favoritos están en Los mejores sérums para piel mixta.

Si te decides por tratar cada parte de tu rostro de forma independiente, tu sérum para pieles grasas debería contener moduladores de la producción de sebo, ingredientes hidratantes, regeneradores y calmantes, así como astringentes y exfoliantes suaves. Estos últimos déjalos para la noche. Nuestra selección: Estos son los mejores sérums para la piel grasa.

Por su parte, el sérum para pieles secas debería contener ingredientes hidratantes como el ácido hialurónico; aceites no comedogénicos, porque si no no penetrará bien en la piel; ingredientes capaces de estimular la reestructuración cutánea; calmantes, antiinflamatorios, regeneradores, estabilizadores y reforzadores del sistema autoinmune.

Nuestra selección para pieles secas la tienes en Los 5 mejores sérums de ácido hialurónico y en Mejores sérums hidratantes.

Cuidar la piel mixta con sérum

En este caso debes ser muy prudente en el uso de exfoliantes, porque pueden acabar con las pocas defensas que tenga tu piel y causar reacciones e irritaciones con facilidad. Haz siempre una prueba y no te exfolies más de una vez cada 15 días, al menos hasta que tu dermis se vaya fortaleciendo.

En cualquier caso, nuestra recomendación más vehemente es que uses sérums hechos a partir de productos naturales, y que tengas paciencia, porque regular la piel y sus procesos no es una labor se haga en un rato.

La ventaja del uso de un sérum es que puedes ver resultados en poco tiempo, sobre todo si tu piel está realmente fastidiada. Para que estos resultados se asienten y empiecen a producir cambios profundos, tienes que usarlo de forma continuada durante un tiempo no inferior a tres meses.

Tenemos que dedicar unas líneas a hablar de cómo aplicar el sérum, porque es importante.

De entrada, del sérum se utilizan una pocas gotas en cada aplicación, y es más que suficiente. Sigue las instrucciones del fabricante, y si no las tiene, empieza con tres o cuatro gotas: si necesitas más, siempre puedes añadir una o dos.

Aplícalo, como las hidratantes, por el rostro, el cuello y el escote.

El sérum se aplica sobre la piel muy limpia, mejor si está un poco húmeda, y evitando el contorno de ojos, zona para la que existen sueros específicos.

No lo extiendas ni lo frotes sobre la piel, limítate a ponerlo con toques de los dedos o bien presionando suavemente con las manos sobre el rostro, de dentro afuera (Aplicar el sérum tiene truco (fácil)).

Es posible que hayas oído o leído que pueden usarse dos o más sueros a la vez, y es cierto, pero no se te ocurra usar uno para pieles secas por toda tu cara y, sobre este, uno para pieles grasas. No es una idea inteligente. Y si te parece una advertencia absurda, créenos: no lo es, por eso la hacemos. Ya ha pasado.

Recomendaciones para pieles mixtas

El sérum cuida la piel mixta

Te dejamos un listado de consejos, recomendaciones, observaciones y demás que pueden servirte de orientación a la hora de tratar tu piel mixta.

  • Bebe suficiente agua para mantener tanto la hidratación como el drenaje y la desintoxicación celular. Los zumos naturales sirven también, así como las infusiones, pero no los zumos envasados ni el café o el té, que deberías evitar o tomar con mucha moderación.
  • Haz una dieta equilibrada y sana, a base de productos frescos. Reduce al mínimo platos procesados, comida rápida, el azúcar, las harinas blancas (opta, si puedes, por las integrales), los refrescos, el alcohol, etc.
  • Haz ejercicio moderado y constante, aunque sea solo pasear, al menos, tres días a la semana. El ejercicio activa, regula y mejora todos los procesos orgánicos y oxigena las células.
  • Es posible que hayas notado que el estrés empeora tu piel. Si no lo has notado, te lo decimos, porque lo dicen todos los estudios y lo saben los dermatólogos: el estrés empeora mucho cualquier problema cutáneo. Intenta aprender a afrontarlo y busca trucos, recursos y técnicas para hacerlo, eligiendo lo que mejor te vaya y te produzca más relax.
  • Pon atención a tu piel y sus reacciones, porque es posible que tengas que cambiar los productos que utilizas en función de la época del año, por ejemplo. En verano tus zonas grasas ser harán notar más y en invierno lo harán las secas.
  • Un clásico: duerme suficiente y descansa de verdad, si quieres tener una piel sana. Ya lo decían las abuelas de nuestras abuelas (y las anteriores abuelas 🤣), pero sigue siendo una verdad incontestable.
  • Pon mucha atención a tu higiene, porque la falta de esta afectará a toda tu piel: las zonas grasas pueden sobreinfectarse y las secas hacerse más sensibles y, también, infectarse.
  • Lo que es norma para tus cremas ha de serlo también para el maquillaje: no comedogénico, con ingredientes naturales y no agresivos.
  • Te irá muy bien aplicar un aceite vegetal de calidad, inmediatamente después del sérum, en las partes secas, porque retendrá los ingredientes de este, mejorará la hidratación y el nivel de grasa de tu piel, favoreciendo, además, que la hidratante haga su trabajo.
  • Aprende a leer el INCI de los productos cosméticos, para evitar comprar aquellos muy bien publicitados pero cuyos ingredientes, en el mejor de los casos, no van a tener ninguna repercusión sobre tu piel (en el peor, pueden deteriorarla más, no lo dudes).
  • Si crees que puedes prescindir del protector solar te engañas, y mucho. Puede que no lo notes aún, pero el daño solar se acumula, y cuando da la cara suele estar muy avanzado y ser más difícil de corregir. La única forma de evitar el protector es que no te dé sol nunca jamás de los jamases, lo que es imposible y no recomendable, porque, en dosis controladas, tu piel y tu organismo lo necesitan, entre otras cosas, para producir vitamina D, aunque también se obtiene de otras fuentes.
  • Si tu piel está muy deteriorada o te da demasiados problemas, por la grasa, los granos, etc., o bien porque la sequedad te provoca sensibilidad extrema, reacciones, enrojecimiento, inflamación o escozor, antes de seguir probando y probando cosas, vete a un dermatólogo que te indique cómo tratarte y que, incluso, pueda prescribirte tratamientos médicos más radicales, pero efectivos, si lo considera necesario.
  • Adivina lo que viene ahora 😉: para mejorar tu piel tienes que cuidarla, ser constante y dejar de buscar remedios milagrosos. El cuidado debe integrar tu forma de vida, no solo las rutinas de belleza.
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Cuidado Facial

Puedes hacer tu propio sérum casero

Hacer tu sérum casero

Señoras y señores, vamos a cuidar nuestra piel a fondo con un potente invento llamado sérum, que vamos a hacer nosotros mismos.

¿Ya sabes qué es el sérum?

Es una asociación de ingredientes activos que tratan la piel en profundidad de acuerdo con sus necesidades específicas.

Si quieres saber todo lo que hay que saber sobre el sérum, no te pierdas Qué es el sérum y por qué es único.

Sus características únicas y diferenciales son:

  • Alta concentración de principios activos.
  • Principios activos muy potentes.
  • Vehículos que permiten que estos principios penetren profundamente en la piel, gracias a sus pequeñas moléculas, capaces de traspasar las barreras cutáneas.
  • Sinergia entre sus ingredientes, que hace que el resultado sea mucho más que la suma de las partes que lo componen.
  • Es de uso diario y con unas pocas gotas basta.

¿Por qué sérum y no crema?

Fabricar sérum casero

No son excluyentes. De hecho, son complementarios.

¿Todavía crees que el sérum reemplaza a la crema?

La crema hidratante no puede tratar la piel en profundidad, afectando a cada célula, estimulando sus procesos y regenerándola desde dentro.

Su trabajo se circunscribe a mantenerla suficientemente hidratada, cuidar la capa exterior y asegurar su equilibrio, fundamental para garantizar una piel sana.

El sérum, sin embargo, llega al fondo de nuestra piel y la transforma, si es necesario, o bien preserva sus capacidades, consiguiendo que se conserve joven y saludable durante mucho más tiempo.

¿Cómo trabajan juntos?

El sérum repara y regenera, y la crema sella y protege, evitando que los principios activos del sérum se pierdan, y que los agentes externos que podrían dañar la piel penetren en esta.

Además, se potencian entre sí, mejorando cada uno el resultado del otro. ¡Un equipo completo para tu piel!

Sobre la piel muy limpia y algo húmeda, aplica el sérum (si quieres saber cómo, no te pierdas Aplicar el sérum tiene truco (fácil)), espera a que se absorba completamente y ponte la hidratante.

Si lo usas durante el día, deja también que se seque la crema antes de aplicar protección solar. No, no puedes prescindir de ella.

Si te da pereza usarlo dos veces al día, utilízalo por la noche, que es cuando la piel hace su trabajo de regeneración, y el sérum lo impulsará.

Sin protector solar no haces nada

Literalmente.

Da lo mismo cuánto tiempo, dinero y ganas pongas en el cuidado de tu piel: si no la proteges de las radiaciones solares a diario, durante todo el año, con un SPF 50 + como mínimo, todo tu trabajo será en vano.

¿No te lo crees?

Cómo hacer sérum casero

Son muchos los estudios que demuestran que el sol es el principal causante del envejecimiento cutáneo (fotoenvejecimiento), y que protegerse de él es la mejor medida cosmética que se puede tomar (te dejamos este enlace como muestra: Effect of the sun on visible clinical signs of aging in Caucasian skin).

El protector deberás usarlo sobre la hidratante, porque hace efecto pantalla, es decir, rechaza los rayos solares, así que debe ser el último producto que te apliques, justo antes del maquillaje.

¿Hidratante y maquillaje con SPF? ¡Perfecto! Son una buena ayuda, pero no sustituyen al protector solar: también hay estudios al respecto y las evidencias no dejan lugar a dudas.

Recuerda que el protector hay que aplicarlo cada cierto tiempo (entre dos y cuatro horas, dependiendo del producto), y eso no lo haces con el maquillaje ni la hidratante.

Haciendo sérum casero

¿Por qué?

Porque nos permite tener un control real de los ingredientes, crear productos de calidad y, además, ahorrar dinero.

Muchas de las formulaciones del mercado tienen entre sus principales ingredientes elementos humectantes, conservantes y demás que no aportan ayuda alguna a la piel, pero abaratan mucho los costes de producción. Nos referimos a siliconas, aceites minerales, hidrocarburos, etc.

En cuanto a los ingredientes realmente útiles, están presentes en una cantidades tan exiguas que solo sirven para que la publicidad no sea engañosa, pero no para garantizar los resultados prometidos.

¡Ojo! Hay sérums realmente maravillosos, y para demostrártelo te dejamos aquí nuestra selección: Descubre los mejores sérums faciales y antiedad.

Los sérums que te vamos a proponer son fáciles de realizar, asequibles, personalizables, muy efectivos y una forma sencilla de empezar a hacer tus pinitos en el arte de fabricar tus propios sérums. Ni siquiera necesitarás demasiado instrumental para manufacturarlos.

A partir de las orientaciones y la información que te ofrecemos, así como tu propia práctica, puedes hacer variaciones y buscar las recetas que más te encajen.

Disfruta del proceso y elige ingredientes no solo acordes con tu piel y adecuados para lo que quieras tratar, sino también que te resulten agradables al tacto y cuyo olor te guste o te estimule. Tienes varios para escoger, así que no te prives.

Un consejo: haz una prueba antes de aplicarte el sérum sobre el rostro, en la parte interior de la muñeca o del codo, y déjalo actuar durante 24 horas, para asegurarte de no te provoca ninguna reacción.

Si la hubiera, cambia a otra fórmula.

Ingredientes básicos

 

Haciendo tu propio sérum caseroVamos a «jugar» con aceites vegetales y esencias, o aceites esenciales.

¿Tienes la piel grasa y la palabra aceite te da escalofríos? Relájate, porque es muy antiguo eso de creer que cualquier aceite está contraindicado para las pieles grasas.

Al contrario. Todas las pieles se llevan bien con los aceites y todas necesitan de un aporte lipídico para cuidarlas y equilibrarlas. La piel es lipofílica, es decir, que tiene afinidad con los aceites y las grasas. Dependiendo de la naturaleza de estos y de las características de cada piel, unos u otros serán más o menos indicados.

Pero tienes que saber que hay aceites que modulan la producción de sebo de la piel, la limpian, la desinfectan y la desinflaman. Los aceites son aliados muy interesantes.

Y, por supuesto, hay aceites que no son adecuados, pero con esos no vamos a tratar, así que no te preocupes.

Los aceites vegetales son altamente biocompatibles con la piel humana, lo que significa que comparten muchas características con las grasas que la propia piel produce y que forma parte del manto hidrolipídico cutáneo.

Cualquier producto que se aplique mediante un vehículo oleoso apto, penetrará con más facilidad en la piel y llegará más adentro.

Es importante saber que existen aceites comedogénicos y no comedogénicos: los primeros obstruyen los poros y no nos interesan  en ningún caso y para ningún tipo de piel. Los segundos, sin embargo, son perfectos para cualquier piel.

Por último, estos aceites vegetales son los portadores perfectos para llevar todas los beneficios de las esencias hasta las capas de la piel en las que son necesarios.

A la hora de comprar los ingredientes búscalos de calidad. Al fin y al cabo, los vas a poner en tu rostro y los quieres para mejorarlo, no para dañarlo con ingredientes como perfumes o cualquier otro irritante que puedan incluir, por ejemplo, en aceites esenciales adulterados (que no te van a costar menos, tenlo claro).

Aceites vegetales

Haciendo sérum casero

Se obtienen de semillas y frutos de varios vegetales.

Los necesitas vírgenes, de primera presión en frío y, preferiblemente, orgánicos.

Tienen una vida media larga (de hasta 4 años), pero pueden deteriorarse con el tiempo, el contacto con el aire y/o la luz y los cambios de temperatura.

Guárdalos, bien cerrados, en un lugar seco, sin luz y, preferiblemente, en botellas de cristal opaco. Tíralos si huelen raro, cambian de color o de aspecto.

No te vamos a dar un listado de todos los que existen y sus propiedades, porque sería un trabajo ímprobo y, seguramente, nos dejaríamos muchos en el tintero.

Te vamos a facilitar una relación orientativa de los mejores según el tipo de piel o los problemas que se quieran solucionar.

  • Pieles normales: aceptan todos los aceites, dependiendo de la necesidad del momento, y les van muy bien los aceites neutros como el de hueso de albaricoque, jojoba, almendras dulces, sésamo, onagra, macadamia, lavanda, caléndula, germen de trigo, oliva.
  • Pieles secas: aguacate, caléndula, ricino, argán, germen de trigo, oliva, jojoba, almendras dulces, macadamia, onagra, sésamo, pepitas de uva.
  • Pieles mixtas: sésamo, jojoba, avellana, frambuesa, maracuyá,  jojoba, argán.
  • Pieles grasas: avellana, jojoba, aceite de zanahoria. Este último no es muy utilizado, pero es magnífico para las pieles grasas, así que te invitamos a probarlo. ¡Te encantará!
  • Pieles sensibles: caléndula, onagra, cáñamo, germen de trigo, borraja, camelina, avellana, almendra dulce.
  • Piel con acné y/o espinillas: rosa mosqueta, caléndula, jojoba,  neem, nigella sativa (comino negro), chaulmoogra.
  • Piel con manchas y/o cicatrices: caléndula, rosa mosqueta, jojoba, calophylla, jojoba, chaulmoogra, lirio.
  • Pieles enrojecidas, con rosácea, etc.: cártamo, cáñamo, calophylla.
  • Pieles maduras: tuna (chumbera), frambuesa, onagra, borraja, jojoba, rosa mosqueta, albaricoque.
  • Pieles apagadas: buriti, zanahoria, albaricoque, coco, argán, jojoba.

Puedes mezclar varios para hacer tu sérum personalizado, pero te aconsejamos no utilizar más de tres en un mismo preparado.

Aceites esenciales

Ingredientes para sérum casero

Se obtienen a partir de diferentes partes de las plantas, desde las flores a la corteza o la raíz. En realidad no son aceites, sino extractos que se consiguen mediante diferentes técnicas.

Son muy volátiles, no hidrosolubles y fácilmente oxidables, así que deben estar envasados en frascos de cristal oscuro o totalmente opaco.

Hay que guardarlos, como los aceites vegetales, muy bien cerrados, en lugares secos, frescos y sin luz.

Verás que hay aceites y esencias del mismo origen, así que no confundas unos y otras, ya que las esencias siempre han de ir diluidas en aceite vegetal y de ellas se usan cantidades muy pequeñas, gotas, en realidad.

  • Pieles normales: ylang ylang , lavanda, neroli, rosa de Damasco (no confundir con rosa mosqueta), geranio.
  • Pieles secas: vainilla, ylan ylang, jazmín, equinácea, caléndula, rosa mosqueta, enebro, benjuí.
  • Pieles mixtas: lavanda, equinácea, bergamota, ylang ylang, siempreviva, árbol del té, vetiver, naranja.
  • Pieles grasas: los de cítricos (naranja, limón, lima, mandarina, pomelo), árbol del té, ylang ylang, ciprés, geranio, mirto, bergamota, vetiver, albahaca, zanahoria.
  • Pieles sensibles: manzanilla, palo de rosa, equinácea, lavanda, caléndula, rosa de Damasco, neroli, siempreviva, ylang ylang.
  • Pieles con acné/espinillas: cítricos, árbol del té, romero, ylang ylang, zanahoria, eucalipto, tomillo, geranio, manzanilla, caléndula, equinácea, lavanda.
  • Pieles con manchas/cicatrices: apio, regaliz, zanahoria, levístico, limón, salvia, siempreviva, romero, helichrysum, lavanda, zanahoria.
  • Pieles enrojecidas/rosácea: siempreviva amarilla, lavanda, ylang ylang, jojoba, rosa mosqueta, geranio, jara , helichrysum , neroli , rosa de Damasco, cúrcuma, zanahoria, neroli.
  • Pieles maduras: madera ho, palo de rosa , cistus ladanifère, zanahoria, cúrcuma, neroli, damasco rosado, incienso, mirra, hierbalimón, ylang ylang, hinojo, lavanda, ciprés, semilla de granada.
  • Pieles apagadas: cúrcuma, ylang ylang, frambuesa, albaricoque, rosa mosqueta, rosa, incienso.

Te animamos a probar tus propias combinaciones, contando con que muchas esencias son útiles para solucionar varios problemas, y recordándote que, juntos, se potencian y mejoran.

Nada más fácil: un frasco de cristal oscuro u opaco, aceites vegetales y esenciales mezclados, agitados y… ¡ya está!

La única regla que has de tener en cuenta es respetar el porcentaje de aceites esenciales, sin sobrepasar el 2-3 %, y haciendo siempre una prueba en la parte interna del codo. Para un cálculo más fácil, 1 ml de aceite esencial corresponde a 35/40 gotas.

Puedes empezar con una concentración menor de esencias e ir subiendo esta en siguientes preparados.

Vierte el aceite vegetal en el frasco, agrega el/los aceite/s esencial/es y agita bien.

Vuelve a agitar antes de cada uso, para dispersar los activos.

Te recomendamos etiquetar cada suero que fabriques, indicando la fecha y las proporciones de cada ingrediente.

Ten precaución con algunos aceites que son fotosensibilizantes, y úsalos solo por las noches (los cítricos, por ejemplo).

Si prefieres, para empezar, tener algunas pautas más concretas, aquí te dejamos algunas recetas.

Recetas

Haciendo sérum en casa

Sérum antiedad

  • 20 ml de aceite de borraja.
  • 10 ml de aceite esencial de tuna (chumbera).
  • 5 gotas de aceite esencial de palo de rosa.
  • 3 gotas de aceite esencial de cistus ladanifère.

Otro sérum antiedad

  • 10 ml de aceite vegetal de argán.
  • 20 ml de aceite vegetal de rosa mosqueta.
  • 4 gotas de aceite esencial (HE) de cistus ladanifère.
  • 2 gotas de aceite esencial de geranio.

Suero para piel grasa

  • 30 ml de aceite de jojoba.
  • 10 gotas de aceite esencial de lavanda.
  • 5 gotas de aceite esencial de árbol de té.

Sérum para piel con acné

  • 20 ml de aceite de jojoba.
  • 10 ml de aceite de comino negro.
  • 10 gotas de aceite esencial de árbol de té.
  • 5 gotas de aceite esencial de limón.
  • 5 gotas de aceite esencial de romero.

Sérum para piel cuperosa (con venitas)

  • 30 ml de aceite de calophyllum.
  • 7 gotas de aceite esencial de helichrysum.
  • 7 gotas de aceite esencial de cistus ladanifère.

Sérum anti cicatrices

  • 30 ml de aceite de rosa mosqueta.
  • 7 gotas de aceite esencial de helichrysum.
  • 7 gotas de aceite esencial de madera ho.

Sérum para piel mate

  • 20 ml de aceite de albaricoque.
  • 10 ml de aceite de zanahoria.
  • 8 gotas de aceite esencial de cúrcuma.

El aceite de jojoba es especialmente compatible con la piel humana, y siempre es una buena base para cualquier sérum, como lo es también el de almendras dulces.

Si te atreves con recetas algo más complejas (y que necesitarán de más instrumental también), te dejamos algunas ideas:

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Cuidado Facial

¿Todavía crees que el sérum reemplaza a la crema?

 

Diferencias entre cremas y sérums

En este artículo te vamos a explicar exhaustivamente por qué no, para que no te queden dudas.

Para saber todo sobre el sérum te invitamos a leer Qué es el sérum y por qué es único.

Diferencias entre las hidratantes y el sérum

Algunas son evidentes, otras no tanto, y puede que muchas ni te las hayas planteado, pero están ahí y tienen su por qué.

Cuando las conozcas sabrás por qué uno no puede sustituir al otro y que los dos son imprescindibles para lucir una piel maravillosa.

Los objetivos a alcanzar

Que son los que van a definir y establecer las características particulares de cada uno.

Las cremas hidratantes están hechas para proporcionar a la piel una capa protectora extra, que mantiene la humedad de la dermis, impidiendo que se pierda y captando la humedad del entorno, a la vez que sustenta y refuerza las funciones de barrera cutánea, como veremos más detenidamente en los siguientes puntos.

Los sérums se crearon con el fin de proporcionar a la piel una ayuda extra tanto para estimular sus procesos de regeneración como para reparar los daños causados por agentes exógenos, como el sol, o bien endógenos, como la grasa excesiva.

Es más, los sueros están hechos para tratar problemas concretos, mientras que las cremas están ideadas para cuidar cada piel atendiendo a sus necesidades más básicas, como su tipo, pero no para curar el acné o eliminar manchas. Aunque puedan contribuir a estos y otros objetivos, lo hacen siempre como un apoyo, no como un factor activo y decisivo.

La fórmula

Cremas y sérums, diferencias

Las cremas se fabrican a partir de una mezcla de ingredientes grasos y acuosos, que consiguen homogeneizarse gracias a los emulsionantes que incorporan. Un emulsionante o emulgente es una sustancia que logra mezclar ingredientes que, de entrada, son no miscibles, como el agua y el aceite.

Pueden ser O/W, cuando hay más agua que aceite en la formulación, o bien W/O, si estamos en el caso contrario.

Dos líquidos que forman parte de una emulsión estable, es decir, cuyos ingredientes no tienden a separarse, se distribuyen de manera que se separan en partículas muy pequeñas: gotas minúsculas de uno (la llamada fase interna o dispersa) están rodeadas por gotas del otro (fase externa o continua), y dependiendo de cómo se distribuyan, serán O/W (aceite en agua) o bien W/O (agua en aceite).

Esta forma de distribuirse hace que dos emulsiones con los mismos ingredientes tengan propiedades organolépticas (las que podemos percibir mediante nuestros sentidos, como el olor o la textura) y químicas muy diferentes.

La mayoría de las cremas son emulsiones O/W, es decir, de aceite disperso en agua. Cuando son W/O tienen, entre otras, propiedades más protectoras, más de barrera, y también son más resistentes al agua (productos waterproof). Son cremas más untuosas y densas, que dejan sobre la piel una capa grasa aislante, perfectas para pieles muy secas, muy sensibles, o situaciones como frío y viento excesivos, ante las que ofrecen una protección extra a cualquier piel.

Estas últimas se conservan mejor, ya que en el medio acuoso es más fácil que se desarrolle vida microbiana de algún tipo.

La formulación de las cremas se hace con una gran cantidad de base (mezcla de  componentes cuyo cometido es facilitar el transporte de los activos y asegurar la estabilidad de la emulsión) y no demasiados ingredientes activos, nunca excesivamente potentes.

Por su parte, los sérums apenas tienen base, y sí una proporción importante de principios activos (hasta el 70 % o más) muy potentes.

Los sérums son no grasos, lo que no significa, necesariamente, que no tengan ingredientes oleosos. De hecho, muchos sueros cuentan con aceites en su formulación, pero estos son no comedogénicos, y muy compatibles, biológicamente, con la piel.

Los aceites vegetales de calidad son un vehículo perfecto a la hora de hacer sérums caseros, por ejemplo. Puedes comprobarlo aquí: Puedes hacer tu propio sérum casero. Y si miras el INCI de los sueros, encontrarás aceites de todo tipo, aunque no nos referimos a los aceites esenciales, que en realidad no son aceites, pero sí son lipofílicos y no se mezclan con el agua o líquidos acuosos.

La piel tiene una capa llamada manto hidrolipídico, formada por elementos acuosos (agua y ácidos) y elementos grasos (lípidos), y absorbe mejor todo lo que venga en un vehículo oleoso, que también garantiza la máxima capacidad de penetración de sus ingredientes.

Los sérums además combinan sus ingredientes de forma tal que todos entre ellos se potencian, haciendo de ellos un producto formidable.

Hay ingredientes que no queremos ver nunca en un sérum, como los perfumes o fragancias y, por supuesto, los colorantes. Y hay fabricantes que los añaden para disfrazar posibles deterioros, por ejemplo, de los sérums con vitamina C, que si se oxidan cambian de color (en Sérum con vitamina C: la combinación perfecta, te lo contamos).

Algunos productos hechos con ingredientes naturales -tanto hidratantes como sueros- tienen una caducidad corta, porque los conservantes naturales proporcionan un tiempo de vida más corto a las fórmulas, pero es menos probable que provoquen irritación o intoxicación.

Por otro lado, es normal que algunos sérums tengan un olor peculiar, por la misma falta de fragancias añadidas.

En cuanto a los ingredientes, somos partidarios de que estos sean de origen natural, por mucho que se defienda, con argumentos de todo tipo, el uso de siliconas, aceites minerales (derivados del petróleo), parabenos, etc. Desde nuestro punto de vista, el empleo de esos ingredientes solo se justifica por motivos económicos, no de salud y cuidado de la piel, y su utilización no se limita a las marcas más baratas: muchas marcas prestigiosas no tienen empacho alguno en usarlos y abusar de ellos.

Las moléculas

Hay diferencias entre sérum y crema

Una molécula es la porción más pequeña de una sustancia.

Las de cremas y sérums son muy diferentes, y en esta diferencia radica gran parte de las propiedades únicas de cada uno.

Las hidratantes están compuestas por moléculas grandes, incapaces de penetrar en la piel, lo que tampoco es su objetivo.

Estas moléculas grandes obligan a que la crema y todos sus ingredientes se queden en la capa más superficial de la epidermis, la conocida como capa córnea, formada por células epiteliales que hacen de barrera defensiva y protectora de la piel.

Estas células están unidas por el cemento que conforma el manto hidrolipídico ya mencionado, en el que vive la microbiota, un conjunto de organismos microscópicos que son parte integral de las defensas de la epidermis. Este manto necesita, además, mantener su pH, que en el rostro es de entre 4.9 y 5.5, para asegurar su funcionalidad y la de la microbiota.

Las hidratantes cuidan todo este microcosmos, garantizando y manteniendo su equilibrio, que es primordial para la salud de la piel y su buen estado general. Sin este equilibrio toda la piel queda comprometida.

Por su parte los sérums están formados por moléculas mucho más pequeñas, capaces de traspasar fácil y rápidamente la epidermis y llegar hasta la dermis, la capa más interna, en la que se producen prácticamente todos los procesos de regeneración diaria de la piel.

En esta capa se encuentran casi todo el colágeno y la elastina que dotan a la piel de resistencia y flexibilidad, las glándulas sebáceas, los capilares, nervios, etc. Es la capa a la que hay que llegar para cuando queremos arreglar los problemas cutáneos de forma real y permanente.

Solo el sérum, y los que podríamos llamar sus derivados (productos creados a partir de este, pero que no pueden sustituirle, como los boosters, los tratamientos de choque o los instantáneos), consiguen llevar a este estrato cutáneo sus ingredientes y reparar la piel profundamente.

Las moléculas también marcan otra diferencia entre sérum y crema, que es la penetrabilidad: la piel absorbe el sérum rápidamente sin dejar restos, pero impide que la crema entre realmente en la piel, aunque sí permite impregne la capa córnea.

La textura

Tanto por su formulación como por el tamaño de las moléculas, la textura de cada uno es completamente diferente.

Las hidratantes, incluso las más ligeras, tipo leches o geles, tienen, en comparación con el sérum, una textura densa, untuosa, lo que las hace perfectas para ser extendidas  y crear una película protectora sobre la superficie cutánea.

Los sérums, por el contrario, son líquidos cuya densidad puede variar, pero siempre son fluidos y ligeros.

Los efectos en el tiempo

Conoce las diferencias entre sérum y crema

Los del sérum puedes apreciarlos muy pronto, a veces desde la primera aplicación, y si hablamos de un tratamiento flash, hay un antes y un después en tu piel, en cuestión de minutos.

Pero para que un sérum empiece a realizar su verdadero trabajo en la sombra necesitas varios meses, al menos tres, de uso continuado.

Eso sí, lo notarás y los demás también.

El trabajo de la crema es mucho más lento, más discreto y menos notorio, pero es imprescindible, no tanto para mejorar la piel como para evitar o retrasar su deterioro.

Las cremas protegen la piel, dándole la oportunidad de recuperarse y equilibrarse cuando lo necesitan, a la vez que frenan los efectos del tiempo, el sol, y muchos otros factores, sobre nuestro cutis.

En cierto modo, el trabajo de las hidratantes no se advierte, ya que solo podría apreciarse en toda su magnitud si pudiéramos ver nuestra piel y su evolución sin estar tratada por ellas durante años, y comparar resultados, lo que no es posible, pero te aseguramos que se notaría y mucho.

Cómo escoger cada uno

El criterio fundamental en la elección de una crema es, siempre, el tipo de piel.

Sobre este se pueden añadir otros, como la eliminación de arrugas o de manchas, que son secundarios. En realidad, la crema por sí misma no va a solucionar ninguno de esos problemas, como ya hemos apuntado, pero puede prevenirlos o retrasar su aparición.

La elección de un sérum se hace, sin embargo, a partir del asunto que queramos abordar, y aquí, las consideraciones sobre el tipo de piel son las secundarias, lo que no significa que no sean pertinentes ni importantes.

¿Por qué? Porque, como vimos al principio, el sérum es un tratamiento profundo, mientras la crema sirve para cuidar y proteger.

Nosotros tenemos nuestros sérums favoritos: Descubre los mejores sérums faciales y antiedad.

El momento de empezar

Hidratantes y sérums tienen diferencias

Las cremas hidratantes deberían empezar a utilizarse a partir de la adolescencia, para prevenir cualquier problema.

Antes, de hecho desde los primeros meses de vida, deberíamos utilizar protección solar siempre que estemos en el exterior, y no solo en verano.

No hay cuidado posible de la piel sin protección solar, ni hay verdadera protección sin un SPF 50+ o superior. El sol es el culpable de más del 80 % del fotoenvejecimiento cutáneo temprano, sus efectos negativos se suman y se acumulan, y no son fáciles de revertir.

Volviendo al asunto que nos ocupa, en la veintena el uso de la hidratante debe ser un gesto tan cotidiano como lavarse los dientes, y a partir de los 30 lo ideal es usarla tanto de día como de noche.

Las fórmulas nocturnas son más nutritivas y están diseñadas para hacer un aporte extra cuando la piel se recupera del estrés diario.

En cuanto al sérum, en principio su uso está indicado a partir del momento en el que la piel empieza a bajar el ritmo de regeneración natural, momento que está entre los 25 y los 30 años. Nuestra producción de colágeno, elastina y ácido hialurónico baja, lo que provoca los primeros síntomas de envejecimiento: arruguitas, el principio de las líneas de expresión, pérdida de tersura y luminosidad, ojeras, etc.

Pero si se tienen problemas concretos antes de esa edad, como el acné, el sérum puede ser un gran aliado de la piel, y su uso corregirá este u otro problema antes de que vaya a más. Eso sí, una vez corregido el problema, no será necesario seguir utilizando sérum.

La aplicación: cantidad y forma de hacerlo

Todas las diferencias entre el sérum y la crema

Ya sabemos que tener la cara limpia es siempre lo primero. 🙃

Siguiendo la norma que dice que se deben aplicar los cosméticos por orden de densidad, de menos a más, el sérum debe seguir a la limpieza, ya la hagas con limpiador y tónico o con jabón.

No puedes aplicarte el sérum sobre una piel que no esté exquisitamente limpia, porque quieres que tu sérum penetre sin obstáculos y sin llevar consigo suciedad de la superficie.

Del sérum nos pondremos siempre unas gotas, y será más que suficiente. Ponerte de más no te servirá de nada y puede ser contraproducente, así que empieza por poco, que siempre puedes añadir una o dos gotas si hace falta.

Deposita unas cuantas gotas sobre tu rostro (frente, mejillas, barbilla, nariz) o en tu mano. Personalmente, me gusta más ponérmelo en la mano y calentarlo, frotándolo.

No se te ocurra extenderlo: simplemente, ayuda a que penetre con toques de los dedos o presionando estos o la palma  sobre la piel del rostro y el cuello. Más detalles en: Aplicar el sérum tiene truco (fácil).

El momento del día debes elegirlo tú. Puedes utilizarlo mañana y noche, o dejarlo para la noche, que es cuando la piel descansa y aprovecha para hacer múltiples labores de limpieza, regeneración, mantenimiento, etc., y cuando el sérum se convierte en un refuerzo formidable.

Notarás que la piel lo absorbe enseguida, dejándote una sensación muy ligera y nada untuosa.

Algunos sérums parecen dejar la piel un poco reseca y tirante, por el efecto tensor que tienen. La crema conseguirá que esa sensación desaparezca totalmente.

Una característica única del sérum es que se puede aplicar por capas, es decir, que puedes utilizar dos o más sueros a la vez.

¿Cómo? Tienes que elegir qué problemas vas a atacar, y luego, ponerte los sueros en orden de menos a más densos, como ya hemos indicado, para garantizar la mejor absorción de todos ellos. Por supuesto, debes dejar que cada uno penetre bien y se seque, antes de ponerte el siguiente.

No somos muy partidarios de esta técnica, por varias razones:

  • Tienes que saber de ingredientes e INCI para evitar combinar sérums cuyos componentes puedan anularse o incluso resultar incompatibles, produciendo reacciones adversas en tu piel.
  • Una piel sobreestimulada a base de muchos ingredientes puede volverse loca o colapsar, que es una forma muy gráfica de decir que demasiado arreglo puede acabar siendo un gran estropicio.
  • Hay ingredientes cuyo uso está limitado, y nos referimos a limitaciones legales concretas, claras y específicas. Si utilizas varios preparados que los contengan, sobrepasarás fácilmente el límite y tu piel lo pagará: sin ir más lejos, la legislación no permite que un cosmético contenga más de un 2 % de ácido hialurónico, porque, entre otras cosas, a mayor concentración produce un efecto contrario al buscado, secando muy desagradablemente la piel. Ahora bien, si te aplicas varios sérums con AH es posible que superes, sobre tu piel, ese límite, y lo notarás. Algunos ingredientes resultan tóxicos a mayores concentraciones de las permitidas, así que hay que tener mucho cuidado, porque los tóxicos se van acumulando no solo en tu piel, sino en tu organismo.
  • Nuestra recomendación: si tienes varios frentes abiertos, utiliza dos sérums, uno por la mañana y otro por la noche, o vete alternando sérums cada cierto tiempo, eso sí, dando a cada uno la oportunidad de hacer su trabajo durante, al menos, tres meses.
  • Si aun así quieres hacer la prueba, no te aconsejamos usar más de dos a la vez, y, desde luego, nos parecería una completa locura superar los tres, siempre tomando todas las precauciones posibles y dejándolo a la mínima señal de protesta, incomodidad o daño en la piel.

Con el sérum ya totalmente absorbido por la piel, toca ponerse la hidratante, y es un paso del que no debes prescindir ningún día de tu vida. Literalmente.

Tendrás que utilizar bastante más cantidad que con el sérum, pero sigue siendo prudente, porque no quieres tener la cara pringosa por un exceso inútil de crema.

Extiéndela hasta que esté distribuida por toda la superficie cutánea uniformemente, con un masaje de dentro afuera.

La crema sí se nota sobre la cara, ya que deposita una película sutil sobre la piel, suavizándola, dejándola uniforme y muy agradable al tacto.

En unos minutos impregnará bien tu rostro y podrás ponerte el protector solar. No nos cansaremos de insistir en este punto, porque es muy importante.

Conocer las diferencias entre sérum e hidratante

Aquí se da uno de los grandes momentos entre el sérum y la crema: todos los impresionantes ingredientes del primero están en tu dermis, haciendo un trabajo maravilloso, y la crema se acaba de ocupar de sellarlo, para que nada escape y ningún elemento indeseado se cuele. Y, además, se ocupa de mantener tu piel húmeda y jugosa.

Así que ya lo ves, el sérum no solo no sustituye a la crema, sino que juntos forman una alianza imbatible para el cuidado de tu piel.

Los envases

Los de uno y otra son muy diferentes, y no es solo una cuestión de estética y marketing.

Las cremas suelen presentarse en tarros de vidrio o de algún tipo de material plástico, que ofrecen todas las garantías higiénicas exigidas y necesarias.

También las puedes encontrar en tubos, pero es un envase menos común para las hidratantes.

Si te fijas, prácticamente cualquier cosmético está envasado en recipientes opacos, para evitar que la luz los deteriore, así que no te fíes nunca de los envases transparentes o hechos con plásticos endebles.

Los de vidrio oscuro o bien totalmente cubierto son perfectos.

En cuanto a los sérums, los encontrarás en envases pequeños de cristal siempre. Si un sérum está en un envase de plástico, desconfía. El motivo es muy simple y fácil de entender: debido a su alta concentración, pueden estropear los plásticos (por sus ingredientes ácidos, por ejemplo) o descomponerlos, y tú quieres tu sérum sin añadidos sorpresa.

Muchos sérums tienen un gotero como aplicador, lo que está muy bien pensado para controlar las escasas dosis que se usan cada vez, pero los goteros no ofrecen las mejores garantías higiénicas: el sérum entra en continuo contacto con el aire y la luz, además de con la piel de la cara o las manos.

Somos mucho más partidarios de los aplicadores de bombeo, que mantienen el suero aislado y te permiten ponértelo, sin tocarte la piel, en la dosis justa.

A la hora de guardarlos en casa, hazlo en un lugar fresco, oscuro y seco.

Puede que te resulte agradable ponerte el sérum frío, si tienes la piel sensible, o en verano: puedes guardarlo en la nevera. 😉

Si tu crema o tu sérum cambian de color o adquieren un olor extraño, tíralos, porque son señales inequívocas de que se han estropeado.

Esto no pasa normalmente, a no ser que lleven demasiado tiempo almacenados, una vez abiertos.

El precio

Más diferencias entre sérum y crema

Es una de las diferencias que antes notan y más señalan los usuarios.

El sérum es bastante más caro que la crema hidratante, siempre y cuando la comparación se haga entre productos de la misma marca o de gama similar.

Los sérums tienen una proporción de principios activos considerablemente mayor que cualquier crema, lo que explica que su precio sea superior.

Pero no olvides que del sérum usarás unas gotas en cada ocasión y te cundirá bastante.

Dos apuntes sobre los precios de los cosméticos:

  • Los más caros no son los mejores necesariamente. De hecho, muchos cosméticos caros no tienen una composición que justifique su precio en absoluto (más bien al contrario). En este sentido, no te dejes embelesar por el marketing, que en cosmética es tan imaginativo como absurdo: por ejemplo, el caviar o el oro no te van a servir de nada, pero encarecerán el producto final, no solo por un motivo económico, sino también por una cuestión de prestigio.
  • Los demasiado baratos no pueden ser los mejores, porque los ingredientes de calidad no son los más baratos.

¿Nuestra recomendación? Guíate por el INCI, es decir, el listado de ingredientes, a la hora de elegir tus cosméticos.

En el INCI los ingredientes aparecen por orden de concentración, de más a menos. Cuando sepas cómo interpretarlo, no caerás en las trampas del marketing, cuando, por ejemplo, te cuentan que un sérum tiene ácido hialurónico… y lo tiene en una cantidad tan escasa que no va a poder hacer nada por tu piel, pero te lo van a cobrar como si lo hiciera (sobre este tema puedes aprender más en: Beneficios del sérum con ácido hialurónico).

Ahora que conoces las diferencias entre sérum y crema, entiendes también por qué no son dos productos intercambiables, y por qué el sérum no sustituye nunca a la crema hidratante.

Se complementan y completan, y si quieres tener una piel perfecta no puedes prescindir de ninguno de los dos.

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Cuidado Facial

Aplicar el sérum tiene truco (fácil)

Aplicando el sérum

¿Todavía no tienes claro qué es un sérum, por qué lo necesitas y qué puede hacer por ti?

Te lo contamos todo antes de explicarte cómo aplicarlo para aprovechar al máximo sus propiedades casi mágicas, que lo hacen perfecto para tratar y corregir cualquier problema de la piel.

El sérum es un producto ligero, no graso, que la piel absorbe rápidamente, lo que hace que su aplicación sea fácil, aunque tienes que cumplir un par de normas básicas para que funcione.

¿Qué es un sérum facial?

Los sérums son tratamientos faciales que se caracterizan por una fórmula a base de una alta concentración de ingredientes activos muy potentes, desde el ácido hialurónico, a aceites esenciales, ácidos de frutas, vitaminas, etc.

Estas fórmulas, además, están diseñadas, o deberían estarlo, para conseguir que cada ingrediente intensifique el efecto del resto, creando un intenso cóctel con unas características únicas, capaz de atajar problemas cutáneos desde la raíz.

Efectivamente, el sérum es, hoy por hoy, el único cosmético que tiene la capacidad de penetrar en la piel, yendo más allá de la capa córnea, más allá de la epidermis, y llegando a la dermis, donde sus principios activos trabajan para devolver a la piel sus mejores características. 

Se presentan en envases pequeños, ya sean frascos con cuentagotas o con dosificador, que permiten extraer con precisión la cantidad necesaria para cada aplicación, ya que, debido a su alta concentración, es necesario muy poco producto para conseguir resultados sorprendentes.

Muchos más detalles en Qué es el sérum y por qué es único.

¿Por qué usar sérum facial?

Cómo se aplica el sérum

El propósito del suero no es solo embellecer o hidratar la piel, sino curarla y apoyarla para que recupere su salud y la capacidad de funcionar óptimamente por sí misma.

Tiene una acción profunda sobre las células de la piel y aumenta la efectividad de las cremas, preparando la epidermis para recibir todos los beneficios de la hidratante y mejorando notablemente el efecto de esta.

Para saber si necesitas un suero, no tienes más que observar tu piel.

Todas esas peguitas que le encuentras, todas esas preocupaciones que arrastras desde hace tiempo, como la falta de luminosidad y las pequeñas imperfecciones; o esos síntomas que empiezas a notar, como finas líneas alrededor de los ojos, falta de tersura; los problemas contra los que tus cremas diarias no parecen hacer ningún efecto, como las manchas, los granos, el exceso de grasa o la falta de hidratación, son los gigantes contra los que el sérum lucha y gana. 

Porque además, se pueden combinar varios sérums para lograr el cutis que deseamos, ya sea utilizando diferentes fórmulas en distintos momentos del día, o bien aplicándonos dos o más, uno sobre otro.

No hay hidratante que pueda hacer lo que consigue un sérum. 

Pero no te equivoques: el sérum no sustituye a la hidrante, en ningún caso, y, de hecho, necesitas de esta para defender y garantizar el trabajo de aquel en la piel.

El sérum y la hidratante hacen el tándem perfecto para cuidar todos los estratos del cutis y proporcionarle la mejor atención posible.

Si las cremas no tienen la potencia de los sérums, estos carecen completamente de la capacidad de proteger la piel de las agresiones externas: el sérum es la brigada de trabajo intensivo y la hidratante es la guardia de seguridad que le permite hacer su trabajo con tranquilidad y a fondo. Te lo explicamos con todo detalle en ¿Todavía crees que el sérum reemplaza a la crema?

¿Cómo elijo mi sérum?

Cómo puedes elegir un sérum

De entrada, olvídate de elegirlo, como las cremas, según tu tipo de piel. A no ser que lo único que desees sea equilibrarla, por un exceso de grasa, o falta de hidratación, por ejemplo.

Verás que no hay sérums para pieles normales, pero sí para pieles sensibles. ¿Por qúe?

Porque el sérum está pensado para solucionar problemas concretos, no para cuidar cada tipo de piel.

Para un sérum tú no tienes la piel grasa, seca o mixta, sino que tienes un exceso, un defecto o un desequilibrio en la distribución de grasa en tu piel.

Parece lo mismo, pero si te detienes un momento a pensarlo, verás que no lo es.

Lo primero hace referencia a resultados, a un estado de las cosas ya dado: tengo grasa en la piel, así que tengo que retirar la que sobra.

En el segundo caso, vamos al origen del problema: mi piel produce un exceso de grasa, y ahí es donde quiero actuar y donde actúa el sérum, corrigiendo y modulando esa producción, lo que evitará la acumulación de grasa en la superficie de la piel, evitando, además, los problemas derivados de tal acumulación.

Eso es lo que hace el suero, trabajar en la causa y proporcionar herramientas a la piel para que vaya corrigiendo y/o reparando.

Así que para elegir el sérum adecuando, debemos decidir qué queremos solucionar o mejorar de forma prioritaria, porque verás que la mayoría de los sérums tratan varios frentes, pero hacen hincapié en uno o dos (esto, sobre todo, cuando ambos están relacionados, como las arrugas y la hidratación, o las manchas y la exposición al sol).

Si hay varios problemas que te preocupan, también puedes tratarlos a la vez, es decir, aplicándote varios sueros simultáneamente, pero siempre tendrás que dar preferencia a uno de ellos.

Decide si quieres, sobre todo, eliminar o suavizar arrugas; suprimir o difuminar manchas; recuperar firmeza; acabar con granos, acné, espinillas y demás; mitigar marcas o cicatrices; equilibrar la piel; recuperarla del daño causado por el sol, etc.

Si tienes una piel sana y equilibrada, también le sacarás partido al sérum, porque con su uso mejorarás la hidratación, que es una necesidad constante de la piel, puedes retrasar el envejecimiento intrínseco, aumentar las defensas que supone el uso continuado de protectores solares, así como prevenir y evitar problemas cutáneos tan comunes como las manchas.

La textura también es importante a la hora de elegirlo.

Aprende a aplicar el sérum

 

Todos los sérums se podrían catalogar como ligeros, y más en comparación con las hidratantes, por ejemplo, pero los hay de diferentes texturas y es importante que la que elijas te resulte cómoda y agradable.

Otro factor a tener en cuenta suele ser el olor, pero aquí solo hay un requerimiento: que no lleve perfume ni fragancias incorporadas, ya que, al ser tan penetrante, podría irritar o provocar reacciones adversas.

Algunos sérums tienen olores peculiares, pero normalmente son suaves y desaparecen en cuanto te los pones. Es mucho mejor eso que un aroma maravilloso que pueda darte problemas, incluso de aparición de manchas en la cara (las fragancias y perfumes pueden provocarlas, no exageramos).

Tendrás que elegir en función de tu piel, tus prioridades y tus gustos.

Nosotros te recomendaremos siempre productos elaborados a partir de ingredientes naturales, frente a los que están llenos de derivados del petróleo, siliconas, etc. Tienen una vida media más corta, pero hablamos de un cosmético de uso diario, que no deberías guardar durante años.

Mejor sérums con no demasiados ingredientes, si no quieres volver loca a tu piel o pagar por mezclas que no van a ofrecerte ningún resultado efectivo: un poquito de muchas cosas hace que el sérum pierda su razón de ser, ya que deja de ser realmente potente.

Nosotros tenemos nuestros favoritos y te los presentamos aquí: Descubre los mejores sérums faciales y antiedad.

Hay incluso sérums para hombres, que en teoría están diseñados para sus necesidades especiales. Aquí te contamos lo que sabemos sobre hombres y sérums: Todo sobre el sérum para hombres.

¿Son sérums o no lo son?

Cómo aplicar sérum correctamente

Pregunta de lo más pertinente, ya que las perfumerías, los blogs, las revistas, e incluso las cuentas de Instagram o Pinterest especializadas en belleza hablan de cosas como los booster o los tratamientos flash, y resultan que son lo mismo. ¿O no?

Pues no, aunque el principio en el que se basan sus formulaciones sí sea el mismo: potencia concentrada y capacidad de penetración.

Pero hay diferencias importantes entre estos productos y los śerums, y hay que conocerlas para utilizar el que mejor nos pueda venir sin correr riesgos innecesarios.

En este post nos interesan especialmente para entender cómo y cuándo se aplica cada uno y por qué (así no olvidamos el orden correcto).

Boosters

Están de rabiosa actualidad: los encuentras por todas partes y parece que no podemos o, al menos, no debemos, vivir si ellos.

Son potenciadores, impulsores, en resumen: están creados para incrementar algún aspecto concreto de otros cosméticos, incluidos los śerums.

En teoría, debe tener menos ingredientes que el sérum pero más potentes y en mayor cantidad, y no deben usarse más que cuando se quiere corregir algún problema concreto, ya que su misma concentración los hace excesivos para un uso continuado.

Tratamientos de choque

Pueden parecerte lo mismo que los boosters, pero no lo son, porque el booster es un refuerzo, recuérdalo, no un tratamiento en sí mismo.

Los tratamientos de choque están pensados como sérums de acción más rápida y concreta: menos ingredientes y muy potentes.

Su uso también está limitado en el tiempo, por idénticas razones que lo está el de los boosters: demasiada intensidad para alargarlo.

Normalmente se utilizan durante breves períodos, y se dejan cuando el problema está solucionado o frenado, y hay que descansar de su uso por períodos iguales: si se utilizan 15 días hay que dejarlos durante 15 días antes de volver a ellos.

Vienen en envases monodosis, ya sean ampollas, sobres o perlas.

Las ampollas han de ser de cristal opaco, porque son muy sensibles a la luz, la temperatura y el contacto con el aire, pudiendo oxidarse con facilidad.

Tratamientos flash

Así se aplica el sérum

Como su nombre sugiere, son para lo que podríamos llamar un apaño momentáneo, pero son magníficos haciendo su trabajo, y permiten lucir un rostro descansado, luminoso, terso, uniforme y perfecto durante unas cuantas horas.

Volvemos a una fórmula más intensa y concentrada que la del sérum, a envases monodosis y a un tratamiento que no puede prolongarse en el tiempo sin exponer la piel a un riesgo serio.

Por su propia naturaleza, son maś limitados en sus posibilidades, porque sí pueden ofrecerte un efecto lifting, pero no pueden eliminar las manchas o los granos de forma inmediata.

Eso sí, lo que pueden hacer lo hacen magníficamente, y te regalan unas horas de piel espléndida.

Son un poco como el hada madrina: puedes tener lo que quieres, pero no va a durar.

Esencias

No te líes: no tienen que ver con las esencias que conocíamos hasta ahora (aceites esenciales).

El concepto de esencia viene directamente de oriente, concretamente de Corea, y ya hay unas cuantas marcas que están intentando implantar su uso.

Está relacionado con la técnica de aplicar capas y más capas de cosméticos, el famoso layering, que es posible que en occidente nunca llegue a implantarse más que como un extra para ocasiones especiales, o un regalo para un día de mimos complementarios. No en balde, requiere de mucho tiempo diario.

Además, no tenemos claro si tanto cosmético es realmente una ayuda a medio y largo plazo para la piel o puede acabar con la capacidad de esta de cuidarse y autorrepararse, haciéndola dependiente de la cosmética.

Estamos otra vez ante un producto potente y concentrado, pero esta vez no concebido para tratar, sino para preparar la piel, una especie de aperitivo que va a acondicionarla y permitir que los tratamientos posteriores sean mejor aceptados, penetren mejor y resulten más efectivos.

Se puede usar a diario; reequilibra el pH, tonifica la piel (sin ser un tónico) y la hidrata, facilitando el trabajo de los productos que se apliquen después, sin tratar ningún asunto concreto.

¿Cómo se aplica el sérum?

Formas de aplicar el sérum

Llegamos al objetivo de este post: aprender a aplicar correctamente el sérum y a usarlo en el momento adecuado.

Como hemos dicho ya en el título, es fácil, pero hay que saber cómo y cuándo.

El sérum se utiliza a diario, preferentemente por la mañana y por la noche. Si no quieres usarlo dos veces al día, déjalo para la noche, pues ayudará en los procesos nocturnos de regeneración cutánea.

En cuanto al momento de empezar a usarlo, depende de para qué lo quieras.

Su potente efecto hidratante y antiedad se hace necesario a partir de los 30 años, ya que entonces la piel empieza a bajar su ritmo de renovación celular y producción de colágeno y elastina, entre otros componentes imprescindibles para lucir un cutis juvenil y fresco.

Esa es la teoría: en la práctica es posible que lo necesites antes, porque la exposición al sol desgasta mucho la piel y acelera enormemente el fotoenvejecimiento temprano. Así que, si has tomado mucho sol o no has utilizado protectores solares, necesitarás sérum desde los 25 e incluso antes.

El daño solar es acumulativo y se refleja en el rostro cuando ya es profundo, lo que hace que sea importante tomárselo en serio desde el principio y usar protección solar siempre. La ventaja de los sérums es que son capaces de reparar este daño solar y mejorar mucho la piel.

Por otro lado, si tienes otro tipo de problemas, el sérum puede ser una gran ayuda para solucionarlos, y hacerlo cuanto antes servirá para evitar que vaya a más y para acelerar el proceso de curación o mejoría.

En este caso puedes utilizar sérum incluso antes de los 20 años, para lidiar con el acné, manchas, exceso de grasa, etc. Eso sí, antes deberías tener claro el origen de tu problema concreto y consultar con un dermatólogo.

Para aplicar correctamente el sérum lo primero que necesitas es tener la piel muy limpia, lo que significa que tendrá que estar sin resto alguno de maquillaje y lavada con jabón o con limpiadora y tónico. Si utilizas jabón, que sea uno específico para el rostro, con un pH adecuado.

¿Te da pereza la limpieza profunda? Piensa que los restos de suciedad que queden en tu piel pueden ser arrastrados por el sérum, o bien impedir que este penetre como debe.

Para mejorar la penetración, puedes dejar un poco de humedad sobre la epidermis.

Aprendiendo a aplicar sérum

Es el momento del sérum:

  • Si tu piel está caliente el sérum se absoberá mejor.
  • Deposita la cantidad que recomiende el fabricante sobre el rostro o sobre tu mano. Nunca utilices un algodón para extenderlo, porque quedará en este mucho más producto del que llegará a tu piel.
  • Si el sérum es muy untuoso, lo mejor es frotarlo entre las manos o los dedos, para que penetre mejor.
  • El sérum no se extiende como una crema hidratante, sino que se deposita sobre la piel y se le ayuda a entrar con golpecitos de las yemas de los dedos o presionando suavemente el rostro con las palmas de la manos.
  • Hazlo mediante movimientos de dentro hacia afuera.
  • Evita el contorno de los ojos, a no ser que en el producto se especifique que el sérum se puede utilizar también ahí. Aun así, haz una prueba. Hay sérums específicos para esa zona del rostro, y los faciales pueden resultar excesivamente fuertes para esa piel, mucho más fina y delicada (Cómo cuidar el contorno de ojos).
  • Aplica el sérum en el cuello y el escote.
  • Deja que seque, que penetre bien.
  • Si te quedan restos es que has usado demasiado sérum, o lo has extendido y se ha distribuido de forma irregular. Puedes retirar el exceso con un algodón impreganado con un poco de tónico, sin frotar ni extender, solo con toques.
  • Cuando haya penetrado del todo, es el momento de ponerte la hidratante. No puedes prescindir de ella.
  • Si lo utilizas durante el día, después de la hidratante -que extenderás con un suave masaje hasta impregnar toda la tez, el cuello (también por detrás) y el escote-, tienes que aplicarte un protector solar SPF 50 + o superior. Si no lo haces, cualquier cuidado de tu piel será poco útil y no durará.
  • ¿Vas a usar más de un suero? Puedes optar por tratar un asunto durante el día y otro por la noche, o bien utilizar dos o tres a la vez. En este caso, ponte primero el que trate el problema que más te urja atender.
  • Otra forma de elegir el orden por el que ponerte varios sérums es haciéndolo de menos a más densos. Esta norma también se extiende al uso de todos los cosméticos, porque si aplicas antes los más densos, estos impedirán que los siguientes puedan penetrar.

Aprendiendo a aplicar el sérum

Y ahora vamos a ver cuándo deberías aplicar los otros concentrados que hemos conocido, similares a los sérums.

La esencia sería el primer producto a aplicar, después del tónico y antes del sérum.

El booster puede aplicarse de diferentes formas y, por lo tanto, en distintos momentos.

Si lo vas a utilizar para potenciar el sérum, tienes que aplicarlo inmediatamente antes que este.

Si lo vas a usar para potenciar la hidratante, lo ideal es poner esta en la palma de tu mano, añadir dos o tres gotas de booster, mezclar ambos productos, y aplicarlos como uno solo.

En cuanto a los tratamientos flash y de choque, deberás ponértelos en lugar del sérum (recuerda que sustituyen al sérum de forma temporal, porque no son tratamientos que puedas prolongar).

Algunos consejos y comentarios:

  • Que los ingredientes sean naturales no significa que no puedan producir reacciones alérgicas o irritativas, así que, siempre ¡pero siempre!), pruébalo en una pequeña zona oculta, como detrás de las orejas, del cuello o del codo, y deja pasar 24 horas antes de ponértelo.
  • Para mejorar la penetración, calienta tu rostro antes de aplicarte el sérum, mediante un pequeño masaje o con pellizcos suaves.
  • En general, no somos partidarios de usar más de un sérum simultáneamente. Es mejor usar uno por la mañana y otro por la noche, para evitar emborrachar a la piel, causar reacciones entre los ingredientes de unos y otros o la acumulación de algunos componentes cuyo uso está limitado (incluso por ley), por ser peligrosos en dosis superiores a las permitidas.
  • Asegúrate de que el sérum que usas durante el día no tiene ingredientes que puedan reaccionar con el sol.
  • Los sueros multifunción trabajan también muy bien.
  • Aunque el suero se utiliza a diario y es seguro, te recomendamos hacer un descanso cada cierto tiempo, de al menos un mes.
  • Puede que notes resultados inmediatos, pero para que el śerum haga toda su magia necesitas ser constante y usarlo durante varios meses (mínimo tres).
  • Déjanos insistir: no puedes prescindir de la hidratante ni del protector solar.
  • Puedes hacerte tu propio tratamiento flash o intensivo con tu sérum diario: basta con que impregnes un tejido de algodón con él y te lo dejes sobre el rostro entre 15 minutos y media hora (nunca más tiempo), dependiendo de los ingredientes que tenga. Pasado este tiempo, retira los restos con tónico. Te sorprenderán los resultados de este truco.
  • Si tu sérum te produce sensaciones extrañas, no te asustes, porque pasa, y tiene que ver tanto con la potencia como con la concentración de los ingredientes. Cierto calor, un cosquilleo, incluso algo de escozor, son normales, pero si estos síntomas van a más o resultan realmente molestos, limpia bien tu cara, retira todo el sérum que puedas y cambia de fórmula.
  • Puedes hacer tu sérum a la carta. Te lo explicamos en Cómo hacer un sérum facial casero.

 

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Cuidado Facial

Qué es el sérum y por qué es único

Qué es el sérum y sus beneficios

El sérum está en todas partes: sérum antiedad, para hombres, antioxidante, con vitamina C, con ácido hialurónico… estantes y más estantes llenos de envases con botellitas de cristal que parecen concentrar algo semejante a la magia para la piel.

Pero el sérum no es magia, es ciencia de la mejor.

¿El elixir de la eterna juventud?

Francamente, no, pero es lo que más se le parece. 😉

El sérum es la consecuencia de la investigación más avanzada en cosmética, pero también en farmacia y medicina. Porque de los conocimientos cada vez más precisos sobre la piel, sus partes y su funcionamiento, surgió la necesidad de encontrar un vehículo que pudiera llevar principios activos hasta el fondo de la dermis, cuando se comprobó que las cremas hidratantes y demás cosméticos apenas tenían efecto alguno más allá de la capa córnea, la más externa del estrato más superficial de la piel, la epidermis.

La ciencia (y, no nos engañemos, la constante búsqueda de productos novedosos y más competitivos, lo que muchas veces es una gran ventaja para los consumidores finales) consiguió meter en una botellita unos cuantos ingredientes muy potentes y muy concentrados, hechos a base de pequeñas moléculas, tan pequeñas que pueden atravesar la barrera cutánea y llegar hasta las capas más profundas de la piel.

Porque es ahí donde se debe actuar si de verdad se pretende curar, mejorar, rejuvenecer y/o mantener la piel en un estado óptimo.

Todo esto en un producto no graso, que se absorbe con tanta facilidad que parece que la piel lo bebe, y no deja residuos en la superficie.

Todo esto en un producto tan condensado que solo se necesitan unas gotas, muy pocas, en cada aplicación, para lograr resultados sorprendentes, a veces desde la primera vez que se utiliza, aunque su verdadero trabajo, el que hace en las profundidades de nuestra piel, necesita de un tiempo para establecerse y afianzarse.

El sérum no solo sirve para mejorar el estado de una piel tocada por la edad, sino que es capaz de tratar muchos problemas cutáneos, mejorando la tez rápidamente y de manera permanente.

Al contrario de lo que ocurre con las cremas hidratantes, no se elige por el tipo de piel, sino por el asunto a tratar o mejorar, aunque, sin duda, el tipo de piel también tiene su peso en la elección, cuando lo que se quiere corregir es, por ejemplo, el exceso de grasa o de sequedad.

Hay sérums para todos, y las fórmulas son cada vez más específicas y personalizadas.

Dejando claros los conceptos

Todo sobre el sérum

Es posible que hayas oído hablar del sérum como de esencia, booster, tratamiento de choque, tratamiento flash… el principio de todos estos productos es el mismo, pero no son iguales ni tienen exactamente el mismo uso.

Comparten con el sérum la elevada concentración de activos, la capacidad de penetración y la necesidad de utilizar muy poca cantidad para conseguir resultados realmente notables y duraderos.

Estas características son comunes a todos ellos, y es justo por eso por lo que se produce la confusión entre unos y otros.

Las diferencias son importantes y te las contamos.

Sérum

Surge en los años 80 del siglo XX como un tratamiento radical de los problemas cutáneos, capaz de llegar donde las hidratantes no llegarían jamás, y de solucionar problemas que hasta entonces solo se camuflaban o se resolvían con medicaciones fuertes, llenas de efectos secundarios, o mediante cirugías que entrañaban riesgos no despreciables.

Empieza siendo un cosmético caro, debido a su alta concentración de activos y también, sin duda, a su escasa implantación, ya que en principio se lanzó como un producto exclusivo, para señoras maduras. Y poco más.

Tan es así que, inicialmente los sueros se vendían y utilizaban, sobre todo, como un tratamiento instantáneo, que dotaba al rostro de un aspecto increíblemente fresco y terso durante unas horas, lo que permitía a las mujeres aparecer magníficas en cualquier evento social.

El śerum es único

Por aquel entonces el uso diario de cosméticos no estaba implantado, excepto por una discreta utilización de cremas hidratantes durante el día: las locas de la belleza se ponían también cremas de noche, incluso contorno de ojos, y, desde luego, no había otros cosméticos para hombres que no fueran los productos para el afeitado y las lociones para después de este.

¿Para gente joven? Productos antiacné y antiespinillas, que en muchas ocasiones avergonzaban a sus usuarios (sí, aquí los hombres eran clientes, aunque en franca minoría) y ofrecían resultados pobres y poco satisfactorios.

En defensa de la industria cosmética hay que dejar claro que por aquel entonces no se sabía todo lo que ahora se sabe sobre la piel y su forma de trabajar, ni se contaba con la tecnología con la que se cuenta hoy en día, que incluso permite elaborar productos caseros con todas las garantías.

Pero el sérum triunfó: primero entre los profesionales, que eran los que iban probando las nuevas fórmulas e implantando su uso; después entre las usuarias (seguía siendo, básicamente, cosa de y para mujeres).

Con el paso del tiempo el sérum mejoró mucho, se especializó, y su uso se extendió a todo el mundo, a cualquier edad y para todo tipo de problemas cutáneos.

Hoy en día es un mercado en auge, que cuenta con el entusiasmo cada vez mayor de hombres (Todo sobre el sérum para hombres) y mujeres de todas las edades y condiciones.

Características:

  • Activos potentes y concentrados, muy variados y seleccionados en función del problema a tratar y/o del tipo de piel.
  • Uso diario, que puede ser incluso de dos veces al día: mañana y noche.
  • Trata desde el acné hasta las arrugas.
  • Se presenta en frascos de cristal oscuro u opacos, con goteros o dosificadores, que duran entre uno y tres meses de media.

Tratamiento flash

El sérum para la piel

Casi lo que eran los sérums en un principio.

Estos tratamientos ofrecen resultados inmediatos que se prolongan durante unas horas, y suelen utilizarse para conseguir un efecto lifting, relajar el aspecto del rostro, iluminarlo y darle un aire más fresco y lozano.

Características:

  • Activos más potentes y concentrados que los de los sérums, pero menos variados, ya que suelen estar enfocados a conseguir un efecto rejuvenecedor intenso pero no duradero.
  • Uso puntual exclusivamente. Si se abusa de este tipo de productos se pueden desarrollar sensibilidades y otro tipo de reacciones, por su elevada concentración de ingredientes, que los hace no indicados para el uso diario.
  • No pueden disimular problemas como el acné o las manchas. En realidad, solo sirven para dar un contundente lavado de cara (nunca mejor dicho) a nuestra ídem… lo que no es ninguna tontería y se agradece muchas veces, no solo por la imagen que ofrecemos al mundo, sino porque hay días en que poder recomponernos y estar de cine eleva el ánimo.
  • Se presentan en ampollas, perlas o cualquier otro formato monodosis, para evitar que se deterioren porque, como hemos indicado, no son para un uso continuado ni frecuente y su alta concentración los hace más sensibles al contacto con la luz y el aire.

Tratamiento de choque

Estamos ante lo que podríamos considerar otro tipo de sérums, destinados a tratar de forma rápida y muy radical problemas cutáneos de toda índole.

Características: 

  • Activos de todo tipo, muy potentes y concentrados: más que en sérum normal y mucho más variados que en los tratamientos flash.
  • Uso limitado en el tiempo, debido a su formulación y sus objetivos: una vez superado el motivo por el que se empiezan a utilizar, hay que dejarlos. Pero es que, además, al ser productos realmente efectivos, también son más intensos, por lo que es conveniente usarlos durante 15-30 días (no más tiempo seguido) y descansar por un período igual, antes de volver a usarlo. Así evitarás reacciones adversas y una sobredosis para tu piel. 😳
  • Capaces de abordar con éxito problemas cutáneos muy variados.
  • Se presentan en monodosis, porque su elevada concentración de activos, y la potencia de estos, los hace especialmente susceptibles a la exposición a la luz, el aire, los cambios de temperatura, etc., ya que se degradan con cierta facilidad en contacto con estos agentes.

Boosters

El sérum y el booster

No es una palabra de fácil traducción en el contexto cosmético. Significa, más o menos, potenciador, impulsor, intensificador, refuerzo. Creo que te haces una idea de su significado y su uso.

Grosso modo, los boosters se han creado para mejorar los efectos de otros cosméticos, acelerándolos y consiguiendo que sus principios activos lleguen más lejos y mejor.

Como potenciadores que son, puedes usarlos antes del sérum, o añadir unas gotas a tu hidratante, para mejorarla.

Características:

  • Principios activos concentrados y potentes, pero no muchos: se trata de potenciar e impulsar el efecto de otros cosméticos, como el sérum o la hidratante.
  • Se debe usar para atacar un problema concreto, durante un tiempo limitado. Se puede ir cambiando de booster según las necesidades.
  • Abordan problemas de uno en uno: ahí están su fuerza y su debilidad frente a los sérums.
  • Se presentan en frascos como los de los sérums.

Esencias

No es una clase de cosmético que se utilice mucho en occidente, al menos a día de hoy, aunque cada vez se oye más hablar de ellas.

A veces se utiliza el término como sinónimo de cualquier tipo de sérum o concentrado como los que hemos visto.

Las esencias son muy populares en oriente, donde su uso está muy extendido.

Podría decirse que son los sérums de los tónicos: su función es acondicionar la piel , ya que durante la limpieza algunos de los factores hidratantes naturales se ven comprometidos: el manto hidrolipídico se desequilibra y esto da lugar a sensaciones de sequedad, exceso de grasa, irritación, y otras reacciones, entre las que destaca la alteración del pH cutáneo.

Aquí entra en juego la esencia: normaliza y reequilibra la piel a través de su intensa acción hidratante, le devuelve un pH sano y, además, la prepara para optimizar los elementos funcionales de los sueros y productos aplicados posteriormente. De hecho, estos penetran mejor si la piel está óptimamente hidratada.

No son tónicos, y, entre otras cosas, se diferencian de estos en la concentración de activos y en que las esencias no contienen (o no deberían contener) alcohol.

Sérum y esencia

Características: 

  • Estamos ante un producto más con ingredientes potentes y concentrados (¡seguro que ya te lo sabes de memoria! 😂).
  • Su función es, sobre todo, hidratar, equilibrar la piel y mejorar la absorción de los productos que se apliquen a continuación.
  • No abordan problemas concretos.
  • Se presentan en envases como los de los śerums y los boosters.

Si sientes que ahora lo tienes menos claro que antes de empezar a leer, te creo y te entiendo.

Por si te sirve de orientación, te cuento mi particular punto de vista, que no es exclusivamente mío y comparten desde dermatólogos a profesionales del mundo cosmético, pasando por influencers y usuarios «avanzados» (ya sabes, esos que conocen a fondo el tema y hablan de productos e ingredientes como si hubieran estudiado química).

En realidad todos estos productos vienen a ser diferentes versiones del sérum.

Si es cierto que en oriente se lleva mucho la cosmética por capas (layering), llegando a aplicarse a veces hasta 10 productos casi simultáneamente, uno encima de otro, en occidente aún no hemos alcanzado ese grado de consumo y obsesión: hace falta tiempo para una rutina diaria de esa envergadura, y gastar un montón de dinero.

Los resultados son aparentemente buenos, pero el sistema tiene sus pegas, porque, no nos engañemos, la mejor piel es la que es capaz de mantenerse sana y equilibrada sin ayudas externas.

Esto es difícil hoy en día, con el ritmo de vida que llevamos, el estrés, un entorno agresivo y contaminado, etc. De ahí la necesidad de una ayuda. Pero si usamos demasiados productos y a todas horas, corremos el peligro de anular la capacidad de reacción de la propia piel y sus recursos, y crear un cutis dependiente de los cosméticos, frágil e indefenso ante cualquier estímulo.

Por lo tanto, no te dejes llevar por el marketing de las grandes firmas, cuyo objetivo es venderte más artículos e ir creándote cada vez más necesidades ficticias.

Sérum, booster, esencia, flash

Eso no significa que no puedas usar estos productos, pero te recomendamos encarecidamente que los pruebes y los uses con sentido común: si tienes una piel muy sensible, quizá una esencia te haga bien, al menos durante una temporada; si tienes una piel con muchas manchas, puede que un booster antimanchas, aplicado solo sobre estas, y antes de tu sérum antimanchas o antiedad, mejore rápidamente el estado de tu piel; si tienes muchas marcas y cicatrices, mejor que pruebes un tratamiento de choque antes de meterte en una cirugía.

Sopesa las posibles ventajas y usa los cosméticos siempre y cuando te sirvan: no te vuelvas una esclava o un esclavo de ellos.

En general, un sérum diario aplicado mañana y noche, o solo por la noche si no eres de mucho ritual cotidiano, cuidará tu piel más que suficientemente y en profundidad.

Puede que tengas dudas sobre en qué orden aplicar los sérums y sus semejantes. En Aplicar el sérum tiene truco (fácil) te contamos todo lo que necesitas saber al respecto, pero aquí te dejamos dos directrices muy útiles y clarificadoras:

  • Aplica los cosméticos de más ligeros o líquidos a más densos, como norma general.
  • En cuanto a los productos que hemos mencionado, el orden sería: primero la esencia, después el booster y por último el sérum o los sérums -entre los que incluimos los tratamientos flash y los de choque-, antes de la hidratante. Lo que no implica que debas usarlos todos, claro.

Por qué nos quedamos con el sérum sin dudarlo

Porque sigue siendo perfecto y equilibrado; potente y amable a la vez.

Porque nos permite cuidar a fondo la piel sin ponerla en riesgo.

Porque se puede usar a diario, aunque también aquí somos partidarios de hacer descansos de un mes mínimo, de vez en cuando (cada 3-5 meses sería lo ideal).

El sérum es único y perfecto

Porque, si está bien formulado, y hay muchos que lo están, trata los problemas cutáneos y, además, va recuperando la capacidad de la piel para cuidarse y reaccionar por su cuenta de forma adecuada.

Porque permite atajar varios frentes a la vez, si es necesario. Puedes usar un sérum por la mañana y otro distinto por la noche para tratar diferentes asuntos, o puedes usar varios simultáneamente: no somos partidarios de usar más de dos, para no emborrachar a la piel, y tienes que dejar que cada uno se absorba bien y se seque, antes de aplicar el siguiente.

Porque es un compañero fiel y constante, mientras que los otros productos, aunque parezcan su primos más fuertes y competentes, no pueden estar contigo todos los días sin poner en peligro tu cutis.

Porque cada vez hay compuestos más personalizados, que te permiten cuidar tu piel e ir variando según lo hagan sus necesidades, ya sea durante diferentes épocas del año o a lo largo de tu vida.

Porque, y esto es algo que nos enamora del sérum, cada uno de sus ingredientes es magnífico, por calidad y potencia, pero juntos  se complementan y se mejoran los unos a los otros, haciendo de cada sérum un producto único y excelente.

Porque puede hacer el papel de los demás (boosters, esencias, etc.), si es necesario. Toma un retal o un trozo de tela de algodón 100 %, limpio y seco; ponle sérum encima y colócalo sobre tu piel durante 20 minutos (a no ser que te irrite, en cuyo caso debes quitártelo de inmediato); retira el exceso de sérum que pueda haber quedado en tu rostro, deja que seque del todo y aplícate la crema hidratante. Este tratamiento intensivo puedes hacerlo de vez en cuando, tanto si necesitas un efecto inmediato como si buscas acelerar el trabajo de tu sérum. Te encantarán los resultados y no necesitarás mil productos diferentes, que no lo son tanto.

Porque incluso puedes hacer tu propio sérum en casa, personalizándolo y controlando tanto la calidad de los ingredientes como su cantidad. Y te contamos cómo: Puedes hacer tu propio sérum casero.

Elegir un sérum sin enloquecer

¡Tantas opciones y posibilidades! 🤪

Vamos por partes.

Decide qué quieres de tu sérum, en primer lugar. Dicho de otra manera: si tienes abiertos varios frentes, elige en cuál vas a presentar batalla primero o a cuál vas a dar prioridad.

Luego, busca el que cumpla con tus expectativas respetando tu tipo de piel y sus características únicas.

Por ejemplo, si quieres tratar las manchas de tu piel y otros efectos perjudiciales del sol, tendrás que hacerte con un sérum antimanchas que a la vez te proteja de las radiaciones solares (aunque esto un sérum lo hace siempre en combinación con un protector solar de no menos de 50+ SPF) y sea capaz de ir recuperando los procesos cutáneos, en la medida de lo posible.

Puedes, como te hemos indicado, usar uno por la mañana y otro que lo complemente, por la noche; o usarlos simultáneamente, en cuyo caso tendrás que ponerte primero el más ligero. Si son de textura similar, ponte primero el que trate el problema que más te urja solucionar.

Te dejamos una guía que puede servirte de orientación. Ten en cuenta que normalmente un sérum tendrá varios de estos ingredientes, pero es importante la concentración para conseguir los resultados buscados.

Antes de utilizar un sérum, investiga si entre sus componentes hay alguno que pueda reaccionar o producir alguna reacción cutánea en presencia de luz solar. Estos deberás usarlos exclusivamente durante la noche.

Sérum antiedad

Sérum antiedad

Los que empezaron toda esta revolución y la industria que la sustenta.

Consiguen suavizar o eliminar las huellas del tiempo en la piel, gracias a ingredientes como el ácido hialurónico, el colágeno, la coenzima Q 10, antioxidantes como las vitaminas A, C y E, etc.

Tenemos nuestros favoritos: Descubre los mejores sérums faciales y antiedad.

Sérum antioxidante

Aunque los antioxidantes son ingredientes que suelen añadirse a casi todos los sérums, puede que necesites uno cuyo principal trabajo sea recuperar las células del estrés oxidativo al que están sometidas por causa del sol, la contaminación, la calefacción o el aire acondicionado, el tipo de vida que hacemos, etc.

Todos estos factores originan los famosos radicales libres, que provocan un envejecimiento precoz, destruyendo las células cutáneas y deteriorando los procesos de renovación propios de la piel.

Para combatirlos y deshacer los estragos que causan, utilizamos antioxidantes como las vitaminas A, C y E; ingredientes como el resveratrol o el aceite de semilla de granada; extractos de plantas, etc.

Son aptos para todo tipo de piel y mejoran todas las fórmulas de las que forman parte (Descubre el sérum antioxidante).

Sérum exfoliante

Limpia la piel en profundidad, eliminando suciedad, células muertas, etc.

Hay exfoliantes mecánicos, como las cáscaras de frutos, el polvo de semillas, o polvos sintéticos, que hacen su trabajo arrastrando consigo los deshechos; exfoliantes químicos, que los disuelven y los llevan hasta la superficie.

Los exfoliantes mecánicos tienen mucha menos capacidad de penetración.

Los químicos son ácidos que pueden profundizar más o menos, dependiendo de su naturaleza. Los más comunes son los AHA (alfahidroxiácidos) y los BHA (betahidroxiácidos), aunque cada vez se utilizan más las enzimas de origen vegetal.

Sérum exfoliante

Los AHA son hidrosolubles, indicados para todo tipo de piel. Realizan su trabajo en capas más superficiales pero ayudan al resto de ingredientes a penetrar más y mejor.

Los más comunes son el ácido láctico, el glicólico, el málico, el cítrico, y el tartárico.

Los BHA son liposolubles, lo que les permite llegar más al fondo de la dermis (la piel es lipofílica y todo lo que venga en un vehículo graso adecuado -no comedogénico, por ejemplo- penetrará mejor y más rápidamente). Son perfectos para cualquier tipo de piel, especialmente para las sensibles, y tienen efectos desinfectantes y antiinflamatorios. El más conocido es el ácido salicílico.

Lo ideal es utilizarlos durante la noche, no más de un par de veces por semana.

Si tienes acné, granos, espinillas y demás, no pienses que exfoliar tu piel a diario va a mejorarla: es muy posible que la ponga peor, así que, por muy grande que sea la tentación, resístete. ¿Nuestro consejo? Conoce tu piel y cómo tratarla, y sé paciente si quieres resultados reales y duraderos. Te contamos más: Por qué necesitas un sérum para tu piel grasa.

Verás que muchos sérums incorporan este tipo de ingredientes, porque no solo limpian, sino que estimulan la renovación celular, ayudando a los ingredientes hidratantes, regeneradores e incluso a los que tienen como función aclarar o eliminar manchas.

Sérum antimanchas

Corrige los problemas de pigmentación provocados por el sol, algunas enfermedades cutáneas, el acné, etc.

Los hay con ingredientes artificiales, pero hay muchos ingredientes naturales que limpian y uniformizan el rostro muy efectivamente, devolviéndole, además, luz y brillo.

Como suelen tener componentes fotosensibles o fotosensibilizantes, hay que utilizarlos por la noche.

Suelen incorporar desde vitamina C a exfoliantes, antiinflamatorios, calmantes y cicatrizantes, además de ingredientes hidratantes, fotoprotectores y regeneradores.

Amplía la información al respecto en: Para qué sirve el sérum antimanchas (y para qué no).

Sérum para tu piel

Cómo elegir un sérumCuando no tienes un problema específico, el uso de un sérum también mejorará tu piel, retrasará el envejecimiento y reforzará los recursos naturales de tu cutis, estimulándolos y apoyándolos.

Que un sérum no suela elegirse por el tipo de piel no quiere decir que no pueda hacerse. De hecho, verás que hay infinitas posibilidades, así que no te prives de mimarte con un extra de todo, a diario.

Los sérums para pieles secas, grasas, mixtas o sensibles son excelentes y van corrigiendo amable pero firmemente las tendencias de cada rostro, equilibrándolo.

Incluso las pieles normales pueden aprovechar las grandes ventajas del uso de un suero, mejorando la hidratación y la protección, con ingredientes como el ácido hialurónico (Beneficios del sérum con ácido hialurónico), la vitamina C (Sérum con vitamina C: la combinación perfecta), y muchos otros.

Un sérum no es un protector solar ni puede serlo, por mucho que sus ingredientes sí ayuden a evitar y corregir los daños solares, así que utiliza siempre un filtro solar 50 + o superior si, de verdad, quieres una piel estupenda durante mucho tiempo. Juntos harán maravillas por tu cutis.

Reglas de oro para elegir bien

Lo más importante:

  • Que el sérum que elijas esté a la altura de tus expectativas, siempre y cuando estas sean realistas.
  • Que compruebes que puede cumplir lo que promete, es decir, que los ingredientes están en cantidades suficientes para garantizar los resultados (te recomendamos leer los artículos cuyos enlaces te hemos dejado en este post). Demasiados ingredientes pueden dar como resultado un sérum sin la capacidad verdadera de hacer ningún efecto: un cóctel tan caro como inútil.
  • Que busques ingredientes de origen natural, incluidos los conservantes.
  • Que no compres un sérum con perfume ni fragancias, por muy tentador que sea el olor. Recuerda que «eso» va a llegar a las partes más íntimas de tu piel, así que piénsatelo.

Eligiendo un sérum

  • Que aprendas a interpretar un INCI o listado de ingredientes. Algunas pistas:
    • Los ingredientes naturales que aparecen sin manipular se nombran por su denominación en latín, y los sintéticos, en inglés. 
    • Un producto sintético puede ser natural: sintético hace referencia a que está manipulado, no a que sea, indefectiblemente, de origen artificial. Por ejemplo, los azúcares son productos sintetizados a partir de diferentes plantas, pero son de origen natural.
    • Los ingredientes aparecen en el listado en orden de más a menos, así que los últimos suelen estar en proporciones iguales o menores del 1 %. Si compras un suero con ácido hialurónico y tiene menos del 1 % de este, no te va a servir para nada.
    • Hay ingredientes que no pueden aparecer en grandes concentraciones, porque no es necesario, es peligroso y, en muchos casos, ilegal. Volvemos al AH (ácido hialurónico): está prohibido en una concentración superior al 2 %, así que cualquier sérum que te diga que lo contiene, por ejemplo, en un 10 % no es que esté saltándose la ley, sino que está usando publicidad engañosa, porque usan un gel de AH que ya viene diluido a menos de un 2% (y de ese gel sí pueden, por lo tanto, poner un 10 %, pero… ¡haz cuentas!).
    • Los que intenten venderte su lucha contra el uso de animales en su fabricación, tampoco están siendo honrados: en Europa está prohibida la venta de todos los cosméticos de este tipo desde hace años, y, por supuesto, también su fabricación (de lo que se quejan amargamente algunos fabricantes que no pueden colocar sus productos en nuestro tentador mercado).
    • Hay ingredientes, como las siliconas, que dan un resultado muy impresionante, ya que dejan la piel como si fuera seda, pero su uso a medio y largo plazo no es recomendable, ya que no dejan de ser plásticos. ¿Te pondrías un plástico sobre la cara a diario para cuidarla?
    • Cuidado con los porcentajes: un sérum que presuma de tener un 99 % de ingredientes naturales debería explicarte cuál o cuáles son los que conforman el 1% restante. Esos ingredientes pueden ser conservantes con conocidas propiedades irritantes, por ejemplo. Lo que, por otro lado, no significa que vaya a irritarte necesariamente, pero no son productos que deseemos sobre la piel.
    • Atención al efecto acumulativo: hay ingredientes regulados, que no pueden usarse en más de un 1%, por ser peligrosos, en mayor concentración, para la piel. Pero si usas dos productos o más que los contengan en las cantidades establecidas, estarás exponiendo tu piel a concentraciones superiores a las permitidas, y, además, peligrosas. De esto no advierte ningún fabricante, y los productos naturales no provocan este tipo de problemas.
  • Que tengas claro que lo más caro no es lo mejor. En realidad, normalmente lo más caro tiene más que ver con grandes inversiones en marketing, y un importante ahorro en ingredientes (los hidrocarburos, por ejemplo, abaratan mucho los costes, pero siguen sin ser recomendables, sobre todo cuando existen alternativas naturales superiores).
  • Que compruebes que no te produce reacciones de ningún tipo. También los ingredientes naturales pueden ser irritantes para algunas pieles y son la principal fuente de alergias. ¡Que no cunda el pánico! Tienes, literalmente, cientos de productos entre los que elegir.

Ante cualquier duda, no olvides que todo lo que un sérum lleva, en teoría, va a llegar a las partes más profundas de tu piel, así que sopesa cada ingrediente desde ese punto de vista, y verás claro qué quieres y qué no en tu sérum.

Aplicar el sérum

Aplicando el sérum

No es que tenga mucho misterio, pero sí tiene su técnica particular, sobre todo para optimizar su uso y no derrocharlo inútilmente.

El momento de empezar a usarlo dependerá del estado de tu piel, tu disponibilidad de tiempo y tu predisposición a invertirlo en ti.

Desde luego, debería formar parte de tu neceser básico a partir de los 30 años, sin excusas, incluso si tienes una piel perfecta.

¿No estás por la labor de usarlo dos veces al día? Vale, pero úsalo al menos por la noche, que es cuando más partido le sacará tu piel.

Tienes que ponértelo siempre sobre la piel muy limpia, mejor un poco húmeda, para facilitar la penetración.

Deja que se seque del todo antes de ponerte la hidratante a continuación. No te saltes este paso, porque el sérum no sustituye a la crema y necesitas de ambos. Te lo explicamos más detenidamente en el post ¿Todavía crees que el sérum reemplaza a la crema?

Después de la hidratante, el protector solar, o tu trabajo perderá casi toda su efectividad.

La forma de aplicarlo tiene que ver con sus características: ya que es un producto creado para penetrar, no interesa extenderlo, como hacemos con las hidratantes, cuyo cometido principal es crear una película protectora, sino empujarlo suavemente hacia adentro, ayudarle a entrar.

Y no necesita demasiada ayuda. Basta con que lo pongas sobre la piel con toques suaves de las yemas de los dedos o presionándolo ligeramente sobre tu rostro con las manos.

Aplica la cantidad que te recomiende el fabricante. Si no lo tienes claro, empieza por poco, porque aunque no te parezca creíble, unas pocas gotas bastarán para la cara, el cuello y la zona del escote.

Siempre es mejor tener que añadir un poco que pasarte, porque los restos que la piel no pueda absorber se quedarán sobre esta, dejando una sensación molesta. Los puedes retirar con tónico y un algodón, sin frotar, con pequeños toques solo en las zonas en que se haya acumulado.

Algunos sérums podrían resultar irritantes en cantidades excesivas.

Evita la zona alrededor de los ojos, para la que hay productos especialmente formulados: Cómo cuidar el contorno del ojo.

Si el sérum es especialmente denso es interesante frotarlo un poco entre las manos, para calentarlo y facilitar su penetración.

Si tu rostro está algo caliente el sérum penetrará mejor, así que puedes estimularlo antes con un masaje suave o bien con pellizquitos.

Si ya utilizas sérum es posible que no te hayamos contado nada que no sepas o no hayas experimentado en tu propia piel (literalmente), pero si hasta ahora no lo tenías claro, esperamos haber disipado todas tus dudas.

Cuando uses sérum no querrás dejarlo, así que… ¡disfrútalo!